
El presidium durante la conferencia de prensa, este lunes en las oficinas del festival. En el orden habitual, Roberto Monroy (Turismo municipal de Morelia), Daniela Michel (directora general del FICM), Alejandro Ramírez (presidente del FICM), Cuauhtémoc Cárdenas Batel (vicepresidente del FICM) y Jaime Hernández (Secum).
La cineasta mexicana Elisa Miller (Palma de Oro enCannes hace tres años con su corto Ver llover) debuta en el largometraje con su Opera Prima Vete más lejos, Alicia.
Una imagen de Armadillo, un filme a medio camino entre el documental y la ficción, del cineasta danés Janus Metz acerca de un destacamento de soldados de su país en Oriente Medio. El filme ganó este año el Gran Premio de la Semana de la Crítica, en Cannes.
El cineasta Terry Gilliam (Brazil, los bandidos del tiempo, Los Monty Python y el SantoGrial, Doce monos y El imaginario del doctor Parnassus, entre otras), es uno de los invitados especiales del festival moreliano este 2010.
Una imagen de Brazil, uno de los filmes más personales de Terry Gilliam y el único en la historia del cine del Siglo XX en el que el actor Robert De Niro aceptó un papel secundario, no protagónico. La cinta, que es una agria distopía, se exhibirá con otros once filmes en un programa retrospectivo.EN VIDEO / Las principales novedades
Daniela Michel, Alejandro Ramírez y Cuauhtémoc Cárdenas Batel detallan los contenidos más sobresalientes de la inminente edición del FICM.
Unidades de seguridad pública y del cuerpo de bomberos durante la segunda parte del desfile conmemorativo del 30 de septiembre, dedicado a la memoria de José María Morelos.Si la noche del 15 de septiembre en Morelia, con su ceremonia del Grito poblada apenas por funcionarios y empleados de confianza del gabinete estatal, resultó una experiencia gris para lo que se esperaba de un festejo bicentenario que conmemoraba el comienzo de la guerra de Independencia de México, la jornada del pasado 30 de septiembre (en la que se celebró el 245 aniversario natal de José María Morelos y Pavón) resultó más activa y rica en matices. Lo más importante: ya entrando la noche, las actividades públicas organizadas en la plaza Valladolid y ante la catedral de Morelia lograron devolverle a la fecha su espíritu popular y festivo; la calle fue ocupada, ya no por gente de gobierno o su personal de seguridad, sino por un público que sí llegó a compartir una fiesta y a perpetuar una tradición.
Acaso, en esa velada conmemorativa del 30 de septiembre, el mejor momento haya sido para la Orquesta Sinfónica de Michoacán, cuyo programa de versiones sinfónicas a temas populares de música mexicana encendió la noche y consiguió un acto masivo, cálido, alegre, ante el ex convento de San Francisco … todo lo que una fiesta debe ser, o lo que es posible recuperar para ella tras los acontecimientos trágicos de hace dos años.
Aspecto a la primera parte del desfile, organizada por la federación y en la que figuraron exclusivamente representantes de las fuerzas armadas del país.Citas a Morelos
Pero la jornada dedicada a nuestro héroe epónimo, ya decía, fue muy variopinta en matices. El más tenso de todos se dio temprano por la mañana, durante el acto oficial por el CCXLV aniversario natal del Siervo de la Nación, en el jardín Morelos. Allí, el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, quien fue el orador oficial, aprovechó la ocasión para echarle en cara al presidente de la República, Felipe Calderón, que “el concepto de legalidad en Morelos es un concepto amplio, es un concepto de justicia en toda su expresión. Al iniciar los trabajos del Congreso de Chilpancingo, el Generalísimo en entrevista con el congresista Andrés Quintana Roo citó el apotegma que sería una de las bases del sistema jurídico mexicano: Que todo el que se queje con justicia, tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda contra el fuerte y el arbitrario…”.
Lo anterior, claro, a raíz de la reciente liberación de 34 de los 35 funcionarios detenidos en mayo de 2009 durante el espectacular michoacanazo: aquel operativo que hizo crujir los huesitos del sistema político mexicano, pero cuyas estrategias judiciales han dejado en entredicho la eficacia de la federación para combatir, como pretende, a la narcopolítica.
Sin embargo, el episodio matutino, con los reproches del gober, forma parte de esas luchas en las que andan enfrascadas las cúpulas de poder en el país. Esa es, estrictamente, su dimensión.
Mientras, en lo que atañe al sentido claramente popular de la fiesta por el natalicio de Morelos, sus conjugaciones también tuvieron matices amplios, pero se manifestaron en actividades ajenas al acto matutino del jardín Morelos.
El presidente de México y el gobernador de Michoacán durante su tránsito hacia la plaza cívica José María Morelos. En el parabrisas, el reflejo del convoy de prensa.Seguridad y concurrencia
El desfile conmemorativo del 245 aniversario natal del Rayo del Sur tuvo sus muchos asegunes. El ejercicio extremo de medidas de seguridad, desplegadas desde la víspera, volvió a sumir al centro histórico de Morelia, por varias horas, en un estado de sitio. El corazón de la ciudad, espacio natural para la convivencia colectiva, se transformó en una zona fuertemente acotada y con el movimiento de sus habitantes permanentemente vigilado por una fauna disímbola de soldados de civil (ya de Guardias Presidenciales, ya de la XXI Zona Militar) confundidos entre el público pero puntualmente delatados por su corte de cabello y por las inconfundibles rigideces caracterológicas que les impone la disciplina castrense, así como por integrantes del Servicio Militar Nacional y de las GOES, de la Policía Judicial Federal, de la Judicial del Estado, a quienes se sumaron, como es natural, uniformados de las fuerzas armadas, de la Policía Preventiva y de Tránsito Municipal, entre otros.
A pesar de la estrecha vigilancia, en medio del fuerte dispositivo que incluyó francotiradores en las azoteas de diferentes inmuebles del primer cuadro e incluso en la torre oriente de la Catedral de Morelia, un buen número de morelianos sí se congregó en la avenida Madero para presenciar el desfile militar que se extendió por más de una hora y que incluyó, aparte de los tradicionales contingentes estudiantiles, hípicos y deportivos, a integrantes del Ejército y la Fuerza Aérea mexicanos. Entre estos últimos, tres cazas a reacción F-5 se robaron la atención del público con cinco rondas sobre el primer cuadro moreliano. Quién sabe cuántos recordarán que en 1995, durante el gobierno de Ernesto Zedillo (el último del PRI en la presidencia), uno de estos aviones provocó un accidente fatal durante el desfile del 16 de septiembre de aquel año y se convirtió en uno de los nuevos “augurios funestos” del fin de una era.
Pero, en resumen, el desfile resultó animado, lucidor. Aunque las heridas de 2008 siguen frescas y su huella, viva. Pasará bastante tiempo antes de que la cicatriz permita que la tradición reencuentre su cauce a nivel de respuesta popular.
La ceremonia de iluminación de catedral convirtió al primer cuerpo de las dos torres del monumento en sendas pantallas para un espectáculo multimedia.Casa Natal, restaurada
Por la tarde, hacia las 19:00 horas, el secretario de Cultura de Michoacán, Jaime Hernández, ofreció al presidente municipal de Morelia, Fausto Vallejo Figueroa, y al gobernador de la entidad, un recorrido por la reinaugurada Casa Natal de Morelos. Allí describió la intervención al inmueble: la corrección de hundimientos diferenciales en los pisos de baldosa de cantería y loseta cerámica que antiguamente tenía el zaguán, el patio, las salas y el espacio que ocupa la “Sala Generalísimo”; la atención a los pisos de ladrillo y cantería, que presentaban un notable desgaste por el uso, hundimientos, fracturas por el crecimiento de las raíces de los árboles, pérdida de juntas, presencia de micro flora y un deterioro general por la acción del agua, así como tareas de mantenimiento general en la carpintería de puertas y ventanas.
