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Tres perspectivas acerca del teatro en Michoacán fueron presentadas al público durante una mesa dedicada a la dramaturgia en la V Feria Nacional del Libro y la Lectura Michoacán 2012. Los autores Manuel Barragán, Carlos Romero Acosta y Fernando López Alanís compartieron su experiencias y puntos de vista, no sólo acerca del oficio de escribir para la escena, sino en torno a asuntos como la creación de públicos, la manera de acercarse a la gente, de elegir un tema y de acudir a los apoyos institucionales o buscar alternativas de autogestión.


El veterano de la mesa, Fernando López Alanís, cuya dramaturgia se ha decantado mayoritariamente hacia la reflexión y revisión de personajes y hechos históricos alusivos a Michoacán, echó de menos la presencia de gente de la escena como José Manuel Álvarez y el productor teatral Fernando Figaredo, quienes tenían la suficiente visión y las herramientas necesarias para generar públicos teatrales de manera eficaz.
Particularmente en el caso de Figaredo, en su papel neto como empresario, su visión consistía en hacer una inversión que le permitiera seguir invirtiendo, pero sus estrategias implicaban obligadamente la necesidad de crear público, a fin de que el negocio fuera rentable, tal como de hecho lo fue. Mientras, José Manuel Álvarez logró crear y consolidar públicos porque sus obras tenían la habilidad de tocar los temas a los que era sensible la gente y gracias sus continuas, permanentes giras por comunidades del interior del estado.
“Ahora hemos caído en un bache –lamentó– porque no se está educando a la gente a ver teatro; faltan obras que toquen a la gente, que le digan algo”.
El otro gran problema son los presupuestos. “La mayor parte de los teatreros de mi generación se han peleado los presupuestos de lo que fue el IMC o de los ayuntamientos y así se convirtieron en antagonistas, grupo contra grupo, descalificadores de los otros sin comprender que al hacerlo se descalificaban a sí mismos”.
“Este terrible pleito por el poco dinero de instituciones o ayuntamientos –agregó–, ha contribuido a empobrecer el panorama teatral de la entidad, donde tampoco hay públicos que paguen para ver teatro”.
De esta suerte, el escenario que percibe Alanís es el de un movimiento teatral que no consigue salir adelante con el éxito que le sería asequible si el gremio tuviera un mayor sentido de lo grupal y de la importancia de la colaboración.
“No veo falta de talento. Hay talento en directores, escenógrafos, tramoyistas, actores… lo que no veo es todo ese talento unido en líneas comunes, en vez de andarse peleando”.


Manuel Barragán, egresado de la carrera de teatro de la Universidad Michoacana y con una experiencia como dramaturgo que se remonta a su adolescencia, comenzó puntualizando que su perspectiva del teatro es totalmente política… no porque las puestas en escena deban ocuparse explícitamente de lo político sino porque la experiencia teatral, como forma de comunicación, ya es de suyo política. Es decir: es una forma de relación colectiva entre la obra y el público, un modo de comunicación que transmite y comparte ideas que necesariamente influyen en la forma de pensar y de actuar de las personas en su vida cotidiana.
Apuntó que su trabajo como dramaturgo siempre toma en cuenta la responsabilidad que lo anterior implica.
“Yo no sé si esto sirva para cambiar el mundo, pero por lo menos sí permite ponernos en contacto, compartir las cosas en las que creemos, o nuestras dudas o aquellos temas que nos parecen importantes y para los cuales a veces tenemos respuestas qué proponer y a veces sólo preguntas que, al compartirlas, impulsan a los demás a ensayar su propia respuesta”.
Por lo demás, consideró que el panorama del teatro en la entidad es alentador, sobre todo por la aparición de alternativas de formación académica. “Las escuelas de cine, de teatro, la propia Escuela Popular de Bellas Artes, son espacios de donde están egresando nuevas generaciones de jóvenes con una mirada fresca y con muchas ganas de experimentar, de hacer y de decir algo”.


Finalmente, Carlos Romero Acosta, quien se mueve principalmente en los ámbitos de la comedia de situación y del teatro–bar recordó que se acercó al teatro desde muy joven, a los 14 años.
“Mi primer intento de crear algo, en 2001, fue un ejercicio que llamé El sexo de tu pareja y que en 2011 lo trabajé de nuevo, lo reescribí y se convirtió en Hombre, mujer o quimera. En ese entonces mi necesidad de decir algo al mundo era mucho mayor que ahora. Quería compartir lo que tenía dentro y no encontré mejor manera de decirlo que a través del teatro”.
Actualmente con ocho dramaturgias, cuatro de ellas ya estrenadas, su trabajo se encamina ante todo al teatro cómico comercial. “Me gusta esta facilidad de digerir para el público, me gusta ver que la gente se vaya con una sonrisa, considero que agradecidos por todo el trabajo. También tengo una obra infantil, otras centradas más al melodrama, una pieza de suspenso y una experimental”.
La oportunidad de dirigir sus propias obras le da la certeza de darle a los personajes el tono y el ritmo que fue originalmente imaginado para ellos en el papel.
Por lo demás, el autor consideró: “Desde que entré a este ambiente de trabajo, antes veía mucho la situación de competir por los apoyos pero ahora veo más ímpetu de muchos compañeros por arriesgarse a hacer cosas solos. Esto me parece importante y ojalá podamos trabajar en comunión en bien del teatro. Debemos acercar gente para todo el teatro. Debemos ser capaces de compartir los escenarios o de recomendar al público los trabajos de otros”.

Entre tácticas y estrategias (no a la Benedetti, sino con un inconfundible sazón mexicano, es decir, ladino y picoso), este martes Paco Ignacio Taibo II cumplió su cita con la más bien opaca V Feria Nacional del Libro y la Lectura Michoacán 2012.
Arribó casi una hora tarde a la sede del Centro Cultural Clavijero, en el centro histórico de Morelia y, tras disculparse con la concurrencia, confesó que había perdido el avión matutino (“es algo que no me sucedía en años. Debe ser la edad”). También se tomó su tiempo para visitar a jóvenes preparatorianos que, muy a modo, horas antes habían cerrado una cuadra de la avenida Madero, frente a la Biblioteca Pública Universitaria, así como, de forma inédita, la esquina de Melchor Ocampo y Guillermo Prieto y la de Nigromante con Santiago Tapia, cubriendo así los accesos a la sede de la feria en una toma efímera que se disolvió al ocaso. El padre de Héctor Belazcoarán les declaró a los jóvenes su solidaridad, posó para la foto de los periódicos y para las cámaras de telenoticieros e instantes después, mientras respondía a las preguntas banqueteras de algunos medios electrónicos, enfiló hacia el foro Isabelino donde se realizaría su presentación.


Oficialmente, la estadía pública de Taibo II en Morelia tuvo como fin dar a conocer el lanzamiento de la colección La Negra, con la cual Editorial Planeta presenta una reedición de las mayores obras del autor: un total de 17 títulos que van desde su debut en la novela policíaca con Días de combate (1976) hasta las semblanzas históricas noveladas dedicadas a personajes como Pancho Villa y Ernesto el Che Guevara o a episodios como el del asalto a El Álamo. Sin embargo, fue poco el espacio que PIT II le dedicó a estos detalles editoriales. En cambio, enfiló sus siempre atractivas baterías discursivas a compartir con el público los antecedentes del relato negro en México y en América Latina y a describir el papel decisivo que esta literatura ha jugado en algunos momentos históricos recientes para llenar los vacíos de una literatura social que no pudo ver la luz.


Magnético y poseedor de una privilegiada oralidad, acaso sólo comparable a la del ya difunto Eraclio Zepeda, Paco Ignacio abriría fuego desde el prólogo dedicado a las disculpas. Tras citar la pérdida de su vuelo, añadió:
– Además, tenía que ver a los estudiantes en plantón: Me parecía fundamental ir a solidarizarme con ellos. No puedes pasar por la vida mirando a otro lado. Ya hemos mirado a otro lado, los mexicanos, demasiadas veces. Y es un lujo que no nos podemos dar en tiempos oscuros, como los que se aproximan.
Los aplausos de la concurrencia coronaron la frase. Luego, ya instalado y cigarro en mano, entró en materia.


“¡Qué paradoja que uno venga a presentar una colección de literatura policíaca y que este país viva en las condiciones de lo policíaco! –comenzó–. Por ejemplo, ¿quién fue el que le metió azúcar al depósito de gasolina de los helicópteros que tan frecuentemente se caen? ¿Quién quemó los camiones en las normales rurales aquí en Michoacán? ¿Quién hizo un fraude electoral de cinco millones de votos que afectó los comportamientos futuros de este país? Por donde quiera que toques, lees una historia policiaca. Lo criminal, la ruptura del orden, se están volviendo una constante endiabladamente peligrosa en la vida de los mexicanos desde hace muchos años. Y la novela policiaca, la literatura negra, ha estado cubriendo de alguna manera el hueco de la literatura social.
“No es un fenómeno del que yo sea responsable –puntualizó–. En Francia, en los años sesenta, Jean Patrick Manchette lo había dejado clarísimo. Y en Estados Unidos, a fines de los setenta, Ross Thomas, Roger Simmons y Channing también lo dejaron clarísimo. En la nueva novela policiaca española, surgida después de la caída del franquismo, autores como Vázquez Montalbán, André Martín, Julián Ibáñez o Juan Madrid, lo pusieron sobre la mesa. En todos estos y en muchos otros casos, lo que ha estado haciendo la literatura negra es recuperar el sentido de la literatura social”.
En este sentido, el autor de La lejanía del tesoro recordó que el material de trabajo del relato negro y más específicamente de la novela policíaca es la quiebra del orden, lo criminal, la ruptura de los tabúes. “Una sociedad se deja interpretar con mayor claridad a partir del hecho criminal que de la crónica política o de la sociología o del análisis económico. Muchas veces –insistiría– el hecho criminal revela de qué está hecha esa sociedad, cuáles son sus reglas del juego”.


