Caso Museo del Estado



A causa de esa demora, la averiguación previa penal número 299/10, que se ocupa de este segundo delito en el museo, se levantó hasta el pasado jueves 10 de junio en la mesa 1 de la XXII Agencia del Ministerio Público, es decir, 17 días más tarde.
Dado el lapso de tiempo transcurrido entre el robo de las prendas arqueológicas y su denuncia, muchas evidencias de primera mano han desaparecido de la vitrina, acerca de la cual la dirección del Museo del Estado tampoco giró instrucciones en su momento para que fuera protegida, a fin de que las autoridades policiacas pudieran emprender sus investigaciones debidamente en pos de pistas, como sí se hizo en el caso del sitio donde estaba la presea Generalísimo Morelos.
Por si esto no bastara, el director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, también ha falseado sus declaraciones, tanto a los medios de comunicación que lo hemos entrevistado como a las autoridades judiciales (a través de lo que aparece en la Averiguación Previa Penal), porque en todos los casos afirma que “no se sabe con exactitud la fecha (…) en que fueron sustraídos los objetos”, cuando las resguardos de sala responsables del turno de fin de semana y del turno matutino de la sección de Arqueología, Mónica Vázquez y María Cleotilde (Coty) Valle Carrillo, afirman que los collares robados estaban en su sitio tanto el domingo 23 como el lunes 24 de mayo. Fue hasta el martes 25 cuando se descubrió que ya no se encontraban en su sitio.

Profeta de malas nuevas
Qué triste es ser profeta del desastre. Aquí lo escribí el pasado lunes 7 de junio: “¿Hará falta que comience otra rachita de hurtos, como la de 2007 (qué sospechosa fue, por cierto), para que los museos del Gobierno del Estado dejen de ser la caricatura de sí mismos en que están convertidos y garanticen la seguridad del patrimonio que alojan, y que es la memoria y la historia de todos los michoacanos?”.
Y proferí esa frase, más con ironía que otra cosa, a raíz de que también aquí en mi blog y en el semanario Opción de Michoacán di la exclusiva del hurto de la presea Generalísimo Morelos.
El post se localiza más abajo, en esta columna, o pueden acudir a él dando click aquí.
El caso es que lo anunciado se cumplió.


Con imprecisiones, pero se ventila
en medios locales un segundo robo
Fue el pasado jueves 10 de junio, es decir, tres días después de la exclusiva sobre el hurto de la medalla, los rotativos Provincia y La Jornada Michoacán (ambos diarios editados aquí, en Morelia) informaron que, aparte de la presea Generalísimo Morelos que se localizaba en una vitrina en la sección de Etnología en la planta alta del recinto, el Museo del Estado había perdido dos alhajas prehispánicas que se encontraban en la sección de Arqueología, en la planta baja del museo.
Sin duda, la fuente que les filtró la información a los diarios es la misma que me la filtró a mí en ese mismo momento porque en los tres casos, tanto el mensaje de mi fuente como los textos en las ediciones impresas de La Jornada Michoacán y Provincia incurren en la misma errata: afirman que lo que se perdieron fueron dos pulseras o brazaletes, cuando en realidad lo que se robaron del museo fueron dos collares.
En rigor, tanto por lapsus que pueden ser comunes en la talacha reporteril como por imprecisiones de parte de los reporteros o del entrevistado, la información de La Jornada Michoacán y de Provincia está sembrada de erratas.
En medio de esas erratas, sin embargo, en La Jornada Michoacán el reportero Carlos F. Márquez también escribe frases que ya no resultan meras erratas, sino apreciaciones explícita y tendenciosamente falsas… pero de esas me ocupo más adelante. Por lo pronto, para despejar el panorama, ventilo la información exacta y precisa en torno a este segundo saqueo al patrimonio cultural de Michoacán.

Fuentes e información
Los hechos que publico en este post proceden de tres fuentes distintas:
Uno. Las actas levantadas ante el Ministerio Público por el departamento jurídico de la Secretaría de Cultura y que ningún otro periodista ha consultado a pesar de que están disponibles a quien las solicite.
Dos. Sendas entrevistas directas con las dos resguardos de sala encargadas de la sección de Arqueología del Museo del Estado (Coty Valle Carrillo, responsable de esa sección durante el turno matutino de entre semana y Mónica Vázquez, titular del turno de día completo en la misma sección los fines de semana y días festivos), y a las cuales tampoco nadie ha entrevistado, aunque la obligación ética profesional de cualquier reportero es entrevistar a todas las partes implicadas en un hecho.
Tres. Entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Cultura adscritos al departamento jurídico de la institución y con el director del Museo del Estado.
Y los hechos son los siguientes:

El segundo robo: la
información precisa
Apenas dos días después de que se descubriera el robo de la primera presea Generalísimo Morelos (emitida en 1942), hallazgo que tuvo lugar el sábado 22 de mayo de 2010, el Museo del Estado fue víctima de un nuevo saqueo que se descubrió el martes 25 de mayo por la mañana. En esta nueva ocasión se trató de dos collares pertenecientes al periodo Preclásico (situado entre los años mil 500 y 200 antes de Cristo, cuando se desarrollan en Michoacán las primeras sociedades de agricultores). Los collares son oriundos de territorios localizados en lo que actualmente son las comunidades de Tzintzimeo y La Mina, en Michoacán.
La descripción exacta de las piezas perdidas en este segundo robo es la siguiente:
Se trata de un collar de cálculos (piedrecitas) de ágata, de unos 10 centímetros de longitud, y de un collar de conchas marinas y piedras ágata, de alrededor de 20 centímetros de longitud.
Ahora bien. Entre el robo de la presea Generalísimo Morelos, probablemente cometido el mismo sábado 22 de mayo en que se descubrió que faltaba la medalla, y el levantamiento formal de la Averiguación Previa Penal ante el Ministerio Público, el martes 25 de mayo, transcurrieron tres días.
Sin embargo, entre la desaparición de los dos collares prehispánicos, ocurrida muy probablemente por la tarde del lunes 24 de mayo, y la denuncia penal formal ante las autoridades judiciales, que fue presentada apenas el jueves 10 de junio pasado, han transcurrido diecisiete días.
El retraso no ha sido responsabilidad del departamento Jurídico de la Secretaría de Cultura, sino del director del Museo del Estado, que dilató esas dos semanas en reunir lo necesario ante el licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, apoderado legal de la Secum para estos casos.


