51 Muestra Internacional de Cine

El silencio de Lorna


Una imagen del filme que se exhibió el sábado en la tercera jornada de la Muestra.

En la tercera jornada de la Muestra Internacional de Cine en Morelia, el sábado se proyectó el séptimo largometraje de los hermanos Luc y Jean-Pierre Dardenne: El silencio de Lorna, que ha resultado una experiencia aceptable, como sigue:
Belgas de nacimiento, los hermanos Dardenne se formaron al seno de una de las más perfectas sociedades primermundistas del norte europeo. En efecto, Bélgica y los demás países de la región, cada día más unidos y fortalecidos por el poder económico del Euro, son el Paraíso del pensamiento neoliberal moderno. Islas elíseas para lo que nosotros denominamos la “clase media” y sus ideas de distinción y de clase, fundadas en una cultura del consumo en la que todo ciudadano respetable y bien nacido es el prototipo dibujado por Aldoux Huxley hace casi cien años en Un mundo felíz: individuos atractivos, bien comidos, bien vestidos y sexualmente satisfechos.
Lo interesante en el cine de los Dardenne, desde esta perspectiva, consiste en que cada una de sus películas escudriña con desconfianza explícita ese estilo de vida primermundista. Es por esta razón y no por otra que todo el cine de estos realizadores es protagonizada y surcada por personajes marginales, desesperados, cada uno de los cuales, de una u otra manera, se mantienen en una lucha constante por integrarse a ese sistema perfecto, pero que ha hecho de la exclusión uno de los pilares de su status.
Estas premisas fundamentales siguen presentes en El silencio de Lorna.
Con su estilo habitual (una narrativa muy contenida como discurso, un permanente trabajo de cámara inestable), los Dardenne nos convidan a acompañar a Lorna, una inmigrante albanesa que se ha instalado en Bélgica gracias a una boda de conveniencia con un drogadicto local, a cambio de dinero.
Pero muy pronto Lorna será convocada por la red de corrupción tejida en torno al jugoso negocio de la inmigración clandestina para que deje morir a su esposo y así, una vez viuda, pueda casarse otra vez, ahora con un líder de la mafia rusa, a cambio de más dinero.
Evidentemente, a los Dardenne no les interesa hacer cine de género. Por tanto, la situación descrita (que a caricaturistas gruesos como Tarantino les daría para un coctel explosivo) se convierte en el canal de un conflicto ético. Y es que, una vez que Lorna cede y deja morir a su marido (que, de todas maneras, ya estaba en la antesala de lo fatal, a causa de sus adicciones), se convierte no sólo en la cómplice de un asesinato, sino en una víctima más de una sociedad perversa que envilece a los individuos.
Contra ese proceso de desintegración moral es que Lorna se rebela, y este es el verdadero tema de la película. Su lucha interior adquiere la forma de una profunda necesidad de redención.
Tras la muerte de su esposo, e impulsada por fuertes sentimientos de culpa Lorna echa mano de todos sus recursos para mantener viva la memoria y el legado de ese yunkiee desechable y prescindible para una sociedad en la que “quien no produce ni consume, no cuenta”. Todo comienza con los síntomas de un embarazo psicológico, que detonan la crisis de nuestro personaje. A ella le han pagado por cerrar el pico y hacer de cuenta que no ha pasado nada. El conflicto le exige a Lorna asumir una actitud. Finalmente, ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para alcanzar status, un mejor nivel de vida?
Lorna se pondrá a prueba a sí misma. Descubrirá de qué pasta está hecha. Sobre todo, confirmará para sí misma y para nosotros que son las acciones pequeñas, pero de gran valor, aquellas que nos separan de la indiferencia, de la inconsciencia y de la estupidez.
En El silencio de Lorna, los hermanos Dardenne siguen escudriñando, pues, los resquicios a través de los cuales puede respirar el espíritu de lo humano en medio de sociedades tan cerradas, egoístas cínicas y crueles como aquellas en las que prácticamente ya vivimos todos.
A pesar de sus aciertos, también hay que decir que una curiosa cualidad suave, dúctil, más convencionalmente emotiva, se ha deslizado en el discurso de estos cineastas, famosos por ser tan iconoclastas (aunque, por otro lado, también han emprendido una estética más fachosa, incluso brusca, en su edición y en las elipsis). No faltará quien proteste o “se saque de onda” porque los Dardenne nos presentan en este filme a un personaje desahuciado, a una joven que tiene todas las razones del mundo para hundirse en la desesperación… pero que sigue creyendo que todo es posible. Ciertamente, Lorna es un personaje extraño dentro de la filmografía de los Dardene, muy “fuera de lo común dardenniano”. Pero el ejercicio ha valido la pena. Lorna es un personaje que nos sigue confrontando por una sola y simple razón: siempre está nadando contra la corriente.



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El tráiler original de El silencio de Lorna, que se exhibió este sábado en la Muestra Internacional de Cine

La música y su influencia político-cultural

Abre los ojos,

pueblo americano


Conferencia del historiador Antonio Ruiz Caballero acerca del papel de la música en vísperas de la guerra de Independencia


El maestro en historia Antonio Ruiz Caballero durante su intervención.

Con el título Abre los ojos, pueblo americano. Música e historia en villancicos y coplas en Nueva España en vísperas de la Independencia, el maestro en historia Antonio Ruiz Caballero ofreció este jueves una conferencia acerca del papel de la música como instrumento ideológico y político en la Nueva España previa a la guerra insurgente. La conferencia se emprendió en la dirección del Archivo Histórico Municipal y Museo de la Ciudad a las 19:00 horas y a lo largo de la misma el ponente compartió la manera en que la música fue un elemento cuya función política y cultural fue empleada, ya para legitimar al sistema o ya para cuestionarlo y hacer circular ideas subversivas.


El historiador durante su explicación de cómo la arquitectura religiosa virreinal da cuenta de la rígida estratificación de la sociedad novohispana de la época.

Arte: legitimación y subversión
El maestro Ruiz caballero comenzó señalando que para autores como Herbert Marcuse (El hombre unidimensional, Ética de la Revolución…) el arte tiene el poder de configurar ideas capaces de derribar una realidad establecida y de crear una nueva realidad, toda vez que "la estética es la irrupción de otra racionalidad".
Desde esta perspectiva, indicó que las investigaciones que se han emprendido en torno a la música durante el virreinato y en relación a movimientos armados como el de la guerra de Independencia, le han permitido encontrar elementos que muestran cómo esa manifestación artística cumplió con una función política y cultural que sirvió, ora para legitimar, ora para cuestionar el estatus.
A lo largo de la ponencia, que acompañó con imágenes y fragmentos de grabaciones que reconstruyen coplas y villancicos de los siglos XVII y XVIII, el ponente abordó tres temas sucesivos de análisis: La música en la iglesia (el papel de la música como legitimadora de un estado de cosas), Los Sones de la tierra o Sonecitos del país (La música popular como canal de ideas distintas a las del Status Quo), y Las coplas prohibidas por la Inquisición (el papel subversivo de la música).


Aspecto del público durante la conferencia del jueves.

Para ganar almas… y conciencias
Al abordar el primer tema, el de la música en la Iglesia durante el virreinato, el conferencista señaló que el papel de la música en el ámbito religioso fue un elemento fundamental de la colonización del Nuevo Mundo, toda vez que, adujo, “ganar almas para Dios también significaba ganar conciencias a favor del Rey”.
Fue esta, entre otras razones, por lo que los europeos impusieron muy pronto sus ritmos, armonías y escalas a los naturales y a sus culturas en la Nueva España.
Fue así como la música adquirió un papel preponderante dentro de todo tipo de ritos litúrgicos que legitiman un orden, un sistema “inspirado por Dios”.
El académico tomó como ejemplo varios Villancicos empleados para fiestas patronales como la de San Pedro Apóstol, que exaltaban y afirmaban la autoridad real borbónica.
En este apartado también mostró cómo la arquitectura del periodo, en particular la religiosa, expresaba claramente la severa estratificación social de la época y la imposición de un estricto orden jerárquico, presente en los rituales litúrgicos.
Sin embargo, el ponente también advirtió que la institución eclesiástica no era un bloque compacto. Desde el siglo XVIII, las diferencias entre criollos y peninsulares comenzaron a crear conflictos y algunos símbolos religiosos, como el de la Guadalupana, cobraron una importancia decisiva para afianzar entre los criollos una nueva identidad.