Al hablar de los rasgos y virtudes que acompañan al relato negro, señaló:
“Me gusta usar la metáfora del iceberg. Como ustedes saben, sólo su diez por ciento es visible sobre la superficie del agua. Cuando en México alguien dice: ‘tengo que contarte una historia’ y te remite al diez por ciento conocido, los mexicanos, que somos paranoicos (definición de paranoico en México: un ciudadano que piensa que lo persiguen y que, en efecto, lo persiguen; por lo tanto, redefinición de paranoico: un mexicano con sentido común), sabemos que el noventa por ciento de la historia es invisible y que está inconclusa. Está debajo del agua. Para remediar esa situación, la novela policíaca hace eso: explora el noventa por ciento oculto. Ata los hilos que los centenares de historias inconclusas dejan sueltos”.
Hablaría luego de otro rasgo del relato policiaco: su capacidad de atravesar el panorama geométrico de una sociedad en diagonal, de arriba abajo, revelando los secretos que guardan cada una de sus capas. “Pero también hay un panorama geográfico para la novela policiaca, que es el espacio inmenso de la totalidad de lo urbano”.


No dejó pasar la ocasión para hablar de una característica recurrente en sus libros: el manejo del lenguaje.
“La novela negra también opera en términos del lenguaje: recoge el lenguaje oficial, el lenguaje televisivo, el cantinfleo del aparato estatal y del gobierno, que ahora se está multiplicando a una velocidad increíble, al punto que nos esperan unos años de cantinfleo potentes, y exhibe todo eso para bocabajearlo en sus absurdos y en sus sinsentidos. Al mismo tiempo, recoge al lenguaje como un elemento de variación continua. Recoge los humores, los elementos de lo que podemos llamar cultura nacional.
Dijo, en ese sentido, que “cuando comento con algunos autores extranjeros cómo hago novela policiaca, muchos me dicen ‘¡pero si tú tienes ahí un uso y abuso del humor negro endiablado!’ Y yo digo ‘¿Ah, sí?’ Yo creía que no. Es decir: ya está tan interiorizado el humor negro como una parte de nuestras vidas que no nos damos cuenta cuando lo tenemos ahí, sobre la mesa. México es el único país en el cual, horas después de un incendio en el que mueren decenas de personas, hay chistes en la calle sobre los quemados”.
Por lo demás, apuntó que “todas las corrientes cotidianistas de la literatura negra introdujeron el día a día en la crónica de lo criminal” y que “los mexicanos sabemos que la diferencia entre estar libre o estar preso estriba en el accidente: estar en el momento y lugar equivocado. A partir de ahí se desatan las fuerzas oscuras del sistema”. Describió al respecto varios episodios de los que ha sido testigo en primera persona y en los que se han desatado esos demonios para llevar a la prisión a personas inocentes.


Por lo demás, la vivaz charla discurrió por los temas más disímbolos: la resurrección del detective Héctor Belascoarán Shayne; la relación de Taibo II con la crítica literaria a lo largo de las décadas; el proceso de reconocimiento académico a un género como el policiaco, considerado menor, pero que ha ido conquistando escaños hasta llegar a nuestros días, cuando ya nadie niega la vigencia de la novela policiaca. El más interesante de todos fue objeto, sin embargo, de apenas una breve exploración: el por qué los escritores de relato negro en México no han escrito la novela de a deveras sobre lo que pasa con el narcotráfico. La respuesta de Taibo fue sucinta y no del todo convincente: “En primera, porque afortunadamente el periodismo está haciendo su trabajo, y en segunda porque en un tema como el del narco se necesita cierta distancia para tener a punto las herramientas”.


Más sustanciosas fueron las entrevistas que, al final de la presentación, abordaron cuestiones políticas vigentes en los escenarios sociales y políticos, como el destino de Morena en el gozne de convertirse en una presencia electoral institucional, con todos los bienes y males que eso conlleva o las perspectivas de una izquierda totalmente noqueada en los últimos comicios federales, pero de la cual Taibo II sostuvo que salía más fortalecida que nunca.


Durante una entrevista con la reportera Ivonne Monreal, del matutino Cambio de Michoacán, que parcialmente comparto en el video que abre este post, Taibo II dijo, entre otras cosas de interés, que la mayor lección de la pasada derrota electoral consiste en las estrategias de fondo que la izquierda necesita instrumentar. Consideró:
“Enfrentamos un problema gravísimo: hemos intentado destruir la hegemonía priísta a partir de lo electoral y hemos visto que no la podemos destruir desde ahí. En las pasadas elecciones, allí donde teníamos una sólida presencia electoral, perdimos. En cambio, ganamos donde había una amplia base social. Esa es una lección a tener en cuenta. La fortaleza de un partido como el PRI está en el aparato corporativo, en los controles sobre la sociedad y los sindicatos charros lo que le dan esta hegemonía. Es en esos puntos donde hay que pegarles y, sobre todo, hay que trabajar mucho a favor de la construcción de base y movimiento social. Al país tenemos que liberarlo desde abajo. De abajo hacia arriba. El tres a uno que les metimos en el Distrito Federal no fue gratuito; el gran reto es que tenemos que construir un movimiento que logre unificar todos los movimientos sociales”.


Interrogado sobre esa posibilidad de congregar base y movimiento social en momentos en que prevalece un estado de persecución, tanto mediática como material, particularmente en las provincias más alejadas de la capital del país, el autor consideró: “La sensación de que salimos derrotados de estas elecciones es una verdad, nos pusieron una madriza de órdago. Esos cinco millones de votos capturados de forma corrupta nos desmadraron. Es como decir que ganamos unas elecciones que perdimos en el fraude. Pero, de manera curiosa, la medida de la victoria o de la derrota no te la da lo inmediato. Pensemos en el 68. Aquel movimiento fue derrotado militarmente, y sin embargo fue la mayor victoria que hubo en este país porque durante los siguientes 20 años su recuerdo sirvió para reproducir conciencia social”.
Siguiendo el símil, opinó que la reciente derrota les ha heredado “una enorme fortaleza porque “son muchísimos más los mexicanos con conciencia social que hay hoy, a los que había hace un año y, ahora, el problema es convertir eso en organización unitaria”.
Acerca del desfallecimiento que exhiben movimientos que se generaron en la coyuntura electoral, como el de #yosoy132, estimó que son naturales y que su trascendencia no radica en su durabilidad: “Lo importante es que puso sobre la mesa la voluntad de cientos de miles de jóvenes y eso es el cambio profundo, eso ya no te lo quita nadie”.
En el caso del futuro de Morena, concluyó que el destino del movimiento se decidirá en el congreso nacional que se efectuará el 19 y 20 de noviembre en el Distrito Federal: “Nos dará una idea de si se puede convertir en una alternativa real de un movimiento capaz de coordinar y apoyar las luchas sociales que hoy están en México o si por desgracia se volverá otro aparato electoral más”.

Un total de setentaiuna obras que dan testimonio de la vocación pictórica en Michoacán y de su contexto sociopolítico durante el virreinato (del siglo XVI a los albores del XIX) constituyen el contenido del primer volumen de Pintura Virreinal en Michoacán. El libro es fruto de las investigaciones coordinadas por la doctora Nelly Sigaut desde el año de 2007 al seno del Seminario Permanente de Estudios de Pintura en el Occidente de México.
La obra, que debió aparecer el año pasado, fue una de las víctimas del desastre económico que le ha heredado al estado el gobierno de Leonel Godoy Rangel, ya que su edición se pospuso por falta de fondos de parte de la pasada administración en la Secretaría de Cultura.
Las obras que documenta este trabajo, muchas de ellas anónimas, están organizadas en cinco apartados temáticos. Las primeras doce se ocupan de temas marianos. Otras siete corresponden a lienzos que aluden al personaje de Cristo. Cuarentaidós más se dedican a las imágenes de santos canonizados. Otras cuatro son retratos y, finalmente, las seis restantes tratan de temas alegóricos.
Para presentar la edición, que es apenas la primera parte de un proyecto de largo alcance que procurará documentar las expresiones de arte virreinal en todo el territorio del actual estado de Michoacán, se organizó una velada en el Museo de Arte Colonial, en Morelia, el viernes 20 de julio.
Los comentaristas de la noche fueron, todos ellos, expertos en el arte novohispano durante la Colonia: el doctor Oscar Mazin, titulado por la Escuela de Altos Estudios y Ciencias Sociales, en Francia; especialista en el estudio de la iglesia y la sociedad novohispana y el imperio español en los siglos XVI y XVII. El doctor en historia Manuel Ramos Medina, director del Centro de Estudios de Historia de México, en Chimalistac, y Tomás de Híjar Ornelas, maestro del Seminario de Guadalajara, titular de la parroquia de Santa Teresa, en el centro histórico tapatío, e investigador de los mártires de la Cristiada.