La noticia en Provincia
Mientras tanto, aunque el hurto de los collares se mantuvo en el mayor hermetismo posible, la información se filtró desde el martes 8 de junio por la noche a los medios de comunicación local y el anuncio de este segundo robo al patrimonio michoacano se hizo público el mismo jueves 10 de junio en que la Secum levantaba el acta correspondiente al primer hurto ante la PGJE, cuando los rotativos locales Provincia y La Jornada Michoacán ventilaron la información, pero con distintos detalles erróneos que van desde deslices mínimos hasta declaraciones que no se apegan a los hechos.
En la portada de la sección E (Artes y vida), de Provincia, por ejemplo, el periodista Ricardo Aguilera escribe:

“La sustracción ilegal de piezas en el Museo el Estado es más grave de lo que se pensaba: de la sala de arqueología, esa que resguarda los tesoros prehispánicos, recientemente también fueron sustraídos dos brazaletes de concha y piedra, confirmó José Luis Aguilera Ortiz, director de este recinto cultural.
“Pudimos darnos cuenta de este faltante apenas el domingo pasado (6 de junio), cuando se dio a aviso a las autoridades de la desaparición de la primera Presea ‘Generalísimo Morelos’ de la sala de etnología y se tomó la decisión de revisar el inventario del museo, pieza por pieza”, manifestó el sociólogo de formación.

En el quinto párrafo de esa nota, el reportero puntualiza:

“Es muy difícil precisar cuándo se efectuó este otro ilícito y, mucho más, tratar de ligarlo con la ausencia de la otra pieza” manifestó Aguilera Ortiz.

La única errata significativa del reportero Ricardo Aguilera se refiere a la fecha: el domingo 6 de junio, pero ese error está inscrito entre comillas, en la declaración que le hizo el funcionario público, quien está afirmando que "pudimos darnos cuenta de este faltante apenas el domingo pasado".

Versión de La Jornada Michoacán
Por su parte, el periodista Carlos F. Márquez, de La Jornada Michoacán, publicaba en la página 13 de ese matutino la siguiente información, acopiada en entrevista con el director del Museo del Estado:

“A raíz de que se verificó en el Museo del Estado el robo de la presea ‘Generalísimo Morelos’ que fuera otorgada en 1942 al médico Julián Bonavit Pérez, el personal de dicha institución cotejó las piezas existentes en cada una de las salas con el inventario más reciente del acervo y se detectó el faltante en la sala de arqueología de dos pulseras de concha y ágata pertenecientes al periodo preclásico de Michoacán. Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”.

En los párrafos tercero y cuarto de su nota, F. Márquez redacta, textual:

“La ausencia de las piezas se mantuvo inadvertida para los custodios de la sala de arqueología de los turnos matutino y vespertino respectivos al rol de entre semana y para la custodia del turno de fin de semana y días festivos. Fue hasta que se hizo el cotejo entre el acervo existente y el inventario que se percataron del faltante. José Luis Aguilera, director del Museo del Estado, informó que ya se dio aviso del incidente al Departamento Jurídico de la Secretaría de Cultura para que se hagan las adiciones pertinentes a la Averiguación Previa Penal 284/2010, abierta tras la denuncia del robo de la presea Generalísimo Morelos.
El inventario que sirvió de base al cotejo fue elaborado hace cuatro años, por lo que José Luis Aguilera afirma que no es claro cuándo pudieron desaparecer las pulseras y confió en que el momento del robo pudiera determinarse con las investigaciones penales y administrativas que se encuentran en curso”.

Versión en la denuncia penal
Lo significativo de ambos documentos periodísticos es que, en los dos, el director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera, está faltando a la verdad. Lo más grave (y de consecuencias que pueden ser hasta judiciales) es que lo mismo está sucediendo en el acta levantada ante el Ministerio Público el jueves 10 de junio, donde el punto seis de la denuncia señala:
“Es el caso que no se sabe con exactitud la fecha, momento y forma en que fueron sustraidos los objetos materia de la presente denuncia”.

Dos graves errores en la información
que publica La Jornada Michoacán

Lo preocupante en la nota de Carlos F. Márquez en La Jornada Michoacán es que hay dos afirmaciones informativas precisas que no se apegan a la verdad. Y una de dos: o el reportero se tomó libertades inadmisibles al redactar su material informativo o realmente está transcribiendo lo que le dijo el funcionario.
Estas afirmaciones son las siguientes:

A raíz de que se verificó en el Museo del Estado el robo de la presea ‘Generalísimo Morelos’ (…), el personal de dicha institución cotejó las piezas existentes en cada una de las salas con el inventario más reciente del acervo y se detectó el faltante en la sala de arqueología de dos pulseras de concha y ágata pertenecientes al periodo preclásico de Michoacán. Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás.

En el párrafo anterior, la frase que pongo en cursivas hace suponer que el mismo sábado 22 de mayo o en los días inmediatos posteriores, al revisar el acervo, se descubrió que ya faltaban los dos collares. Eso es falso.
La imprecisión se refuerza con la frase final que detalla:

“Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”

Segunda (en el tercer párrafo de la nota):

“La ausencia de las piezas se mantuvo inadvertida para los custodios de la sala de arqueología de los turnos matutino y vespertino respectivos al rol de entre semana y para la custodia del turno de fin de semana y días festivos. Fue hasta que se hizo el cotejo entre el acervo existente y el inventario que se percataron del faltante”.

Esta errata afirma explícitamente que las resguardos de la sección de Arqueología no se dieron cuenta del robo de los collares inmediatamente, sino hasta el presunto cotejo. Pero en la mismísima Averiguación Previa Penal 299/10-1XXII, que recoge declaraciones de las actas administrativas internas emitidas por las dos resguardos, se puntualiza que Coty Valle, encargada del turno matutino de entre semana en la sala afectada, reportó el hecho tan pronto lo descubrió, el martes 25 de mayo, en tanto que Mónica Vázquez, que hace lo propio los fines de semana, levantó su documento el sábado 29, tan pronto hacer la primera inspección de su sala.