Durante el acto, Hernández Díaz entregó al mandatario y a la concurrencia una edición conmemorativa de los Sentimientos de la Nación. También mostró el lugar destinado al animatronic de José María Morelos, que el ayuntamiento de Morelia tendrá listo en breve.
El gobernador de Michoacán y el presidente municipal de Morelia durante el recorrido ofrecido por la Secretaría de Cultura y la dirección de la Casa Natal de Morelos para mostrar el resultado de la intervención al inmueble histórico.La música, la noche, la fiesta
Pero el verdadero momento estelar de la jornada, en lo que al festejo popular se refiere, cristalizaría hacia las 20:00 horas. Primero con el Concierto especial de Bicentenario protagonizado por la Orquesta Sinfónica de Michoacán bajo la conducción de Eduardo Sánchez-Zúber y con las voces invitadas de las sopranos Mónica Ruiz y Ana María Fernández y del tenor Jesús Ortiz y del barítono Salvador Valadez.
La plaza Valladolid fue el espacio anfitrión de una velada que prometía con extenderse más allá de los 60 minutos previstos, de no ser porque el programa oficial de la noche incluía, a las 21:00 horas, la ceremonia del nuevo diseño para el encendido de la catedral de Morelia. Con todo, la experiencia con la Osidem levantó ampliamente los ánimos y logró momentos de comunión colectiva que se extrañaban en la ciudad desde hace dos años.
Para concluir, el encendido de la catedral trajo consigo su nota de corrección, pero también de austero desencanto. Este último se debió a que el público esperaba una fiesta de fuegos artificiales y cohetes, a los que se acostumbró a la gente desde el comienzo de este rito sabatino; en cambio, el final del espectáculo incluyó sólo un cohete que coronó de púrpura el cielo.
Mientras, la nueva ceremonia incluyó una experiencia de casi veinte minutos, con proyecciones multimedia sobre el primer cuerpo de las torres, donde se proyectaron imágenes dedicadas a narrar la historia de la ciudad, desde tiempos de los pirindas, hasta la actualidad. Un espectáculo del que se puede celebrar su intención de reflexionar sobre la historia, aunque también se le puede cuestionar su duración. Un discurso multimedia parece pedir mayor capacidad de síntesis. Entre cuatro y siete minutos habrían resultado más razonables.
EN VIDEO / El desfile, el concierto, la catedral
Aspectos al desfile matutino por la avenida Madero, al concierto nocturno de la Osidem en la plaza Valladolid y al encendido de la Catedral de Morelia durante la jornada conmemorativa del 245 aniversario natal de José María Morelos y Pavón.
EN VIDEO / Reapertura Casa Natal de Morelos
Lo esencial durante el recorrido de reapertura del museo de sitio Casa Natal de Morelos. El secretario de Cultura, Jaime Hernández, y el titular del recinto, José Fabián Ruiz, muestran al gobernador Leonel Godoy y al Presidente Municipal moreliano, fausto Vallejo Figueroa, el resultado de la intervención al histórico inmueble.
Aspecto de la fachada de la Casa Natal de Morelos tras el proceso de intervención. Fotos: Sergio Maldonado / Secretaría de Cultura
Durante los trabajos en exteriores en la fachada de la Casa Natal de Morelos.De barroco a neoclásico
La historia del inmueble ha sido, como la de otros edificios del centro histórico moreliano, azarosa. De hecho, conserva muy pocos elementos de su arquitectura original (el edificio fue levantado en el siglo XVII) o del aspecto que tenía a fines del siglo XVIII, cuando Morelos nació allí. Originalmente de estilo barroco, con paredes lisas y de color blanco, su fachada fue reconstruida hacia 1888 y a partir de entonces adquirió el estilo neoclásico que todos conocemos (aunque en su interior conserva muchos elementos de su estilo barroco inicial. La construcción consta de una sola planta y cuenta con dos jardines en su interior.
Ya en el siglo XX, en el año de 1930, el edificio fue declarado monumento nacional y el 30 de septiembre de 1965 cuando se conmemoraba el bicentenario natal de Morelos, el gobierno del Estado la adquirió y la acondicionó para museo y centro cultural. La Casa Natal de Morelos cuenta con una amplia biblioteca especializada en la vida y obra del caudillo independentista, así como un auditorio y áreas verdes.
Otro aspecto durante la intervención del inmueble histórico.
La historia del inmueble ha sido, como la de otros edificios del centro histórico moreliano, azarosa. De hecho, conserva muy pocos elementos de su arquitectura original (el edificio fue levantado en el siglo XVII) o del aspecto que tenía a fines del siglo XVIII, cuando Morelos nació allí. Originalmente de estilo barroco, con paredes lisas y de color blanco, su fachada fue reconstruida hacia 1888 y a partir de entonces adquirió el estilo neoclásico que todos conocemos (aunque en su interior conserva muchos elementos de su estilo barroco inicial. La construcción consta de una sola planta y cuenta con dos jardines en su interior.
Ya en el siglo XX, en el año de 1930, el edificio fue declarado monumento nacional y el 30 de septiembre de 1965 cuando se conmemoraba el bicentenario natal de Morelos, el gobierno del Estado la adquirió y la acondicionó para museo y centro cultural. La Casa Natal de Morelos cuenta con una amplia biblioteca especializada en la vida y obra del caudillo independentista, así como un auditorio y áreas verdes.
Otro aspecto durante la intervención del inmueble histórico.Recursos e inversión
El Gobierno de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura (Secum) destinó una inversión de un millón 500 mil pesos a la restauración y mantenimiento de la Casa Natal de Morelos como parte las acciones enmarcadas en los festejos del Bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución Mexicana.
Los trabajos realizados en este inmueble histótrico –detalla un comunicado de prensa de la propia Secum– estuvieron contemplados en el Programa de Atención a Museos y Sitios Históricos emblemáticos de la Independencia y la Revolución contenidos en el plan de trabajo de la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución Mexicana del Estado de Michoacán.
El boletín de prensa dice, íntegro (vale la pena):
“La Secretaría de Cultura, a cargo de Jaime Hernández Díaz, y a través de un grupo de especialistas, trabajó para dignificar el inmueble, llevando a cabo líneas de acción contempladas en el Plan Estatal de Desarrollo 2008-2012, donde se establece el mantenimiento a inmuebles y actualización de museografía, se definen estos espacios como los dignos depositarios del patrimonio cultural, de interacción y servicios culturales para los habitantes de la entidad, el turismo nacional y extranjero.
El edificio original fue demolido a finales del siglo XIX y el actual sitio fue levantado años después, pero en 1964 se acondicionó para crear un centro cultural en donde se colocaron pinturas del artista michoacano Alfredo Zalce, una biblioteca, un espacio de lectura, una librería, un cine club y salas (la de los Orígenes, la de Morelos Insurgente y la del Proceso de Muerte) en las cuales se encontraban documentos y objetos sobre la vida de Morelos, algunos con su firma original.
La Casa Natal es Monumento Nacional desde 1965, fecha en que el inmueble fue adquirido por el Gobierno del Estado de Michoacán, con la finalidad de convertirlo en un recinto cultural en honor al insurgente Don José María Morelos y Pavón y el cual fue inaugurado el 30 de septiembre de ese mismo año, en el centenario del natalicio del prócer mexicano”.
El secretario de Cultura durante una visita vespertina (casi nocturna) al museo de sitio, hace un par de semanas, para confirmar el avance de los trabajos.
El Gobierno de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura (Secum) destinó una inversión de un millón 500 mil pesos a la restauración y mantenimiento de la Casa Natal de Morelos como parte las acciones enmarcadas en los festejos del Bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución Mexicana.