Del son a la copla prohibida
De la música religiosa, al servicio de la conservación de un orden, el ponente pasó al tema de la música de carácter profano que se tocaba en fiestas, bailes y convites.
Explicó cómo, en medio de estas formas musicales populares, se comenzó a hablar de los Sones de la tierra (o Sonecitos del país), para distinguirlos de las composiciones musicales foráneas, que aún llegaban procedentes de Europa.
Estos sonecitos comenzaron a ganar presencia y difusión hasta que lograron ser reconocidos y ocuparon un lugar propio en el mosaico de manifestaciones de la época. El autor indicó que se les incluye en los espectáculos del Coliseo de la ciudad de México a fines del siglo XVIII por primera vez.
Durante la conferencia, el historiador compartió ejemplos de estos sones, a partir de reconstrucciones emprendidas por musicólogos. Sin embargo, advirtió que aún es difícil saber cuál era la estructura musical exacta de estas formas musicales y cómo sonaban en realidad porque, a diferencia de lo que ocurre con los villancicos y la música sacra del periodo, de estos sones no hay partituras. Empero, algunas tabladuras han dado indicios al respecto.
Luego de compartir un son extraído del álbum La guitarra en el México Barroco, el conferencista pasó al tema de las coplas prohibidas por la Inquisición.
Señaló, de entrada, que desde el siglo XVII la iglesia vigilaba atentamente el contenido de ciertas formas musicales populares porque eran sospechosas de promover la idolatría, la promiscuidad y, en general, de “faltarle a la moral cristiana”. Por lo menos, tales eran los principales asuntos fiscalizados por la iglesia.
A pesar de todo, las coplas se extendieron por todo el siglo XVIII y su contenido se hizo más peligroso… no sólo por sí mismas, como música, sino por otras costumbres culturales asociadas a ellas: los modos de vestir o de bailarlas, lascivos o escandalosos. Por todo esto fueron perseguidas.
Entre las coplas que hacían alusiones más o menos explícitas a lo sexual, por ejemplo, citó el chuchumbé, un baile que se hizo muy popular y en cuyas coplas se aludía al sexo y se burlaba del conservadurismo represor del clero. Un edicto emitido a mediados del siglo XVIII las prohibía por “excesivamente escandalosas” y establecía sanciones que llegaban a la excomunión. Pero en 1771 el chuchumbé seguía muy sano, vivito y coleando.
Otras coplas cuestionaban símbolos religiosos. “Los profanaban al aludir a ellos en formas coloquiales y desenfadadas. Esto nos habla del avance de la desacralización como proceso sociocultural. Entre los ejemplos que sobreviven hasta hoy existe una copla que representa una mofa al Miserere, por ejemplo”.
Lo significativo, explicaría el historiador, es que de la crítica religiosa se pasó a la crítica de la autoridad política, avizorando claramente la conciencia de una emancipación contra la injusticia. Mostró una de esas coplas, que data de 1808.
Concluiría indicando que las coplas son también documentos históricos, a través de los cuales podemos descubrir que no todo era “lealtad al monarca”, como pretenden hacerlo creer ciertas parcelas de la historia oficial. Llamaría a seguir estudiando estas manifestaciones culturales que ayudan a comprender y explicar las transformaciones en la conciencia de un pueblo cada vez más atento a la búsqueda de su propia identidad y a la construcción de su propio destino.


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Un fragmento de la conferencia impartida el jueves en la dirección del Archivo Histórico Municipal y Museo de la ciudad.
51 Muestra Internacional de Cine

Las Brigadas Rojas

La escena de la manifestación delante del teatro de La Ópera, al comienzo del largometraje.

Inspirada fielmente en el ensayo El complejo Baader Meinhof (1998, editorial Goldmann), del historiador Stefan Aust, Las brigadas Rojas reconstruye los pasos de los cuatro integrantes fundadores de la primera generación de la Facción del Ejército Rojo (RAF, por sus siglas en alemán, Rote Armee Fraktion): el más importante grupo terrorista en la Alemania de postguerra.
El movimiento surgió en los años setenta (hace apenas cuarenta años), como una respuesta radical contra el avance del pensamiento capitalista y contra las estrategias imperialistas del periodo (como la guerra de Vietnam y la intervención en Oriente Medio), a las que los jóvenes veían como amenazas que influían en la orientación del sistema político de la República Federal Alemana.
Eventualmente, la RAF se convirtió en el semillero y la inspiración de otros grupos de activistas que, oficialmente, fueron disueltos hasta 1998.
Pero la película se mueve en un arco temporal de diez años. Comienza en 1967 y concluye en 1977, siguiendo el ascenso y ocaso de los líderes del movimiento: la periodista de izquierda Ulrike Meinhof y los activistas Andreas Baader, Gudrun Ensslin, Petra Schelm, Jan-Carl Raspe y Werner Hoppe: unos asesinados, los otros encarcelados, unos más sospechosamente “suicidados” durante su confinamiento y mientras su juicio estaba en proceso.

Neutralidad y ambigüedad
Cinta de ficción rodada como si se tratara de un documental, ya que procura registrar los hechos “tal como ocurrieron” y porque propone un frío distanciamiento en pos de la imparcialidad, Las Brigadas Rojas es un notable ejercicio de síntesis totalizadora: en casi tres horas procura mostrarnos causas y consecuencias del momento más turbulento en la historia reciente de Alemania. Sin embargo, el filme de Uli Edel también se resiente a causa de un ritmo inseguro y, sobre todo, por la dificultad de explicarle claramente a un público no alemán el sentido y la coherencia de los hechos que comparte.
Este asunto del sentido es particularmente delicado porque ante los públicos más jóvenes, totalmente mediatizados y desideologizados de hoy, un filme como éste no brinda información suficiente y sólo les va a parecer la aventura de un grupo de rebeldes sin causa que a tontas y a locas echaron mano de las armas y de la guerrilla urbana y que finalmente fueron sofocados por la autoridad.
Desde luego, las cosas no fueron así. Para los integrantes de la RAF, detrás de la emergente democracia alemana se incubaba un monstruo tan siniestro como el del nazismo de treinta años atrás, pero nada de esto se muestra en el filme y es este factor el que lo convierte en un documento interesante, pero esencialmente inofensivo.
¿Plan con maña? Quién sabe. Pero no es gratuito que, hace un año, este filme haya figurado entre los candidatos a Mejor Película en Idioma Extranjero por parte de la Academia de Hollywood. “Después de todo –han de haber pensado los responsables del entretenimiento global–, tal como está, Las brigadas rojas sólo transmite un poderoso mensaje en su subtexto: chavos, no se metan en broncas porque van a terminar mal”.
Desde este punto de vista, la neutralidad casi documental del filme es su punto de mayor ambigüedad. En términos concretos, el filme es anecdóticamente fiel a los acontecimientos, pero no se ve la misma fidelidad en la postura del director. ¿Simpatiza con los activistas? ¿Los repudia? ¿Cree que su causa era o no justa? ¿Tiene algo qué decir sobre el estado actual de la Alemania unificada a la luz de lo acontecido?
Un poco como le ocurría a Steven Soderbergh a la hora de narrar con brío, pero con una neutralidad aséptica la historia del Che Guevara, Uli Edel también se desmarca aquí de cualquier compromiso verdadero con su tema al apelar a un afán de objetivismo que no es sino una coartada.
Porque, tal como está, Las brigadas rojas es inteligible sólo para un espectador atento de más de cincuenta años de edad, para académicos familiarizados con la historia europea contemporánea, para los interesados en el tema de la guerrilla en el mundo o para catedráticos que, como nuestros Víctor y Adriana Pineda (presentes en la función de gala de la Muestra, con este filme, el jueves), hayan tenido la oportunidad de viajar a la nación teutona y empaparse de su espíritu. Para todos los demás, Las brigadas rojas es Terra Ignota. No hay empatía y eso es lo que impide estar cerca de cuanto se narra y de conmovernos, por ejemplo, con el asesinato de Petra Schelm, que es uno de los momentos climáticos del filme porque ella es la primera, de entre los líderes de la RAF, que es abatida por las fuerzas del Estado.
Estamos pues, en las antípodas de un filme que, con un intimismo muy comprometido, se ocupaba hace diez años de un tema similar: Las leyendas de Rita (Volker Schlöndorff. Alemania, 1999), una cinta que al reconstruir la historia de la joven terrorista Rita Vogt y su huida al otro lado del Muro de Berlín, nos mostraba cómo y de qué forma un importante número de militantes de la ultra radical izquierda pactó con la ultra conservadora burocracia de la antigua Alemania del Este.