La versión de los trabajadores
Estas imprecisiones publicadas por Carlos F. Márquez en La Jornada Michoacán (ya por error del periodista, ya porque recogió la versión del funcionario, que así faltaba a la verdad), causaron la indignación de las trabajadoras citadas y de otros trabajadores del Museo del Estado.
En entrevista con las custodios de sala María Cleotilde (Coty) Valle Carrillo y Mónica Vázquez, responsables de la sección de Arqueología del Museo del Estado y quienes tienen una experiencia de más de dos décadas en el cuidado de las reliquias en resguardo de la actual Secretaría de Cultura (antes IMC), ambas hacen una precisión sustancial.
Mónica Vázquez indica en entrevista realizada el jueves 10 de junio en el Archivo Histórico Municipal del Ayuntamiento de Morelia, donde también trabaja:
“Queremos decir públicamente que, tras el descubrimiento del robo de la presea Generalísimo Morelos, el sábado 22 de mayo, todo el personal del museo nos entregamos a la tarea de revisar las salas bajo nuestra responsabilidad para confirmar que no faltara ninguna pieza del acervo. En esa revisión visual, los dos collares del preclásico estaban en su vitrina, que está etiquetada con el número de registro 2105050010308800007”.
Coty Valle añade, en entrevista realizada este pasado viernes 11 de junio por este blog:
“El lunes 24 de mayo, al comenzar mi turno matutino, que se cumple de lunes a viernes, yo estaba muy alerta tras la fuerte impresión de saber que nos habían robado la Presea Generalísimo Morelos de la planta alta, así que ese lunes yo revisé con especial esmero la sala de arqueología, que es la que me corresponde, y entre las 13:50 y las 14:00 horas de ese lunes 24 de mayo, cuando entregué las salas de la sección porque mi turno había terminado, todo estaba sin novedad. Fue hasta el día siguiente, el martes 25 de mayo, cuando al llegar a mi turno, a las 10:00 de la mañana y hacer la inspección preliminar a la apertura de la sección al público, me di cuenta de que faltaban piezas y lo reporté de inmediato”.
Los reportes, debe ser dicho aquí, están todos por escrito y el director del Museo del Estado fue oportunamente notificado de todo esto.
En este sentido, cuento con respaldo de todos los documentos, incluyendo las dos denuncias penales levantadas ante el Ministerio Público, que son, por sí mismas, la “versión oficial” del caso.
De modo que el director del Museo del Estado ha faltado a la verdad cuando le reveló a Carlos F. Márquez, de La Jornada Michoacán, que “no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”.
También ha faltado a la verdad al revelar lo propio a Ricardo Aguilera
Lo más grave de todo es que le ha faltado a la verdad al licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, apoderado jurídico de la Secretaría de Cultura.


Conocimiento y omisión
A la luz de los hechos, la verdad es que se conoce perfectamente el espacio de tiempo en el que probablemente se cometió el robo de los dos collares precolombinos: ocurrió durante el turno vespertino del lunes 24 de mayo de 2010, del que se ocupa una custodio que apenas fue designada para ese puesto hace muy poco tiempo, por el propio director del Museo del Estado.
Lo extraño del caso es que en el mismísimo expediente levantado ante el Ministerio Público el jueves 10, todas las declaraciones acopiadas se refieren al martes 25, incluyendo la de la custodio encargada del turno de la tarde, María de Lourdes Mondragón Cortez.
No se habla en absoluto de su turno el lunes 24.
El asunto es muy grave, toda vez que no han sido los trabajadores, sino el propio José Luis Aguilera, como director del museo, el que ha acudido a realizar todos los trámites alusivos a los robos ante la Secretaría de Cultura, a fin de que sea el departamento jurídico de la dependencia el que integre el expediente, como es su trabajo.
Pero al omitir información, es decir: al faltar a la verdad en detalles como el del momento probable en que se cometió el hurto, pasando por alto que Coty Valle había reportado “sin novedad” en su inspección del lunes 24 de mayo, Aguilera Ortiz está comprometiendo a la propia Secretaría de Cultura, ya que es el licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, en su papel de apoderado jurídico de la Secretaría de Cultura, el que está firmando las denuncias y sobre el que podrían recaer responsabilidades por faltar a la verdad en una declaración ministerial.
La pregunta que se debe formular a la luz de todo esto es: ¿por qué, si sabe lo que sus trabajadores le han revelado, José Luis Aguilera ha estado difundiendo una versión distinta?
Es decir, ¿a quién está protegiendo y por qué? Son preguntas importantes, pues la actitud del funcionario amenaza con comprometer a toda la Secretaría de Cultura por omitir hechos. Ya se sabe lo que dice el refrán: “la verdad está en los detalles”.
Y mientras tanto, el patrimonio michoacano es el que está padeciendo.

Entrevistas pospuestas
Hasta el pasado viernes 11 de junio, el director del Museo del Estado, José Luis Aguilera Ortiz, evadió olímpicamente cualquier entrevista conmigo. Como que estar “a cuadro” en una videograbación no le resulta grato.
El jueves 10 de junio, en dos ocasiones, lo intercepté para entrevista y en las dos la pospuso para “más tarde” y prefirió sostener dos charlas “off the record”, a las cuales accedí con su promesa de encontrarnos el viernes… pero ese encuentro no se cumplió sino hasta la tarde de ese día. Sólo uno de los fragmentos más significativos es el que presento con este post, pero desahogaré la entrevista completa.

EN VIDEO


El fragmento sustantivo de una entrevista realizada con el sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, director del Museo del Estado, el pasado viernes 11 de junio poco antes de las 18:00 horas, en la que se le insiste sobre el tema de la precisión en las estimaciones sobre el momento del robo de los collares. El funcionario sostiene que hay un lapso "de días".


Paracaidas anuncia su encuentro de Letras Independientes. La actividad comienza el jueves

Con la presencia de autores como los moneros tapatíos Jis y Trino, del escritor tijuanense Rafael Saavedra, del chiapaneco Ulises Córdova Ochoa y diferentes colectivos tanto literarios como audiovisuales, el jueves de la semana próxima comienza en Morelia el Quinto Encuentro Nacional de Letras Independientes, promovido por la agrupación local Colectivo Paracaídas.

El encuentro es organizado con apoyos del Programa de Desarrollo Cultural para la Juventud auspiciado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura de Michoacán, así como por diversas instituciones y grupos independientes. También participan como colaboradores firmas privadas como Entre el pincel y la pluma, el Centro cultural La Casa de las Musas y el hotel Pórtico. Las jornadas del encuentro se extenderán del 17 al 19 de junio en instalaciones de la Casa de la Cultura de Morelia.
El objetivo es propiciar la retroalimentación entre los creadores artísticos y promotores culturales del país.

Fortalecer relaciones interdisciplinarias
En un comunicado de prensa, el colectivo Paracaidas detalla que las metas son fortalecer los vínculos entre editoriales, publicaciones culturales, librerías, promotores culturales y escritores, así como promover el diálogo interdisciplinario entre los exponentes del arte: autocrítica y proyección de la creación, dar cabida en el encuentro a diversas expresiones artísticas y crear espacios alternativos para la presentación de libros y revistas.
De acuerdo al comunicado, en sus anteriores ediciones este encuentro han logrado convocar a más de 200 personas entre participantes y espectadores de todo el país.