Doctor Mazin: obra y contexto
El doctor Mazin recordó que este catálogo procede del Seminario de Estudios de Pintura en el Occidente de México, que estuvo precedido por un levantamiento que ella misma efectuó desde 1993 en el convento de San Agustín, para repertoriar la pintura que en él existe.
Entre los rasgos importantes de la obra, señaló que los estudios incluyen un breve análisis de los modelos iconográficos de los que proceden las imágenes, así como una descripción formal de cada cuadro. “También se destacan las circunstancias o procesos propiamente históricos del Michoacán de los siglos XVI al XIX, mediante los cuales los autores se esfuerzan por dar cuenta de la factura, el arraigo local, la procedencia, la circulación y el destino de las pinturas”.
Celebró el hecho de que “nos encontramos con que este catálogo es impensable sin el concepto de ciudad episcopal, como lo fueron Valladolid de Michoacán, Puebla de Los Ángeles o Oaxaca. Y es que la ciudad episcopal fue la entidad que vertebró el orden social en Hispanoamérica. La monarquía indiana, es decir, el imperio español en América, fue un imperio hecho de ciudades y sin la ciudad no se entiende ese imperio”.
Al interior de ese orden, evocó que fue en torno de las iglesias catedrales que “se dieron una serie de condiciones más o menos regulares y duraderas que permitieron la organización de numerosas gentes, grupos y corporaciones”.
También destacó el papel del material en la comprensión de las fundaciones de obras pías que permitieron el florecimiento de templos y colegios, así como de la práctica de las artes ñpara embellecerlos.
“En Valladolid de Michoacán, el Colegio de Santa Rosa María tuvo su origen en la fundación de obras piadosas por parte de obispos y de canónigos. La iglesia de San José nació como una simple ayuda de parroquia de la catedral. El Colegio de Infantes de la catedral arrancó de las fundaciones de becas para muchachos por parte de algunos canónigos, mismas que coronó la liberalidad del obispo Sánchez de Tagle. En fin. La iglesia de Nuestra Señora de Cosamaloapan, otra ayuda de parroquia surgida en el antiguo barrio de San Francisco, resultó de las fundaciones piadosas de un grupo de canónigos originarios de la diócesis de Puebla. Y así podríamos seguir enumerando los orígenes en términos de obras pías o de fundaciones por parte del clero catedral que tuvieron las distintas corporaciones”.
Desde esa perspectiva destacó, como motivo privilegiado de estudio, la importancia de la diócesis como unidad geopolítica. “Desde tiempos del imperio romano, que se apoyó de manera original sobre una trama de poderes locales organizados en torno a la ciudad, en las Indias, es decir en la actual Hispanoamérica, la unidad básica en la que dichas ciudades florecieron, fue la diócesis”.
“Esta demarcación no es exclusiva de las fuentes de origen eclesiástico, y no lo es porque en el centro de la Nueva España la diócesis llenó el vacío suscitado por la estrechez del territorio comprendido por las Alcaldías Mayores y la jurisdicción sumamente vasta de las reales audiencias de México y de Guadalajara”.

Manuel Ramos: apuntes al proyecto
El segundo presentador de la velada, Manuel Ramos Medina indicó que con este volumen se inicia una serie editorial que apoyará generosamente a los investigadores del arte novohispano, además de ofrecer una herramienta para un público amplio interesado en los recintos religiosos y conventuales del territorio michoacano.
Consideró que tanto el seminario como el libro editado por el Colmich y el Centro de Investigación y Documentación de las Artes de la Secum. “son, sin duda, un ejemplo que envidiarían otros estados carentes de este tipo de apoyos culturales y pienso concretamente en el estado de Hidalgo, que tanto necesita investigaciones de esta clase para preservar su patrimonio”.
Indicó que la distribución metodológica de los contenidos,en cinco temas, fue planteada por la doctora Sigaut en un trabajo que originalmente iba a estar dedicado sólo al estudio de las pinturas del templo y convento de San Agustín, en Morelia. “Previamente –evocó–, la doctora había catalogado el conjunto restaurado por Adopte una obra de arte A.C. para la dirección de Sitios y Monumentos de Conaculta, en 1993. Así se estudiaron 93 pinturas correspondientes a los siglos del XVII al XIX y este fue el antecedente para que el Seminario Permanente de Estudios de la Pintura del Occidente de México tomara bajo su responsabilidad el estudio del conjunto”.
“Felizmente –dijo– la tarea se salió completamente de los márgenes y se siguió con el estudio y catalogación del acervo que se conserva en Michoacán en sitios alejados y poco difundidos. Y con esta primera publicación se forjan los cimientos de un ambicioso proyecto que pretende reconstruir la historia de la pintura del periodo de la administración española desde el siglo XVI hasta principios del siglo XIX”.

Entre otros puntos de interés, el ponente llamó la atención hacia el hecho de que en este volumen resalta la imagen de María, la madre de Jesús.
“Casi todas las catedrales de las diócesis de la Nueva España y del Perú llevan la advocación de la Purísima Concepción. ¿Por qué tan presente esta imagen? Este tema nos lleva a los tiempos remotos de los pueblos mediterráneos, donde la figura de la Diosa Madre fue venerada. Desde el siglo XIV el rey Juan de Aragón tomó la iniciativa de apoyar la Inmaculada Concepción como emblema de su corona y, posteriormente, lo asumieron los reinos peninsulares. Fue el rey quien decretó, antes de morir, la celebración de la fiesta solemne en todas sus posesiones, así como la pena de destierro a los opositores del misterio de la purísima concepción, incomprensible por la razón”.

Un crisol imbatible: Tomás de Híjar
Finalmente, Tomás de Híjar Ornelas recordó que, a raíz de la consumación de la Independencia, a fines de septiembre de 1821, a los mexicanos les dio por construir su casa, comenzando por la bóveda. De modo que a un malogrado imperio sobrevinieron otras fórmulas que deambularon de la república federal a la centralista, restauraron el imperio, retomaron el camino republicano que hasta la fecha conservamos. “Después fue necesario echar los muros, abrir los vanos, hacer el trazo y, por último, sustentar el edificio en sólidos cimientos, tarea que permitió, al calor del nacionalismo de los años treinta del siglo pasado, reconocer con humildad que éstos ya existían. Que eran milenarios. Y que a ellos se añadieron de manera compleja y singular, Europa, África, Asia y Oceanía, en un crisol tan rico que ni siquiera el embate brutal del consumismo global de nuestros días ha podido desdibujar”.
“La contribución a ese proceso no podría entenderse sin la participación activa y fecunda de dos matrices: la religiosidad amerindia anterior a la agregación de los territorios de la América continental a España y la peculiarísima raigambre de la cultura hispana del siglo XVI, modelada por raíces judeocristiano-musulmanas, de suerte que la Evangelización en estos territorios terminó siendo un crisol cuya amalgama resultó diversa, plural, heterogénea e inagotable”.
“¿Cómo prescindir entonces, para alcanzar una comprensión sumaria de estos capítulos primigenios de una cultura, de una civilización nueva y distinta a las que hasta entonces componían el mosaico etnográfico de la faz de la tierra, de estos testimonios icónicos que nos transmiten de forma inmediata ideas y sensaciones valiosas en su tiempo para comunicar lo que aquí estaba pasando?”
“En esto radica la importancia de cobrar conciencia de la tarea que este volumen abre hacia un perímetro superior al que tuvo inicialmente. Lo que en su momento fue una negativa rotunda para secundar un proyecto estético laudable, ha terminado siendo el inicio de un largo derrotero donde podrán incorporarse de manera gradual e interdisciplinaria tanto los estudios de los fenómenos sociales como las más diversas y variadas ciencias interesadas en articular lo que pasó en su tiempo para conformar el presente que hoy protagonizamos y el futuro que les aguarda a quienes tomen de nuestras manos la estafeta”.
“Encontrará el lector y el espectador en los capítulos de esta obra contenidos teóricos y visuales planteados desde una lectura ágil, bien calibrada y armoniosa, tejida en cinco apartados que no siguen un orden jerárquico o eclesial, si bien éste los produjo, sino un orden entrañable y afectivo, el del pueblo para el cual fueron hechos estos cuadros”.
“Mucho hemos de agradecer a los autores su respeto y ecuanimidad éticas al abordar cada una de las 71 obras; su actitud propositiva no sólo supera los criterios esteticistas de una percepción estilizada que redujo a los historiadores y críticos de las Bellas Artes, desde su parcial visión eurocéntrica decimonónica a transformarse en una suerte de jueces implacables, dedicados a confinar con adjetivos peyorativos las más de las veces las producciones que no alcanzaban a pasar el estrecho cuello de una botella ajena a su impronta espacio-temporal”.
“Vemos así cómo el ícono, liberado de prejuicios, se transforma en un documento y en un soporte de información de excepcional valor, recobrando desde la lectura in situ una dignidad superior a la que pudiera tener suspendido a los muros asépticos de una galería, de un museo o de una colección particular. Además, la vista del conjunto suspende por un momento casi milagroso los desperfectos ocasionados por el manoseo y el vandalismo de restauraciones brutales y muy desafortunadas”.
“Convertidas en documentos visuales, estas obras se vuelven una fuente copiosa e integral de capítulos enteros donde venimos a enterarnos de las gestas protagonizadas por los ascendientes de quienes estamos aquí, desatando una energía incontenible, para la cual las etiquetas de arte colonial, religioso, sacro o cristiano, se vuelven insuficientes, inútiles y parciales. Arte, simplemente, en la más lisa y pura de sus acepciones: virtud y disposición para hacer algo. El que en su tiempo estuvo al alcance de autores regionales y locales, anónimos los más, identificados unos pocos: los Becerra, Juan de Sámano, Manuel de Tapia… quienes nos impelen hoy a reconocer las motivaciones humanas y trascendentes de su tiempo, su legítimo derecho a seguir expresando sus anhelos, tan válidos como los nuestros, pero que durante mucho tiempo fueron desdeñados, al grado de sólo quedarnos exiguos despojos de un patrimonio despreciado por incomprendido”.
“Esta noche -concluyó-, cuando el pillaje y el mercantilismo adquieren un renovado furor bajo la modalidad del saqueo y el robo, tan despiadado o más como el de los iconoclastas del pasado, alzan su voz y se hacen oir estos artistas para revelarnos, gracias a los esfuerzos de catálogos como el confeccionado por Nelly Sigaut y su equipo, que sin su léxico el nuestro quedaría mutilado e ininteligible en sus aspectos esenciales”.

Sigaut: apuesta a la continuidad
Al final de la presentación, la doctora Nelly Sigaut tuvo una breve intervención para agradecer el esfuerzo invertido en la edición de este primer volumen de estudios sobre la iconografía colonial en Michoacán. Celebró la colaboración de los fotógrafos que hicieron el levantamiento de imagen y, de manera particular, hizo un público agradecimiento al actual secretario de Cultura, Marco Antonio Aguilar Cortés, quien no solamente reasignó recursos para editar el trabajo, sino que se ha comprometido a garantizar el tiraje de, por lo menos, los próximos dos volúmenes de la serie, saldando de este modo la deuda contraída por la gestión anterior de la Secum y afianzando un proyecto de divulgación que, entre otros valores, tiene el de coadyuvar a conocer y a proteger el patrimonio artístico de la entidad.


