En este blog dimos la nota en exclusiva hace un par de semanas (consúltenla aquí), pero este jueves 26 de agosto, a través de su comunicado de prensa 191, la Secretaría de Cultura de Michoacán está confirmando lo que yo llamé la “Mini-Muestra Estatal de Teatro 2010”, que este fin de semana, los días sábado 28 y domingo 29 de agosto, se celebrará en el foro La Bodega, con las seis obras locales que se inscribieron para participar en la Muestra Nacional de Teatro (MNT) y las cuales harán audición ante la dirección artística de la MNT.
Dice el sucinto boletín de prensa: “La Dirección Artística que evaluará a las agrupaciones participantes, para el caso de Michoacán, se integrará por Enrique Mijares y Alejandra Tello, quienes seleccionarán al representante estatal, el sábado 28 y domingo 29 de agosto, en el Foro La Bodega”.
De acuerdo al comunicado, estos son los horarios de las funciones, que están abiertas a todo público y con entrada gratuita, aunque el cupo es limitado:

SABADO 28 DE AGOSTO
12:00 horas. Carmelita, la niña del mechón. Grupo Santa Herejía. Escrita y dirigida por José Luis Pineda.
16:00 horas. Round de Sombras, de Carmina Narro. Grupo Silencio Teatro. Dirige Ramsés Figueroa.
20:30 horas. Intimidad, de Hugo Hiriart. Grupo PoluX Teatro. Dirige Hasam Díaz.

DOMINGO 29 DDE AGOSTO
11:00 horas. Lágrimas de agua dulce, de Jaime Chabaud. Grupo Hecho a mano. Dirección original de Perla Szuchmacher (+) Dirigen Ana Zavala y BenHadad Gómez.
16:00 horas. La verdadera venganza del Gato Boris, de Maribel Carrasco. Grupo Sonaja Roja. Dirige José Suanate.
20:00 horas. La luna vista por los muertos, de Daniel Rodríguez Barrón. Grupo Aleatorio Teatro. Dirige Sheila A. Rodríguez.


El equipo de jóvenes documentalistas veracruzanos durante una de las tomas de Manovuelta, documental dedicado a los museos comunitarios oaxaqueños.


Doña Morelia frente a la costa yucateca en un still del documental El camino hacia donde yo voy, de María Fernanda Rivero.

La vida en el ocaso
Con un extraordinario oficio narrativo, que construye una poética propia y de gran lirismo, el mediometraje en video El camino a donde yo voy toma como título el fragmento de un poema de León Felipe: “Nadie fue ayer ni irá mañana / por el camino donde yo voy. / Para cada quien tiene / un camino virgen el destino. / Y un rayo de luz, el sol”.
Siguiendo esta vocación de singularidades, y con un ritmo que se abre a partes iguales a lo contemplativo y a la reflexión, el material de 40 minutos realizado por María Fernanda Rivero nos muestra atisbos al ocaso de la vida entre ancianos de la comunidad mayense de Sotuta, Yucatán, donde la relación con la muerte matiza la miseria, la laboriosidad, los recuerdos y la alegría.
Conoceremos así, por ejemplo, a Eusebio, quien maneja un bicitaxi y fabrica miel en su rancho; es un personaje muy práctico y muy ocupado, que sólo vive para el trabajo. Naturalmente, sus concepciones sobre la vida, la muerte y el Más Allá están matizadas por ese pragmatismo.
Pero también nos encontraremos con parejas como la de Juanita y Teodoro o como la de Gabriel y Morelia. En el primer caso, se trata de dos octogenarios que, después de una vida dedicada al cultivo del maíz, consideran que ya han cumplido aquello para lo que vinieron al mundo, aceptan que ya están cansados y sólo aguardan la llegada de la muerte; en el segundo, en cambio, encontramos a dos personajes que se dedican a barrer las calles del pueblo y (ya sea juntos o alternadamente) a emborracharse a la menor oportunidad; existencias al vaivén de los días, cuyo azar encuentra reposo en la contemplación del mar.
El camino a donde yo voy es el quinto título que dirige María Fernanda Rivero (debut en 2005 con Kalan: la savia vida) y el documental obtuvo el premio Ariel al mejor cortometraje en marzo pasado. Es una experiencia memorable como reflexión de vida.

El material protagonista del documental Piedra de hormiguero, del videoasta michoacano Raúl Máximo.

Piedra de hormiguero
La contaminación con plomo en la alfarería vidriada de Santa Fe de la Laguna y la alternativa de volver a materiales tradicionales, sucedáneos de la greta, que ayudarían a combatir este problema, es el meollo del documental Piedra de hormiguero (Siruki Tsacapu, en puhrépecha), del videoasta michoacano Raúl Máximo.
En sus 27 minutos de duración, alfareros de la comunidad lacustre de Santa Fe de la Laguna, entre ellos Lorenzo Santana, describen los procesos tradicionales de los artesanos de la región para elaborar alfarería vidriada. Gracias a sus descripciones, sabemos que desde tiempos prehispánicos los artesanos purépechas empleaban el material denominado Piedra de hormiguero para obtener el vidriado negro característico de su alfarería, en tanto que los materiales con óxido de plomo fueron introducidos por Vasco de Quiroga.
A su vez, científicos purépechas como el MC Salvador Lucas dan cuenta de las propiedades de la greta y de la Piedra de hormiguero y aportan propuestas para mejorar los hornos tradicionales en los que se elabora alfarería de alta temperatura.
El problema de que se ocupa este trabajo es vigente y real. Del millón 500 mil artesanos registrados en el padrón nacional del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), en 15 años sólo 9 mil 640 han aceptado trabajar con sustancias libres plomo, de acuerdo con cifras del propio fondo.
Sin embargo, informa el Fonart, no ha sido fácil hacer que los alfareros cambien la técnica tradicional, y de acuerdo con cifras de 2009, de 24 entidades que firmaron el Acuerdo Nacional para la Sustitución del Esmalte con Plomo, en 19 se ha logrado capacitar a gente en el uso de la greta sin plomo, entre ellos Michoacán (3 mil 435 alfareros capacitados), Oaxaca (2 mil 500), Puebla (mil 931) y el estado de México (754).
Los alfareros recurren a diversos argumentos para evitar usar el esmalte sin plomo: que a la gente no le gusta la loza con el nuevo esmalte, que no hay acceso fácil a la greta sin plomo, que la técnica ha estado en la familia desde años y no les ha pasado nada, etcétera.
Muchos artesanos sólo adoptan el esmalte sin plomo cuando comienzan a tener malestares y se les detectan índices altos del metal en la sangre, por lo que debieron cambiar su nivel de producción, su alimentación y estar en permanente desintoxicación.
Datos oficiales señalan que el nivel de plomo en la sangre no debe rebasar los 10 microgramos por decilitro (mcg/dl). A la intoxicación crónica por plomo se le conoce como saturnismo, producido por la lenta acumulación del elemento en el cuerpo, lo que ocurre a través de la exposición repetitiva al metal.
Los intoxicados presentan dificultad para aprender, daños al sistema nervioso y malformaciones físicas; de ahí que desde hace 15 años el Fonart lleva a cabo un programa para desalentar el uso de greta o esmalte con plomo, y motivar a los alfareros a usar esmalte libre del metal.
Los efectos del plomo son los mismos si se ingiere o inhala, y daña casi todos los órganos del cuerpo; el más sensible es el sistema nervioso. En mujeres embarazadas, la exposición a niveles altos de plomo puede producir saturnismo en el feto, el cual corre el riesgo de que al nacer tenga problemas físicos, como paladar hendido, estrabismo o labio leporino.

El museo comunitario de Santiago Huauclilla, uno de los espacios documentados en el video Manovuelta.