Desde Tijuana hasta el Suchiate
Para la presente edición se contará con la presencia de creadores de Tijuana, Guadalajara, DF, Chiapas, Guerrero y Michoacán.
Entre las actividades programadas para el V Encuentro sobresalen la presentación del libro Asuntos Moneros de Jis y Trino (Guadalajara); la Revista Picnic (DF); el libro Crossfader de Rafael Saavedra (Tijuana), el libro Extracto de espejo, ganador del premio Juan José Arreola 2009, de Karla San Domingo (Guadalajara), la antología poética La vuelta al mundo en ochenta camas, de Ulises Córdova Ochoa (Chiapas), asi como revistas culturales tales como Zarabanda, revista de la Sogem (DF), Viento en Vela (DF) y Migala (DF), además de presentaciones de colectivos artísticos, charlas literarias y mesas de lectura.
Entre los proyectos estatales se presentarán Art.Fanzine Monocromo, Cyan Estenopo y creadores como Raúl Gordillo y Francisco Javier Larios.
Asimismo, se presentará un proyecto independiente de fotografía estenopeica denominado Cyan Estenopo y el Taller de Gráfica La Pezuña.

Para trinar a gusto
Una de las actividades más atractivas del Encuentro es un Rally Twittero que consistirá en escribir un cuento colectivo (a tantas manos como participantes se inscriban) cuya creación se desarrollaráen tiempo real a través de Twitter. El rally se podrá seguir en línea y habrá un solo ganador cuyo premio consistirá en seiscientos pesos en efectivo y un paquete de libros y revistas.
Entre otras actividades alternas que tendrán su sede en el Centro Cultural y Gastronómico Cactux (1ro de mayo #98 Centro) están previstas proyecciones de películas, documentales y la realización de un concurso breve de cuento futbolero.

El colectivo Paracaidas tiene un núcleo integrado por los autores Alejandra Quintero, Óscar Quevedo y Francisco Valenzuela. Los interesados en más detalles pueden acceder al blog del colectivo(http://www.colectivoparacaidas.blogspot.com/) o escribir a colectivoparacaidas@gmail.com.

Representantes de la Filmoteca de la UNAM, de la Secretaría de Cultura de Michoacán y de la Filmoteca de Michoacán durante la conferencia de prensa.

A fin de difundir y actualizar conocimientos sobre el acopio, conservación, restauración, catalogación, documentación y difusión de archivos audiovisuales ya sean fílmicos, videográficos o digitales, la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), la Filmoteca de la UNAM y la Filmoteca de Michoacán dieron a conocer que Morelia será la sede del Diplomado Regional de Preservación de Imágenes en Movimiento. La iniciativa, primera de su tipo en el interior del país, es respaldada por el programa Escuela sobre ruedas, de Ibermedia; por la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), el Conaculta y el Fondo Regional Centro Occidente La actividad académica congregará en la capital michoacana a personal que maneja o que tiene relación con este tipo de archivos en instituciones académicas y culturales, medios de comunicación, archivos, videotecas y otros organismos, ya sean del sector público, del privado o no gubernamental, a fin de coadyuvar a su profesionalización. La conferencia de prensa fue presidida por Jaime Hernández, secretario de Cultura en el Estado; Guadalupe Ferrer, titular de la dirección general de Actividades Cinematográficas de la Filmoteca de la UNAM y por Javier Morett, director de la Filmoteca de Michoacán.

Propuesta michoacana
El director de la Secum detalló que al seno del Fondo Regional Centro Occidente, que congrega a nueve estados del país y que actualmente es encabezado por la Secretaría de Cultura de Michoacán, nuestro estado presentó la propuesta de realizar aquí el Diplomado Regional de Preservación de Imágenes en Movimiento a partir de una sugerencia formulada por el investigador y realizador Javier Morett. La Secum incorporó al proceso preparatorio a la maestra Ramona Polino y al biólogo Arturo Chávez Carmona, de la propia Secum “para consolidar un proyecto sólido para el acopio, la conservación, la restauración, la catalogación y la difusión de acervos fílmicos, videográficos y digitales”. El funcionario explicó que el Fondo Regional Centro Occidente aportará 450 mil pesos para esta actividad, a los que se sumarán 10 mil dólares que el Programa Ibermedia, surgido de la Cumbre de Presidentes Iberoamericanos, destinará a través de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos. Los recursos serán monitoreados rigurosamente por el Fondo Regional.

Iniciativa pionera
Mientras, Javier Morett acentuó el hecho de que un evento de estas características no se había dado hasta ahora en el interior del país y para el cual se conjuntaron diversos factores: apoyos de la Secum y del Fondo Regional Centro Occidente, “pero yéndonos más lejos, es resultado de la labor de rescate y preservación emprendida por la Filmoteca de la UNAM, que está conmemorando cincuenta años de su fundación”.

Por la memoria audiovisual del país
En su turno, Guadalupe Ferrer Andrade, directora general de Actividades Cinematográficas de la Filmoteca de la UNAM señaló que el proyecto hace extensiva al resto del país “una tarea que ha asumido la Filmoteca de la UNAM y que ha sido la de tratar de salvar toda la imagen cinematográfica que hemos recibido de muchas fuentes: de depósitos, rescates, donativos o hallazgos. Ha sido la UNAM la que incluso ha generado una filosofía y una política de conservación de lo que es la memoria histórica audiovisual de nuestro país”. Dijo que Javier Morett se acercó a la Filmoteca de la UNAM para plantear la idea del seminario. La institución echó mano, a su vez, de sus relaciones con la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAT), que congrega a ciento cincuenta archivos de todo el mundo, entre ellos los más importantes del orbe, cuya tarea es comprometerse a la conservación del material audiovisual y “luchar porque los gobiernos del mundo reconozcan que cuidar el material audiovisual es un compromiso con la sociedad y con la historia de sus naciones”. “La FIAF opera los fondos de Ibermedia, que es el programa más exitoso de la cumbre de presidentes iberoamericanos. Estos fondos son para capacitación en la preservación de archivos audiovisuales latinoamericanos en el programa Escuela sobre Ruedas”, puntualizó. Explicó asimismo que hasta la fecha son pocos los estados del país que cuentan con filmotecas en forma o acervos similares, entre ellos Nuevo León Zacatecas y Colima, al lado de Michoacán.

Colaboración y desarrollo
El diplomado, ya se dijo, está dirigido al personal de archivos regionales de imágenes en movimiento, organizadores de festivales cinematográficos, canales de televisión cultural, áreas de producción audiovisual en instituciones culturales, instituciones de investigación y docencia a nivel superior y escuelas de cine y afines de los estados de la región Centro Occidente. Entre los objetivos específicos se encuentran generar soluciones prácticas para la preservación de materiales cinematográficos y de video, para su implementación en las instituciones participantes. Posibilitar el establecimiento de políticas de conservación, y extender prácticas de rescate, restauración, investigación, catalogación y difusión que preserven con mejores cualidades el patrimonio cultural plasmado en imágenes en movimiento. Fomentar el intercambio de materiales y de información, así como otras formas de colaboración interinstitucional entre archivos de imágenes en movimiento de productoras institucionales, canales de televisión cultural, a nivel regional.