Los trabajos realizados en este inmueble histótrico –detalla un comunicado de prensa de la propia Secum– estuvieron contemplados en el Programa de Atención a Museos y Sitios Históricos emblemáticos de la Independencia y la Revolución contenidos en el plan de trabajo de la Comisión Estatal para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución Mexicana del Estado de Michoacán.
El boletín de prensa dice, íntegro (vale la pena):
“La Secretaría de Cultura, a cargo de Jaime Hernández Díaz, y a través de un grupo de especialistas, trabajó para dignificar el inmueble, llevando a cabo líneas de acción contempladas en el Plan Estatal de Desarrollo 2008-2012, donde se establece el mantenimiento a inmuebles y actualización de museografía, se definen estos espacios como los dignos depositarios del patrimonio cultural, de interacción y servicios culturales para los habitantes de la entidad, el turismo nacional y extranjero.
El edificio original fue demolido a finales del siglo XIX y el actual sitio fue levantado años después, pero en 1964 se acondicionó para crear un centro cultural en donde se colocaron pinturas del artista michoacano Alfredo Zalce, una biblioteca, un espacio de lectura, una librería, un cine club y salas (la de los Orígenes, la de Morelos Insurgente y la del Proceso de Muerte) en las cuales se encontraban documentos y objetos sobre la vida de Morelos, algunos con su firma original.
La Casa Natal es Monumento Nacional desde 1965, fecha en que el inmueble fue adquirido por el Gobierno del Estado de Michoacán, con la finalidad de convertirlo en un recinto cultural en honor al insurgente Don José María Morelos y Pavón y el cual fue inaugurado el 30 de septiembre de ese mismo año, en el centenario del natalicio del prócer mexicano”.
El secretario de Cultura durante una visita vespertina (casi nocturna) al museo de sitio, hace un par de semanas, para confirmar el avance de los trabajos.Santuario de la Insurgencia
Los historiadores señalan que el “El Generalísimo de América” no nació en la humilde casa de sus padres, situada hacia el sur, frente el costado de lo que era la Alhóndiga, sino en esta casa, en cuya esquina había una tienda en la que su madre dio a luz el 30 de septiembre de 1765.
Por este motivo dos siglos después, el Gobierno del Estado la adquirió con motivo del bicentenario del héroe insurgente y la acondicionó como museo, declarándola Monumento Nacional, por el Presidente de México Gustavo Díaz Ordaz.
El inmueble se localiza en la calle de Corregidora esquina con García Obeso, antiguamente conocida con el nombre de Alhóndiga y del Alacrán, posteriormente 2ª de Matamoros y 1ª de Aldama.
Esta casa se construyó probablemente entre 1630 y 1650, dentro del antiguo Salón del Noviciado de San Agustín. A mediados del siglo XVII esta orden religiosa lo adoptó como hospedería y casa de salud, constituyéndose así el hospital de Agustinos. Esta casa de salud era administrada por el matrimonio de Lorenzo Cendejas y Cecilia Sagrero, quienes fueron padrinos de bautizo de “El Comandante de los ejércitos del Sur”.
A través de los siglos posteriores la casa se fue modificando poco a poco, en el año 1888 fue demolida parcialmente, pero gracias a una litografía existente en el edificio actual, se puede observar cómo era originalmente.
Así pues la casa comenzó a sufrir modificaciones desde la época de la Reforma. Después de la aplicación de las leyes de Desamortización de 1859, que suprimieron la influencia de las corporaciones religiosas, donde ahora estaba el museo quedaron establecidas tres fincas.
Entre 1890 y 1895 estas tres construcciones se fusionaron y se procedió a levantar una nueva casa que siguió con las características tradicionales de las construcciones de Morelia: patio rectangular rodeado por corredores con arcos, dependencias internas con numerosas puertas y ventanas, empleándose la piedra de cantera rosa como el material de construcción y que en términos generales corresponde a su imagen actual.
La casa que vio nacer al “Siervo de la Nación” contiene un extenso jardín adjunto, que desde el 30 de septiembre de 1973 está en contacto con la calle a través de una reja con su respectiva puerta. Fue el Ayuntamiento de Morelia el que determinó en ese año hacer de este sitio un digno rincón de la ciudad, por lo que después de comprar las casas vecinas, algunas de ellas estaban adosadas al muro del templo de los agustinos, fueron demolidas con lo que se dignificó la Casa Natal de Morelos y la iglesia contigua de San Agustín.
Durante las obras de intervención en las salas del recinto.
Los historiadores señalan que el “El Generalísimo de América” no nació en la humilde casa de sus padres, situada hacia el sur, frente el costado de lo que era la Alhóndiga, sino en esta casa, en cuya esquina había una tienda en la que su madre dio a luz el 30 de septiembre de 1765.
Por este motivo dos siglos después, el Gobierno del Estado la adquirió con motivo del bicentenario del héroe insurgente y la acondicionó como museo, declarándola Monumento Nacional, por el Presidente de México Gustavo Díaz Ordaz.
El inmueble se localiza en la calle de Corregidora esquina con García Obeso, antiguamente conocida con el nombre de Alhóndiga y del Alacrán, posteriormente 2ª de Matamoros y 1ª de Aldama.
Esta casa se construyó probablemente entre 1630 y 1650, dentro del antiguo Salón del Noviciado de San Agustín. A mediados del siglo XVII esta orden religiosa lo adoptó como hospedería y casa de salud, constituyéndose así el hospital de Agustinos. Esta casa de salud era administrada por el matrimonio de Lorenzo Cendejas y Cecilia Sagrero, quienes fueron padrinos de bautizo de “El Comandante de los ejércitos del Sur”.
A través de los siglos posteriores la casa se fue modificando poco a poco, en el año 1888 fue demolida parcialmente, pero gracias a una litografía existente en el edificio actual, se puede observar cómo era originalmente.
Así pues la casa comenzó a sufrir modificaciones desde la época de la Reforma. Después de la aplicación de las leyes de Desamortización de 1859, que suprimieron la influencia de las corporaciones religiosas, donde ahora estaba el museo quedaron establecidas tres fincas.
Entre 1890 y 1895 estas tres construcciones se fusionaron y se procedió a levantar una nueva casa que siguió con las características tradicionales de las construcciones de Morelia: patio rectangular rodeado por corredores con arcos, dependencias internas con numerosas puertas y ventanas, empleándose la piedra de cantera rosa como el material de construcción y que en términos generales corresponde a su imagen actual.
La casa que vio nacer al “Siervo de la Nación” contiene un extenso jardín adjunto, que desde el 30 de septiembre de 1973 está en contacto con la calle a través de una reja con su respectiva puerta. Fue el Ayuntamiento de Morelia el que determinó en ese año hacer de este sitio un digno rincón de la ciudad, por lo que después de comprar las casas vecinas, algunas de ellas estaban adosadas al muro del templo de los agustinos, fueron demolidas con lo que se dignificó la Casa Natal de Morelos y la iglesia contigua de San Agustín.
Durante las obras de intervención en las salas del recinto.La Intervención
La Secretaría de Cultura y la Dirección de Patrimonio, Protección y Conservación de Monumentos y Sitios Históricos llevó a cabo la investigación y consenso de propuestas de intervención con dictámenes justificatorios por instituciones como ICOMOS Michoacán, Centro INAH Michoacán y la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Arquitectura UMNSH; con la finalidad de obtener un proyecto de restauración, principalmente, en instalación eléctrica y pisos del Museo Casa Natal de Morelos.
Al realizarse la visita de análisis y evaluación del edificio, se detectaron deterioros y asentamientos por hundimientos diferenciales en los pisos de baldosa de cantería y loseta cerámica que antiguamente tenía el zaguán, el patio, las salas y el espacio que ocupa la “Sala Generalísimo”;de la misma manera se detectó la ausencia de unidad que presentaban los pisos de los diferentes espacios, dando por consecuencia una imagen deteriorada, ya que en espacios semejantes se tenía una gran variedad de pisos, lo que daba una apariencia parchada y poco apropiada a la relevancia histórica y arquitectónica del inmueble.