Manovuelta
En entrevista exclusiva con Poliedro, Luis Alberto Mendoza señala que Manovuelta nació como fruto de un error o, mejor dicho, como un instrumento para reparar un error.
Sucintamente, hace varios años, en la comunidad veracruzana de Piedra Labrada, el propio Luis Alberto y otros colegas llegaron para impulsar y conducir el proyecto de un museo comunitario, para el cual se dispuso de una partida federal.
“Desgraciadamente, como buenos antropólogos mestizos ingenuos, regamos el tepache con actitudes paternalistas. El dinero disponible se distribuyó a manos llenas, comenzó el proyecto del museo, los habitantes de la comunidad no sabían exactamente cómo se emprendía una tarea de este tipo, surgieron algunos pleitos locales por dinero, las cosas no funcionaban, la hechura del museo comunitario se abandonó a medias… un desastre”.
Para remediar el asunto, se optó por emprender un proyecto que fue respaldado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), cuyo objetivo era registrar y difundir en video algunas experiencias de este tipo que se han convertido en un referente no sólo nacional, sino internacional: los museos comunitarios de Oaxaca.
Fue así como siete jóvenes procedentes de la UVI-Selvas y del telebachillerato de Piedra Labrada recibieron una capacitación en técnicas de video y entrevista, y durante dos viajes en el año 2008 registraron las experiencias y vivencias de las personas de 12 comunidades oaxaqueñas de las zonas mixteca y zapoteca, que han desarrollado museos comunitarios, algunos con una trayectoria de más de 20 años.
“La intención era doble –dice–: darle a los habitantes de Piedra Labrada testimonios de primera mano acerca de cómo se erige un museo comunitario, pero también, en el buen sentido, picarles la cresta, acicatearles el orgullo, para que tomaran más en serio la idea del museo comunitario local”.
De las grabaciones realizadas durante 2008 se obtuvo una gran cantidad de material documental que durante todo 2009 se estuvo organizando y editando para dar forma a Manovuelta, cuyo título alude precisamente a la tradición de ayuda mutua para diferentes tareas entre las personas de una comunidad, que es la base que sustenta el trabajo que se ha llevado a cabo en los museos de Oaxaca, y que aún persiste con diferentes nombres en las zonas indígenas y rurales del país.
La versión final de este documental se presentó apenas en febrero pasado y se ha convertido en un material de consulta indispensable a la hora de aproximarse a la experiencia que han tenido comunidades de Oaxaca para impulsar museos comunitarios, mediante los emotivos testimonios de algunos de sus protagonistas y las imágenes de estos lugares y su patrimonio. Se plantea así una reflexión acerca de la importancia que han tenido este tipo de espacios para la memoria colectiva, la autorepresentación y la salvaguarda del patrimonio cultural basada en concepciones y formas de organización locales y en gran medida autónomas.



Narrado casi totalmente en idioma náhuatl, el video documental Nin Tekuani (Ángel Gabriel Álvarez, 2010. Estado de Morelos) abrió este lunes la competencia oficial del VI Festival de Cine y Video Indígena, en Morelia.
Subtitulado La identidad de un pueblo que se niega a morir, el material se ocupa de la fiesta que, entre diciembre y febrero de cada año, se realiza en la comunidad de Alpuyeca, Morelos, en conmemoración de la Virgen de la Purísima Concepción, patrona del lugar, y a quien está dedicado el 8 de diciembre.
La parte esencial de los festejos es protagonizada por la ancestral Danza de los Tecuanes o La caza del tigre, una manifestación artístico-ritual que se remonta a tiempos prehispánicos: ya la documenta Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las cosas de la Nueva España (1540 - 1585).
A lo largo de casi cincuenta minutos, Nin Tekuani detalla desde las características y hechura de los instrumentos musicales que acompañan los festejos hasta la confección de los atuendos para la danza y las 12 estaciones narrativas que conforman a esta última a lo largo de sus aproximadamente 240 minutos de duración.
Entre una y otra cosa, el protagonista del documental es el pueblo de Alpuyeca, quien se entrega cada año a los preparativos de la fiesta con un poderoso sentido de devoción.
Este asunto de la devoción es importante. Ya en entrevista con este blog, al término de la función, Ángel Gabriel Álvarez detallaría que fue ese rasgo el que más lo atrajo a la hora de decidir conservar la memoria de la danza ritual en un testimonio audiovisual.
Con la mirada directa propia del buen periodista (antes de convertirse en videoasta, Ángel Gabriel Álvarez ha sido un reportero que se ha desenvuelto tanto en la prensa escrita como en medios electrónicos) Nin Tekuani se distribuye en cinco segmentos definidos que se ocupan de otros tantos temas. A saber: la crónica pormenorizada del discurso de la danza en sí misma; el seguimiento de los tres días que conforman la parte central del festejo (los preparativos de los días 6 y 7 de diciembre, así como la jornada climática del día 8); el registro de la jornada conclusiva de la fiesta, en el mes de febrero; entrevistas con distintos participantes de los festejos, captando sus recuerdos y opiniones sobre la misma, y documentación de campo a lo largo de varios meses para dar testimonio de diversos preparativos que van desde la organización social de la comunidad de acuerdo a usos y costumbres centenarios hasta la manufactura y preparación de distintos elementos que intervendrán en las conmemoraciones.


En la parte nucléica del filme, dedicada a describir los contenidos que se expresan en la danza de los Tekuanes, el video narra los episodios que dan sentido a cada una de las dos partes en que se distribuye el ritual festivo, en la primera de las cuales se da cuenta de la búsqueda del feroz animal, mientras que en la segunda se describe la cacería del Tekuán.
Estructurada a modo de leyenda, la historia que narra esta danza habla de cómo, hace mucho tiempo, al Salvadorchi, que era el hacendado local, le habían llegado rumores de que por sus tierras andaba rondando una temible criatura. Tanto él como los demás habitantes del pueblo andaban inquietos por los rugidos que se dejaban oír por los campos y que pertenecían al animal más temido por todos: el tigre.
Inquieto por la presencia de la bestia, el Salvadorchi manda llamar a su capataz (el Mayeso), al cual le pide ir en busca del tigre para matarlo. Este último dice que un hombre solo no podrá cumplir esa tarea y obtiene el permiso de contratar a un segundo personaje que figura en las danzas: el Changuasclero, famoso por su habilidad para confeccionar trampas.
Desgraciadamente, las habilidades del trampero son rebasadas por la astucia del felino, de modo que el Mayeso contrata a un virtuoso en el arco y la flecha: el Flechero, pero este último también fracasa en la empresa, tal como le ocurrirá a un personaje posterior: el Lancero.
Muy preocupado por los hechos, el Mayeso decide pedirle ayuda a un cuarto personaje; el Monterrey, “quien quizás era simplemente un extranjero que pasaba de visita por aquellos rumbos”. Como sea, a su vez el Monterrey fracasa y esto lleva al Mayeso a terminar pidiendo ayuda a el Rastrero, que es un experimentado cazador al que siempre acompaña su mascota, la Perra.
Auxiliado por su animal, por otros dos nuevos personajes (el Tirador y el Gerbacio), el Rastrero traba feroz combate con el tecuán y entre todos consiguen, al fin, darle muerte.
Lo curioso de esta historia es que, naturalmente, se pueden rastrear en ella distintas metáforas que aluden al tema de la colonización por parte de los españoles y el sometimiento de los grupos indígenas. A fin de cuentas, ¿Qué otra cosa es el tekuani sino la manifestación simbólica de las fuerzas telúricas, de las potencias silvestres e indomadas de los naturales de Mesoamérica? De allí que, desde una aproximación al mito desde este ángulo, en la danza del Tekuani la muerte del feroz tigre no representa sino la simbólica dominación del español sobre el indígena.
Pero quedarse en esta lectura sería, a su vez, tremendamente reduccionista. Ante todo, porque –aunque sea una interpretación contemporáneamente correcta, dados los hechos que nos llevaron a los tres siglos de la época colonial–, no es fiel a las verdaderas raíces precolombinas de esta práctica. En este sentido, otra aproximación importante al mito y al ritual, y que es precisamente la que enarbola este documental, es la que propone que la danza del Tekuani es una herencia cultural de los primeros pobladores de la región, es decir, los Olmecas, para los cuales el jaguar (tigre) representaba a una divinidad de la fertilidad y de la fecundidad, tal como documenta cierto bajorrelieve que se localiza en el Palacio de Cortés, en Cuernavaca, Morelos.
A este sentido original se añade el hecho de que la danza del tekuán cumple hasta nuestros días una función específica en la comunidad de Alpuyeca, que es la oración que se eleva por la generosa lluvia y por la buena siembra (ambas preservadoras de la vida de los hombres) y cuestiones indispensables entre comunidades esencialmente agrícolas). Estas devociones están actualmente poderosamente conectadas con la adoración que se le rinde a la Virgen de la Purísima Concepción.