Perfil del diplomado
El diplomado tendrá un costo de inscripción abierta de 15 mil pesos y estará conformado por sesiones teóricas y desarrollo de prácticas relacionados con la preservación de imágenes en diversos soportes analógicos y digitales; conferencias presenciales y visitas de trabajo a laboratorios, archivos y talleres de preservación de imágenes en movimiento. El Consejo Académico estará integrado por el titular de la Dirección General de Actividades Cinematográficas y/o su representante. El Secretario de Cultura del Estado de Michoacán y/o su representante. El representante del Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán. El Coordinador del Diplomado por parte de la Filmoteca Michoacana. El diplomado tendrá una duración de 120 horas, con periodicidad quincenal, entre los meses de junio y noviembre del 2010, los viernes de 17:00 a 22:00 horas y los sábados de 9:00 a 14:00 horas, además de, en su caso, visitas programadas a instituciones relacionadas. En total serán 6 módulos con 24 sesiones. Los interesados deberán presentar una breve carta de motivos para cursar el diplomado al solicitar su inscripción. A través del Fondo Regional Centro Occidente se otorgará beca a dos personas por entidad federativa, es decir un total de 20 personas, tomando en cuenta que Michoacán cuenta con dos Instituciones participantes en el Fondo: la Secretaría de Cultura y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, podrán inscribirse otras personas, siempre y cuando participen en algún organismo vinculado al tema de estos cursos, quienes deberán pagar una cuota de recuperación. El número de inscritos no deberá ser mayor de 32 personas. La fecha de inicio será el 18 de junio de 2010, teniendo como sedes el Centro de Investigación y Desarrollo del Estado de Michoacán y la Filmoteca Michoacana, en Morelia, Michoacán. También fungirán como sedes la Filmoteca UNAM y otros archivos y empresas e instituciones del ramo, donde se realizarán visitas de trabajo en grupos reducidos a lo largo de los meses previstos en períodos de tres días por parte de los inscritos. Se han elegido instructores y ponentes especialistas de la Filmoteca UNAM, entre los que se encuentran Francisco Gaytán y Francisco Ohem, subdirector de rescate y restauración, y subdirector de acervos respectivamente, así como especialistas de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos entre ellos Vittorio Boarini, director de la Fundación Fellini, de Rimini, Italia; Camilla Blot-Wellens, directora del acervo fílmico de la Cinemateca Francesa, y Rosario López de Prado, directora de Catalogación de la Filmoteca Española, entre otros. Se otorgará un diploma a los alumnos que acrediten el 85 % del contenido del diplomado y la evaluación satisfactoria de su proyecto, avalado por las instituciones participantes.

EN VIDEO


Lo esencial de la conferencia de prensa. Declaraciones del secretario de Cultura de Michoacán, Jaime Hernández Díaz; de la titular de la dirección de Actividades Cinematográficas de la Filmoteca de la UNAM, Guadalupe Ferrer, y del director de la Filmoteca de Michoacán, Javier Morett.



El secretario de cultura de Michoacán durante la conferencia de prensa para dar a conocer el Diplomado regional de preservación de imágenes en movimiento, al término de la cual fue abordado en relación con el hurto cometido en el Museo del Estado y las alternativas posibles para mejorar la seguridad en los museos dependientes de la Secum.

Trabajar en pos de una disciplina que fortalezca la responsabilidad de todo el personal que labora en los museos dependientes de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) es el objetivo inmediato de la institución, a la luz del robo cometido en el Museo del Estado hace unas semanas, cuando se sustrajo de una sala en la planta alta del recinto la primera presea Generalísimo Morelos.
El funcionario fue entrevistado por medios locales ayer pasado el mediodía, al término de una conferencia de prensa organizada para anunciar un diplomado de conservación de acervos fílmicos y audiovisuales.
Durante la entrevista el historiador puntualizó que, aparte del proceso que se sigue por parte de autoridades de la Procuraduría General de Justicia del Estado, ante las que se presentó la denuncia por el hurto, la Secum emprende tareas similares.
“Está en curso nuestra propia investigación administrativa para deslindar responsabilidades en el caso del robo de esta pieza y, sobre todo, para establecer una disciplina más rigurosa en materia de seguridad.
Cuestionado por el periodista Carlos Márquez (La Jornada Michoacán), en el sentido de que el director del Museo del Estado, José Luis Aguilera, opinó que sentía que museos como el del Estado habían sido discriminados por el Gobierno Estatal a favor de inmuebles como el Centro Cultural Clavijero, Hernández Díaz rechazó la impugnación. Dijo:
“Es falso ese planteamiento. El Centro Cultural Clavijero no compite con los demás museos. Es simplemente que era necesario tener un centro cultural como el ex Palacio Clavijero, pero somos conscientes de los museos; cada año se invierten fuertes recursos en los museos dependientes de la Secretaría. Para nosotros no existen museos de primera ni de segunda categoría.
Poco antes, Poliedro le había propuesto al funcionario, pensando en las realidades presupuestarias que vive la entidad desde un punto de vista absolutamente realista:
Estoy honestamente convencido de que, en materia de seguridad para los museos, contar con tecnología moderna es deseable, pero no decisivo. Como le hacía notar al director del Museo del Estado la semana pasada, más importante es que el personal que trabaja en esos espacios se sujete a una disciplina mínima indispensable: que los visitantes se registren en el libro de visitas, que se impida el acceso con mochilas y sobre todo que los resguardos de sala estén realmente al pendiente de las personas. Pero para que esta disciplina se cumpla, yo no sé si los museos o la Secretaría de Cultura cuenten con manuales de procedimientos que deslinden con precisión las funciones que cada trabajador debe cumplir en un museo.
El secretario de cultura contestó:
“En el marco de las propias…. yo no diría ‘dificultades’, porque es permanente la escases de recursos en determinadas áreas, pero en el marco de este estado de cosas, es muy importante que en todos los museos exista orden y disciplina. Mucho del trabajo que se realiza en los museos descansa en el papel que realizan los custodios y los responsables de salas”.
“Cada uno de los museos tiene documentos internos de trabajo desde sus orígenes. Pero hasta hace muy poco tiempo estamos en un proceso de actualización de todos los manuales. Nos encontramos en ese proceso porque queremos que los museos formen parte de una normatividad sancionada perfectamente por todas las instancias del gobierno, con el objeto de que esos manuales o criterios de trabajo, que existen en cada uno de los museos, se formalicen y nos permitan un trabajo mucho más eficiente y más disciplinado”.
Más adelante, otra intervención le señalaría al Secretario de Cultura que la tecnología sí es decisiva. El reportero en cuestión adujo : “Simplemente, con una cámara de video de circuito cerrado, habría más posibilidades de identificar a quien cometiera algún delito o irregularidad dentro de un museo” e interrogó a Hernández Díaz acerca de cuándo se podría contar con tecnología moderna para los foros museísticos locales.
“Yo creo que vamos caminando justamente hacia allá –dijo el funcionario–. Porque junto a este proceso de la necesidad de contar con los manuales de procedimientos y con la reglamentación adecuada, lo que yo juzgué primero, inminente, es que no se nos cayeran los museos. Yo quisiera recordar que hicimos intervenciones en el transcurso de los años anteriores en el Museo del Estado, el Museo de Arte Colonial... Estamos en este proceso en estos momentos en la Casa Natal de Morelos”.
“Lamentablemente ocurren estas circunstancias que son ya conocidas en el caso del Museo del Estado, pero se atraviesan en un proceso en el que nosotros no quisiéramos modificar criterios. El propósito de este año es destinar los recursos de que disponemos para actualizar la museografía de la Casa Natal de Morelos y dotarlo de un sistema moderno”.