EN VIDEO / Velada de homenaje
La proyección de dos cortometrajes, la composición de un versificador, los comentarios de tres escritores locales, una intervención institucional a cargo del Secretario de Cultura y la lectura en formato de teatro en atril de la dramaturgia Orquídeas a la luz de la luna, inscrita dentro del programa federal Leo… luego existo, conformaron una velada de homenaje a la figura y la obra del escritor Carlos Fuentes, quien falleció el pasado mes de mayo. En total, ocho espejos humeantes, veteados de colores y alcances precisos, para reflejar otros tantos catetos de uno de los mayores escritores mexicanos del siglo XX.
El acto, organizado por la Secretaría de Cultura de Michoacán, tuvo como sede el teatro Melchor Ocampo, el martes 24 de julio, e incluyó dos pequeños stands en los que se estuvieron vendiendo títulos del autor nacido en Panamá en 1928.

Las dos Aura: Fuentes desde
la mirada del corto universitario

¿La cámara, María? ¿La cámara es nuestra salvación? ¿En la cámara se reúnen nuestras oraciones? ¿La cámara es nuestro altar común?
Carlos Fuentes / Orquídeas a la luz de la luna

La velada comenzó con la proyección de dos cortometrajes de factura universitaria inspirados en Aura (Carlos Fuentes, 1962), el relato más popular del autor. Se trató de Aura (Orfi Aguayo, Edgardo Arredondo, Sheyla Carrasco, José Luis Alanís y Daniel Peraza, 2010) y del filme animado Los ojos del Deseo (Humberto Isaías Garrido y Yazmin Sánchez Martínez, 2011).
Todos, supongo, conocen la historia y su tema: conducido por un anuncio clasificado, el joven historiador Felipe Montero acepta trabajar para la muy anciana señora Consuelo, ordenando los manuscritos de su difunto esposo, el general Llorente, en una antiquísima casona de la calle Donceles, en el centro histórico del DF. Allí, Felipe queda flechado por la belleza de Aura, sobrina de Consuelo, y desde ese primer momento la atención de nuestro investigador crece paralela entre el deseo de acercarse a la muchacha y la necesidad de desentrañar los acertijos que le van anunciando los viejos diarios y carpetas que revisa, en los que halla pistas de la estrecha relación que guardan las dos mujeres y el autor de los documentos. Cartas antiguas, correspondientes a “las fechas de un siglo en agonía”, así como añejas fotos de 1876 y 1894, revelan finalmente las claves que conducen a un desenlace (muy similar, por cierto, al del filme El resplandor, de Kubrick), que se ocupa del tema del Eterno Retorno tal como lo plantea Nietzche en su Zaratustra y en Gaya ciencia, y que pone en tensión los conceptos antagónicos de determinismo y libre albedrío en un escenario de reminiscencias góticas a la mexicana y de relatos de brujas y vampiros.
De todo lo anterior, el filme Aura, ópera prima de la firma PerroNoble Films, conformada por egresados de la Universidad Anáhuac Mayab y ganador del primer lugar en el concurso yucateco de cortometraje inter-universitario Alternoflexia, en 2011, logra un guión respetuoso y austero, pero una puesta en escena que sufre a causa de una iluminación muy mal resuelta y de un ritmo con un timming pobre.
La cinta fue filmada en el invierno de 2010, en Mérida y sólo cabe esperar a conocer nuevos trabajos de este grupo porque, a pesar de sus carencias, también hay en este corto valores germinales de interés, particularmente en la dirección de arte.
En cuanto a Los ojos del deseo, su mayor valor radica en el tratamiento anime que ha recibido. Tratándose de un material concebido por una generación joven, la fusión oriente-occidente es pertinente como una influencia viva. No sólo en lo formal, sino en lo temático. Recordemos solamente que en la tradición japonesa del relato fantástico la mujer es el personaje que lleva sobre sí las más altas responsabilidades espirituales para manifestar a las potencia del bien y del mal. Este rasgo se integra muy bien a una de las facetas del relato de Carlos Fuentes. Una moderada incursión en el terreno de la animación erótica también es coherente, tanto con los contenidos del relato original como con ciertas vertientes del anime y de los OVA japoneses (aunque no es ecchi [falta lo cómico] ni mucho menos hentai).
El resultado es parco, aunque revela audacias que, de madurar, serán fecundas. Bien, por lo pronto, aunque sea “bien a secas”, para los chicos de la facultad de teatro de la Universidad Veracruzana.

Que el pueblo conduzca al
país hacia el nuevo milenio

Lo interesante es ver qué pasa cuando entramos en contacto con alguien que nos pone en duda y que, sin embargo, sabemos que nos hace falta. Y que nos hace falta porque nos niega.
Carlos Fuentes / Las dos Helenas

En la primera de tres intervenciones, el escritor, teatrista y promotor cultural José Luis Rodríguez Ávalos señaló que México es un país de muchas preguntas y pocas respuestas. “Quienes se aprontan a dar respuestas no solicitadas son los políticos; con ellas aportan numerosas pistas acerca del por qué del hundimiento de México por parte de los mismos políticos”.
Continuó: Carlos Fuentes propone en Los cinco soles de México, ese trabajo ensayístico del año 2000, una serie de cuestiones interesantes. Sobre todo porque en aquel momento está por inaugurarse el nuevo siglo y el nuevo milenio. Allí se hace una serie de cuestionamientos, muchas preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez desde que México es México y lleva ese nombre. Se pregunta qué es México, qué somos nosotros. De dónde venimos y hacia dónde vamos.
Y en vez de respuestas, formula propuestas. Propone que sea la gente, no los políticos, la que conduzca a este país hacia el nuevo siglo. Con esto no quiero decir que los políticos no sean gente sino que, al tener un cargo, al tomar las riendas de un gobierno, los políticos adquieren otra connotación. Dejan de ser pueblo o, más bien, el pueblo espera que ellos ayuden a resolver nuestros problemas.
Quizás Carlos Fuentes, planteando algunas de esas antiguas y hoy casi ignoradas propuestas del marxismo, dijera que si el pueblo, junto con sus gobernantes, conducen al país, este llegará a buen puerto.
Esto es en Los cinco soles. Quienes no escatiman esfuerzos sociales, políticos e intelectuales para denunciar las traiciones de los políticos, son los artistas, los escritores atentos a la historia, el devenir y la actualidad del país en el mundo.
Hoy nos reúne la Secretaría de Cultura como representantes de tres generaciones y, claro, yo soy el que represento a la más antigua: por eso me ponen primero. Vamos a reflexionar en torno a la obra de Carlos Fuentes, uno de esos escritores que llegó a erigirse en faro de la crítica mexicana, vanguardia de las letras latinoamericanas, representante de México como diplomático y escritor.
Personaje cosmopolita, le tocó descollar entre muchos otros escritores que dio el México contemporáneo. Ningún país tiene escritores o artistas prescindibles, pero sí hay algunos cuyas letras son imprescindibles. Allí está Carlos Fuentes con una literatura que es monumental de muchas maneras. Desde Los días enmascarados, su temprana publicación de 1954, revela su interés por el México de ayer y hoy, al que vuelve de manera diversa en cada uno de sus libros. Desde 1958, con La región más transparente, habrá de producir casi un libro por año. Entre la investigación, lo historiado, la actualidad, la verdad y la ficción, ingresa a su obra, con retazos autobiográficos, su propia manera de ver la existencia.
En esto creo, se llama esta mesa, para recordar su trabajo ensayístico de 2002 que dedica a su hijo Carlos, fallecido en 1999 y antes de la muerte de su hija Natasha, ocurrida en el 2005.
En esto creo me sirve también para referirme a Silvia Lemus, su esposa durante más de treinta años, después de Rita Macedo, con la que vivió 14 años y con la que procreó a su hija, Cecilia.
Hoy tendremos oportunidad de escuchar a Felipe Nájera con parte de esa comedia de 1982, Orquídeas a la luz de la luna, que es un ejemplo de su poca dramaturgia, de la cual dos son obras: Todos los gatos son pardos junto con El tuerto es rey, ambas escritas y publicadas en 1970, y que fueron escenificadas en Morelia a fines de esa década. Antes de que Todos los gatos… se convirtiera en Ceremonias del alba, en 1991, su dramaturgia se enriqueció con los siete guiones cinematográficos que produjo, dos de ellos en colaboración con Gabriel García Márquez, así como el libreto para la ópera Santa Ana.
Carlos Fuentes no avanza solitario en las sendas de la literatura mexicana. De hecho, es una cara de la moneda, que contiene a Octavio Paz del otro lado. No en balde se mencionó a Fuentes muchas veces para el premio Nobel.
Pero Fuentes viene de muchos escritores. Compartió tiempo, espacio, anhelos y esperanzas con quienes fueron sus contemporáneos y muchos otros le siguen en lo que llamamos el porvenir de las letras contemporáneas latinoamericanas.
Ante la dificultad de elaborar una nómina de quienes ejercieron la literatura con Fuentes, y ni siquiera poder aproximarme al panteón de autores contemporáneos, expongo aquí solamente la perplejidad que le despertó a Fuentes la muerte de dos escritores fundamentales en 2010, ambos mexicanos: Carlos Montemayor el 23 de febrero y Carlos Monsiváis el 19 de junio, sin saber que a él le tocaría coronar la trilogía de los Carlos el 15 de mayo de este año.
Para mayor perplejidad, a nosotros nos toca asistir a la muerte de estos tres Carlos fundamentales y preguntarnos por qué ellos, y no el Carlos que tanto daño le ha hecho a este país.
Han sido tres Carlos que se tocan en todo momento. Carlos Montemayor, con su trabajo entre los grupos étnicos, es de los menos conocidos, pero Fuentes abrevó de allí porque le interesaba ese México, todavía desconocido el día de hoy. Con Carlos Monsiváis compartió una obra destinada a lo contemporáneo, al México de hoy, al México diverso, así como la tarea de presionar al Poder y llegar a mostrar las posibilidades de un México nuevo, de un México diferente.
Pero aunque la obra de los tres sea prolífica, está orientada en un solo sentido, el de advertirnos que nuestro México tiene más posibilidades de las que le estamos dando. Fuentes nos exige que reflexionemos sobre el papel que a cada quien le toca en el proceso de reelaborar a un México que está en una situación angustiosa, pero que, aun así, sí puede llegar a ser el país con el que todos soñamos. Creo que la literatura tiene principalmente esa función.