En contexto
Aunque sea “a toro pasado”, valga poner en contexto el tema de Las brigadas Rojas.
La Facción del Ejército Rojo (Rote Armee Fraktion, RAF), fue una organización armada aliada al terrorismo revolucionario de extrema izquierda y es posible decir que hoy es una de las reliquias más vivas de la historia reciente de la República Federal Alemana.
Su comando fundacional (que es al que conocemos en este filme) se promovió a sí mismo como el protagonista de “una guerra de seis contra sesenta millones” y, convencido de que las palabras sobraban en un momento en el que era preciso pasar a los hechos, se entregó a desestabilizar el sistema con todo tipo de atentados a bancos, instituciones y secuestros contra prominentes figuras de la vida política alemana.
Desde esa “guerra de seis contra sesenta millones” han transcurrido ya treinta años, pero su recuerdo perdura, en especial el del tristemente célebre “Otoño alemán” (Deutscher Herbst) de 1977, que fue el punto culminante de la lucha armada de la RAF contra el Estado.
Más allá de las cicatrices, los sucesos de aquella época llevaron a la joven democracia de Alemania Occidental a un estado de excepción. Nunca antes el Estado de Derecho alemán había sido desafiado y llevado a una situación de auténtica inseguridad como en la década de 1970 y, como nunca antes, el Estado alemán fortaleció la legislación y su aparato de seguridad. Todo el conjunto de la legislación perteneciente al ámbito de la seguridad interior fue modificado, endurecido y ampliado mediante leyes ad hoc. Desde este punto de vista, una de las consecuencias del movimiento terrorista alemán consistió en que alentó que principios fundamentales inherentes a cualquier Estado de Derecho fueron restringidos y que la legislación de excepción se haya convertido en algo habitual.
No era para menos. A lo largo de poco más de una década, un total de 34 personas, en su mayoría funcionarios y personajes del mundo político y empresarial germano, fueron asesinadas por la RAF en su lucha anticapitalista contra el Estado alemán. A su vez, 27 miembros de las organizaciones terroristas surgidas al seno de la RAF perdieron la vida. La agrupación terrorista se mantuvo en pie durante treinta años, tendiendo vínculos con otras organizaciones como la OLP (la Organización para la Liberación de Palestina), hasta que anunció formalmente su disolución en el año de 1998.



El tráiler del quinto largometraje dirigido por Uli Edel, exhibido en la Muestra.



XXXVIII Concurso Artístico de la Raza P’urhépecha

En pos de Bellas Artes

o del Auditorio Nacional

Busca el gobierno del Estado a través de la Secum darle el mayor realce y difusión posible a los ganadores del certámen


Los integrantes de la mesa durante el desayuno conferencia de prensa.

El gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Cultura de Michoacán, estaría dispuesto a llevar a los ganadores del XXXVIII Concurso Artístico de la Raza P’urhépecha de Zacán al Palacio de las Bellas Artes o, en su defecto, al Auditorio Nacional, ambos foros localizados en la ciudad de México
Así lo afirmó el secretario de Cultura, Jaime Hernández, durante un desayuno conferencia de prensa en el que se dio a conocer que el próximo sábado 6 de febrero los ganadores del reciente festival de Zacán ofrecerán una primera actuación en Morelia.
Este será el segundo año consecutivo en el que los ganadores del concurso anual se presentan en la capital michoacana. La actividad se realizará a partir de las 20:00 horas en el escenario del Teatro José María Morelos, durante un programa que incluirá una muestra de atoles y una exposición fotográfica.

La mayor difusión
Durante la conferencia, el secretario de Cultura señaló que con la función en el Morelos se cumplen las instrucciones del gobernador Leonel Godoy Rangel, en el sentido de fortalecer la presencia de los grupos p’urhépecha ganadores de Zacán en diferentes escenarios, no sólo de Michoacán sino de fuera del estado.
Fue en este último punto donde el funcionario indicó que se ha pensado en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.
Empero, al término de la conferencia e interrogado por Liliana David, de La Voz de Michoacán, en el sentido de qué tan factible sería realmente llevar a los ganadores de Zacán al Palacio, el funcionario moduló el entusiasmo inicial indicando que concretar la posibilidad no depende de la Secum, sino de la disponibilidad del Palacio de Bellas Artes y de su agenda de actividades. No obstante, sostuvo que se negocia en ese sentido. Señaló que, de no conseguirse Bellas Artes, el Auditorio Nacional sería la mejor alternativa como Plan-B, pero que también en ese caso se depende de los calendarios del foro defeño.

Perfiles del encuentro
En su turno, Ireri Huacuz Dimas, jefa del Departamento de Atención a la Diversidad Cultural de la SECUM, expresó que los habitantes de Zacán en general y los concursantes en particular se preparan con muchos meses de anticipación.
Al hablar sobre el programa preparado en ésta, la segunda ocasión en que los ganadores de la competición artística hacen acto de presencia en Morelia, Ireri Huacuz explicó que se presentarán el Trío Tanimu Iretecha (Tres Pueblos) de Tiríndaro y el Trío Santa Cecilia de San Antonio Tierra Blanca, ganadores de la categoría de Pireris.
También se contará con la actuación de la orquesta de los Hermanos Morales de Capacuaro.
En el rubro de Danzas se ejecutarán la del Pescado de la Isla de Janitzio, y la danza T’are Uarariecha o Danza de los Viejitos de Charapan. La Banda Juvenil de Ichán, también ofrecerá su actuación ante el público del Teatro Morelos.
En éste año también se presentarán todos los acreedores a los Premios Especiales: Los Kúrpites de Caltzontzin, que obtuvieron el Premio Tata Gervasio, los Kúrpites de San Juan que se adjudicaron el Premio José Santos Campos y Los Palmeros de Angahuan, Premio Juan Manuel Maldonado Valencia, por el rescate de danzas tradicionales.
A ellos se sumará la representación de la Chananskua (Carnaval), de Jarácuaro, Premio Familia Ramos Alfaro.
También los galardonados con el primer y segundo lugar en la categoría infantil: Danza Sapichus de Sicuicho y los Kúrpites de San Juan Nuevo.
Cabe destacar la participación especial de la Orquesta Tumbiecha y la Danza de los Moros,
Además, como parte de este evento se hará presente la gastronomía michoacana con la Octava Muestra de Atoles Tradicionales de la Región.
Al respecto, Huacuz Dimas destacó la importancia de incluir en este programa la actuación de grupos infantiles con la intención de que estas manifestaciones culturales sean conocidas y apreciadas por los niños que viven o visitan Morelia, y asegurar que los infantes de Zacán continúen preservando su cultura.
Por su parte, Odilón Medina, integrante del comité organizador, agradeció el interés y el apoyo recibido por parte del Gobierno del Estado, a través de sus diferentes dependencias, para la realización tanto del concurso como de este evento en particular.
Agregó que el concurso les ha implicado mayor responsabilidad en cuanto a su organización, con el fin de brindar un evento en el que se recibe con mucha hospitalidad a los asistentes.