Originario del DF, pero radicado en Cuernavaca, el videoasta y periodista Ángel Gabriel Álvarez, 2010 dice en entrevista con Poliedro que, durante su trayectoria como comunicador, se ha ocupado tanto de reportajes de tema social como de saqueo de arte sacro y de conservación del medio. “Mi trabajo para medios electrónicos fue lo que me acercó al documentalismo. Creo que el lenguaje audiovisual es una herramienta importantísima en nuestros tiempos para mostrar aquellas cosas que nos son ajenas, por ejemplo las tradiciones, las creencias y la forma de vida de las comunidades étnicas del país. Esto es, en todo caso, lo que me motivó a filmar este documental acerca de la Danza de los Tekuani: mostrar esa parte que desconocemos, qué hay del otro lado. Lo asombroso de una tradición como la de esta danza, es que sobrevive a pesar de la miseria en la que viven las comunidades. También es uno de los canales más poderosos para preservar el idioma materno de la región, que es el náhuatl”.



La pequeña semilla en el asfalto
Realizado entre 2009 y 2010 y estructurado a partir de cuatro historias que se van intercalando para poner a dialogar tanto sus afinidades como sus contrastes, el documental La pequeña semilla en el asfalto es una exploración acerca de la manera en que las jóvenes generaciones pertenecientes a distintas etnias chiapanecas asumen las riendas de su destino y comienzan a escribir sus propias historias. Historias insertas en un mundo global que es, al mismo tiempo, cosmopolita pero intolerante, lleno de oportunidades nuevas, pero también de viejos prejuicios.
A lo largo de 77 minutos de duración, el filme nos muestra los casos de Dolores Santiz, Pascuala Díaz, Floriano Enrique (el Ronyk) y Flavio Jiménez, cuatro indígenas que abandonaron sus comunidades maternas, algunas muy adentro, en la selva lacandona, a fin de abrirse paso en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, casi todos ellos con el objetivo preciso de emprender o continuar sus estudios superiores al seno de la Universidad Intercultural.
Desde este punto de partida, cada una de las cuatro historias exhibe los retos, dilemas y anécdotas de los personajes durante sus esfuerzos por abrirse paso y encontrar su lugar en el México actual.

En entrevista, Pedro Daniel López López indica: “Me importaba mucho poder reflexionar acerca de lo que ha estado pasando en Chiapas a partir de 1994, cuando se dio el alzamiento del EZLN. Desde entonces, por ejemplo, los procesos de migración desde las comunidades a centros urbanos, han aumentado. Muchos jóvenes se van a las urbes, sobre todo, a emprender estudios. Algunos de ellos salen de sus comunidades y nunca más los vuelven a ver, pero está la otra parte, que en la película la representan personajes como el de Flavio López, que siempre está pensando en su gente, en su familia, precisamente porque tiene una conciencia social debidamente formada. De hecho, siendo todavía un niño, él fue promotor de salud durante la guerra de 1994-95 contra los zapatistas y su misma familia fue parte del movimiento zapatista, de modo que es natural que él esté muy vinculado a su comunidad. El otro lado de la moneda es Pascuala. Ella dice: ‘yo me quiero ir a otro Estado donde me pueda desarrollar, seguir estudiando y encontrar un destino mejor’. A mí me parece que las dos cosas son válidas; en todo caso, se me hace muy difícil juzgar quién tiene más razón que otro. Todos tenemos derecho a buscar nuestra mejor manera de vivir”.
Interrogado al respecto, el cineasta agrega más adelante:
“Yo elegí estas historias porque sentía cierta urgencia por hablar de qué es lo que está pasando con los jóvenes indígenas, de manera muy precisa en San Cristóbal de las Casas, que es una ciudad muy especial porque en ella viven los coletos, que son los que se hacen llamar a sí mismos descendientes directos de los españoles. Ese orgullo los vuelve muy racistas, muy discriminadores y, a causa de ese rasgo, en San Cristóbal de las Casas siempre se ha dicho que los indígenas ‘nomás llegan a invadir, a estorbar y a ensuciar la ciudad’. Entonces me interesaba mucho contar historias como las que aparecen en La pequeña semilla en el asfalto para demostrar que eso no es verdad, que los indígenas sí estamos aportando. Que somos artistas, científicos, comunicadores… Que somos inteligentes, que tenemos sueños y metas, sobre todo entre los jóvenes”.



“Hay muchos procesos –reconoce después–. En Chiapas hemos tenido la experiencia de un levantamiento armado y hay muchísimas cosas de qué hablar. Sobre todo porque prácticamente todo el cine mexicano se ha quedado con sus ojos fijos en el centro y siempre habla del DF o de conflictos entre personajes de clase media. En Chiapas, en cambio, hay miles de historias; serían interminables de contar”.
Abundará más tarde acerca de su interés por explorar un tercer tema con este filme: lo que ha pasado con la Universidad Intercultural, que fue un legado del gobierno federal foxista. Dice:
“Fue muy curioso lo que ocurrió con la primera generación de egresados. Algunos acabaron su carrera y no sabían qué onda con sus vidas. Otros querían convertirse en profesores, porque se dispersó un chisme en el sentido de que a varios podrían darles plazas, pero finalmente resultó ser una mentira; luego se dijo que se les podía insertar en el sector turístico, pero eso tampoco resultó cierto. Muchos jóvenes estaban muy desilusionados, algunos pensaban en tomar la universidad. Dolores, que es uno de los personajes de mi documental, dijo: ‘no hay qué esperar a que nos den, hay que innovar nosotros fuentes de trabajos’. Y eso es precisamente lo que está haciendo. Ella está echando a andar una cooperativa de tejido, está trabajando mucho lo que es la elaboración artesanal del pox (un aguardiente tradicional chiapaneco) y su objetivo es crear un centro ecoturístico donde el visitante pueda conocer el proceso para hacer el pox, así como los procesos para la artesanía y a la vez vender esos productos”.
“Hay muchas historias –concluye– y narrándolas habemos muchos videoastas, activistas, líderes, cooperativas, mujeres… Me siento a gusto porque estamos demostrando que sí sabemos”.

El filme La pequeña semilla en el asfalto comenzó a ser desarrollado con una beca de la fundación Rockefeller. “Pero se acabó el dinero y creí que se iba a quedar en cortometraje. Tenía una versión de 35 minutos. Luego, en el Festival Internacional de Cine de Morelia de 2008, acudí a una charla sobre cine indígena y platiqué del proyecto. Estaba de moderadora Marina Stavenhaggen, directora de Imcine, y me dijo que la presentara a las convocatorias del Instituto. La inscribí y resultó seleccionada. Vimos que podía dar para un largo. Grabamos más material y nos llevamos seis meses de edición. Luego, durante todo 2009, fue postproducción: corrección de color, diseño de audio… pero también nos tocó la crisis y eso nos causó muchos problemas porque la mayoría de los presupuestos y cotizaciones eran en dólares. Tuvimos que negociar y la directora de Imcine nos apoyó para hacer el transfer de video a 35 mm. Ese fue el proceso para filmar esta película”.




Fragmentos de la entrevista con el realizador Ángel Gabriel Vargas, del documental Nin Tekuani.