Omar Arriaga: Fuentes y la
búsqueda de los orígenes

Y todo en México es eso: hay que matar a los hombres para poder creer en ellos.
Carlos Fuentes / Chac Mool

En su turno, el escritor Omar Arriaga ponderó los siguientes asuntos (la transcripción no es textual en algunos párrafos, pero en todos los casos respeto el contexto y el sentido de las frases originales):
Una amiga me preguntaba si existe alguna influencia de la literatura de Carlos Fuentes en las letras michoacanas y si esa influencia es visible. Yo le contesté que me parece que no, por lo menos no entre los autores jóvenes o pertenecientes a mi generación, ni más allá de lo meramente temático.
Carlos Fuentes abre un ciclo en México: el del escritor profesional que puede vivir de esa práctica. Antes de Fuentes, todos los escritores, incluidos Rulfo y Octavio Paz, que ya eran figuras consagradas en ese momento, no podían vivir de su trabajo como escritores. Tenían que ser funcionarios, burócratas, profesores... Pero, con Fuentes, ese profesionalismo que llega a la literatura abre nuevas posibilidades para que sean los jóvenes los que tomen ahora la batuta para continuar la búsqueda que Fuentes emprendió desde Los días enmascarados, que es su primer libro de cuentos y en el que ya están contenidas las semillas de todo cuanto desarrollará más adelante.
Una vez, hace varios años, platicando en el café de Las Rosas con Sergio J. Monreal, hablábamos del cuento Chac mool, que por un lado es una batalla entre lo prehispánico, con la aparición de esa estatua del dios maya de la lluvia y, por el otro, la herencia española, que no es meramente la herencia de un país, sino de toda la región del Mediterráneo.
Me parece que Carlos Fuentes siempre oscila entre estas dos búsquedas: por una parte la del pasado indígena que siempre ha visto a España desde la leyenda negra, pero también desde el origen español con Terra nostra y otras obras, como El espejo enterrado. En Chac Mool el protagonista está en cierto sentido luchando por su vida, y al final escapa a Acapulco, pero muere en el océano, porque parece que el dios de piedra que, en un sótano, está convirtiéndose en un ser humano, al final así lo decide.
La de Fuentes es una obra totalizante, que toca a menudo, con sus reinvenciones de la historia, un tópico de los años sesenta en México: el de que los novelistas mexicanos eran mejores historiadores que los historiadores mismos, al abordar temas que la historia no se atrevía a contar. Sin embargo, la literatura, como el cine y otras artes, no es historia, aunque se inspire en hechos reales. Es ficción. Y aún las novelas históricas en las que Fuentes trata de desentrañar el pasado deben verse con esa lupa. No puede darse por sentado que la realidad sea de esa forma.
El espejo enterrado es un ensayo clave en su momento, que se refiere a la búsqueda de nuestro pasado español. En ese libro figura un ensayo dedicado a la fiesta brava, en donde Fuentes alude a la corrida de toros como un rito en el que los españoles se encontraban a sí mismos. Ese es otro tema que causa escozor en nuestros días, cuando se ha estado prohibiendo la lidia en diversas partes. En su ensayo, Fuentes hace ver que parte de esa fiesta tenía un significado que nos pertenece y nos pone, como ocurría con las tragedias griegas, ante un personaje que se enfrenta a un Destino irrevocable en el que va a ser destruido. El choque tan fuerte entre la sensación de piedad por el inminente desenlace del personaje, junto con el sentimiento de repulsión por el propio proceder del personaje, llevaba al espectador del teatro griego a la catarsis, una purificación con la que ellos se limpiaban de cierta manera. No iban al teatro solamente en pos de una experiencia estética, sino de algo mucho más fuerte. Y parece que Carlos Fuentes está de acuerdo en que el hecho de acudir a la fiesta brava tiene que ver con una experiencia similar a la del teatro griego porque vamos a la plaza de toros, vemos el duelo entre el hombre y el animal y eso nos hace ver que todos estamos condenados a matar y a comer para poder sobrevivir.
Pero la parte que más me interesa de la obra de Fuentes son sus primeros libros. En ellos lo más importante es esa búsqueda de los orígenes. Ese cómo ir en pos de cómo forjar una identidad nacional. Parece que en este momento es necesario reinventar cuanto Fuentes plantó. Su influencia es decisiva, dejó mucho. En este México en el que vivimos sigue siendo vigente su legado pero, al mismo tiempo, parece que necesita ser completado porque hay cosas que se están quedando sin decir.

EN VIDEO / Participación de Sergio Monreal

Sejumov: Carlos Fuentes y la
revolución institucionalizada

(…) Elegirás. Para sobrevivir, elegirás; elegirás entre los espejos infinitos uno solo, uno solo que te reflejará irrevocablemente y llenará de una sombra negra los demás espejos; los matarás antes de ofrecerte, una vez más, esos caminos infinitos para la elección.
Carlos Fuentes / La muerte de Artemio Cruz

Sergio J. Monreal Vázquez (Sejumov, de acuerdo al primero y, hasta donde sé, único seudónimo que el escritor ha empleado alguna vez, de forma regular, como columnista en medios impresos), comenzaría confesando que tiene algunos años peleándose de manera más o menos subterránea con Carlos Fuentes. “Por un lado es un autor que, personalmente, me toca. Aquellos puntos en los que la travesía de Carlos Fuentes coincide con la mía como lector, como mexicano y como ser humano, han sido altamente significativos. Entonces, puedo decir que es un autor al que aprecio y quiero”.
Pero al mismo tiempo –continuaría– es un escritor hacia el que tengo cierta incomodidad. Y, como suele pasar ante las gentes a las que queremos, durante muchos años pospuse el momento de cuestionarme qué es lo que me incomoda de Fuentes. A raíz del ochenta aniversario del maestro, ese tema pendiente volvió. Primero con sus pronunciamientos relacionados con el proceso electoral que acaba de entrar… en… no sé qué fase… y, después, obviamente, con el fallecimiento del propio escritor.

Ante todo quiero decir que eventos como el que nos reúne esta noche nos exigen ser lo suficientemente responsables y lo suficientemente generosos para que no se conviertan en ritos huecos, en formas de cortesía banales que terminan por dejar tan intacto al hipotético homenajeado como a los que estamos aquí: vamos en masa a una serie de eventos por todo el país e, incluso, a veces allende las fronteras, a repetir un montón de lugares comunes, a repetir un montón de rituales idénticos de los que uno sale con la sensación de que habría dado lo mismo hacerlos o no hacerlos, asistir o no asistir. Me parece que, en principio, los homenajeados –si algún valor tienen– no se merecen eso.
Y, por supuesto, nosotros mismos no nos merecemos esa falta de respeto para con nosotros mismos.
En ese sentido, apenas recibí la invitación del departamento de Literatura para participar en este acto de homenaje, me puse a pensar, a tomar apuntes y a tratar de clarificar mi relación con Carlos Fuentes, procurando que esa relación estrictamente personal pudiera, de alguna manera, generar algún eco entre los asistentes al evento de esta noche.

La primera cosa que voy a decir a lo mejor suena muy fuerte pero, bueno: es mi conclusión fundamental.
Considero que Carlos Fuentes, junto con otros escritores (en principio, sobre todo, Octavio Paz), es a la literatura mexicana lo mismo que el PRI: es, ni más ni menos, la revolución institucionalizada.
Yo sé que decir una cosa como esta puede sonar, simple y sencillamente, como un insulto para Fuentes. Pero me parece que, justamente en aras de dimensionar nuestra condición histórica y nuestra perspectiva como nación y como ciudadanos, es necesario que nos apartemos tanto de los prejuicios afirmativos como negativos. Yo sé que es difícil, sí, pero olvidémonos de que la revolución institucionalizada está relacionada con un partido político específico, porque la institucionalización de la revolución es un momento en la historia de este país y es un momento del que todos los mexicanos formaron parte, de una u otra manera.
En este sentido, pienso que necesitamos acabar con la idea de que hay una serie de Fuerzas del Mal, llámense Lex Luthor o el Duende Verde, que están atentando contra los buenitos e indefensos mexicanos, quienes estamos condenados a decirles: “¡ay!, yo soy bien bueno. Y te vencería…, pero nunca te puedo vencer”. No. La configuración de la historia humana, y en particular la configuración de la historia nacional, es el resultado de lo que los mexicanos somos capaces e incapaces de constituir.
De modo que, finalmente, debemos decir que la Revolución Mexicana es sin lugar a dudas el gran evento histórico para México en el siglo XX. Pero lo es a luz y a sombra. No podemos pretender que todo sea solamente luz o que todo sea sombra. En realidad es mucho más. Hasta antes de la Revolución Cubana (1959), nuestra Revolución era identificada como el gran evento histórico del siglo para todo el continente hispanoamericano.
Y realmente fue un gran momento. Fue un momento de reconstitución de la nación mexicana, pues una revolución hace justamente eso, revolucionar: derriba un orden antiguo, imagina una multiplicidad de posibles órdenes o desórdenes nuevos y trata de implementarlos.
La Revolución aportó intuiciones para una nueva idea de nación que de ninguna manera son unívocas, porque la idea de que todos los protagonistas de la Revolución Mexicana perseguían el mismo ideal es falsa; la Revolución fue Villa, fue Madero, fue Zapata, fue Carranza, y cada uno tenía sus propias ideas acerca del país que necesitábamos. Y, finalmente, el país resultante es la mezcla de todo eso: de transar, de acordar, de discutir, de ir a reunirse en Querétaro en el Congreso Constituyente a debatir las múltiples intuiciones de país que había.
Y el gran resultado de la Revolución Mexicana es la contradictoria, importantísima, fundamental, pero de ninguna manera impoluta ni perfecta Constitución Mexicana. Así que el paso de este movimiento armado, de esta lucha intensa para regenerar y reinventar una nación, termina por consolidar un orden institucional, con todo lo que eso tiene de positivo y de negativo.
A nosotros nos ha tocado vivir el momento de la euforia neoliberal, que sostiene que las instituciones son la peor cosa que tiene este país y que hay que tirarlas para que todo sea propiedad de la Iniciativa Privada. Y ese es un discurso intencionado que nosotros nos tragamos completo. Es evidente que en la infraestructura institucional generada por la Revolución Mexicana y que comenzó a ser desmantelada a partir de 1982, hay mucho de negativo y que nos tiene verdaderamente nefasteados como mexicanos. Pero parte de nuestra obligación es reconocer al mismo tiempo los valores fundacionales depositados en ese andamiaje institucional. Este país no sería el mismo sin una Secretaría de Educación Pública, sin una Universidad Nacional y sin un Instituto Nacional de Bellas Artes, sólo por poner tres ejemplos.