Imágenes de casa
Como parte de esta presentación, César Chávez Valencia, quien es fotógrafo de profesión, ofrecerá una muestra fotográfica en la que, a través de 20 imágenes, compartirá escenas relativas a los diferentes festejos efectuados a lo largo del año en Zacán tales como la Semana Santa, la Navidad, y la Danza de los Negritos.
Con 30 años de edad, 3 exposiciones individuales y una colectiva, César Chavéz, quien es licenciado en Periodismo y originario de Zacán, lleva alrededor de 7 años retratando escenas del Concurso Artístico de la Raza Purépecha, por lo que cuenta con un acervo cercano a las 600 fotografías.
Como se recordará, el Concurso Artístico de la Raza Purépecha es un foro donde se vive, se baila, se escucha y se siente de cerca la riqueza y fuerza viva y creadora de los p’urhépecha en sus diversas expresiones: pirekuas, danzas, orquestas y bandas de viento; es asi que los días 17 y 18 de octubre de cada año, se dan cita el pasado histórico y la identidad a través de las diversas manifestaciones de las comunidades de la región p’urhépecha, con el objetivo de expresarse y competir de una forma sana, por un premio y el reconocimiento de quienes asisten.


EN VIDEO

La titular del Departamento de Atención a la Diversidad Cultural abunda sobre la importancia del Festival Artístico P'urhépecha de la comunidad de Zacán
Programa de Desarrollo Cultural Municipal

34 ayuntamientos en

la emisión 2009-2010


Firman Gobierno del Estado y ediles la renovación del convenio tripartita. “La cultura no tiene colores políticos”: Fidel Calderón Torreblanca. Los recursos han pasado este año de 6.5 a 8 millones de pesos


La antropóloga Maya Lorena Pérez Ruiz describe los perfiles y alcances del proyecto que coordinó durante la emisión 2008-2009 del programa de desarrollo cultural en municipios.


Un total de 34 municipios (seis más que los 28 del periodo anterior) se incorporaron este martes 26 de enero al Programa de Desarrollo Cultural Municipal al signar el convenio 2009-2010 durante una reunión celebrada en Casa de Gobierno, en la zona poniente de Morelia.
El encuentro estuvo presidido por el secretario de gobierno, Fidel Calderón Torreblanca; por el secretario de Cultura, Jaime Hernández Díaz, por los ediles Alejandro Avilés (José Sixtos Verduzco), Alfonso García (Morelos) y José Alfonso Martínez (Zamora), así como por los titulares de tres proyectos emprendidos al seno del programa en su emisión 2008-2009: Maya Lorena Pérez Ruiz (un libro que recoge la investigación sobre la supervivencia de talleres de cambayas tradicionales en Uruapan), Víctor García (la puesta en marcha de un museo comunitario en Vista Hermosa) e Hilda García (un estudio sobre la elaboración tradicional de pan en Zitácuaro). También acudieron a la reunión presidentes municipales, síndicos y representantes de los 34 ayuntamientos integrados al programa y funcionarios de la Secretaría de Cultura y otras instancias de Gobierno. Allí se dio a conocer que la inversión de recursos económicos tripartitas también ha sido fortalecida, al pasar de 6 millones y medio de pesos a poco más de 8 millones.



Durante la presentación del libro que documenta la tradición de los talleres de cambayas en Uruapan, uno de los proyectos apoyados por el programa.


Recapitulación en video
La actividad comenzó minutos después de las 11:00 am con la proyección de un video que recapituló sobre los perfiles y alcances del programa desde su puesta en marcha en 2008-2009, en la que participaron 28 municipios y se respaldó a 214 proyectos con un ejercicio presupuestal de 6 millones 522 mil pesos que aportaron a partes iguales la Federación (a través del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), el Gobierno del Estado (a través de la Secretaría de Cultura) y los 28 municipios participantes a través de fondos tripartitas en la modalidad de Una a uno.
La memoria videográfica dio a conocer que el presupuesto para el actual periodo es de 8 millones 40 mil pesos e incluyó entrevistas con regidores, ediles, representantes de los consejos ciudadanos y responsables de algunos de los más de 200 proyectos emprendidos.
Los 34 municipios que se suman en esta ocasión al programa son La Huacana, Lázaro Cárdenas , Nahuatzen, Nuevo Parangaricutiro, Pátzcuaro, San Lucas, Santa Ana Maya, Tacámbaro, Tancítaro, Taretan, Uruapan, Vista Hermosa Yurécuaro, Zacapu, Sixto Verduzco, Angamacutiro, Aporo, Coeneo, Cotija, Charapan, Charo, Cuitzeo, Epitacio Huerta, Erongarícuaro, Hidalgo, Huandacareo, Huetamo, Indaparapeo, Irimbo, Jacona y Jiménez, distribuidos en las distintas regiones culturales que conforman el territorio estatal.



Víctor García, integrante del equipo que puso en marcha el museo comunitario en Vista Hermosa.


Programa en contexto
Durante su intervención, el secretario de Cultura de Michoacán, Jaime Hernández, puso en contexto la importancia del programa de Desarrollo Municipal al remontarse al sentido y alcances del concepto de municipio en el nacimiento del México constitucionalista decimonónico. Sostuvo:
“Se suele hablar de la importancia que tiene el municipio en la vida política en nuestro país. Lo que no escuchamos con frecuencia es la importancia del municipio en el proyecto cultural y en las políticas de desarrollo de México”.
“El municipio forma parte de nuestra estructura constitucional desde el primer constitucionalismo mexicano, que se caracterizó como un verdadero carácter federalista.
No es correcto señalar que el municipio solamente adquiere trascendencia jurídica hasta que se eleva a rango constitucional en 1917. Esa es una idea profundamente equivocada que desconoce la trascendencia de los municipios desde los orígenes de nuestro sistema político constitucional”.
“Quien señale que los municipios no formaban parte de la constitución federal que 1824 –adujo–, debe comprender que esto era así porque en ese momento se concebía el federalismo a plenitud, en los orígenes del federalismo mexicano y formaban parte de las constituciones estatales”.
Recordó que prácticamente no hay constitución estatal, de las 26 que forman parte del primer constitucionalismo, que no contemplara a los ayuntamientos como parte de la estructura política. “No se pensaba que el centralismo se iría a volver una característica de nuestro país: se dejaba a los estados la definición de las políticas en relación con la organización municipal”.
“Si revisamos con cuidado nuestros primeros textos constitucionales. Si revisamos el de Michoacán de 1825, la visión del ayuntamiento y del municipio no era la de que sólo formara parte de la estructura político-administrativa, sino que partía del reconocimiento de que los ayuntamientos eran una expresión de la diversidad cultural de las entidades federativas”.
“Las facultades que tenían entonces los ayuntamientos en materia cultural eran amplias y ambiciosas. No solamente definían el desarrollo de las poblaciones como tales, sino que tenían bajo su responsabilidad políticas que hoy se entienden en un sentido cultural moderno, pero que tenían que ver con el desarrollo municipal”.
“Todo eso fue historia. Desafortunadamente, en alguna época se perdió. Se nos fue de las manos. Pero hoy queremos recuperarlo. Hoy tenemos que recuperar esa visión primigenia de nuestros orígenes políticos y constitucionales”.
“Por eso queremos que la cultura forme parte de las reflexiones en torno al desarrollo de lo cultural, que la cultura se sitúe en el eje de lo que debe ser el desarrollo social y económico de los pueblos”.
“Los ediles saben que no es una tarea fácil, porque tienen que resolverse infinidad de asuntos que tienen que ver con la vida cotidiana, infinidad de retrasos que hay que superar y saben que es difícil poner en la balanza temas de desarrollo cultural y de programas de satisfacción de necesidades materiales y de servicios, pero este es el valor
De este convenio tripartita, que busca colocar a los municipios en el papel que les corresponde en el diseño de nuevas políticas de desarrollo social y económico en los que la cultura no puede ser ajena”.
“La firma de este convenio –concluyó– fortalece esos espacios locales y la participación ciudadana. Fortalece la vida democrática de nuestro país”.



Hilda García, la coordinadora de una investigación sobre la manufactura tradicional de pan en Zitácuaro.