Pero, bien visto, era inevitable. Después de todo, de una pobre y escuálida cosa amorfa no se pueden esperar proezas o maravillas.
Como sea, y parafraseándola, El presente es mercenario si, ya tan difícil como lo vivimos a diario, encima nos lo van a maquillar y a revender desde un tema como El futuro es milenario, insólitamente firmado al alimón por un Aleks Syntek del que no cabían sorpresas y un Jaime López que ojalá se hubiera muerto a tiempo para ahorrarse y ahorrarnos el oso de verlo convertido en manso y comodino “yesmen” de los hombres del billete.
Por lo pronto, tras las primeras reacciones adversas al “Tema oficial del bicentenario”, la SEP ya se echó para atrás y, desdiciéndose de sus palabras del miércoles, cuando la rolita fue presentada a los medios, ha declarado que la canción no representa las conmemoraciones de este año. A su vez, Aleks Syntek tuvo qué abandonar su cuenta en Twitter y desactivar los comentarios en el post de Youtube donde subió un video con el tema porque (¡pobrecito!) no aguantó lo tupido de las críticas a lo largo de las últimas horas, de las que dijo eran “como arañazos a mi corazón”.
Pero los verdaderos villanos de esta historia no son Aleks Syntek y Jaime López… aunque lo cómplices nadie se los quita, especialmente al tarugo del segundo, que se prestó a sabiendas para una cosa tan indigna.
Acerca de esto, la parte que duele es precisamente la de un Jaime López que, tirando por la borda cuanto construyó en las últimas décadas, como una de las voces marginales más genuinas e inteligentes de la canción informal mexicana, y ya convertido en proxeneta de la música, acaba de entregar lo más valioso que tenía a cambio de unos pesos. Mi pregunta para él sería, dada la magnitud de los daños: ¿y, ahora, qué vas a vender para la próxima? ¿Las náylons?
Mejor te hubieras ido a cabaretear.

EN VIDEO / El futuro es milenario

La rola en todo su esplendor. La Secretaría de Salud recomienda prudencia y el uso preventivo de antidepresivos.

Pero, como decía, en realidad los “malos de la película” no son Aleks Syntek y Jaime López, sino el gobierno mexicano y su comisión para los festejos centenarios y bicentenarios de este año, porque fueron tales instancias las que hicieron un millonario contrato único, en el que van incluidas todas las celebraciones conmemorativas de 2010, con la firma australiana Instantia, de Ric Birch, que es a la que tenemos que darle las gracias por el numerito que estamos capoteando.
En efecto, muy preocupada por las cuestiones de imagen, la federación le soltó a Birch (al fin se supo) nada desdeñables 580 millones de pesos para que los australianos pudieran venir a mostrarnos cómo se organiza un espectáculo conmemorativo nacional como el que se merece el pueblo de México. Y esos trasnacionales del glamour especializados en aperturas olímpicas y de mundiales de futbol, nada tontos, simplemente tomaron el dinero y se pusieron a confeccionar puros espejitos y otras bisuterías: mega-pantallas, pirotecnia, mucha multimedia y cancioncitas de plástico como la que hoy nos ocupa. Con eso dejaron satisfecho al gabinete que encabeza el moreliano Felipe Calderón.
Y el motivo de la satisfacción gubernamental con semejante oferta es tan obvio como insultante. Se trata, simplemente, de hacer de los festejos un espectáculo, es decir: pura evasión.
Esta es, a fin de cuentas, la parte que lastima más profundo. Ante una patria en bancarrota (aquejada por una genuina quiebra social, que es tan grave como la económica), es degradante la ceguera voluntaria con la que el gobierno, los empresarios de Instantia (apoyados a su vez por el mainstream del empresariado nacional, con Televisa y TV Azteca por delante) y los artistas que trabajan por encargo como López y Syntek, le dan la espalda olímpicamente a esta realidad e intentan puerilmente proyectarnos a milenios por delante para ofrecernos el consuelo de “no hay tos; si hoy la patria está jodida, dentro de diez centurias nos vamos a estar riendo de todo esto”.
El resultado de esta forma de pensar y de actuar, ya se ha oído, es un disparate infame.

¿El problema, desde un punto de vista del sentido? Sí, el asunto es absolutamente claro y simple. Se reduce a lo siguiente: no hay una sola emoción genuina, ni en el discurso textual ni en la estructura musical de El futuro es milenario.
El problema, tanto en la música como en la letra, es que las dos derraman un optimismo frívolo e irresponsable absolutamente postizo. Así es desde el mismo título, que reza: El futuro es milenario. ¿Lo es? Bueno, asi, en abstracto, claro que sí. Pero ¿lo verá la configuración nacional que hoy llamamos México? Es decir, ¿México será milenario? ¡Ah! Esa es otra cosa. Ahí sí, quién sabe, aunque desde esta perspectiva las probabilidades se reducen apresuradamente.
El título (y la canción entera en sí) padece el famoso síndrome del “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. Y es que, hasta donde podemos inferir a partir de la experiencia directa y de un análisis que eche mano de por lo menos un par de neuronas sanas, la realidad es que a México ya se lo cargó el payaso. Y los únicos que no se dan cuenta de esto son los pocos (poquísimos) rumiantes fresosos de nuestras clases media y alta, a quienes su sueldo y la aparente estabilidad de su tren de vida les hace suponer que todo marcha de maravillas y que el porvenir les pertenece porque son emprendedores y empresarios.
Caro les va a costar ese comodino error de juicio (y con su pan se lo coman, a su debido tiempo). Pero mientras tanto, la verdad es muy distinta. El futuro delante de nosotros es lapidariamente breve. Está acotado por los cada vez más amenazadores vacíos de autoridad en el ámbito de nuestras instituciones; por la escalada de la violencia y la inseguridad en el país; por el irreversible desgarramiento de nuestro tejido social (que vivimos cotidianamente en nuestras escuelas, nuestros centros de trabajo, en nuestros hogares, en nuestras relaciones...) y, de manera muy señera, por esa nueva y perfeccionada forma de facismo que se agazapa, disfrazada, detrás de esas entidades a las que incomprometidamente el gobierno llama “Crimen Organizado”, a través de cuyas arterias ocultas circulan las novedosas formas de control y asunción del poder desde una perspectiva que ya ni siquiera es nacional, sino completamente trasnacional.
Ante una realidad así, el optimismo de Syntek y López no es sino la ofensiva y sospechosa estrategia del avestruz. Ofensiva porque, si se dicen mexicanos que festejan y luchan a favor de la mexicanidad, pues ¡qué falta de tanates para entrarle al toro por los cuernos! ¿no? Y sospechosa porque ese “cerrar los ojos” ante problemas tan evidentes, ¿no será parte de la misma lógica que mantiene a nuestras crisis en pie?.
Ese es el gran paso en falso de una cancioncita pop, inocua, inofensiva (pero no inocente), que no ayuda en nada a enfocar la dramática situación que sobrellevamos justo en este año de conmemoraciones emblemáticas y porvenires inciertos.

EN VIDEO / Synteks y Jaime López: declaraciones previas

El autor de la música, Aleks Syntek y el autor de la letra, Jaime López, en un clip previo al lanzamiento de El futuro es milenario. ¡Qué papelón!

En un video preparado poco antes de que fuera oficialmente presentada la canción y que fue emprendido por y para el voluntariado del Bicentenario por la empresa Instantia (es el video que aparece arriba de estas líneas, pero el enlace también queda abierto dando click aquí), Syntek y López se echan un rollito, y ni a cuál irle de más vacío.
Syntek, en una intervención de 5:42 minutos, afirma cosas como estas:
“(La canción) tiene espíritu de huapango actualizado con sonidos del 2010. La letra transmite unidad, amor por nuestro país, por sus valores, por su gente”.
“Más allá de ideologías, de formas de pensar, de juicios, creo que está nuestro gran corazón por ver a México en otra situación, en otro momento, en una sintonía de armonía y de cariño de todos los mexicanos, que habemos muchos con un corazón grande luchando porque este nuestro gran y bello México sea el que queremos ver”.
“Esta canción espero que sea un himno a ese espíritu de renovación y lucha constante”.
“El feeling es de fiesta. Es la celebración del ciudadano mexicano. Quiero compartirles mi alegría y mi agradecimiento, porque gente como ustedes es la que hace México. Me uno a ustedes como un mexicano más que tengo fe, grandes planes para contribuir con México”.
“Hay que seguir pa’delante y hay que seguir luchando en pro de México, de la familia mexicana, de nuestras mamás, de nuestras abuelas y de los niños hermosos mexicanos que necesitan mucho de nosotros y de nuestro cuidado. Esto es sólo el comienzo de una nueva era, de una nueva etapa. Estoy seguro que estamos por empezar un renacimiento de este siglo XXI que está comenzando, que ya comenzó, y que tiene que venir un cambio positivo. Y ese cambio empieza por ustedes, por jóvenes y mexicanos como ustedes, que tienen su corazón y su mente puesta con mucho fervor en nuestra gran familia de México, en nuestra sociedad hermosa y espiritual y llena de corazón”.
En resumen: puras buenas intenciones que, en primera, no se alcanzan a proyectar en la canción y que, en segunda, no van más allá de lo que dictan los manuales motivacionales al uso, de esos que sólo sirven para crear esclavos contentos.
De cualquier forma, tras escuchar a Aleks en este video, se me viene a la mente una única, breve y sucinta petición: Querido Aleks Syntek: que el cambio del que hablas comience con el cambio de canción, porque El futuro es milenario da roña de tan feíto.