Y es en este sentido en el que me ocupo de este aspecto: hicimos la Revolución y luego la revolución se institucionalizó. Yo tengo la impresión de que eso es exactamente lo que hacen Octavio Paz con la poesía y Carlos Fuentes con la novela. Es decir, generan una revolución y es una revolución poca madre: están reinventando la manera de soñar el mundo desde México y de rearticularlo a través de la palabra a partir de las reglas específicas de la lírica (con Paz) y de la novela (en Fuentes). Pero en la misma medida en que les correspondió la invención de ese sueño posible, también les correspondió –¡y ojo!: les correspondió porque ellos así lo decidieron– la institucionalización de esas intuiciones revolucionarias.
Y seríamos absolutamente irresponsables si pasáramos esto por alto.
Hay que decir que Carlos Fuentes es uno de los más grandes novelistas que ha habido en la historia de este país, de la misma manera en que Octavio Paz es uno de los más grandes poetas que ha dado la historia de este país. Pero también hay que decir, junto con eso, que también han sido dos de los más grandes caciques culturales que ha habido en la historia de este país.
Y se podría aducir: “bueno, pero esa es su vida, no es algo que se refleje en su obra”. Por supuesto, eso no es cierto. En el caso específico de Carlos Fuentes, que es quien nos ocupa esta noche, eso es completamente transparente.
Coincido con varias de las cosas que ha dicho Omar Arriga en su intervención, pero particularmente en el asunto de que hay una diferencia cualitativa entre las primeras travesías creadoras de Carlos Fuentes y las últimas. Y no porque el Carlos Fuentes de las primeras obras sea mejor escritor que el de las últimas (al contrario, probablemente el escritor de las últimas décadas sea infinitamente superior a aquel joven que se destapó de manera deslumbrante en los años cincuenta).
La diferencia es que el joven escritor de los años cincuenta fue más que un escritor: fue el agente de una revolución de la conciencia espiritual de lo mexicano. Y eso, que Carlos Fuentes fue capaz de hacer en títulos como La región más transparente, Aura o La muerte de Artemio Cruz, no fue capaz de volver a hacerlo. Y uno se preguntaría por qué Carlos Fuentes ya no fue capaz de escribir otra obra de la magnitud, la pertinencia y el alcance de La región más transparente, a pesar de que él fuera cada vez más lúcido en términos intelectuales y ensayísticos. El novelista da la impresión de que sufrió una suerte de estancamiento. No literario, sino espiritual. Y esto es lo que me parece clave para comprender la figura de Carlos Fuentes.
Porque Fuentes formó parte de un momento de la historia de México en la que había cosas que estaba permitido decir y otras que no. Y Fuentes eligió jugar en esa parte de la cancha en la cual, si querías figurar, si querías escribir, si querías destacar, tenías qué asumir como un acto de voluntad el callarte ciertas cosas.
Del otro lado ¿quiénes están? O bien los perseguidos, como José Revueltas, o los ninguneados, como Francisco Tario o –una generación después– Jesús Gardel. Y son este tipo de cosas las que me han estado dando vueltas en la cabeza porque son temas de pertinencia nacional… no en el sentido de “agenda política” o de alguna agenda literaria, sino en los términos de quiénes queremos ser en las próximas décadas y quiénes hemos sido hasta hoy.
Carlos Fuentes es nuestro gran cronista de los orígenes. La novela de la Revolución, de la cual me parece que Fuentes es el punto culminante, está autorizada para hacer eso: puede contarnos cómo se construyó la Revolución Mexicana y nos lo narra en términos de espesísimas sombras. No hay literatura más sombría que la de Mariano Azuela, Martín Luis Guzmán o Nelly Campobello, porque a esa literatura le ha estado permitido el decirnos “¡mira! la Revolución Mexicana consintió la traición, consintió la usura y la tranza”.
Pero después… ¿Qué faltó? ¿Qué falta en este país, desde esa perspectiva literaria totalizadora, de la cual participó Carlos Fuentes, así como otros escritores de su generación? Falta la gran novela del priísmo. ¡Jamás se escribió!
Es decir: se escribió la novela de cómo se institucionalizó la Revolución Mexicana. Pero ya no hubo espacio, ni tiempo, ni permiso para que se contara el cómo y el por qué del corporativismo de órganos como la CTM o las centrales campesinas, así como la persecución de la disidencia política. Todas esas fueron temáticas que se comenzaron a dirimir en la periferia de la crónica, del periodismo y de la literatura.
Es en este punto donde las disidencias literarias de ese momento cumplen un papel similar al de las disidencias que, en el terreno de las artes plásticas, se dieron a partir del movimiento muralista de comienzos del Siglo XX y más allá de los muralistas. En este sentido coincido plenamente con el juicio de Carlos Monsiváis cuando propone que Carlos Fuentes es a la novela el equivalente de lo que fueron al muralismo Orozco, Siqueiros y Rivera. Y es que, como todos sabemos, las grandes disidencias, las grandes preguntas y las grandes intuiciones de la plástica nacional tuvieron que ser formuladas no sólo fuera del muralismo, que ya se había institucionalizado, sino a contracorriente del muralismo.
Todas estas consideraciones no pretenden ser una conclusión, sino más bien lo que tendríamos qué perseguir en eventos como este. Son nudos de problematización que no nos corresponde responder a los que nos dedicamos profesionalmente a la literatura sino que, finalmente, si la obra homenajeada realmente tiene la pertinencia que intuimos, nos atañen íntima y personalmente a todos y a cada uno como mexicanos, como seres humanos y como individuos.

Marco Antonio Aguilar Cortés: Carlos
Fuentes y la mirada internacionalista

“[En Latinoamérica] se puede hablar de una cultura continua desde los descubridores hasta nuestros días […] La tradición política es más frágil, se ha interrumpido demasiadas veces”.
Carlos Fuentes / El siglo que despierta

Al término de la mesa de comentaristas, el Secretario de Cultura de Michoacán, Marco Antonio Aguilar Cortés, protagonizó una breve intervención para agradecer a los ponentes y aportar algunas visiones propias al tema. Dijo:
Lo que ha hecho la Secretaría de Cultura esta noche ha sido convocar a un público sensible. Gracias por la asistencia de todos ustedes. Y, por otra parte, lo que ha hecho la Secretaría de Cultura al invitar a Omar, a José Luis y a Sergio, es reunir a autores valiosos, de talento, de imaginación y de estudio; no sólo en el campo de la literatura, sino dentro de los fenómenos sociales que vive México.
Cada uno de ustedes, con su modo, con su objetivismo, con su sistema, revelan también esa sensibilidad de carácter social.
Para una de las generaciones del Siglo XX, de la cual formo parte, hubo en nuestra educación secundaria, preparatoria y de facultad tres grandes escritores de nuestro país: Octavio Paz, Carlos Fuentes y Fernando Benítez. Eran Los Tres Grandes, y de una u otra manera tuvimos contacto con sus obras. Pero nuevas generaciones, como las de ustedes, encuentran nuevas perspectivas y distintas interpretaciones sobre ellos.
Fueron, sin duda, gente que fue autoridad en el campo de la literatura. Y eso –dice alguno de ustedes– los hizo caciques. Tendríamos que plantearnos si hay caciques buenos y caciques malos. Pero esa no deja de ser sino una metáfora. Lo cierto es que dominaron la escena cultural del país, pero la dominaron a partir de la calidad.
Y en el caso de Carlos Fuentes, desde mi perspectiva, a diferencia de Octavio Paz y de Fernando Benítez, es un autor que contó con una visión más internacionalista, en lo que tuvo que ver seguramente su nacimiento en Panamá y el formar parte de una familia de diplomáticos que pasaban de un país a otro, mientras el niño que los acompaña iba viendo lo que es Montevideo, Buenos Aires o Quito. Incluso lo que es Europa.
Y parece que no, pero el temperamento de una gente que sabe que el mundo no termina entre el Punhuato y el Quinceo da una visión distinta, tanto de la Revolución Mexicana como de sus personajes. Eso es lo que hace Fuentes: da una visión diferente; los otros autores la tuvieron después, pero Fuentes, desde niño, gracias a su formación, adquiere este elemento especial que es el que me parece que distingue su obra.
A Octavio Paz y a Fernando Benítez tuve el honor de conocerlos y tratarlos. A Carlos Fuentes solamente por teléfono, una vez, para invitarlo, en 2002, a que aceptara dar el discurso oficial del 8 de mayo en el Colegio de San Nicolás. Me dijo: “no se imagina, pero tengo que salir en dos horas de aquí porque cumpliré una estadía en Londres”. Recuerdo su voz. Pero lo importante es que su obra dejó impacto en nosotros desde Las buenas conciencias. Con una estructura muy universalista de lo que era la vida. O el tratamiento de Aura para esa misma mujer en dos cuerpos distintos.
En fin. Lo hicieron muy bien. Los felicitamos y les agradecemos. También los invitamos a que en fechas posteriores también podamos traer a otros autores, como hemos hecho esta noche con Carlos Fuentes, para colaborar a difundir el quehacer de los artistas y pensadores sobresalientes.