“Sin colores políticos”
A su vez, Fidel Calderón Torreblanca, Secretario de Gobierno, afirmó que “La cultura no tiene colores políticos; se tiñe por los colores de la diversidad étnica y la identidad colectiva de los michoacanos. Por eso es importante la incorporación de estos 34 municipios de distintos orígenes partidarios en este programa de creación y difusión cultural”.
Consideró que “la cultura es una de las cosas que nos unen y nos dan identidad como michoacanos y sin duda nos motivan a trabajar juntos en la construcción de un mejor destino para nuestro pueblo”, y sostuvo que “para nosotros, el desarrollo cultural es parte fundamental e indispensable del desarrollo económico, social y político de las y los michoacanos. En su diversidad, y aún a pesar de las graves desigualdades que les laceran, los pueblos de Michoacán son pueblos cultos, de una enrome riqueza y fortaleza en sus tradiciones y aspiraciones. Por eso su desarrollo cultural significa ante todo reconocer sus raíces históricas y proyectarlas hacia un futuro cada vez mejor, más justo y más solidario, por el que trabajamos”.
“De allí que en este programa nos comprometamos básicamente con cuatro líneas estratégicas: la constitución y funcionamiento de los fondos para el desarrollo cultural municipal, con financiamiento municipal, estatal y federal, sobre la base de aportaciones tripartitas; la elaboración y ejecución de programas y proyectos de cultura, a fin de favorecer la transferencia de recursos y decisiones al ámbito municipal; la creación de los Consejos Ciudadanos que impulsen programas y proyectos culturales en los municipios, y la administración, planeación y evaluación del programa por los propios Consejos Ciudadanos”.
Indicó que con todo lo anterior “honramos nuestra convicción, basada en la necesaria coordinación entre los tres órdenes de gobierno, sobre la base del respeto a las distintas competencias y jurisdicciones, al tiempo que avanzamos en el fomento de la participación ciudadana y, con ello, en la promoción de formas diversas de la democracia participativa en nuestro Estado, sustentada en una cultura política realmente democrática y cívica”.

Objetivos específicos
El programa de Desarrollo Cultural Municipal busca alcanzar los siguientes cuatro objetivos específicos:
Favorecer la participación de la sociedad civil en la planeación y el destino de los recursos orientados el desarrollo cultural municipal, a fin de preservar, promover y difundir la cultura, tanto en sus expresiones locales como regionales, nacionales y universales.
Contribuir al desarrollo cultural del municipio por medio de programas y acciones que fortalezcan las identidades comunitarias y aumenten y profundicen la distribución de bienes y servicios culturales dirigidos a la población.
Generar mecanismos que articulen las políticas culturales de la federación, del Estado y del municipio, con el fin de ampliar la descentralización de bienes y servicios culturales.
Colaborar con la gestión pública de los ayuntamientos para la formulación y ejecución de políticas públicas que pongan énfasis en la importancia de la cultura en los procesos de desarrollo del municipio.
Dentro del programa de Desarrollo Cultural Municipal se establecen varias líneas de acción, entre ellas la conformación de un fondo mixto, así como la creación de consejos ciudadanos cuya función es administrar, planear y evaluar proyectos de beneficio cultural y comunitario.
La firma del convenio 2009-2010 (se dijo en la reunión) refrenda un compromiso adquirido por el Gobierno del Estado dentro del Plan Estatal de Desarrollo 2008-2012, tendiente a hacer de la cultura uno de los ejes principales de las políticas de desarrollo social.



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Intervención del secretario de Cultura durante la firma del convenio.

Raúl Calderón en Pórtico


El autor en uno de los salones durante la velada inaugural.


Virtuoso en el control de diferentes técnicas gráficas, que van desde las tradicionales (las técnicas planas, las de grabado en hueco y las de grabado en relieve) hasta las contemporáneas (el empleo de esa variante de la tinta litográfica que es el tushé; la extraordinaria versatilidad del transfer a partir de selladores, solventes o meros procesos de temperatura; el uso del papel de china encolado para el estampado de imágenes y, desde luego, los recursos digitales para manipular imágenes), en la exposición Gráfica Contemporánea Raúl Calderón Gordillo reúne una veintena de grabados en los que la mirada sobre la urbe y sobre una iconografía popular definen un ejercicio intensamente intertextual. Esta intertextualidad (que me parece la mayor riqueza en buena parte de los trabajos) detona a partir de las metáforas que emergen de la rigurosa confrontación de imágenes que han sido extraídas de su contexto para ser dispuestas en otro, ajeno, que las preña de sentidos nuevos. Por lo demás, también hay una operación simbiótica particular en la relación de sentido que Calderón Gordillo establece entre los títulos de sus obras y la composición que ofrece. En sus trabajos el texto nombra, señala, distingue algún elemento de lo representado. Pero a la hora de pasar a la obra, es la imagen en sí la que formaliza, elige y acota la estructura que da sentido a la palabra.

Trazos urbanos (aguafuerte, aguatinta, tushe y transfer, 2007).

Opción a la mirada En Trazos urbanos (aguafuerte, aguatinta, tushe y transfer, 2007), por ejemplo, los planos-base que sirvieron para la proyección del estadio de Ciudad Universitaria, en Morelia, dan origen a una imagen que es, a la vez, esquema de arquitectura y diagrama anatómico. Cual ojo (esto es, cual opción a la mirada), el autor ha dispuesto los documentos del proyecto a modo de croquis decimonónicos. Por otro lado, el hecho de que estos Trazos urbanos se circunscriban a un estadio (o a su equivalente clásico: el coliseo), es una forma de instalar el tema de la ciudad en la perspectiva de un espectáculo capaz de desatar diversas catarsis en el espectador testigo.

Mancha urbana (aguafuerte, aguatinta, punta seca y tushe, 2007).

Urbe y tensiones Una de estas catarsis, en clave oscura, se registra en el notable grabado Mancha urbana (aguafuerte, aguatinta, punta seca y tushe, 2007), que es una de las imágenes más sintéticas y poderosas de la muestra. El mensaje es simple (aunque su proceso de problematización no lo haya sido). Sobre un mapa se desparrama la mancha del título. El severo contraste de blanco y negro, así como las fluidas modulaciones de la mancha en sí, conducen a una serie de asociaciones sombrías. Esta mancha… ¿es la mancha de sangre fruto de la violencia? ¿Es la mancha metafórica de la enorme corrupción social y política que define a las metrópolis del Siglo XXI? ¿Es la mancha del hacinamiento, la basura y la suciedad (así, como noción abstracta y genérica) que también atosiga la existencia de los grandes conglomerados humanos de hoy? Tan abierta y a la vez tan específica, esta mancha urbana alude a todas estas y aún a otras alternativas, todas reunidas en la poderosa imagen única, totalizadora, de esta mancha particular.

Rutas urbanas (aguafuerte, punta seca, transfer y papel de china encolado, 2008).

Vida y movimiento El proceso de síntesis que ya operaba en grabados como el anterior se acentúa con un sentido ordenador mucho más preciso en el extraordinario Rutas urbanas (aguafuerte, punta seca, transfer y estampado en proceso de papel de china encolado, 2008), que en más de un sentido podría ser la estrella de esta exposición (al lado del Objeto urbano –que es una de sus obras más recientes–). Aquí, el ganador de la Medalla de Oro Lorenzo il Magnifico, de la Cuarta Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Florencia, Italia, hilvana una multiplicidad de ideas, sugerencias y sensaciones (que eclosionan a su vez de la riqueza de líneas, texturas y grafismos que integran esta composición), todas ellas congregadas en el gran tema de la Odisea. Y es que, detrás de la referencia objetual (el boleto de autobús y el mapa citadino), el tema de este trabajo es amplísimo y profundo. La vida es río: movimiento perpetuo, tránsito y mutación constantes. De todo esto se ocupa Rutas urbanas, pues en correspondencia a esa idea, toda referencia al transporte (a lo que va de un lado a otro) conduce a esta idea de recorrido, que a su vez es desarrollo, aprendizaje, vivencia, madurez en permanente latencia.

Corazón enraizado (aguafuerte, aguatinta y transfer, 2009).