EN VIDEO


Fragmentos de la entrevista con el secretario de cultura de Michoacán en torno a las medidas de seguridad en los museos de la institución.


La presea Generalísimo Morelos, tal como se entrega en la actualidad, chapeada en oro. La pieza robada del Museo del Estado estaba acuñada en una aleación de plata y esmalto.

La histórica primera presea Generalísimo Morelos, que fue emitida en el año de 1942 por el Ayuntamiento de Morelia, fue robada del Museo del Estado hace dos semanas. El hurto fue cometido poco después de que se entregó la edición 2010 de ese galardón, durante las conmemoraciones por el aniversario de la ciudad, el pasado 18 de mayo.
La pieza arrebatada al patrimonio en resguardo de la Secretaría de Cultura se localizaba en la sección de etnología del Museo del Estado, en la planta alta de ese recinto, y perteneció al doctor Julián Bonavit (1872-1953), científico, divulgador y rector nicolaita. La familia del personaje fue la que donó a los acervos del Museo del Estado (fundado en los años ochenta) tanto la presea como una parte significativa de la biblioteca del doctor Bonavit.
La presea, que originalmente era acuñada en una aleación de plata y esmalto, y que actualmente se entrega chapeada en oro, es la prenda con que la autoridad edilicia de la capital michoacana reconoce cada año “a aquellos morelianos que excepcionalmente se hubieren distinguido en las ciencias, en las artes o por sus virtudes cívicas”.

La pieza y la denuncia
La presea Generalísimo Morelos que fue sustraída del Museo del Estado estaba acuñada en una aleación de plata y esmalto y presentaba la forma de una cruz ankorada ceñida por un círculo. En su anverso, al centro, ostentaba en sobrerrelieve el rostro de José María Morelos. En su reverso, también en la parte central, presentaba el escudo de armas de Morelia.
El descubrimiento de que la pieza ya no se encontraba en su vitrina se hizo el sábado 22 de mayo y al día siguiente, domingo 23, ya informadas de los hechos las autoridades de la Secretaría de Cultura, el Departamento Jurídico de la institución, acompañado por el director del museo, hizo del conocimiento de los hechos a la Procuraduría General de Justicia del Estado.
La Mesa II de la XXII Agencia del Ministerio Público tomó conocimiento de los hechos ese mismo domingo 23 de mayo e instruyó a los afectados para que acopiaran y presentaran la información necesaria, de manera documental, en el siguiente turno de la agencia, 48 horas después.
Fue así como el martes 25 de mayo se levantó formalmente la Averiguación Previa Penal número 284/2010, en la cual se emprenden las investigaciones correspondientes.

Dos o tres, los ladrones
El robo de la primera presea Generalísimo Morelos delata un grave relajamiento en la disciplina del Museo del Estado en general y en el trabajo de los resguardos de sala responsables del área donde se localizaba la pieza, en particular, ya que para sustraer la presea fue necesaria por lo menos la intervención de dos o tres personas: idealmente, dos que fueran capaces de levantar el pesado capelo de cristal y una tercera que introdujera la mano para extraer la prenda. También es posible (aunque más improbable) que el delito lo hayan cometido sólo dos personas.
La razón de lo anterior estriba en que la base de la vitrina que resguardaba a la pieza tiene pestañas de madera que impiden que una sola persona pueda levantar el capelo de vidrio, inclinándolo por cualquiera de sus lados. En cambio, la protección sólo puede ser retirada levantando el capelo en una posición vertical, para lo cual se precisan obligadamente dos personas colocadas en extremos opuestos del cubo de vidrio.

“Regresar a la norma”
Entrevistado en exclusiva el pasado jueves 3 de junio hacia las 13:40 horas, el director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, se reservó declarar acerca de los detalles esenciales del incidente, aduciendo prudencia ante una posible malinterpretación “en el sentido de que estamos entorpeciendo las investigaciones”.
La entrevista, captada en video, puede verse al final de este post. También se puede ver en Youtube, con mejor tamaño y resolución de imagen haciendo click
aquí. Sería muy divertida si el asunto no fuera tan delicado.
Mientras, acerca del tema de las medidas de seguridad, el funcionario afirmó que “ahorita, por lo pronto, hemos platicado con todos los resguardos de sala para regresar a la norma
Este “regresar a la norma” implica retomar medidas elementales: registrar a todos los visitantes, impedir su acceso con mochilas al museo y exhortar a los resguardos de sala a que estén realmente al pendiente de la gente que visita el recinto museístico.
Al parecer, por lo que declaró el director, estas medidas no se estaban respetando. Aquí es donde el cuestionamiento inevitable es: ¿qué clase de director permite que su personal se relaje al punto de hacer posible un hurto como el de la presea?
El funcionario afirmó: “Estamos distribuyendo mejor al personal en las salas porque hay algunos puntos ciegos que deben estar vigilados. Eso es todo, por lo pronto. Nos hemos reunido con todos los resguardos de sala de todos los turnos para exhortarlos a que no descuiden su trabajo”.
En cuanto a las investigaciones que se siguen, afirmó: “Todavía ayer (miércoles 2 de junio) fue a declarar otra persona (al Ministerio Público) y va a ir a declarar otro compañero, hasta agotar lo que la Procuraduría considere necesario de investigación”.