Fuentes desde la
lectura dramatizada

A la luz de la luna / he de suspirar, / me sentiré feliz, / reviviré tu amor, / me acordaré de ti. / Y al abrir las orquideas, / me inundaran de luz (…)
Vincent Youmans / Orchids in the Moonlight, 1933

La noche concluyó con la lectura dramatizada que el actor Felipe Nájera hizo de un fragmento de Orquídeas a la luz de la luna, la tercera dramaturgia escrita por Carlos Fuentes.
Lo interesante con este texto (que recién descubrí completo hace unos tres años, buscando cierta información específica del actor y director norteamericano Orson Welles), es que por debajo de su gracejo humorístico y de su aparente tono menor es un drama de alcances trágicos.
La obra nos presenta a Dolores y María: dos ancianas, probablemente chicanas, que se marchitan en un departamentito de Venice, California, mientras sueñan y se convencen a sí mismas de que en realidad son las divas a las que admiran: Dolores del Río y María Félix, en cuyas personalidades se desdoblan continuamente.
Este tratamiento parateatral le permite a Fuentes no sólo jugar con los guiños surreales y metafísicos que participan de buena parte de su obra literaria, sino reflexionar sobre los grandes temas de la relación entre los mitos y el sentimiento de pertenencia, así como en la manera en que medios como el cine sirven de canal a esa relación.
Desde otro plano, la obra sirve también para explorar pasajes diversos en la vida de esas actrices que se constituyeron en verdaderas estrellas nacionales, cuando nuestro cine aún era una industria, y para poner en perspectiva los temas de la fama, el olvido y la intemporalidad del fenómeno cinemático.
La interpretación de la primera parte del texto corrió a cargo de un muy correcto Felipe Nájera, actor y director que ya tiene un camino muy recorrido en este asunto de interpretar a La Doña y de participar en ejercicios unipersonales o de stand up comedy a la mexicana. Nada menos, en 2009 estrenaba la puesta de Palabras de Mujer, en la cual ya daba vida a María Félix (mientras que Alejandra Barros lo acompañaba interpretando a Dolores del Río).
Por lo pronto, para concluir, vale la pena recordar que el título de este trabajo teatral fuentesiano es ya, por sí solo, un homenaje a Dolores del Río. Es el título de un tango escrito por el popular compositor Vincent Youmans como tema musical del filme Volando hacia Río, uno de los primeros títulos del cine sonoro norteamericano, rodado en 1933. El estelar femenino de esa película lo llevó, precisamente, nuestra Dolores del Río, quien tuvo el privilegio de bailar el tango con el inmortal bailarín Fred Astaire (aunque el protagónico masculino no fue para Astaire, sino para el actor Gene Raymond).
EN VIDEO / Talleristas en Porumbo 
Desde el pasado 16 de julio y hasta el próximo día 27, un grupo de realizadores visuales se concentra en la ex hacienda Porumbo, en la zona lacustre de Michoacán. Allí participan en un taller intensivo de Desarrollo de Proyectos Visuales, que es coordinado por el fotógrafo estadunidense Paul Owen, de la Universidad de Nueva York. La actividad ha sido gestionada por la asociación Red Lab (Gabriela Anguiano y Luis Gabino Alzati) con el objetivo de promover actividades similares en el futuro.
Los talleristas, cuyas entrevistas y ejemplos de su obra figuran en el video que abre este post, son artistas cuya edad oscila entre los 17 y los 39 años. Ellos son Edgardo Leija, Francisco Méndez, Patricia Fuentes Lara, Jesús Roalandini, Melba Natalia Pérez Gómez, Héctor Cisneros, Belsay Maza, Andrea Rodríguez Villalón, y Arturo Betancourt, cuyas propuestas van desde exploraciones a la fotografía abstracta hasta el collage y el videoarte.
El proceso de selección (informó en su momento Red Lab en un comunicado) estuvo a cargo de un jurado integrado por Paul Owen, Tom Drysdale (co-fundador con Owen de la Escuela de Fotografía e Imagen de la Universidad de Nueva York, hace 40 años), Dan Sandford, director de Admisiones de la Escuela de Artes del mismo plantel, y el realizador michoacano Jesús Pimentel Melo, quien pasa la mayor parte de su tiempo en la Gran Manzana y tiene una maestría en cine por la Universidad de Columbia.
Tras una rueda de prensa celebrada en Morelia, algunos medios de comunicación respondimos a la invitación de visitar la sede del taller en su jornada inaugural, hace una semana, para interactuar con tutores y facilitadores y compartir una comida. De ese encuentro dan cuenta los tres videos que acompañan este post.
Mientras, los integrantes de Red Lab hicieron públicos los patrocinios que han permitido emprender este taller en el que dialogan autores de distintas regiones y prosapias. En los agradecimientos figuran Conaculta, la Coordinación General de Comunicación Social del gobierno de Michoacán; la Secretaría de Educación en el Estado; los ayuntamientos de Erongarícuaro, Pátzcuaro, Uruapan, y Quiroga, así como las firmas privadas Hotel Virrey de Mendoza, cerveza La Mytika, mezcal Don Mateo, Realidad Creativa, y el C.P.Salvador Juárez Álvarez.

EN VIDEO / Fotografía y nuevos medios


Esta no es la primera vez que se imparte un taller de este perfil en la zona lacustre de la entidad. Hace ya un par de años, a la otra orilla del lago, Jesús Pimentel puso en marcha la experiencia de Cine Qua Non en la comunidad de Tarerio. Aquella experiencia ha tenido continuidad y también reúne a realizadores variopintos bajo la tutela de catedráticos estadunidenses de alto perfil. En rigor, las experiencias de Cine Qua Non y de este taller de Desarrollo de Proyectos resultan tan cercanas como un par de primos. Cada una es valiosa dentro de su perfil y ambas ameritan continuidad.
Cuando se organizan encerronas de este tipo, los mayores valores residen no solamente en la posibilidad de aprender de las experiencias y de los consejos y opiniones de un experto, en este caso, del maestro Owen, sino del hecho de que los propios talleristas pueden convivir y compartir sus propios conocimientos, problemas y soluciones en el terreno de los hechos. Porque cada participante llega a tallerear un proyecto personal. Hay un trabajo concreto.
Como se puede ver en el primer video del post, hay una buena dosis de diversidad entre los participantes. Con todo, el perfil del facilitador es esencial.
En este sentido, Paul Owen combina lo mejor de dos mundos. Por un lado, es amante de la fotografía tradicional, analógica, y la mayor parte de su obra tiene fuertes influencias que provienen del mundo de la pintura. Por el otro, comprende los medios digitales y comparte el entusiasmo de las generaciones jóvenes ante las posibilidades que otorgan los nuevos medios en la construcción de lenguajes inéditos, aún por articular.
Buena parte de esto se deja traslucir en la primera de las dos entrevistas en video que completan esta entrega. En el primer video el maestro Owen habla ante todo de la fotografía y sus retos ante los nuevos medios de registro, impresión y reproducción. En el segundo se ocupa de su experiencia como soldado durante un par de años en Vietnam.
En las dos entrevistas vertidas aquí en video participó también el periodista Milton Rodríguez. Por otro lado, de manera muy fresca, amable y generosa, Dan Sandford ha cumplido las veces de intérprete, sazonando las traducciones con la deliciosa química que comparte con el maestro Owen.

EN VIDEO / Owen: la experiencia en Vietam
 
Red de Museos Michoacanos
Día Internacional de los Museos:
programa en foros de Michoacán


Este día, a partir de las 9:00 de la mañana, diversos foros de Morelia, Pátzcuaro y Cuitzeo se suman al festejo por el Día Internacional del Museo, que se conmemora en todo el mundo por acuerdo del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (el ICOMOS, por sus siglas en inglés), dependiente de la UNESCO. Estas actividades se realizan desde hace 35 años, con la vocación de difundir el quehacer de estos recintos de divulgación y de preservación de la memoria de los pueblos, ya sean museos de tipo histórico, científico o artístico cultural.
A continuación, el programa general de actividades previstas para esta jornada. Todas son gratuitas.

MUSEO REGIONAL MICHOACANO
Taller para niños El Museo de Michoacán
9:00 a 13:30 hrs.

MUSEO DE SITIO CASA DE MORELOS
Apertura de la Sala Lúdica
9:00 hrs.

Conferencia-Taller sobre la fundación de la ciudad de Valladolid, hoy Morelia.
De martes a viernes, de 9:00 a 14:00 hrs.

MUSEO DE HISTORIA NATURAL
MANUEL MARTÍNEZ SOLÓRZANO

Reciclatón Universitario ¡Acepta el reto, trae tu PET!
De 10:00 a 18:00 hrs.

Visitas guiadas
De 10:00 a 14:00 hrs.

Taller de biodiversidad en la ludoteca
De 10:00 a 14:00 horas.

(Del 18 al 24 de mayo)
Cine Ambiental
12:00 hrs.

MUSEO DE ARTE COLONIAL
Taller de papiroflexia. Coordina Javier García Alcaraz
De 11:00 a 12:00 hrs.

Concierto con el grupo Ad Libitum
19:00 hrs.

MUSEO DE ARTE
CONTEMPORÁNEO
ALFREDO ZALCE
Un día con el maestro Zalce en el museo. Visitas guiadas (Sala Alfredo Zalce y exposición Espejos y sombras, de Bernardo Calderón)

Talleres didácticos (Suaje, grabado, dibujo y rompecabezas)
De 10:00 a 20:00 hrs.

Jam de escritura Museografía de la Letra
20:00 hrs., en el jardín del museo.