La pasión por el Aquí De los diversos trabajos en los que Calderón Gordillo acude a temas populares conectados con las imágenes de devoción, elijo para este texto Corazón enraizado (aguafuerte, aguatinta y transfer, 2009), cuyo motivo central es un ex voto que representa a un corazón ardiente (es decir, un Sagrado Corazón). El objeto aparece surcado por un sobrerrelieve de raíces circulares y la composición me remite (más allá de las inevitables resonancias de nuestra cultura religiosa occidental) al arrebatado apasionamiento con el que es preciso instalarse en la realidad y en la cotidianeidad en la que cada uno de nosotros nos desenvolvemos. Una imagen poderosa que habla de compromiso, lealtad y desgarramiento en la entrega.

Durante un año la habitación 204 llevará el nombre del autor y contará con tres obras suyas.

Turismo cultural La exposición Gráfica Contemporánea se aloja en distintos espacios del hotel Pórtico, en el centro histórico de Morelia, como parte de un proyecto en el que sus impulsores (Álvaro Tinoco y Juan Bosco Casillas) buscan conjugar los servicios dedicados al turista con la divulgación de la obra de los autores morelianos más sobresalientes. En entrevista con este blog, el segundo de ellos explica: “Buscamos una sinergia entre el hotel y los autores. Nos parece que de esta relación podemos beneficiarnos ambos”.

Vista parcial de la habitación con dos de los tres grabados del autor.

La estrategia para echar andar esta relación comenzó el pasado mes de noviembre y se extenderá a lo largo de todo este año. Consiste, en lo que atañe a los autores visuales, en organizar una exposición mensual con un sobresaliente autor moreliano. La obra del artista será expuesta en el inmueble y, sobre todo, se le dará el nombre del autor a una de las diez habitaciones con que cuenta el hotel. El “bautizo” (que incluye el acondicionamiento de la habitación con obras del realizador) se extenderá durante un año. Hasta el momento, tres inauguraciones se han cumplido y otras tantas habitaciones llevan los nombres de Mizraím Cárdenas (cuya exposición se realizó en noviembre de 2009), Eduardo Torrentera (en diciembre) y Raúl Calderón Gordillo (enero). Dentro de la planeación ya concretada por el hotel, en los siguientes meses tocará el turno a Juan Vázquez Salazar, Juan Carlos Mori, Rosenda Aguilar, Celeste Jaime y Guadalupe Anaya.

El hotel Pórtico, donde se aloja la exposición gráfica de Rafael Calderón Gordillo.

Mientras, de manera quincenal, el hotel está proponiendo una oferta musical de calidad que en estos momentos ha contado con la colaboración del jazzista michoacano Juan Alzate y que le apuesta a continuar en ese tenor. En tanto, entre los proyectos del hotel figura el de crear un comité técnico que a partir de 2011 colabore a seleccionar y curar las exposiciones que se ofrecerán en el recinto, en aras de darle un perfil más formal al proceso de elección de expositores.


Durante la ceremonia de inauguración de la muestra Gráfica Contemporánea.

Un seminario y cuatro cursos, la oferta inicial

Anuncian Convenio entre

el Cenart y el CeRArtZ


Destina la federación cinco millones de pesos en equipamiento para el Centro Regional de las Artes en Zamora; en sesenta días concluye el proceso


Espejo falso, un lienzo de Magritte de 1928. El seminario con que debutan las actividades de colaboración se ocupa de la semiótica del arte analizando las obras del surrealista belga.

Con un seminario dedicado al tema de la semiótica de las artes, que será impartido por la doctora Nicole Everaert-Desmedt (Bruselas, 1947), especialista belga en cuestiones de estética contemporánea, en febrero comenzarán las actividades de colaboración 2010 entre el Centro Nacional de las Artes (CENART) y el Centro Regional de las Artes de Zamora (CeRArtZ) previstas para este 2010.
El seminario, que será impartido el viernes 5 y el sábado 6 de febrero en el auditorio del Colegio de Michoacán (Colmich), en Zamora, será precedido por la conferencia Acercamiento semiótico a una obra de arte, que dictará la especialista, el martes 2 de febrero en el auditorio del Centro Cultural Clavijero, en la capital michoacana.
La autora del libro Sémiotique du récit (1988, con su reedición más reciente en 2007) y del ensayo Un objeto híbrido, estudio de caso: la cultura de las ideas (en la antología Magritte au risque de la sémiotique, a la que también prologa, editada en 1999) se ocupará de revisar la semiótica en relación a la comunicación artística. También atenderá el tema de qué es lo que hace una obra de arte y brindará una interpretación semiótica de la obra de René Magritte.
El seminario de la doctora reviste interés especial por dos razones. La primera es que ella es una auténtica veterana en el tema: fascinada por las premisas del surrealismo, ha dedicado buena parte de sus afanes a decodificar e interpretar las operaciones sígnicas y metafóricas implícitas entre los surrealistas y de manera muy particular en la obra de Magritte (el mayor artista que Bélgica le dio a ese movimiento).
Y ya desde el ámbito de la semiótica, los estudios de la autora parten de una tesis esencial, a saber (y en sus propias palabras), que: “la comunicación artística es un suceso que se desdobla en dos vías: se genera con la creación de la obra y, posteriormente, en cada una de las recepciones-interpretaciones que, a través de los espectadores, reactivan el movimiento original” (Semiótica del relato, pág. 64).
El mismo seminario está siendo impartido en estos momentos en el Centro Regional de las Artes de San Luis Potosí, donde concluirá el 28 de enero. Lo anterior fue dado a conocer ayer en una conferencia de prensa realizada en la Secretaría de Cultura de Michoacán, en la que participaron el titular de la institución, Jaime Hernández Díaz, y el encargado de la dirección del CeRArtZ, Luis Esteban Murguía.


Luis Esteban Murguía y Jaime Hernández Díaz durante la conferencia de prensa en la que dieron a conocer los contenidos académicos, de divulgación y de recursos del convenio. Foto: Sergio Maldonado / Departamento de Comunicación, Secum.

Programa de divulgación
Pero el de la doctora Everaert-Desmedt es apenas la primera de una serie de acciones de divulgación que a lo largo del primer trimestre de este año serán impartidas dentro del marco del convenio de colaboración entre el Centro de las Artes de Zamora y el CENART.
Las demás actividades se distribuyen en los siguientes cursos:
Prácticas de operación, acciones e instalaciones, curso de artes visuales a cargo de Ricardo Martín Rendón Machain (12, 13 y 14 de febrero).
De chile, de dulce y de manteca: un acercamiento al arte contemporáneo por medio de textos literarios, curso de arte contemporáneo coordinado por Alma Rocío Guzmán Herrera (20, 21, 28 y 29 de febrero).
El lenguaje teatral a partir de la sensibilización al espacio, curso de teatro emprendido por Lydia Margules Rodríguez (6,7,13 y 14 de marzo).
Imaginarios urbanos, curso de artes visuales a cargo de Ilana Boltvinik Riesenfeld (20, 21, 27 y 28 de marzo.

Vinculos con el Colmich
Acerca de la colaboración con el Colegio de Michoacán, el secretario de Cultura expresó que la dependencia a su cargo mantiene buena relación con dicha institución educativa de nivel superior y mantiene un intercambio con sus investigadores, por lo que, con la participación el Colmich en los términos del actual convenio, solamente se estrechan los contactos académicos y de divulgación que ya existen.
Por lo demás, el funcionario también habló acerca del equipamiento del Centro Regional de las Artes de Michoacán, señalando que los trabajos en esta materia permitirán que funcione al 100 por ciento, que se cumplan con las expectativas y que haya una mayor integración de la población para con este recinto cultural.


Una imagen del Centro Regional de las Artes recién concluido, casi al término de la administración presidencial foxista.