EN VIDEO / La primera parodia al tema

Apenas este sábado, hacia las 20:00 horas (tiempo del Centro de México), el usuario FLstudioMexico subió a su canal de Youtube esta que se augura la primera de muchas, muchas, muchas parodias al malhadado tema de la mancuerna Syntek-López.

El caso de Jaime López en el mismo video (reducida su intervención a sólo 3:20 minutos), no es menos patética. Dice el autor de Chilanga banda:
“Quien olvida su pasado está condenado a repetir errores. Creo que el futuro empezó desde antier. Somos esto por lo que fuimos, aunque a veces se nos olvida. Pero pues allá vamos. Si tenemos un gran pasado, quiere decir que el futuro es milenario y está, igual, por forjarse una historia que, pues, lástima que ya no voy a estar para comprobarlo… ¡pero ahí me la platican! En el Más Allá hay un gran lugar para ustedes también; yo me voy a ir adelantando un poco, dentro de unos sexenios… ¡pero allá nos vemos!”
Así está el nivel del discurso. Y nada de esto tendría importancia de no ser porque el affaire El futuro es milenario no hace sino mostrar, monda y lironda, la situación que priva exactamente en todos los demás ámbitos de la realidad mexicana de este 2010: vacíos de poder, vacíos de ideas, de autoridad, de discursos… Sólo hay un río revuelto en cuyas turbias aguas se están cebando los fuereños vivarachos (para variar) a costa de nuestra confusión.

EN VIDEO / Otra aportación al trabajo de Syntek-López

Variaciones de tratamiento icónico, en un intento de hacer más verista el optimismo babas del tema original. El esfuerzo fue infructuoso, pero se le agradece al usuario rtame, en su portal de Youtube.


Mi Otro Yo, ese que se la vive pitorreándose de mí mismo y de mis poses, de mis ideas o de mis estados de ánimo, me está mirando de reojo en este preciso instante. Me dice:
— ¡Cálmate, Masiosare! ¡Dales chance, pinche Lobo ardido y aguafiestas! ¿No ves que la panza es primero? Y para cumplirle a la panza, aquí tienes que vender lo que sea: tachas trasquiladas, fayuca de segunda, alcohol rebajado, cancioncitas babosas, gasolina adulterada, boletos de reventa, programas de gobierno, refacciones robadas, alianzas políticas, chicles y pistaches… cualquier cosa, con tal de que te hagas de un capitalito. Porque en este México de 2010, si de perdis no eres un mini–empresario y no levantas tu changarrito, no eres nadie.
Como de costumbre en estos casos, le doy sus semillitas de girasol a mi Otro Yo (me parece recordar que Oliverio llevaba al suyo a “darle de comer a la nutria” en El lado oscuro del corazón), para que se aplaque, pero de todos modos intento arrullarme un instante en el shala lalala-lá del estribillo. No vaya a ser que el del error sea yo.
Mmmh… ¿Conque “el futuro es milenario”? Ah… Y esas imágenes de calles de fiesta, donde se disuelven las diferencias… No, pos sí. Ta’ chida tu nube. A ver: ve y cuéntasela a las madres, esposas y hermanas de tantos muertos. A las familias de los desempleados, a todos esos jóvenes que egresan de escuelas absolutamente inútiles porque descubren que estudiar, en México, ya no es garantía de inserción ni de movilidad social.
¿Tenemos motivos para festejar a México? A fin de cuentas, yo creo que sí… pero me queda muy claro que no es el México de Aleks Syntek y Jaime López (que es lo mismo que decir el México que se quiere imaginar el gobierno y el que nos ofrece Instantia), sino el de a deveras.
Moraleja: ¡Que viva México!, sí.
Pero el de los mexicanos, no el de los medios.


EN VIDEO / Les Luthiers revelan en exclusiva cómo
compusieron Syntek-López su El futuro es milenario




Una de las imágenes en circuito cerrado que sirven de escenografía.

Pedro Izquierdo y Gastón Yanes: los dos actores de Satélite 2012.

La propuesta no puede ser más sugerente, y sólo tres actores: dos hombres (Pedro Izquierdo y Gastón Yanes) y una mujer (Sophie Alexander-Katz), encarnan el triángulo amoroso perfecto y un sinfín de personajes incidentales que se les fueron ocurriendo a los autores.
Ruizpalacios aseguró que a Portela y a él también “tocamos en la obra este asunto de los satélites, que llegan a tener una vida útil y una vez que se termina, se quedan girando como chatarra espacial, en algunos casos, son redirigidos a la Tierra y se estrellan. Pero, incluso así, pueden servir para mantener a unos pepenadores que recogen esta chatarra y venden los desperdicios”.
Así la puesta, hace una analogía entre las personas que dejan de amarnos y los objetos, en este caso los satélites, que dejan de sernos útiles, pero se quedan girando alrededor de la Tierra. “En las relaciones somos satélites que giramos alrededor de alguien y ¿qué pasa cuando ya no tenemos alrededor de quién girar?”, destacó el director.

Satélite 2010 hace temporada de reestreno en la sala Xavier Villaurrutia.

La propuesta se apoya en la utilización del circuito cerrado para crear gran parte de la escenografía, realizada por Auda Caraza y Atenea Chávez; por ejemplo, el paisaje desértico y también el interior de un supermercado. Los juegos de escenografía-proyección, que se logra a partir de una maqueta, se apoyan en la utilización de objetos, como una radio de pilas, un viejo aparato de música, dos sillones y un carrito de súper.
Además Alonso Ruizpalacios se encuentra preparando su primer largometraje, titulado Gringos, así como el montaje de otra obra de teatro, La Cocina, del dramaturgo inglés Arnold Wesker, que será estrenada en dos semanas en el Centro Universitario de Teatro (CUT), de la UNAM.
Satélite 2012 se estrenó el año pasado (2009) en el Teatro Santa Catarina de la UNAM, y ahora estará en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque, todos los martes a las 20:00 horas, hasta el 17 de noviembre. Sólo se suspenderán las funciones del 31 de agosto y del 7 de septiembre.


Con la proyección de estreno del mediometraje La pequeña semilla en el asfalto (Pedro Daniel López López, Chiapas 2010), que es el primer filme de creación indígena que se rueda en México en formato de 35 mm y que narra la odisea urbana de cuatro indígenas chiapanecos y su lucha por construir su identidad en escenarios ajenos a sus comunidades, este lunes 23 de agosto abrirá en Morelia la sexta edición del Festival de Video y Cine Indígena.
Los contenidos del festival, que se extenderá hasta el viernes 27 y en el cual competirán once producciones, fueron dados a conocer este lunes en una conferencia de prensa.

Funciones especiales en
la apertura y la clausura
La pequeña semilla en el asfalto es el cuarto trabajo del realizador Pedro Daniel López, quien comenzó su carrera como videoasta en el año 2000 y quien ha realizado, a la fecha, los títulos La tierra es de quien la trabaja, Keremetik busca su autonomía; Día de Muertos en la tierra de los murciélagos y Canción de nuestra tierra, todos ellos documentales. Del 2001 al 2005, se desempeñó como coordinador y asesor de una Asociación de Videoastas. Después creó la Escuela de Cine y Video Indígena Mundos Inéditos, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas.