En los espacios exteriores, los pisos de ladrillo y cantería, presentaban un notable desgaste por el uso, hundimientos, fracturas por el crecimiento de las raíces de los árboles, pérdida de juntas, presencia de micro flora, y un deterioro general por la acción del agua. Aunado a esto se optó por realizar mantenimiento general en la carpintería de puertas y ventanas.
Las acciones realizadas estuvieron dirigidas dignificar y uniformar “lienzos” sobre los cuales será ubicada la museografía por medio de la restauración y mantenimiento de los elementos arquitectónicos que limitan cada uno de los espacios de la emblemática edificación.
Apertura matutina
De acuerdo al programa organizado por el ayuntamiento de Morelia y con la colaboración del Gobierno del Estado, las actividades del 30 de septiembre comienzan en la capital michoacana a las 8:00 de la mañana con la ceremonia de izamiento de la bandera nacional, la del estado, y la bandera de Morelia en la Plaza Jardín Morelos.
A las 8:30 horas se efectuará el recorrido en bando solemne hasta los museos de sitio Casa Natal de Morelos y Casa de Morelos (que apenas distan entre sí dos cuadras); el recorrido comenzará en Palacio Municipal.
Para las 10:00 de la mañana, en el Jardín Morelos se llevará a cabo la ceremonia cívica conmemmorativa del 245 aniversario del natalicio del general José María Morelos, cuyo orador oficial será el gobernador del estado Leonel Godoy Rangel. También se contempla en ese acto la intervención del presidente de la República, el moreliano Felipe Calderón Hinojosa.
A su vez, el tradicional desfile cívico militar será celebrado a partir de las 11:00 horas y contará con la participación de planteles de educación media superior y superior.
Aspecto del primer patio de la Casa Natal de Morelos tras el proceso de intervención.
La Secretaría de Cultura y la Dirección de Patrimonio, Protección y Conservación de Monumentos y Sitios Históricos llevó a cabo la investigación y consenso de propuestas de intervención con dictámenes justificatorios por instituciones como ICOMOS Michoacán, Centro INAH Michoacán y la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Arquitectura UMNSH; con la finalidad de obtener un proyecto de restauración, principalmente, en instalación eléctrica y pisos del Museo Casa Natal de Morelos.
Al realizarse la visita de análisis y evaluación del edificio, se detectaron deterioros y asentamientos por hundimientos diferenciales en los pisos de baldosa de cantería y loseta cerámica que antiguamente tenía el zaguán, el patio, las salas y el espacio que ocupa la “Sala Generalísimo”;de la misma manera se detectó la ausencia de unidad que presentaban los pisos de los diferentes espacios, dando por consecuencia una imagen deteriorada, ya que en espacios semejantes se tenía una gran variedad de pisos, lo que daba una apariencia parchada y poco apropiada a la relevancia histórica y arquitectónica del inmueble.
En los espacios exteriores, los pisos de ladrillo y cantería, presentaban un notable desgaste por el uso, hundimientos, fracturas por el crecimiento de las raíces de los árboles, pérdida de juntas, presencia de micro flora, y un deterioro general por la acción del agua. Aunado a esto se optó por realizar mantenimiento general en la carpintería de puertas y ventanas.
Las acciones realizadas estuvieron dirigidas dignificar y uniformar “lienzos” sobre los cuales será ubicada la museografía por medio de la restauración y mantenimiento de los elementos arquitectónicos que limitan cada uno de los espacios de la emblemática edificación.
Apertura matutina
De acuerdo al programa organizado por el ayuntamiento de Morelia y con la colaboración del Gobierno del Estado, las actividades del 30 de septiembre comienzan en la capital michoacana a las 8:00 de la mañana con la ceremonia de izamiento de la bandera nacional, la del estado, y la bandera de Morelia en la Plaza Jardín Morelos.
A las 8:30 horas se efectuará el recorrido en bando solemne hasta los museos de sitio Casa Natal de Morelos y Casa de Morelos (que apenas distan entre sí dos cuadras); el recorrido comenzará en Palacio Municipal.
Para las 10:00 de la mañana, en el Jardín Morelos se llevará a cabo la ceremonia cívica conmemmorativa del 245 aniversario del natalicio del general José María Morelos, cuyo orador oficial será el gobernador del estado Leonel Godoy Rangel. También se contempla en ese acto la intervención del presidente de la República, el moreliano Felipe Calderón Hinojosa.
A su vez, el tradicional desfile cívico militar será celebrado a partir de las 11:00 horas y contará con la participación de planteles de educación media superior y superior.
Aspecto del primer patio de la Casa Natal de Morelos tras el proceso de intervención.
Los anfitriones. En el orden habitual: Claudia Álvarez Medrano, Luis Alberto Troncoso, Carmen Escobedo, Sergio Julián Monreal, Antonio Monter, Rodrigo Ponce de León y Virgilio García-Rojas.Distribuida en doce episodios, cada uno de media hora de duración, la serie Tanto mitote, crónica de dos revoluciones, será lanzada al aire el lunes 27 de septiembre de 2010 por la señal del canal 2 de Morelia, perteneciente al Sistema Michoacano de Radio y Televisión (SMRyTV). La serie, concebida a cuatro manos por los guionistas Gustavo Ogarrio, Antonio Monter, Sergio Julián Monreal y Rodrigo Ponce de León y desarrollada por un equipo de creativos que incluye a una planta de jóvenes camarógrafos, editores e ingenieros de sonido, entre otros, estrenará un capítulo semanalmente y, a la usanza de ciertas televisoras europeas, ofrecerá dos repeticiones en diferentes días y horarios, con la intención de alcanzar a una mayor diversidad de público.
El tráiler de la serie, de seis minutos de duración, fue presentado ante los medios locales el miércoles, durante la conferencia de prensa realizada en el hotel Alameda, en el centro histórico de Morelia, y a la que asistieron, aparte de funcionarios y trabajadores del SMRyTV, los creativos encargados de desarrollar sus contenidos.
El tráiler de la serie, de seis minutos de duración, fue presentado ante los medios locales el miércoles, durante la conferencia de prensa realizada en el hotel Alameda, en el centro histórico de Morelia, y a la que asistieron, aparte de funcionarios y trabajadores del SMRyTV, los creativos encargados de desarrollar sus contenidos.
El logo de la serie, durante la proyección del tráiler promocional.En esencia, los doce episodios de Tanto mitote reflexionan sobre los festejos patrios de este año (el centenario de la Revolución y el bicentenario del inicio del movimiento insurgente) desde un tratamiento que, por un lado, atiende tanto a cuestiones históricas asociadas a ambos episodios como a las realidades del Michoacán actual. Por el otro, se trata de una experiencia que coloca sus acentos fundamentales en la gente, en el pulso popular, en los escenarios cotidianos que compartimos los ciudadanos.
Durante la presentación del proyecto, la directora del SMRyTV, Carmen Escobedo, explicó: “Todo el equipo del SMRyTV le ha puesto mucho empeño a este proyecto; creemos que hemos conseguido algo que es innovador para una televisora pública; también consideramos que esta serie va a ser un parteaguas en la manera de producir en televisoras con el perfil del SMRyTV. Me parece que el equipo que se ha reunido para este proyecto está demostrando cómo se puede hacer una televisión cultural, una serie televisiva que, a pesar de sus recursos materiales más bien limitados, va a invitar a la reflexión, y cómo usando muy pocos recursos y empleando todo el equipo nuevo que se tiene en el Sistema se puede presentar un producto de calidad”.