Disciplina y seguridad
El único museo moreliano que cuenta con medidas electrónicas de seguridad desde hace más de veinte años es el Museo Regional Michoacano “Dr. Nicolás León”, dependiente del INAH, con su sistema de cámaras de circuito cerrado. Le sigue el museo de sitio Casa de Morelos.
Todos los demás (los tres museos de la Secretaría de Cultura, el del Poder Judicial, el de las Artesanías, la Casa Natal de Morelos, los cuatro de la Universidad Michoacana –si se cuenta la sala Melchor Ocampo– y el Museo del Fósil) carecen de los beneficios de la tecnología.
Pero lo cierto es que, de no ser por descuidos y relajamientos elementales en la disciplina del personal, ninguno de esos espacios requeriría de medidas excepcionales de vigilancia ni de dispositivos de alta tecnología. Véase si no: durante esta década, varias exposiciones han sido objeto de hurtos. En todos los casos, el factor clave ha sido la falta de disciplina entre el personal.
Y las medidas que se ocupan son muy simples: impedir que el público ingrese con mochilas a las salas. Mantener por lo menos un custodio, vigilante o edecán en cada sala o piso, al pendiente de los visitantes. Requerir, sin excepciones, que toda persona se registre, consignando la hora de su entrada y salida.
Estas tres reglas de oro bastan para impedir, razonablemente, cualquier saqueo.
Basten dos botones como ejemplo de lo anterior.
En 2007 desapareció una pieza del Museo del Estado. No era (como se dijo, amarillistamente, “la pistola del general Francisco J. Mújica”, sino un arma de aquella época). ¿Qué sucedió? La responsable de la sala de donde se sustrajo el objeto había bajado a la dirección del museo a responder una llamada telefónica y nadie se quedó en su lugar.
También en 2007 alguien sustrajo de la planta baja del Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce un pequeño óleo de Luis López Torres. Esa vez la falta de disciplina también fue clave: las edecanes estaban ocupadas de atender a la gente reunida para una conferencia sobre cartel japonés y las tres salas de la planta baja fueron dejadas a solas. No se aplicó la norma de impedir que los visitantes ingresaran sin mochilas. La suma de hechos desafortunados consumó el hurto. El patrón se repite ahora, con el robo de la primera presea Generalísimo Morelos en el Museo del Estado.

Robos en el Siglo XXI
Estos son los hurtos más significativos cometidos en museos y foros morelianos durante la presente década.

  • 2003 Congreso del Estado. Hurtan el grabado El herido, de Alfredo Zalce, durante exposición temporal de homenaje. Colección del autor.
  • 2003 Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce. Desaparecen dos grabados de Alejandro Delgado en exposición temporal. Colección del autor
  • 2004 Casa Natal de Morelos. Roban litografía del Siglo XIX. Acervo del Gobierno del Estado.
  • 2004 Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce. Lienzo No se sabe todavía, del autor tapatío Felipe de la Torre en exposición temporal. Colección del autor
  • 2005 Casa de la Cultura de Morelia. Dos grabados de la artista checa Mila Judge-Fürstová en exposición temporal. Acervo de la embajada de la República Checa en México.
  • 2005 Museo del Estado. Dos fotografías de Antonio Zirión en exposición temporal.
  • 2005 Museo de Arte Colonial. Facsímil de Mapa de la Provincia Carmelita de la Nueva España, en exposición permanente. Colección del Frente de Afirmación Hispanista.
  • 2007 Museo del Estado. Pistola de la época del general Francisco J. Mújica. Colección del museo.
  • 2007 Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce. Óleo de Luis López Torres en exposición temporal. Colección del autor.
  • 2010 Museo del Estado. La primera presea Generalísimo Morelos, entregada por el ayuntamiento de Morelia en 1942 a Julián Bonavit. Acervo del Museo.

Preseas e historia
Desde el 18 de mayo de 1942 hasta el 18 de mayo del actual 2010, un total de 95 preseas Generalísimo Morelos han sido entregadas por el poder municipal en 55 emisiones, las cuales adquirieron una periodicidad anual definitiva a partir de 1965.
Antes de esa fecha, intervalos de hasta cinco años mediaron entre la entrega de una y otra presea. Pero casi siempre, desde el comienzo, la ceremonia de entrega se ha emprendido en duplas.
En sus primeras cinco ediciones, por ejemplo, los galardonados fueron:
Maestro Ignacio Mier Arriaga y doctor Julián Bonavit (1942). Maestro Miguel Bernal Jiménez y doctor Salvador Jara (1945). General Lázaro Cárdenas del Río y doctor Salvador González Herrejón (1950). Doctor Ignacio Chávez Sánchez y licenciado Antonio Arriaga Ochoa (1954), y doctor Samuel Ramos Magaña y profesor Jesús Romero Flores (1955).
El doctor Bonavit, autor de libros como Historia del Colegio primitivo y nacional de San Nicolás de Hidalgo (1958) y de artículos de divulgación de consulta internacional como Esculturas tarascas de caña de maíz y orquídeas fabricadas bajo la dirección del Ilmo. Señor Don Vasco de Quiroga (Anales del Museo Michoacano, sept. 1944, n° 3, segunda época), fue uno de los intelectuales más activos de su tiempo en Michoacán y en su vida pública llegó a ser rector nicolaita.

EN VIDEO


El director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, en entrevista con este blog el pasado jueves 3 de junio. Lo sustantivo de su declaración: "Hay que regresar a la norma" dentro del museo en materia de medidas de seguridad.
Ve este video con mejor calidad en
Youtube