Exposición fotográfica
Adicionalmente, el 5 de febrero a las 20:30 horas, en la galería del Centro Regional de las Artes de Zamora se inaugura la exposición fotográfica Cartas viejas y olvidadas, de Cuitháhuac Correa, de Rendija Taller Visual..
De esta exposición escribe admirablemente Patricia Mendoza:
“¿Por qué un fotógrafo nos habla de olvido? No es una paradoja que aquel que sabe detener el tiempo y hacerlo eterno nos enfrente a un tiempo mutilado, fragmentado, craquelado, roto. La memoria y el recuerdo como posibilidades, quizá como fundamentos de vida. Aquellos que nos llevan a tocar el corazón.
Cuitláhuac en esta muestra evoca e invoca. La evocación nos lleva a nuestro destino de nostálgicos mediante un camino que por medio del lenguaje pretende conducirnos a la reconstrucción de otros momentos. La invocación tiene un carácter mágico, no nos remite a sensaciones, no nos remite a cualidades tangibles, sucede mediante el proferimiento de la palabra que, como en los encantamientos, encierra la clave del misterio. En la suma de lenguajes que se trenzan, el de la luz y el caligráfico, leemos, miramos, recorremos, acariciamos, y nos volvemos cómplices de la creación de un nuevo tiempo”.
La exposición ha sido organizada por el Fondo Regional para la Cultura y las Artes de la Zona Centro Occidente y hasta ahora se ha exhibido en Nayarit y Colima. Al concluir su exhibición en el Centro Regional de las Artes de Zamora, continuará itinerando por Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Zacatecas y Aguascalientes.


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Fragmentos de la entrevista con el responsable del Centro Regional de las Artes de Zamora.
I Concurso Estatal de Cortometraje

Para activar conciencias


El documental Aquí está se lleva el primer lugar; cuatro propuestas de ficción reciben los dos premios restantes y las menciones honoríficas


Una imagen del documental ganador, el corto Aquí está, de Geovanni Ocampo Villanueva, que recupera y difunde la visión de productores agrícolas.

El cortometraje documental Aquí está (Geovanni Ocampo Villanueva), dedicado a darle voz a una comunidad mediáticamente olvidada de la Tierra Caliente michoacana, a cuyos habitantes atiende para que expresen las condiciones en que viven, se alzó la noche de este sábado23 de enero con el primer lugar durante la premiación del Primer Concurso Estatal de Cortometraje La culpa la tenemos todos, convocado por la asociación civil Acción Unida, cuyo objetivo esencial es "sacudir y activar conciencias y buscar la ación social organizada en pos de cambios que generen bienestar".
La ceremonia de premiación se realizó a partir de las 19:00 horas en el auditorio José Rubén Romero de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Durante el acto también se declararon ganadores a los cortos Como puercos, de Carlos Fabián Vallejo Huerta (segundo lugar) y El camino del caracol, de Laura I. Rodríguez Cedillo y Juan Carlos Oñate Chirot (tercer lugar). Estos títulos se hicieron acreedores a una bolsa de 15 mil, 10 mil y 5 mil pesos, respectivamente.
Mientras, las dos menciones honoríficas fueron para los cortometrajes Remoto (Cutzi Yolanda Romero Herrera y Efraín Lázaro Jojica Rubio) y Eclipse (Vladimir Aburto).


Tres de los cuatro integrantes del jurado: Guillermo Santillán, Alberto Zúñiga Rodríguez y Alba Sovietina Estrada.

El jurado, constituido por Alba Sovietina Estrada (IMICH), Guillermo Santillán, Alberto Zúñiga Rodríguez y Adrián González Camargo (de los que sólo faltó este último) entregó los premios correspondientes acompañado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Batel, presidente del Festival Internacional de Cine de Morelia, y por Miguel Ángel Villegas, de Acción Unida A.C.
Por lo que respecta a los títulos galardonados y reconocidos durante el acto de protocolo, les puedo compartir lo que sigue:


La periodista radiofónica que será vetada por el sistema en una imagen del corto de ficción Eclipse (Vladimir Aburto, 2009).

Muere una estrella
Pudo haberse inspirado libremente en lo que no hace mucho tiempo le ocurrió a la periodista Carmen Aristegui. El hecho es que Eclipse (Vladimir Aburto, 2009), narra la anécdota del súbito ocaso de la enjundiosa locutora de radio Luz Olivera, en cuyo programa A corazón abierto denuncia y exhibe las torpes decisiones que en materia de administración pública asume un gobierno conservador.
Lineal, anecdótico y probablemente más acartonado de lo conveniente, el cortometraje (exhibido en una edición de 7 minutos, a partir de los 14 que dura la grabación original) muestra a la periodista denunciando la estupidez de la administración conservadora que aprueba una legislación antiaborto. La historia muestra la solidaridad de las generaciones jóvenes, que se ven expresadas en el enfoque de la radiocomunicadora, pero también las maniobras de un clero que protesta por la voz disidente en los medios y se comunica con altas esferas de gobierno, que a su vez presionan al empresario dueño de la radiodifusora. Este último termina vetando sin explicación a la periodista. El filme concluye con el sentimiento de impotencia de la sociedad (caracterizada por una familia de clase media durante la sobremesa, en el comedor doméstico) y la frase lapidaria del abuelo, quien sentencia: “la tradición es la mayor traición a la imaginación”.


Del cortometraje de animación Remoto (Cutzi Yolanda Romero Herrera y Efraín Lázaro Jojica Rubio) y su eficaz concepto gráfico.

Las causas de la lucha
Mientras, con una encomiable capacidad de síntesis, que elimina todo lo accesorio en aras de lo imprescindible, el cortometraje en animación 2D Remoto (Cutzi Yolanda Romero Herrera y Efraín Lázaro Jojica Rubio), nos presenta a un activista social transformado en preso político. El personaje reflexiona brevemente sobre su lucha y sus esperanzas, antes de ser asesinado de un tiro en una prisión clandestina, mientras su mirada se fuga más allá de los barrotes de una diminuta ventana para compartirnos el panorama de un México envilecido por la corrupción y la esperanza de un idílico mundo de igualdades sociales, económicas, culturales, religiosas y políticas.


Otra imagen de Remoto, hacia el final el filme, cuando comenzamos a advertir la condición y características del personaje que nos ha compartido sus motivos y esperanzas.

Uno de los elementos sobresalientes del cortometraje es su concepto visual, muy en deuda con experiencias fílmicas recientes como el filme Vals con Bashir (Ari Folman, 2008), así como la manera en que articula la anécdota para mostrarnos por delante ideales y razones que pueden anidar en el espíritu de cualquier ciudadano común, pero que adquieren una dimensión a la vez trágica y heróica al permitirnos descubrir, al final del metraje, al activista social que nos las comparte, pues es un personaje que ha puesto mucho en juego en pos de sus ideales y que está a punto de perder hasta la vida por los mismos.


>La voz de muchos se concentra sobre la plaza pública en el muy correcto cortometraje de ficción en animación 2D El camino del Caracol (Juan Carlos Oñate y Laura Cedillo.)

La espiral de alta ganancia
Como esos procesos que en física se denominan “espiral de alta ganancia”, la inconformidad popular ante diversas injusticias de la vida cotidiana van cobrando forma, unidad y cohesión hasta transformarse en una sola voz de protesta, poderosa y gigante, que se congrega en una plaza pública en el corto de animación en 2D El camino del caracol (Juan Carlos Oñate y Laura Cedillo).
Lo encantador de este trabajo consiste en que tiene cierta cualidad luminosa que, por un lado, le apuesta a la acción a futuro y por el otro evita caer en cualquier optimismo torpe y vacío. Por el contrario: la solución más bien naive del dibujo, el ludismo de ciertos personajes de apoyo y la manera de disectar una realidad muy evidente (pero que se torna más clara al ser mostrada desde la fábula), convierten a este trabajo en una de esas obras de las que el poeta Wordsworth decía “contemplan la vida con las emociones adecuadas”.
Desde esta perspectiva, El camino del caracol nos comparte problemas vigentes y directos como la invasión de las trasnacionales, el arbitrario aumento a las tarifas de transporte público, el desmantelamiento de las humanidades y las ciencias dentro de los programas educativos (en aras de la formación de meros técnicos, es decir, obreros, es decir “mano de obra barata”), la depredación del ambiente, el consumismo y su contraparte: el desempleo que empuja a muchos a convertirse en inmigrantes. Todo esto a partir de la historia de una familia que se muda del medio rural a la ciudad, donde sus expectativas de vida se van cancelando cada vez más junto con las de otros ciudadanos.
Empero, la suma paulatina de las voces de inconformidad (caracterizadas con el glifo prehispánico de La Palabra: un caracol) va cobrando presencia a medida que avanza el pietaje y concluye con una concentración en la plaza pública, ante un solo y enorme caracol que conducirá (o que puede conducir) a un cambio real mediante el empoderamiento del pueblo.
Un tema simple y un desarrollo bien problematizado, al que hay que añadirle la entrañable aparición de personajes como el de ese gato blanco que abre el filme (al tañir la campana de la escuela) y lo cierra (al apagar el proyector en papel de Cácaro) y que también nos sugiere el espíritu más bien felino que se precisa para afrontar los tiempos que vivimos.