Acerca del nacimiento del proyecto que, a nivel de guión, ha involucrado al dramaturgo, novelista y poeta Sergio Julián Monreal; al ensayista y escritor Gustavo Ogarrio, al periodista, guionista y escritor Antonio Monter y al escritor Rodrigo Ponce de León, la titular del Sistema evocó: “En noviembre de 2009, al platicar con Gustavo Ogarrio acerca de proyectos para conmemorar el Bicentenario y el Centenario, yo le comentaba: ‘no tenemos guionistas para televisión que nos permitan emprender proyectos novedosos, frescos. Hay historiadores, investigadores… pero no guionistas para hacer algo nuevo en la TV’; fue entonces cuando él propuso que acudiéramos a escritores y comunicadores, para ver quién le entraba al desafío de emprender una producción para la pantalla chica. El resultado es este equipo de creativos y me parece que lo que han logrado vale mucho la pena”.
Durante la presentación del proyecto, la directora del SMRyTV, Carmen Escobedo, explicó: “Todo el equipo del SMRyTV le ha puesto mucho empeño a este proyecto; creemos que hemos conseguido algo que es innovador para una televisora pública; también consideramos que esta serie va a ser un parteaguas en la manera de producir en televisoras con el perfil del SMRyTV. Me parece que el equipo que se ha reunido para este proyecto está demostrando cómo se puede hacer una televisión cultural, una serie televisiva que, a pesar de sus recursos materiales más bien limitados, va a invitar a la reflexión, y cómo usando muy pocos recursos y empleando todo el equipo nuevo que se tiene en el Sistema se puede presentar un producto de calidad”.
Acerca del nacimiento del proyecto que, a nivel de guión, ha involucrado al dramaturgo, novelista y poeta Sergio Julián Monreal; al ensayista y escritor Gustavo Ogarrio, al periodista, guionista y escritor Antonio Monter y al escritor Rodrigo Ponce de León, la titular del Sistema evocó: “En noviembre de 2009, al platicar con Gustavo Ogarrio acerca de proyectos para conmemorar el Bicentenario y el Centenario, yo le comentaba: ‘no tenemos guionistas para televisión que nos permitan emprender proyectos novedosos, frescos. Hay historiadores, investigadores… pero no guionistas para hacer algo nuevo en la TV’; fue entonces cuando él propuso que acudiéramos a escritores y comunicadores, para ver quién le entraba al desafío de emprender una producción para la pantalla chica. El resultado es este equipo de creativos y me parece que lo que han logrado vale mucho la pena”.
Toma en exposición múltiple. Un mismo espacio surcado por infinitas presencias en uno de los momentos del episodio dedicado al mercado Independencia.La parte medular de la conferencia de prensa fue la proyección del tráiler de la serie de TV, que ha sido diseñado a partir de tres capítulos, el primero de los cuales se ambienta en el mercado Independencia, en Morelia (colindando con el extremo sur del centro histórico de la capital michoacana). En distintos incerpts aparecen espacios y personajes de ese ámbito que, como en todo mercado del mundo, son uno de los termómetros más precisos para aprehender, precisamente, esa aura que le da su sentido a un pueblo. También hay otros segmentos en los que aparecen, por ejemplo, colegiales hablando acerca de cómo imaginan a héroes como Morelos e Hidalgo; docentes o autores como Manuel Oramas o Ramón Merino reflexionando sobre valores que colaboran a darle sentido a una idea de patria y, sobre todo (hay que reiterarlo) la atenta y permanente mirada al pueblo, a la gente, a las personas cuyas vidas individuales configuran el mosaico de una marea histórica colectiva.
Este acento se marca desde los mismos textos que acompañan a la intro y que ofrecen: “Descubre los matices del México que somos”. Esta tesis esencial es precedida por las frases y preguntas: “Hubo una vez un país que cumplía años cada cien. Pero toda celebración puede verse desde otro punto de vista. ¿Los héroes fueron más que humanos? ¿De aquellas batallas ha resultado la libertad que buscaron?”
Este acento se marca desde los mismos textos que acompañan a la intro y que ofrecen: “Descubre los matices del México que somos”. Esta tesis esencial es precedida por las frases y preguntas: “Hubo una vez un país que cumplía años cada cien. Pero toda celebración puede verse desde otro punto de vista. ¿Los héroes fueron más que humanos? ¿De aquellas batallas ha resultado la libertad que buscaron?”
El enfoque también sería comentado por Sergio Julián Monreal durante una de sus intervenciones. El autor de La sombra de Pan, Abecerial Killer y Las raíces del aire detalló:
“Fuimos invitados a un proyecto institucional. Así nació esta serie y quizá la combinación suene como una promesa incumplible: la de participar en un proyecto institucional que genere un discurso independiente. Sin embargo eso es lo que hemos estado haciendo; podemos manifestar que hemos obedecido a nuestra responsabilidad como ciudadanos, como personas que defendemos los ejercicios de pensar y de escribir de cara a esta conmemoración y que no hemos recibido ningún tipo de línea. Me parece que es importante mencionar esto. El SMRyTV ha cumplido con su responsabilidad de generar un espacio para el debate, la crítica, el análisis y a partir de allí ha comenzado nuestra responsabilidad para desarrollar un proyecto creativo”.
“Fuimos invitados a un proyecto institucional. Así nació esta serie y quizá la combinación suene como una promesa incumplible: la de participar en un proyecto institucional que genere un discurso independiente. Sin embargo eso es lo que hemos estado haciendo; podemos manifestar que hemos obedecido a nuestra responsabilidad como ciudadanos, como personas que defendemos los ejercicios de pensar y de escribir de cara a esta conmemoración y que no hemos recibido ningún tipo de línea. Me parece que es importante mencionar esto. El SMRyTV ha cumplido con su responsabilidad de generar un espacio para el debate, la crítica, el análisis y a partir de allí ha comenzado nuestra responsabilidad para desarrollar un proyecto creativo”.
Presencias populares. El pueblo (no en abstracto, sino con rostro y presencia) es en más de un sentido el verdadero protagonista de la serie Tanto mitote.Monreal pondría en perspectiva los perfiles de Tanto mitote al hablar de otras experiencias audiovisuales que, con motivo de las fiestas patrias, se dejan ver por estas fechas en los medios electrónicos de alcance nacional.
“Me da la impresión –dijo– que la novedad en el enfoque de estos festejos consiste sobre todo en la forma, no en el contenido. Vemos las producciones de Televisa, del canal Once, de Canal 22 e incluso algunos promocionales del Supremo Tribunal de Justicia, y encontramos producciones muy logradas en términos de animación, de invertir recursos, pero siempre en la forma. En el nivel de contenido lo que vemos es el mismo discurso informativo, acaso actualizado con las nuevas tendencias historiográficas del país, pero no hay debate crítico. Ni siquiera lo hay en Discutamos México, que es el espacio que parece más genuino, pero que está claramente acotado; tiene los dados cargados desde las nuevas lecturas que se quieren hacer de México. Nuestro trabajo, en cambio, pretende dialogar con la historia, pero no desde la perspectiva historiográfica, ya que ninguno de nosotros es historiador, sino reivindicando nuestro derecho como mexicanos para hablar de nuestra historia”.
Matizaría: “La historia no puede ser un coto exclusivo de los que se dedican profesionalmente a la historia. Por otro lado, también reivindicamos nuestro derecho como personas que nos dedicamos a la palabra, al pensamiento, a la reflexión. De allí viene la elección del formato de la serie. El programa se subtitula ‘crónica de dos revoluciones’ porque no es un ensayo, no es un tratado, sino que nos hemos aproximado al tema con las herramientas propias de la crónica, que campea entre la literatura, el periodismo y la historia. Asumimos las limitaciones que tiene la crónica (hay cosas que la crónica no puede decir y que tampoco tiene por qué hacerlo) y nos responsabilizamos de eso”.