La pequeña semilla en el asfalto, de 77 minutos de duración, nos comparte las experiencias de Dolores Santiz, Pascuala Díaz, Floriano Enrique Ronyk y Flavio Jiménez, quienes son indígenas de diferentes etnias de Chiapas. Ellos salieron de sus comunidades de origen para llegar a la gran ciudad motivados por el sueño de lograr una vida digna y justa. En la gran urbe buscan el reconocimiento de una nueva comunidad que está adquiriendo una gran fuerza. A diario luchan por construir su identidad. No quieren permanecer siendo un estigma, quieren convertirse en un signo de orgullo.
Adrián González Camargo, director del Festival, informó que también la función especial de clausura tendrá un filme muy significativo: el documental Terras, de la brasileña Maya Da-Rim, que habla sobre la triple frontera entre Brasil, Colombia y Perú, una isla urbana rodeada por la selva amazónica.


Once títulos en competencia
en la Selección Oficial 2010
La competencia oficial del VI Festival de Video y Cine Indígena incluye este año once títulos. Se trata de los videos Flor de Matrimonio, Piedra de Hormiguero, Así es amigo… acá, Nin Tekuani, Retorno, Pamparios, Pa’ todo mal…, El camino a donde yo voy, Y el rio sigue corriendo. Manovuelta y Yumanos de San Antonio Necua. Estos materiales han arribado desde los estados de Morelos, Yucatán, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Jalisco, Hidalgo, Baja California, Veracruz y el Distrito Federal y serán proyectados en Morelia en la sede oficial del encuentro, que será el Colegio de San Nicolás (Av. Madero esq. Nigromante, Centro Histórico), así como en la ciudad de Uruapan (La Huatapera).
Más tarde, a partir de Septiembre de 2010 y hasta Junio del 2011, tambiénse estarándifundiendo durante una muestra itinerante en distintas comunidades indígenas de Michoacán y en diferentes ciudades de la República Mexicana.

Argimiro Cortés Esteban, uno de los fundadores del festival, quien sigue colaborando en la organización del escaparate.


Patricia Alvarado (UMSNH) y Luis Alejandro Pérez Ortiz (Secretaría de los Jóvenes), representantes de instituciones que colaboran.

Videos de nuestras aldeas
Otra de las actividades alternas y gracias al colectivo brasileño Video Nas Aldeias (Videos de nuestras aldeas), se presentará una muestra de filmes realizados por ese colectivo. Video Nas Aldeias es un proyecto iniciado en 1987, cuya meta ha sido el apoyar la lucha de los indígenas brasileños con el fin de fortalecer su identidad, así como la herencia cultural y territorial, a través de recursos audiovisuales. El proyecto fue iniciado por el canadiense Vincent Carelli y el pueblo Nambiquara.
El programa del colectivo Video Nas Aldeias se compartirá con el público los días lunes 23 y viernes 27 a las 11:00 horas en la sala audiovisual del Museo del Estado, dentro de la sección “Otra mirada: Invitados Especiales”.

Muestra itinerante
Como ya se indicó, a partir del mes de Septiembre, se llevará a cabo la muestra itinerante: Los videos seleccionados para competencia oficial se exhibirán en comunidades indígenas del Estado así como ciudades capitales del país.
Mientras, la premiación se llevará a cabo el 27 de Agosto a partir de las 19:00 horas en el Aula Mater del Colegio de San Nicolás. El jurado estará integrado por Rafael Rebollar, Saudhí Batalla y Chloé Campero.

Agradecimientos
La Comisión Interinstitucional para el festival formuló agradecimientos por la participación de Instituto Mexicano del Seguro Social y de la Secretaría de Salud en el Estado de Michoacán, así como al Programa de Apoyo Académico a Estudiantes Indígenas de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, en la UMSNH por su participación en la organización y desarrollo de éste evento.


EN VIDEO


Una edición con las entrevistas los organizadores y representantes de instituciones que apoyan esta edición del foro fílmico y documental.


Aspecto parcial de la recepción de talleristas, el viernes 13 de agosto por la noche en la comunidad de Tarerio, durante la puesta en marcha del workshop Cine Qua Non Lab 2010.


“Hace cinco años –añade– se intentó una experiencia parecida en Francia, pero no prosperó”.


Tranquilidad e interacción
En esencia, el Cine Qua Non Lab es una residencia de diez días dedicada exclusivamente a guionistas de cine, en la que los escritores encuentran las condiciones ideales de tranquilidad y estímulo para concluir sus proyectos.
Una enorme casona en la orilla noroeste del lago sirve de residencia a los cineastas, quienes tienen la oportunidad de desentenderse de cualquier apremio cotidiano para entregarse completamente a sus trabajos, intercalando sesiones de labor grupal con sus demás compañeros y sesiones privadas de asesoría con la tutora del seminario-taller.
Por lo que atañe al nombre del workshop, es un juego de palabras que toma como punto de partida una conocida locución latina: Condicio Sine Qua Non (Condición sin la cual no…) que se emplea sobre todo en Derecho y que se refiere a un factor clave, sin el cual es imposible que una determinada situación o hecho se cumpla.

Christina Lazaridi… en breve
La responsable del Cine Qua Non Lab 2010 nació en Tesalónica, Grecia, en 1970, donde tuvo tempranas experiencias y contactos con la literatura y el teatro. Sus habilidades le permitieron remontar fronteras y llegar a Estados Unidos, donde estudió literatura en la universidad de Princeton y guionismo en la Universidad de Columbia, en ambos casos con muy altos promedios.

Christina Lazaridi en el coctel de bienvenida, el viernes 13.

Entre los filmes que ha escrito figuran títulos como el documental Assignment rescue (1997) y la película Searching for Myriam (1998), pero probablemente el trabajo que mayor prestigio le ha dado es su libreto para One day crossing (Joan Stein, 1999), que fue candidato al Oscar del año siguiente en la categoría de cortometraje (amplia información, aquí), aunque perdió ante el filme Quiero ser, de la guionista y directora alemana Florian Gallenberger.

Un still del cortometraje One day crossing (1999), uno de los trabajos más celebrados de Christina Lazaridi

Ambientado en la Budapest de 1944, One day crossing se ocupa de Teresa, una joven madre judía que se hace pasar por cristiana para proteger a su hijo de los fascistas húngaros del Arrow Cross (simpatizantes de Hitler). El corto fue filmado en blanco y negro en 16 mm, con una extensión de 25 minutos de pietaje. Su tema es la lucha para mantener la identidad.
Actualmente Christina Lazaridi enseña guionismo en la División de postgrado de Cine, en la Universidad de Columbia. También trabaja como guionista y consultora de guiones de los dos lados del océano Atlántico. Mientras, uno de los talleres que imparte para la universidad de Princenton, Estructurando tu libreto atesora a grandes rasgos buena parte de lo que es el workshop en Tarerio.
En palabras de Lazaridi: “Este taller busca desmitificar el proceso de estructura del guión. Lo importante es que los talleristas obtengan un sentido renovado de cómo acercarse a la estructura. Mi propuesta busca captar el matiz de la estructura de una escena para aclarar, a partir de ahí, las alternativas orgánicas para cada storyline”.
“Esto –añade– permite emprender una metodología para despejar elementos de historia, personajes, argumentos, diálogos y temas. Se aporta asimismo una lista de soluciones para cuando las cosas no funcionan y todo esto brinda la oportunidad de trabajar mucho la apertura de una historia, de pulirla y estructurar sólidamente el primer acto, a partir de lo cual el resto fluye por sus propias líneas”.
Lo anterior, claro, a grandes rasgos. Pero si la facilitadora posee un perfil alto, los talleristas no se quedan atrás. A continuación, los perfiles y breves entrevistas con los participantes del Cine Qua Non Lab 2010.



Diego Quemada-Diez y Gibrán Portela, del proyecto La jaula de oro.