La corrupción convierte en monstruosos cerdos (Sus Domesticus, en latin), tanto al infractor como al agente de tránsito que participan de un soborno en el corto en técnica claymation Como puercos (Carlos Fabián Vallejo Huerta).

La maldición de los susántropos
“Una mordida nos transforma”, es la idea que plasma el muy breve, muy sardónico y muy eficaz Como puercos (Carlos Fabián Vallejo Huerta), un corto de animación en técnica claymation (personajes de plastilina capturados en stop motion) que viene siendo un homenaje a la mexicana al humor bretón de La maldición del Conejo-Lobo (Steve Box y Nick Park, 2005, proyectada en México como La batalla de los vegetales).
El “a la mexicana” ha implicado un humor mucho más sombrío en sus zarpazos irónicos que el de los encantadores Wallace y Gromit. Aún así, es este humor el que distiende cualquier apasionamiento y marca una sana distancia crítica a la hora de narrarnos la alegoría del conductor enfebrecido que, incapaz de tolerar los semáforos en rojo, se pasa los altos y, a la hora de ser interceptado por un agente de tránsito, se transforma en un grotesco hombre-cerdo, es decir, en un monstruo. Desde esa condición le asesta una dentellada al tamarindo, transformándolo a su vez en una bestia.
Por otro lado, el recurso de acudir a estructuras de narración y de representación propias del cine clásico de horror para formular un cuestionamiento ético a la corrupción y a la práctica de la mordida (como le denominamos en México) es tan incisivo como encantador. Y si en términos visuales y de ritmo este cortometraje es muy eficiente, el rubro que se lleva el mayor aplauso tiene que ver con su extraordinario diseño de sonido. Todo en el filme (hasta lo que sería la BSO) ha sido lúdicamente solucionado a partir de juegos vocales: balbuceos, onomatopeyas, gorgorismos, etcétera. He aquí a un equipo de realizadores que hizo la tarea a conciencia.


Algunas de las razones de la desolación son expuestas por los personajes entrevistados en el cortometraje ganador, Aquí está, un documental dedicado a la Tierra Caliente Michoacana.

Aquí está
El filme ganador de este primer concurso estatal de cortometraje con tema social ha sido el cortometraje Aquí está, que desde su mismo título desliza un retador sentido de dignidad consciente de sí misma a la hora de compartir con el público la realidad de los trabajadores del campo terracalentano. Una realidad continuamente ocultada y/o maquillada por los medios de comunicación estatales, pero de la cual hablan a cuadro distintos personajes, casi todos adultos mayores, quienes no solamente señalan olvidos, corruptelas e ineficiencias, sino que muestran alternativas de organización que en algunos casos han permitido que proyectos comunitarios salgan adelante.


Uno de los personajes que comparten sus impresiones en el filme ganador del Primer Concurso de Cortometraje Michoacano La culpa la tenemos todos.

En entrevista con Poliedro, el realizador Geovanni Ocampo (Morelia, 1976) reafirmó su compromiso con la realidad en los siguientes términos:
“Yo siempre me he dedicado a registrar la cotidianeidad y quiero dedicar este trabajo a la gente de la Tierra Caliente michoacana y a mi hija, Frida, porque hay que dejar la semilla sembrada”.
Tras señalar que el corto fue resultado de sesiones de grabación que se extendieron por cuatro días, pero para las cuales había mucho trabajo previo y, sobre todo, una relación cercana con las comunidades involucradas, reiteró su sorpresa y su agrado por el premio.
“Realmente creí que el primer lugar se lo darían a un trabajo de ficción. No tengo nada en contra de los relatos de ficción, pero me parece que, en su mayoría, implican un encerrarte en mundos individuales que no siempre consiguen expresar o siquiera mostrar las tragedias, los retos o las meras condiciones del mundo real. Y a mí me parece que la prioridad es esa: ver tu realidad”.


Miguel Ángel Villegas, de la asociación civil Acción Unida, durante su intervención.

Organización para el cambio
El programa comenzó con la lectura del poema A la patria, de Margarita Soto Galindo, que en esencia se constituyó como una demanda de justicia, para que todos seamos capaces de seguir amando a este país. Más adelante, tras una sesión de agradecimientos que resultó exhaustiva porque no se dejó de citar a cada uno de los colaboradores y patrocinadores, Miguel Ángel Villegas, de la asociación civil Acción Unida consideró que una prioridad de nuestros tiempos y de nuestro país es “organizarnos en pos de una sociedad del ser por encima de la sociedad del tener”.
Consideró: “El hombre puede cambiar su entorno, pero es necesaria la acción organizada de la sociedad. Por eso el concepto de este primer Concurso Estatal de Cortometraje Michoacano ha sido el de que La culpa la tenemos todos. Es una manera de luchar contra la indiferencia de intelectuales, políticos, líderes, artistas y ciudadanos que no quieren ser testigos de su tiempo (…). Es un concurso que busca sacudir y activar conciencias”.
Revelaría más adelante que los casi treinta trabajos participantes contarán con difusión a través de la televisión (por medio del Sistema Michoacano de Radio y Televisión), de la internet y a partir de giras itinerantes, gracias a las cuales llegarán a diversas cabeceras municipales y comunidades del interior del Estado.
Poco más adelante, en entrevista, Villegas indicó que el principal programa de la asociación tiene que ver con el desarrollo organizacional.


El arquitecto Cuauhtémoc Cárdenas Batel le ofreció trinchera y trato digno a los cineastas michoacanos durante la próxima edición del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Reflexión y apoyo
Hacia el final de la ceremonia, ya con los premios entregados, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Batel hizo uso de la palabra para señalar que “en este año de conmemoraciones bicentenarias y centenarias es un año de reflexión. Es un buen año para discutir el presente de los michoacanos y seguir adelante, alzando la voz”. El integrante del comité organizador del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) concluiría con una oferta: la de darle apoyo, desde el FICM a todos los cineastas michoacanos, a fin de darle mayor visibilidad y protagonismo a sus propuestas fílmicas.

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Breves extractos de los tres videos ganadores durante la velada del sábado.
El gobernador Leonel Godoy Rangel en la locación de Palacio de Gobierno, el jueves, donde se rodaron escenas de la película Hidalgo Moliere. En la imagen, con el presidente de Argos Producciones, Carlos Payán Velver, y el actor Demián Bichir. Foto: Gabriela Anguiano / Comunicación Social del Gobierno del Estado

Qué sería de la vida sin estos momentos: el gobernador Leonel Godoy (izquierda) palmea y se sonríe con Carlos Payán, como sintiéndose en casa al lado del antiguo militante comunista, ex-periodista del Unomásuno, ex-director fundador de La Jornada, ex-senador por el PRD y alguna vez integrante de la COCOPA... pero Payán (centro) apenas sonríe entre dientes, "de compromiso", y no cuesta mucho adivinar lo que puede estar pensando, a juzgar por los ojillos con los que escruta al mandatario michoacano. A su vez, el actor Demián Bichir (derecha) aplica aquello de "y te peinas, cuña'o", para no romper con el protocolo y las buenas maneras.
El ejecutivo estatal visitó fugazmente el jueves al equipo de filmación del largometraje Hidalgo Moliere en la locación del Palacio de Gobierno (antiguo Seminario Tridentino). La visita dio pie a instantes como este, en medio de los cuales lo más desconcertante fue descubrir a Payán (comunista en los tiempos en que esa palabra significaba algo) vestido con atuendos oscuros, a la usanza de los sacerdotes jesuitas. El actual presidente de Argos Producciones aparece entre los extras del filme, que registra episodios de Hidalgo antes de convertirse en caudillo de la Independencia.