MUSEO DEL ESTADO
Proyección de la película Eréndira del director Juan Mora Cartlett
18:00 hrs.

CENTRO CULTURAL CUITZEO
Antiguo Convento de Advocación a Santa María Magdalena

9:00 hrs. Ofrenda floral y acto alusivo al Día internacional de los museos
Lugar: Portal de Peregrinos, Antiguo Convento.

9:30 hrs. Documental INAH.
Lugar: Sala de Profundis, Antiguo Convento.

10:00 hrs. Recreación de leyendas
Lugar: Claustro alto del Antiguo Convento

11:00 hrs. Concierto didáctico de órgano a cargo de la maestra Laura Carrasco.
Lugar: Iglesia de Santa María Magdalena.

16:30 hrs. Conferencia "Qué son y para qué sirven los museos", a cargo de la maestra Ireri Ortiz
Lugar: Sala de Profundis. Claustro bajo.

MUSEO DE ARTES E INDUSTRIAS POPULARES
Pátzcuaro
Taller Educativo: El museo cuenta tu historia
De 9:00 a 15:00 hrs.

MUSEO EX CONVENTO DE TIRIPETÍO
Festival artístico-cultural: Música y danzas de Michoacán.
De 11:00 a 14:00 hrs.

CENTRO CULTURAL CLAVIJERO
Conferencia: “Los museos en el siglo XXI”
Imparte el Arq. Neil Arturo Ponce Castro
17:00 horas
Aves en el entorno urbano

Una conferencia lúdica

Video con aspectos de la exposición Aves en entorno urbano y palabras alusivas en torno a la muestra.

Fue un acto sui géneris. Una de esas experiencias en la que el resultado es mayor al que cabría esperar tan sólo de la suma de sus elementos individuales. El hecho es que la exposición de fotografías Aves en el entorno urbano, de Noel Reyes, que por sí sola es una discreta pero eficaz crónica de encuentros con ejemplares de la fauna que convive con los ciudadanos en Morelia, detonó una experiencia amplia y rica que incluyó una conferencia, una exitosa sesión de animación cultural y la exposición propiamente dicha.
Fue el Archivo Histórico de Morelia y Museo de la Ciudad la sede de la actividad, que se cumplió el pasado martes 12 de abril.
De entrada, el director de la Facultad de Biología de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), Fernando Villaseñor Gómez, demostró sus habilidades como showman y, en su intervención, en vez de ofrecer una solemne conferencia acerca de las aves que comparten la ciudad con nosotros, se preocupó de implicar lúdicamente al público, al que integró a una sesión colectiva en la que todos compartieron experiencias y conocimientos en torno a las aves.
Lo rico del episodio, que se puede disfrutar brevemente en el video que sigue a estas líneas, fue precisamente la forma de dialogar horizontalmente con una audiencia muy agradecida de que se le tomara en cuenta.

EN VIDEO / Conferencia de Fernando Villaseñor

Luego de la intervención de Villaseñor Gómez, quien también ofrecería su punto de vista en torno al problema de las garzas albinas que se han instalado en diversos árboles de Morelia, tocó el turno al presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), Víctor Manuel Serrato Lozano, quien se ocupó del tema de los derechos humanos y el medio ambiente.
Dentro de su participación, el acento se colocó en el tema del agua y, sobre todo, de las reformas que son precisas a nivel constitucional para que distintos preceptos asociados al derecho de disfrutar de un ambiente sano puedan llevarse a la práctica.
Hizo especial énfasis en el hecho de que los temas ambientales han cobrado una gran importancia en el discurso de las naciones, debido a lo cual es necesario legislar acerca de ellos para que sean plenamente reconocidos.
Finalmente vendría la apertura de la exposición, que registra calandrias, colibríes y otras especies de aves que, ya en forma endémica o como fruto de fenómenos de intervención territorial, comparten el hábitat de los morelianos.

EN VIDEO / Victor Manuel Serrato (CNDH)
Conferencia de prensa

Crearán Red Michoacana

de Cine Comunitario

Javier Moret, documentalista y titular de la Filmoteca de Michoacán, durante la conferencia de prensa.

Con el objetivo de conformar la Red Michoacana de Cine Comunitario, este próximo fin de semana se realizará en Morelia un primer encuentro tendiente a ese fin. A la reunión acudirán realizadores procedentes de diversas comunidades y etnias de Michoacán.
El anuncio de la reunión se dio a conocer este miércoles al mediodía durante una conferencia de prensa en el hostal Tequila Sunset, en el centro histórico moreliano, convocada por la Filmoteca de Michoacán, la Unidad Regional de Culturas Populares y la Secretaría de Cultura de Michoacán.

Desarrollo comunitario a través
de los medios audiovisuales

Javier Moret, titular de la Filmoteca, consideró indispensable emprender la creación de esta red, toda vez que “hemos visto que si no generamos formas de apoyo mutuo, de intercambio tanto de experiencias como de materiales, si no buscamos que se generen procesos de formación profesional entre todos aquellos realizadores que llevan adelante labores audiovisuales, cada quien se va a quedar en su comunidad, muy aislado”.
El también documentalista señaló que la finalidad del proyecto es contribuir a generar un desarrollo equilibrado y justo entre las comunidades urbanas y rurales de la entidad a través del empleo sistemático de medios audiovisuales de una forma integral y autogestiva.
“Esto implica desde formar cronistas capaces de desarrollar la riqueza de lenguaje propia de los medios audiovisuales, hasta fortalecer los procesos inherentes a la producción, preservación y difusión de esos materiales. Una estrategia para alcanzar este objetivo es crear centros de cine comunitario a lo largo del Estado, con los cuales se conformaría esta red”.

La doctora Yadira Cira Gómez, titular de la Unidad Regional de Culturas Populares en Michoacán.

Antecedentes del proyecto
A su vez, Yadira Cira Gómez, jefa de la unidad regional Michoacán de Culturas Populares, recordó que los antecedentes de este proyecto se remontan al mes de noviembre del año pasado, cuando Culturas Populares organizó un primer taller al que convergieron realizadores de distintas localidades de la entidad, muchos de los cuales ya habían incluso participado en foros como el Festival de Cine y Video Indígena.
“El taller de noviembre pasado –dijo– se impartió para atender la necesidad detectada de una capacitación más permanente y de una formación más integral de los creadores de cine y video indígenas, ya que en términos de recursos, de vinculación entre creadores y de herramientas, hay carencias y lagunas”.
“Como parte de las inquietudes y conclusiones de los creadores que participaron en ese evento, se propuso establecer una red de creadores de cine indígena para tratar de formalizar la vinculación; se vio la necesidad de crear una instancia más estable y organizada a fin de apoyos y recursos para la vinculación, la formación y la profesionalización permanente de los creadores”.
Durante la conferencia de prensa se recordó que las experiencias de cine comunitario en Michoacán se remontan a los años setenta del siglo pasado, pero que es a partir de los últimos veinte años que estas experiencias se han diversificado y multiplicado, pasando del formato cinematográfico al de video y aprovechando los recursos que brindan las nuevas tecnologías y plataformas de difusión como la internet.

El antropólogo Alejandro Sigler Miranda, de la Unidad Regional de Culturas Populares.

Con el respaldo de la Secum
El Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura de Michoacán, se suma a este proyecto impulsado por la Filmoteca de Michoacán y por Culturas Populares.
Ireri Huacuz , jefa del Departamento de Atención a la Diversidad Cultural de la Secum, indicó que la dependencia está muy interesada en participar activamente en este primer encuentro “porque la temática del cine comunitario involucra a la cultura de las comunidades y a la cuestión de cómo a través de los ojos de los realizadores autóctonos podemos ver la situación actual de las comunidades. Este primer encuentro se va a ocupar de este tipo de experiencias. También nos interesa apoyar a los video cineastas que ya tienen cierta trayectoria, así como fomentar la creación de nuevas generaciones de video cineastas.
La funcionaria detalló que dentro del programa de actividades va a haber una participación de la Dirección de Educación y Cultura, dependiente de la Secum, “para hacer una vinculación con las redes culturales que ya se están trabajando en la Secretaría de Cultura, a fin de sumar esfuerzos con esta nueva red de cineastas y lograr el apoyo mutuo”.

Ireri Huacuz, del departamento de Atención a la Diversidad Cultural, dependiente de la Secretaría de Cultura de Morelia.

Programa del encuentro
Las actividades de este primer Encuentro de Cine Comunitario en Michoacán se van a desarrollar en el Museo del Estado, en Morelia, los días viernes 15 y sábado 16 de abril.

El programa del primer día comienza a las 11:00 horas con una sesión de proyecciones de cine comunitario michoacano que concluirá a las 15:00 horas, para el receso de la comida.
A las 17:00 horas se retoman las actividades con el acto de protocolo inaugural a cargo del titular de la Secum, Jaime Hernández Díaz y la celebración de dos paneles de trabajo, el primero a las 17:30 horas con el tema “Experiencias del Cine Comunitario en América Latina y Europa”, y el segundo con el tema “Experiencias del Cine Comunitario en México”.
Para la primera de esas mesas participan como invitados la realizadora brasileña Beatriz Mira, la firma mexicana Zafra Videos, con un programa de materiales realizados en Venezuela que forman parte de sus colecciones y Patricia Benítez. Para la segunda sesión estarán participando Moisés Jiménez (del Festival de la Memoria), Rafael Rebollar (Afromestizos), el colectivo oaxaqueño Ojo de Agua y realizadores de la Unidad Regional de Culturas Populares en Puebla.

Para el programa del sábado se tienen previstas sesiones de proyección y diálogo por la mañana, a partir de las 10:00 horas. Por la tarde se emprenderá la sesión plenaria para conformar la Red Michoacana de Cine Comunitario y la clausura tendrá lugar a las 20:00 horas, a cargo del doctor Hugo Rodríguez, rector de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán.
Todas las actividades están abiertas al público y son gratuitas.

EN VIDEO / Conferencia de prensa