“Me da la impresión –dijo– que la novedad en el enfoque de estos festejos consiste sobre todo en la forma, no en el contenido. Vemos las producciones de Televisa, del canal Once, de Canal 22 e incluso algunos promocionales del Supremo Tribunal de Justicia, y encontramos producciones muy logradas en términos de animación, de invertir recursos, pero siempre en la forma. En el nivel de contenido lo que vemos es el mismo discurso informativo, acaso actualizado con las nuevas tendencias historiográficas del país, pero no hay debate crítico. Ni siquiera lo hay en Discutamos México, que es el espacio que parece más genuino, pero que está claramente acotado; tiene los dados cargados desde las nuevas lecturas que se quieren hacer de México. Nuestro trabajo, en cambio, pretende dialogar con la historia, pero no desde la perspectiva historiográfica, ya que ninguno de nosotros es historiador, sino reivindicando nuestro derecho como mexicanos para hablar de nuestra historia”.
Matizaría: “La historia no puede ser un coto exclusivo de los que se dedican profesionalmente a la historia. Por otro lado, también reivindicamos nuestro derecho como personas que nos dedicamos a la palabra, al pensamiento, a la reflexión. De allí viene la elección del formato de la serie. El programa se subtitula ‘crónica de dos revoluciones’ porque no es un ensayo, no es un tratado, sino que nos hemos aproximado al tema con las herramientas propias de la crónica, que campea entre la literatura, el periodismo y la historia. Asumimos las limitaciones que tiene la crónica (hay cosas que la crónica no puede decir y que tampoco tiene por qué hacerlo) y nos responsabilizamos de eso”.
Durante uno de los momentos en que la voz en off le dedica tiernas reflexiones a personajes que la historia oficial en boga busca reivindicar, entre ellos Ciriaco del Llano, el general Calleja y, señeramente, “ese lúgubre Agustín”.A su vez, Virgilio García Rojas, jefe del departamento de Producción del SMRyTV, destacaría distintos aspectos técnicos de la serie, entre ellas el tratamiento en formato de video HD, aprovechando los recursos del SMRyTV. “Para nosotros los productores ha sido un privilegio contar con esta tecnología de vanguardia”.
También acentuaría el elaborado proceso de integrar las tres líneas que conforman a cada episodio: el mensaje a partir de lo verbal (lo que se se dice y se escribe a partir del guión), la proposición a nivel de gramática de la imagen y el discurso del audio y la música. “Esos tres mensajes están muy bien sincronizados y, en el caso del diseño sonoro, nos da una mejor continuidad”.
Mientras, Rodrigo Ponce de León acentuaría lo musical, de lo que dijo: “El punto importante es que no nos hemos enfocado a presentar sólo cierto tipo de música, sino lo cotidiano, lo que escuchamos todos los días. Se trató que la música sea más actual, aunque no olvidamos el mariachi o pirekuas, que tienen sus momentos. Pero principalmente hemos empleado la música que a nivel urbano vivimos en la actualidad, en el juego de escuchar voces del pasado en los narradores y música del presente”.
En su turno, Antonio Monter puntualizaría: “Al pensar en esta serie no queríamos una versión de lo ya visto. Como suelo decir: Quiero escuchar la radio que no escucho y la TV que no veo. Esa fue la propuesta. Se ven muchas esculturas y rostros adustos de los héroes y lo que nosotros nos interesaba era, no desmitificar a nadie, sino contar historias. A través de eso fuimos jalando ciertos hilos conductores para generar un universo hacia afuera con espacios como el mercado Independencia, la loma de Santa María o el portal Matamoros, entre otros. Y ya después de informarnos, de tener una visión clara con lo que queríamos del guión (que nos dio muchas sorpresas felices en el camino), pudimos escribir cada uno nuestra versión de la historia a manera de crónica y después comenzar a articular un solo guión que no nos resultara ajeno y que, además, cosa extraordinaria, ahora hasta nuestros estilos de escribir embonan bien. Hay una simbiosis”.
También acentuaría el elaborado proceso de integrar las tres líneas que conforman a cada episodio: el mensaje a partir de lo verbal (lo que se se dice y se escribe a partir del guión), la proposición a nivel de gramática de la imagen y el discurso del audio y la música. “Esos tres mensajes están muy bien sincronizados y, en el caso del diseño sonoro, nos da una mejor continuidad”.
Mientras, Rodrigo Ponce de León acentuaría lo musical, de lo que dijo: “El punto importante es que no nos hemos enfocado a presentar sólo cierto tipo de música, sino lo cotidiano, lo que escuchamos todos los días. Se trató que la música sea más actual, aunque no olvidamos el mariachi o pirekuas, que tienen sus momentos. Pero principalmente hemos empleado la música que a nivel urbano vivimos en la actualidad, en el juego de escuchar voces del pasado en los narradores y música del presente”.
En su turno, Antonio Monter puntualizaría: “Al pensar en esta serie no queríamos una versión de lo ya visto. Como suelo decir: Quiero escuchar la radio que no escucho y la TV que no veo. Esa fue la propuesta. Se ven muchas esculturas y rostros adustos de los héroes y lo que nosotros nos interesaba era, no desmitificar a nadie, sino contar historias. A través de eso fuimos jalando ciertos hilos conductores para generar un universo hacia afuera con espacios como el mercado Independencia, la loma de Santa María o el portal Matamoros, entre otros. Y ya después de informarnos, de tener una visión clara con lo que queríamos del guión (que nos dio muchas sorpresas felices en el camino), pudimos escribir cada uno nuestra versión de la historia a manera de crónica y después comenzar a articular un solo guión que no nos resultara ajeno y que, además, cosa extraordinaria, ahora hasta nuestros estilos de escribir embonan bien. Hay una simbiosis”.
¿Y el nombre de la serie? ¿De dónde? Bueno, el mitote se celebra ¿no?; es una fiesta. Un alboroto, una ocasión de disturbios, ya que rompe el orden cotidiano, pero también es una opción a la algarabía. Una oportunidad para que se asome lo lúdico e incluso lo sagrado. Dice el tumbaburros, cortesía de una rápida consulta a la Wikipedia que, por esta vez, parece cumplir con razonable dignidad: “La palabra mitote (del náhuatl mitotiqui danzante, e itotia bailar) es un término de la cultura popular mexicana utilizado para designar un alboroto, tumulto o vocerío. También se usa para hacer referencia a una fiesta. Originalmente se refería a una reunión de brujos, una danza de guerra o un baile ritual de los nativos aztecas”.
Así pues, como danza guerrera, como festejo, como conmemoración, como cabrioleos de la emoción, como pensamiento en acto, a partir del lunes entrante se abre la puerta para Tanto mitote, una producción local cuya solidez y coherencia internas han permitido incluso inscribir uno de sus episodios a un concurso en la Cineteca Nacional.
Así pues, como danza guerrera, como festejo, como conmemoración, como cabrioleos de la emoción, como pensamiento en acto, a partir del lunes entrante se abre la puerta para Tanto mitote, una producción local cuya solidez y coherencia internas han permitido incluso inscribir uno de sus episodios a un concurso en la Cineteca Nacional.
EN VIDEO / Tanto mitote, conferencia de prensa
Lo esencial de la conferencia de prensa durante la presentación de la serie Tanto mitote, que comienza a transmitirse el lunes 27 de septiembre por el canal 2 de Morelia.
La foto institucional. El gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel, sostiene la bandera nacional y tañe la campana para proferir el triple "¡Viva México!", este 15 de septiembre de 2010 a las 21:33 pm. Una ceremonia de apenas diez minutos... y todos a su casa, para no darle tentaciones al diablo.Fue un grito desangelado. Un grito más bien triste, matizado por la llovizna pertinaz que atinó a desatarse minutos antes de las 21:30 (insólita hora programada para la ceremonia-exprés) y que ocasionó que el protocolo se adelantara todavía más de lo previsto (a las 21:27 minutos, tiempo del reloj de la catedral moreliana).