La Jaula de oro o la road
movie
entre dos fronteras

El hispano-mexicano Diego Quemada-Diez y el mexicano Gibrán Portela, ambos radicados en el DF, forman la mancuerna que trabaja en el proyecto La jaula de oro.
Y, como buena mancuerna, son un abanico de contrastes que se complementan: uno es extrovertido y el otro es más mundoadentro. Uno tiene seis años documentando testimonios reales a partir de los cuales este largometraje será posible y el otro tiene seis meses lidiando para afinar la estructura dramática de algo que puede serlo todo, menos un documental. Uno se permite la soltura del cabello revuelto y una barba incipiente, casual, mientras que el otro es la viva imagen de la pulcritud: bien afeitado y con un austero corte de cabello.
Los dos coinciden, sin embargo, en el entusiasmo, en su frescura, en las miradas agudas y en una trayectoria nada desdeñable. Uno ya ha captado la atención cinéfila internacional con una obra breve y contundente: el corto Quiero ser piloto (2006), acerca de los sueños de Omandi, un niño huérfano a causa de la pobreza y el Sida en un gueto africano; el otro también ha hecho ruido, pero en el ámbito de la dramaturgia y del teatro (Alaska, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, en 2008 y actualmente con por lo menos un texto en escena: Satélite 2012).
Desde esas cercanas distancias, Portela y Quemada-Diez se explayan acerca de La jaula de oro. Rechazan que se trate de un melodrama mexicano de los años cuarenta, aunque aceptan que puede sonar a eso, pero que tampoco tiene la menor importancia. Luego describen:
La jaula de oro narra la odisea de dos adolescentes que quieren llegar a la frontera con Estados Unidos, en pos de un sueño que, al final, descubrirán que no era lo que esperaban. Uno de ellos sale de Guatemala y otro del estado Chiapas y los dos se conocen en los trenes de carga, donde viajan como polizones”.
Lo importante de todo esto, explican, es que el personaje mexicano es un joven perteneciente a la etnia tzetzal que no habla español, de modo que a través de él se ve el trato que se les dedica en el país a esos mexicanos que son extraños en su propia tierra porque no comparten idioma, ni tienen papeles y su cultura es distinta a la de los mestizos.
“El tema –agregan– es el de las fronteras, pero desde la perspectiva de lo arbitrario de las convenciones y de cómo se criminaliza y reprime al migrante”.
Citan, asimismo, una realidad que ha sido muy poco explorada en el cine mexicano: “Nos la pasamos demandando al gobierno de Estados Unidos que le de a nuestros paisanos un trato humanitario en la frontera norte; pero el gobierno mexicano se desentiende por completo del asunto cuando se trata de pensar en nuestra frontera sur, la que nos colinda con Centroamérica. Allí, en Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, tenemos una frontera que las organizaciones internacionales de Derechos Humanos afirman que es la peor del mundo”.
El filme recibirá el tratamiento de una road movie.

Mauricio Leiva-Cock: Espíritu Perdomo o las luces del Más Allá y las miserias del Más Acá.

Colombia: Mauricio Leiva-Cock y
Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo

A diferencia de Elise DuRant, cuyo Edén está prácticamente en pre–producción, el proyecto del colombiano Mauricio Leyva-Cock es apenas un borrador. “Este es mi primer draft” –confiesa el autor que ha debutado este mismo año en el cortometraje con Clankety, Clank, un filme de iniciaciones de infancia– “y, siendo realista, no espero verlo convertido en película sino hasta 2012 ó 2013”.
Aún así, como mero potencial, el guión de Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo es uno de los proyectos más llamativos del Cine Qua Non Lab 2010.
Espíritu Perdomo es un nombre fuerte, sugerente, muy atractivo. Eso, ya de entrada, habla bien de tu proyecto –le comento al guionista–. ¿Quién es Espíritu Perdomo?
“Es un sepulturero –responde–. Lo interesante es que un día decide irse a vivir a una cripta del cementerio donde ha trabajado. Naturalmente, es un personaje muy solitario, pero no por eso deja de ser un ser humano. Y como las personas siempre necesitamos dirigir nuestros afectos en alguna dirección, hacia algo o alguien que esté fuera de nosotros mismos, Espíritu Perdomo se empieza a relacionar con los muertos que lo rodean. Todo comienza de manera muy inocente: se pone a orarle a algunas de las lápidas que, por uno u otro motivo, le llaman la atención; pero ese primer contacto se va desarrollando y paulatinamente Espíritu Perdomo crea toda una sociedad de muertos en el cementerio”.
“Mi tema tiene que ver con la violencia en Colombia –dice más adelante–, porque es de esa violencia de la que dan testimonio muchos de los muertos que rodean a Espíritu. Por otro lado, también están los temas de la soledad y de la miseria, es decir, de las grandes carencias materiales que sufren los vivos, porque finalmente Espíritu Perdomo es un desposeído; por eso decide un día hacer de una cripta la casa que no tiene y también por eso comienza a pensar que los muertos son la familia que nunca ha tenido”.
Mauricio Leiva-Cock está emprendiendo este proyecto como la consecuencia natural de un trabajo previo que se ocupaba de un personaje real. “Pero ese material acabé de escribirlo hace un año. En cuanto a Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo, es un proyecto que voy a empezar a terminar aquí”.
Estudiante de cine en la Universidad de Columbia, Mauricio Leiva-Cock se inscribió a la convocatoria 2010 del Cine Qua Non Lab y aprobó el perfil.

La realizadora Maryam Keshavarz.

Entre luciérnagas y malabares
para un discurso de lo amoroso

Maryam Keshavarz, de sangre iraní, nació y creció en Nueva York, aunque también cultivó experiencias en Therán, a donde ha viajado repetidas veces para emprender estudios en la Universidad de Shiraz (donde se especializó en Literatura Persa). Argentina es otro país muy frecuentado por Keshavarz.
Sus cartas de presentación como realizadora son el cortometraje de 11 minutos El día que morí (Argentina-EU, 2005) y el documental El color del amor (Irán, EU, 2004), entre otros trabajos como Circunstance y Santuario. El día que morí es un filme de ficción en el que una niña, su hermano y su mejor amigo configuran un insólito triángulo amoroso durante un largo y caluroso día de verano en Chascomús, Argentina. El color del amor, en cambio, es una exploración de carácter documental acerca de cómo las generaciones de jóvenes en Irán encuentran canales propios para manifestarse en el amor y el sexo, enfrentados contra las tradiciones milenarias de su país. Este último filme fue realizado por Keshavarz, precisamente, durante una de sus estadías académicas en la universidad de Shiraz.
Ahora, para el proyecto que ha venido a pulir en Tarerio, Maryam se muestra cauta. “Todavía no tiene nombre –dice–, es una idea. El tema es una relación amorosa narrada en reversa. Empieza al final y termina al comienzo. A través de ese recurso quiero explorar temas como el de la soledad, el de estar unidos…”
– Eso me suena como a 5X2, de Ozon –aventuro. Ella asiente, dice:
“Sí, es una idea como 5X2. Lo que pasa es que hasta ahora yo he trabajado con guiones muy complicados en sus contenidos políticos e históricos, pero ahora quiero hacer algo más íntimo. Quiero trabajar más con los actores y hacerlo de un modo que no he experimentado antes”.
Al lado de Maryam Keshavarz se encuentra el tapatío José Luis Briones y hay buena empatía entre ambos. Procedente de Jalisco, Briones trabaja en el proyecto El encuentro de las luciérnagas (un título muy bello, si me lo preguntan). El autor lo describe sucintamente: “Se trata de un fotógrafo que se obsesiona con un grafitero al que conoce una noche y desaparece. El fotógrafo lo busca por toda la ciudad, siguiendo sus grafittis. El tema del proyecto son las ilusiones y hasta qué punto podemos seguir una de ellas, a ver qué tan real o sólida puede ser”.
Con dos años invertidos en El encuentro de las luciérnagas, José Luis Briones está en Tarerio para escuchar opiniones sobre el texto y “si se me ocurre algo, escribirlo para ajustar”.

La guionista Pubali Chaudhuri, de la India, durante la entrevista.

Tank man y Pubali Chaudhuri:
ir del documento a la ficción

Guionista del documental Rock On (Abhishek Kapoor. India, 2008), que sigue las peripecias de cuatro amigos en sus esfuerzos por crear una banda de música, Pubali Chaudhuri está en Tzintzuntzan para resolver el tratamiento del que será su primer guión de largometraje: Tank man.
Compacta y muy vivaz (¿qué tienen las culturas orientales que nos falta a nosotros, en Occidente? ella y Maryam tienen el aura más vivaracha de entre todos los talleristas congregados en el lago), Pubali detalla:
“Hay una foto muy famosa, tomada en 1989, en la que aparece un joven delante de un tanque…”
– ¿Tiananmen?
“Exactamente; la plaza Tiananmen. Mi historia ficciona acerca de ese personaje real. Es decir, Tank man es mi historia personal, la que yo he tejido para mí, acerca de un ciudadano del que no sabemos ni quién era ni a qué se dedicaba, pero que alguna vez estuvo allí y con su sola presencia detuvo el avance de toda una columna de tanques que se dirigían a la plaza Tiananmen en los momentos en que el gobierno de la República Popular China acudía a la violencia para sofocar manifestaciones de inconformidad política”.