Entre la concurrencia, el breve y tenue aguacero arrancó primero chiflidos de “a ver si se apuran allá arriba, que nos estamos mojando”, dirigidos al vacío balcón principal de Palacio de Gobierno, conforme el agua arreciaba ligeramente; aunque también es cierto que los asistentes “de primera fila” apechugaron como los machos y no se movieron de su sitio sobre la avenida Madero.
Pero también es preciso decir que, como es usual en ceremonias de este tipo, tales “asistentes de primera fila” eran, prácticamente todos, funcionarios, empleados y/o familiares de funcionarios y empleados de la administración estatal: la primera línea de seguridad informal de cualquier gobierno, de cualquier régimen, de cualquier estructura de autoridad en una ceremonia pública, más allá de la seguridad oficial, rubricada por los uniformados de distintas instituciones.
¿Esto significa que durante el Grito del Bicentenario, en esta noche del 15 de septiembre de 2010 en Morelia (que fue la cuna ideológica de la Independencia), no estuvo reunido “el pueblo”? No. Eso tampoco sería cierto. También hubo ciudadanos comunes, es decir, de esos que ni trabajan para el gobierno ni tienen compromisos qué cumplir con la cúpula en turno y que solamente llegaron al centro para tratar de participar en una conmemoración ella misma agrisada, en la que ni siquiera el programa artístico se cumplió a cabalidad, sobre el templete instalado en la avenida Madero esquina con Morelos, a causa de la llovizna que iba y venía.
Pero lo que sí es cierto es que esa presencia popular se vio radicalmente acotada por distintos factores. No es difícil enumerarlos: el temor ante el recuerdo de los hechos violentos de 2008; el recelo y la incertidumbre ante el operativo de seguridad desplegado este día (que congregó desde temprana hora a elementos de Seguridad Pública, Tránsito, Servicios Periciales, Policía Federal Preventiva, Policía Judicial del Estado, Protección Civil, Cruz Roja y elementos del Ejército Mexicano); el desasosiego que despierta la situación general del país (como que ya estábamos medio acostumbrados a la crisis económica, pero no a los horrores de esa guerra que corre a nuestro lado, con su saldo de muertos y violencia), así como el clima lluvioso, que ya poco antes de las 19:00 horas dio su primer gemido, ahuyentando hacia la protección de los portales a la concurrencia más tempranera y que, a la mera hora de la ceremonia también hizo que bastante gente se replegara a la zona de los cafés del centro histórico moreliano.
Entre la concurrencia, el breve y tenue aguacero arrancó primero chiflidos de “a ver si se apuran allá arriba, que nos estamos mojando”, dirigidos al vacío balcón principal de Palacio de Gobierno, conforme el agua arreciaba ligeramente; aunque también es cierto que los asistentes “de primera fila” apechugaron como los machos y no se movieron de su sitio sobre la avenida Madero.
Pero también es preciso decir que, como es usual en ceremonias de este tipo, tales “asistentes de primera fila” eran, prácticamente todos, funcionarios, empleados y/o familiares de funcionarios y empleados de la administración estatal: la primera línea de seguridad informal de cualquier gobierno, de cualquier régimen, de cualquier estructura de autoridad en una ceremonia pública, más allá de la seguridad oficial, rubricada por los uniformados de distintas instituciones.
¿Esto significa que durante el Grito del Bicentenario, en esta noche del 15 de septiembre de 2010 en Morelia (que fue la cuna ideológica de la Independencia), no estuvo reunido “el pueblo”? No. Eso tampoco sería cierto. También hubo ciudadanos comunes, es decir, de esos que ni trabajan para el gobierno ni tienen compromisos qué cumplir con la cúpula en turno y que solamente llegaron al centro para tratar de participar en una conmemoración ella misma agrisada, en la que ni siquiera el programa artístico se cumplió a cabalidad, sobre el templete instalado en la avenida Madero esquina con Morelos, a causa de la llovizna que iba y venía.
Pero lo que sí es cierto es que esa presencia popular se vio radicalmente acotada por distintos factores. No es difícil enumerarlos: el temor ante el recuerdo de los hechos violentos de 2008; el recelo y la incertidumbre ante el operativo de seguridad desplegado este día (que congregó desde temprana hora a elementos de Seguridad Pública, Tránsito, Servicios Periciales, Policía Federal Preventiva, Policía Judicial del Estado, Protección Civil, Cruz Roja y elementos del Ejército Mexicano); el desasosiego que despierta la situación general del país (como que ya estábamos medio acostumbrados a la crisis económica, pero no a los horrores de esa guerra que corre a nuestro lado, con su saldo de muertos y violencia), así como el clima lluvioso, que ya poco antes de las 19:00 horas dio su primer gemido, ahuyentando hacia la protección de los portales a la concurrencia más tempranera y que, a la mera hora de la ceremonia también hizo que bastante gente se replegara a la zona de los cafés del centro histórico moreliano.

Un poco de humor negro
Día medio nublado, rubricado muy de mañana por la ceremonia en la que autoridades estatales y municipales depositaron la ofrenda floral a las víctimas mortales de los atentados de septiembre de 2008.
Desde la víspera distintas calles habían comenzado a ser cerradas con las vallas que ya se hacen habituales en distintas ceremonias públicas y por los accesos detectores de metales.
Ya durante la mañana del 15, en uno de mis ires y venires, franqueando el perímetro de seguridad, un momento de humor negro. Paso a revisión ante el acceso de la calle Vasco de Quiroga, por la plaza Valladolid. Mientras le ofrezco al GOE mi mochila, el uniformado me pregunta si llevo en ella algo metálico.
– Sí –le respondo–, sólo mi cargador.
– ¿De Uzzi? –me lanza al vuelo
Sonrisa.
– No –replico y se lo muestro–. Mi cargador de pilas. Para mi cámara.
La camioneta que rompió el perímetro
Pero, como decía la abuela, “el horno no está para bollos” y la tensión por la seguridad encontraría su breve momento de paranoia durante el insólito incidente de la tarde: una camioneta Nissan Frontier de color gris que circulaba sobre la calle Quintana Roo embistió contra la valla de esa vía y rompió el perímetro de seguridad del Centro Histórico poco antes de las cuatro de la tarde. Una vez remontado el cerco, la conductora del vehículo, identificada como Marlén Hapipiluasco Cerna, de 27 años de edad, pisó el acelerador, viró a la derecha sobre la avenida Madero, ya perseguida por unidades de Tránsito Municipal, a las que se sumaron otras de Seguridad Pública y del Ejército. Aún así alcanzó a llegar a las mismísimas puertas de la catedral, frente a Palacio de Gobierno, donde finalmente fue interceptada y detenida.
El sobresalto disparó los niveles de adrenalina en el corazón moreliano. La tensión arterial entre los elementos de seguridad, altísima, debió andar en los 180/100 por espacio de casi una hora mientras la señora Hapipiluasco era trasladada a barandilla, donde finalmente explicó a las autoridades policiacas su insólita conducta: en medio de un fuerte problema doméstico con su esposo, en el que iban de por medio sus hijos, ella y su cónyuge habían acordado reunirse en el centro histórico de Morelia para discutir la situación que viven. Y ella, decidida a cumplir la cita e irritada por el obstáculo de los retenes que le impedían llegar a tiempo, decidió brincarse a la brava la valla de seguridad. Así fue como le arrancó un susto de muerte a los responsables de la seguridad en la ceremonia del Grito.
Claro, más allá de la versión oficial los rumores no se hicieron esperar y ni a cuál irle de más descabellado, pero finalmente, al término de la jornada, el saldo fue prácticamente blanco: solamente un detenido, un joven oriundo del Infonavit Camelinas que portaba mariguana para su consumo personal y que fue detenido en uno de los accesos al centro porque ya estaba visiblemente bajo los efectos de la Cannabis.