El hombre del tanque en la foto de Jeff Widener para AP

Originaria de Kolkata, India, Pubali se graduó en Literatura Comparada en la Universidad Jadavpur, donde también obtuvo un diploma de postgrado en Comunicación de masas. Su filme Tank man va a tener una duración de 90 minutos y su estancia en Tarerio se dio a través de un enlace desde Nueva York, que la puso al tanto del workshop que se emprendería en Michoacán. “Yo estaba buscando una residencia de estas características, así que me puse en contacto con los organizadores, cubrí mis requisitos y califiqué para participar”.
En cuanto a El hombre del tanque (Tank man), también conocido como el Rebelde desconocido (the unknown rebel), acudo a doña Viki(pedia), quien redondea y detalla lo que conozco y dice que “La imagen fue captada el 5 de junio de 1989 por al menos tres fotógrafos desde los balcones del Hotel Beijing, junto a la plaza de Tiananmen: los estadounidenses Jeff Widener, para la agencia Associated Press (AP), Charlie Cole, para la revista Newsweek, y el británico Stuart Franklin, de Magnum, para la revista Time. La fotografía de Widener (que es la que reproduzco aquí en el blog) es una de las más reconocidas, y fue tomada con una Nikon y una lente de 300 milímetros desde un balcón a unos 200 metros de la escena”.


Five nights in Maine


Juan Carlos Oñate al hablar de su proyecto La noche y el lago.

Juan Carlos Oñate: hacia el
proyecto La noche y el lago
Con cinco cortometrajes en su haber, experiencias en el periodismo e incursiones en la animación, el guionista y director Juan Carlos Oñate Chirot (DF, 1983) es uno de los tres michoacanos que participan este año en el workshop de Tarerio, dentro de la iniciativa Cineastas emergentes de Michoacán.
Tablas, no le faltan. A lo largo de más de un lustro en la academia Solaris cursó un diplomado en producción y dirección cinematográfica, un taller de fotografía cinematográfica, así como las dos ediciones (M1 y M2) del Taller de realización de cortometraje.
Ha sido, hasta hoy, codirector (en un “a ocho manos” con Luciana Solórzano, Juan Paulín y Jesús Pimentel) de Lo que la polla da (2002); ha realizado No hay intrusos en mi allegro (2003), Teme, Nina (2003); Escorpión del Viernes (2005) y, en colaboración con Laura Cedillo, El camino del Caracol (2009), a lo que habría que añadir sus colaboraciones en varios proyectos más, pero en los que ya no le ha tocado escribir ni dirigir.
En 2003 participó en el I Festival Internacional de Cine de Morelia con dos cortometrajes (Lo que la polla da y Teme, Nina).
Ahora, dice:
“Vengo como oyente. Traigo un proyecto, pero no lo voy a tallerear; solamente voy a escuchar y a tomar nota de las sesiones públicas entre los once guionistas del workshop. Me invitó Jesús Pimentel. Hemos trabajado juntos desde los tiempos de Lo que la polla da y de eso ya hace ocho años; nos conocimos hace nueve, en Solaris. Desde entonces, Jesús me invita con regularidad a sus proyectos, a sus producciones. Me habló del workshop, me dijo ‘va a estar muy bien’ y sí; la verdad es que es cierto”.
Acerca del proyecto que se convertiría en su quinto cortometraje como guionista y director, Oñate Chirot señala: “Se llama, tentativamente, La noche y el lago. Es un corto de animación y su tema es la muerte. La anécdota consiste en que el mundo se va a acabar y el filme aborda esa situación desde la perspectiva de los habitantes de un pueblo lacustre michoacano: qué sienten, qué cosas les preocupan, cuál es su punto de vista ante el suceso”.

Stephany Manzon, quien busca realizar un largometraje de ficción que aborde el tema de la elaboración artesanal del mezcal michoacano.

Stephany Mazon: un proyecto
sobre mezcaleros michoacanos
“Soy una nómada”, se define a sí misma Stephany Mazón, quien actualmente está radicando en Morelia y acude como oyente a las sesiones de trabajo colectivo dentro del workshop de Tarerio.
Acerca de cómo llegó al seminario, detalla brevemente: “Tomaba un curso de los que imparte el Festival Internacional de Cine de Morelia, un profe mencionó la convocatoria, llené los requisitos, los envié y apliqué. Había que mandar proyecto de guión, currículum y trabajos previos; yo mandé la idea de un guión acerca del mezcal en Michoacán. Ese tema me interesó desde que acudí a una reunión con mezcaleros que están buscando la denominación de origen para el producto y que hablaban de su problema con los mezcaleros de Oaxaca; allí mostraron un clip acerca de cómo preparan el mezcal de manera artesanal y se me hizo tan hermoso que me dije ‘¿por qué no se lo muestran a la gente?’ Fue entonces cuando me puse a desarrollar una historia, a fin de que el tema le resultara más atractivo al público, pero en el fondo la película habla del mezcal en Michoacán”.
Científica de carrera, pero con el gusto por las artes, Mazón tomó un curso de producción de cine en Irlanda. Ante el paisaje frío y brumoso que envuelve al lago de Pátzcuaro, observo:
– No has de extrañar el clima de los Países Altos.
– Para nada –asiente–. De hecho, sin las montañas, no habría diferencia con el Mar del Norte.
Inscrita como oyente, en este taller se Stephany se dedica exclusivamente a observar y a participar en las pláticas de los guionistas. En función de eso va a alimentar su proyecto. “Quiero terminar el guión en este año; ya tengo contacto con productores de mezcal y ellos me brindan apoyo, les gusta la idea de promover su trabajo”.

En el orden habitual, Christina Lazaridi, facilitadora del workshop; Jesús Pimentel, anfitrión y fundador del Cine Qua Non Lab; Juan Carlos Oñate, Hypatia y Cocodrilo durante el coctel inaugural.

Presencia de la UMSNH
La inauguración oficial del taller de guión cinematográfico corrió a cargo de Napoleón Guzmán Ávila, coordinador de la Investigación Científica en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
“Agradezco públicamente la invitación de Jesús Pimentel, entrañable amigo de muchos años –dijo–, quien tuvo la amabilidad de invitarme a asistir a esta reunión. Es un privilegio estar con todos ustedes, escuchar de sus proyectos e inquietudes y disfrutar de este excelente lugar. Michoacán es un estado privilegiado, con una riqueza natural que está a la vista de todos y que ojalá disfruten”.
“Para nosotros, como miembros de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo –cioncluiría más adelante–, es un privilegio que nos acompañen en esta reunión y que puedan estimular una serie de proyectos que ha venido desarrollando Jesús Pimentel con entusiasmo y consistencia. Esta es una actividad histórica en Michoacán y alentará estas actividades en el Estado”.
En entrevista posterior Guzmán Ávila puntualizaría cómo se dio el enlace entre el taller y la Máxima Casa de Estudios de la entidad.
“La Universidad Michoacana siempre ha tenido un gran interés por todo lo que tiene que ver con la difusión cultural y la extensión universitaria. Conciente de ese interés, en la Coordinación de la Investigación Científica, que también estimula actividades culturales con la Secretaría de Difusión Cultural, nos pareció interesante la propuesta de Jesús Pimentel. Nosotros quisiéramos poder desarrollar mas adelante una serie de proyectos de corte científico que nos permitan difundir de mejor manera los proyectos de investigación y dar a conocer cual es el sentido de la investigación en nuestra universidad, así como concientizar a la sociedad sobre medidas urgentes para preservar el medio y otros temas”.

EN VIDEO

Fugaces apuntes a las entrevistas y a las palabras inaugurales.