Día medio nublado, rubricado muy de mañana por la ceremonia en la que autoridades estatales y municipales depositaron la ofrenda floral a las víctimas mortales de los atentados de septiembre de 2008.
Desde la víspera distintas calles habían comenzado a ser cerradas con las vallas que ya se hacen habituales en distintas ceremonias públicas y por los accesos detectores de metales.
Ya durante la mañana del 15, en uno de mis ires y venires, franqueando el perímetro de seguridad, un momento de humor negro. Paso a revisión ante el acceso de la calle Vasco de Quiroga, por la plaza Valladolid. Mientras le ofrezco al GOE mi mochila, el uniformado me pregunta si llevo en ella algo metálico.
– Sí –le respondo–, sólo mi cargador.
– ¿De Uzzi? –me lanza al vuelo
Sonrisa.
– No –replico y se lo muestro–. Mi cargador de pilas. Para mi cámara.
La camioneta que rompió el perímetro
Pero, como decía la abuela, “el horno no está para bollos” y la tensión por la seguridad encontraría su breve momento de paranoia durante el insólito incidente de la tarde: una camioneta Nissan Frontier de color gris que circulaba sobre la calle Quintana Roo embistió contra la valla de esa vía y rompió el perímetro de seguridad del Centro Histórico poco antes de las cuatro de la tarde. Una vez remontado el cerco, la conductora del vehículo, identificada como Marlén Hapipiluasco Cerna, de 27 años de edad, pisó el acelerador, viró a la derecha sobre la avenida Madero, ya perseguida por unidades de Tránsito Municipal, a las que se sumaron otras de Seguridad Pública y del Ejército. Aún así alcanzó a llegar a las mismísimas puertas de la catedral, frente a Palacio de Gobierno, donde finalmente fue interceptada y detenida.
El sobresalto disparó los niveles de adrenalina en el corazón moreliano. La tensión arterial entre los elementos de seguridad, altísima, debió andar en los 180/100 por espacio de casi una hora mientras la señora Hapipiluasco era trasladada a barandilla, donde finalmente explicó a las autoridades policiacas su insólita conducta: en medio de un fuerte problema doméstico con su esposo, en el que iban de por medio sus hijos, ella y su cónyuge habían acordado reunirse en el centro histórico de Morelia para discutir la situación que viven. Y ella, decidida a cumplir la cita e irritada por el obstáculo de los retenes que le impedían llegar a tiempo, decidió brincarse a la brava la valla de seguridad. Así fue como le arrancó un susto de muerte a los responsables de la seguridad en la ceremonia del Grito.
Claro, más allá de la versión oficial los rumores no se hicieron esperar y ni a cuál irle de más descabellado, pero finalmente, al término de la jornada, el saldo fue prácticamente blanco: solamente un detenido, un joven oriundo del Infonavit Camelinas que portaba mariguana para su consumo personal y que fue detenido en uno de los accesos al centro porque ya estaba visiblemente bajo los efectos de la Cannabis.
EN VIDEO / ESTAMPAS DEL DIA DEL GRITO
La lluvia, las rechiflas, el Grito
La lluvia, cuya primera acometida se registró faltando unos veinte minutos para las siete de la noche, fue la presencia que se robó la jornada. Un chubasco súbito y violento que replegó a los reunidos en la avenida (como se aprecia en el video arriba de estas líneas) y que a partir de entonces iría y vendría, desanimando todavía más la participación a los pocos espontáneos que acudieron al centro.
De una a otra cosa, esa misma lluvia malogró parcialmente el programa artístico que debió realizarse en el templete preparado al efecto en la esquina de las avenidas Madero y Morelos a partir de las 19:30 horas. Hasta el muy popular Ballet Folclórico de Michoacán tuvo que limitarse a una sola aparición porque justo en ese momento la lluvia adquirió densidad y obligó al público a buscar resguardo más allá de la plancha de la plaza Ocampo y de la avenida Madero, mientras los organizadores del festival artístico optaban por la alternativa de ambientar con música por los altavoces.
Conforme se acercaba la hora del Grito, la gente se fue congregando ante la valla colocada frente a Palacio de Gobierno. Una multitud compacta, conformada en lo fundamental por funcionarios de segundo y tercer nivel del gobierno del Estado y familiares y amigos suyos. A las nueve de la noche, media hora antes de la ceremonia, la lluvia regresó. Primero como una suave llovizna. Más adelante como un chubasco cuya vitalidad inquietó a la mayoría de los presentes, sin paraguas ni impermeables adecuados. Para las 21:25 comenzaron las rechiflas. Alegres, cómplices, pero rechiflas al fin. No de abucheo, sino de “date prisa, compadre, que nos vamos a empapar”.
Y, hasta eso, el protocolo gubernamental consideró razonable la demanda de los espectadores porque la ceremonia comenzó, no a las 21:30, sino tres minutos antes.
De tal suerte se rindieron los honores respectivos a los símbolos patrios, el gobernador apareció en el balcón central de Palacio, tañó la campana, ondeó la bandera y lanzó los tradicionales “¡Viva México!” “¡Viva Michoacán!” “¡Viva Morelos!” “¡Viva Hidalgo!” mientras las campanas de catedral también se lanzaban al vuelo. La ceremonia concluiría con el Himno Nacional… en total, poco más de diez minutos para el Grito del Bicentenario. Un grito en sordina, casi entre puros cuates. Un tenue vendaval desvanecido.
La lluvia, cuya primera acometida se registró faltando unos veinte minutos para las siete de la noche, fue la presencia que se robó la jornada. Un chubasco súbito y violento que replegó a los reunidos en la avenida (como se aprecia en el video arriba de estas líneas) y que a partir de entonces iría y vendría, desanimando todavía más la participación a los pocos espontáneos que acudieron al centro.
De una a otra cosa, esa misma lluvia malogró parcialmente el programa artístico que debió realizarse en el templete preparado al efecto en la esquina de las avenidas Madero y Morelos a partir de las 19:30 horas. Hasta el muy popular Ballet Folclórico de Michoacán tuvo que limitarse a una sola aparición porque justo en ese momento la lluvia adquirió densidad y obligó al público a buscar resguardo más allá de la plancha de la plaza Ocampo y de la avenida Madero, mientras los organizadores del festival artístico optaban por la alternativa de ambientar con música por los altavoces.
Conforme se acercaba la hora del Grito, la gente se fue congregando ante la valla colocada frente a Palacio de Gobierno. Una multitud compacta, conformada en lo fundamental por funcionarios de segundo y tercer nivel del gobierno del Estado y familiares y amigos suyos. A las nueve de la noche, media hora antes de la ceremonia, la lluvia regresó. Primero como una suave llovizna. Más adelante como un chubasco cuya vitalidad inquietó a la mayoría de los presentes, sin paraguas ni impermeables adecuados. Para las 21:25 comenzaron las rechiflas. Alegres, cómplices, pero rechiflas al fin. No de abucheo, sino de “date prisa, compadre, que nos vamos a empapar”.
Y, hasta eso, el protocolo gubernamental consideró razonable la demanda de los espectadores porque la ceremonia comenzó, no a las 21:30, sino tres minutos antes.
De tal suerte se rindieron los honores respectivos a los símbolos patrios, el gobernador apareció en el balcón central de Palacio, tañó la campana, ondeó la bandera y lanzó los tradicionales “¡Viva México!” “¡Viva Michoacán!” “¡Viva Morelos!” “¡Viva Hidalgo!” mientras las campanas de catedral también se lanzaban al vuelo. La ceremonia concluiría con el Himno Nacional… en total, poco más de diez minutos para el Grito del Bicentenario. Un grito en sordina, casi entre puros cuates. Un tenue vendaval desvanecido.
EN VIDEO / LA CAMIONETA DEL INCIDENTE
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