Pasando por alto esa "pero a ver... ¿cómo lo vas a manejar esto?", hay una declaración sustantiva del sociólogo José Luis Aguilera en la entrevista que aparece en video más arriba: aquella que señala que hay que "regresar a la norma".
Y es que la norma es muy sencilla y muy eficaz: marca que cada trabajador, en los museos, cumpla con el trabajo que desempeña. En el caso de los resguardos o custodios o edecanes de sala, que estén siempre al pendiente de los visitantes.
Porque el robo de la presea Generalísimo Morelos sólo fue posible porque los ladrones pudieron moverse a sus anchas durante 20 ó 30 segundos, enteramente libres de "miradas indiscretas" o de presencias que los hicieran "pensarlo dos veces" antes de consumar el hurto.
"Regresar a la norma" también conduce a preguntarse cuándo dejó de respetarse esa norma y por qué.
Evidentemente, una parte de la respuesta tiene que ver con el mismísimo director del recinto museístico y obedece a la lógica de una frase que dicta: "Si la cabeza está mal, todo está mal". En efecto, un director de museo está, entre otras cosas, para fijar una disciplina, particularmente en materia de medidas de seguridad. Unas medidas que, además (y lo digo muy sinceramente) no tienen por qué ser necesariamente muy sofisticadas.
Generalmente, cada vez que se ventila públicamente un robo de este tipo, los medios de comunicación locales se desgarran las vestiduras y cuestionan "dónde están las cámaras" de circuito cerrado y otras medidas que implican tecnología electrónica para resguardar nuestro patrimonio.
Pero la verdad es que, aunque deseable, esa tecnología no es decisiva en materia de seguridad. Basta en cambio con que el personal de los museos, tanto el de sala como los vigilantes, "hagan la tarea" y desquiten el sueldo que devengan manteniéndose al pendiente de sus visitantes... tanto para atenderlos, claro, como para monitorearlos.
El relajamiento de la norma no puede ser sino consecuencia de una dirección débil (que, dicho sea de paso, en estos momentos es la constante en todos los museos de la Secretaría de Cultura, a excepción, quizás, de la Casa Natal de Morelos).
¿Hará falta que comience otra rachita de hurtos, como la de 2007 (qué sospechosa fue, por cierto), para que los museos del Gobierno del Estado dejen de ser la caricatura de sí mismos en que están convertidos y garanticen la seguridad del patrimonio que alojan, y que es la memoria y la historia de todos los michoacanos?


El escritor michoacano Fernando López Alanís durante la conferencia.

En un año de conmemoraciones patrias que hasta el momento no se ha caracterizado por las actividades de divulgación, sino por un generalizado relajamiento en la actitud dedicada a los temas de nuestra memoria histórica, el dramaturgo, columnista periodístico y ensayista Fernando López Alanís ha hecho un llamado a no ceder a la salida fácil de “los chistes o de las mentadas de madre” contra el gobierno o contra los asuntos alusivos a la Independencia y la Revolución mexicanas.
El autor zitacuarense, autor de obras teatrales de tema histórico y quien también ha sido funcionario del sector educativo michoacano, participó en el programa de divulgación Viernes Culturales, que cada semana organiza el museo de sitio Casa Natal de Morelos.
Allí, con el tema Mexicanos traidores y descastados 2010, consideró que la ligereza con que se están abordando los temas patrios del Bicentenario y del Centenario genera un peligroso movimiento de desprestigio hacia esos episodios históricos y sus protagonistas.
Lo grave de tal estado de cosas, afirmó, consiste en que la trivialización y manipulación de tales hechos contribuyen a convertirnos en un pueblo más sumiso, más susceptible a la manipulación en temas que son sustantivos para nuestra realidad actual.

Al comienzo de la velada, durante la lectura de una misiva recibida desde Europa.

Desprestigio sistemático y omisiones dirigidas
El ponente advirtió contra la trampa de suponer que el mero hecho de hacer chistes y de trivializar a los personajes de nuestra historia, o de solamente burlarse e insultar al gobierno, sean expresiones que ensanchan nuestra libertad. Por el contrario –dijo–, tal relajamiento distorsiona el sentido de los héroes y de sus gestas y empobrece la capacidad crítica para reaccionar ante los desafíos de nuestro tiempo.
La plática dio inicio con una anécdota: el contenido de un correo que le escribió a López Alanís un amigo que actualmente radica en Francia. La misiva acentúa la manera en que México es percibido por algunos sectores del extranjero, así como las apreciaciones del propio autor en torno a México, visto desde “el otro lado” del Atlántico. Uno de los acentos de la epístola se ocupa de señalar la manera en que la economía nacional sufre una despiadada sangría por parte de diferentes firmas trasnacionales.
Desde ese punto de partida, el autor de José María sostuvo que, aunque en apariencia parezca positivo “desacralizar a los héroes” para “volverlos más humanos”, en realidad esa premisa está siendo manipulada para arrebatarle a esas figuras todo sentido de respeto y de inspiración.
“Están desprestigiando por completo todo el movimiento de Independencia –indicó–. Casi nos están diciendo que somos un pueblo indigno de haber nacido. Y los desprecios de los otros pueblos casi dicen: ‘ustedes son prescindibles, no tienen nada qué hacer en la historia de la humanidad’; ‘si los mexicanos desaparecen del planeta no pasa nada, al contrario. Nos están estorbando’ ”.
“De la Revolución –agregó– se habla bien poquito, y lo poquito también es así: asesinos, ladrones, enemigos de Dios y no sé cuántas cosas más; Madero estaba chaparro, flaco y feo”.
Señaló asimismo que, en medio de estas actitudes, hay algo de lo que no se ha dicho absolutamente nada en este año. Y es del sesquicentenario de la promulgación de las Leyes de Reforma, que se está conmemorando también en este 2010.
“Hace 150 años se promulgaron las Leyes de Reforma, que fueron las que acabaron con la sociedad teocrática que existía en el país, para darle nacimiento a una sociedad civil”.
Así pues, el ponente adujo que en este año de celebraciones patrias, en los hechos se nos están escamoteando los hechos más importantes de nuestra historia: nuestra Independencia, nuestra Reforma y la Revolución.
De esclavitud y compromiso con el futuro
“¿Qué les vamos a dejar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos?”, fue el exhorto esencial de la conferencia.
“Fíjense a dónde vamos –detalló–: “esto que decía mi amigo desde Francia, es terrible. Todo nuestro dinero y toda nuestra producción de riqueza ¿a dónde va en estos momentos? Eso hay que preguntárselo a Wal-Mart, a Costco, a los bancos, a las empresas ferroviarias… Si no somos un pueblo esclavo, estamos a punto de serlo. Estamos trabajando y generando riqueza para extranjeros. Y no lo vemos. No lo sentimos. Si alguien nos lo dice, le chasqueamos la lengua con incredulidad”.
“Pero en los hechos estamos trabajando, por ejemplo, para comprar nuestra agua pagada a extranjeros porque su patente de purificación y sus maquinarias de purificación son extranjeras” Y reincidió: “¿Qué les vamos a dejar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos?”

Momento de actuar
En este contexto, el escritor propuso:
“Yo pienso que es hora de acabar con los chistes y con las mentadas de madre. Digo que es hora de reaccionar. Yo digo que mandemos a los políticos al carajo y nos dediquemos a buscar a los verdaderos líderes que surjan de nuestro pueblo. Porque ¿de dónde salen los líderes? Del pueblo”.
Ejemplificó: “Hidalgo, Allende, Jiménez, Morelos, los Bravo, los Galeana, Matamoros… todos ellos dijeron ‘¡Ya basta! Vámonos a morir para ser libres o para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos sean libres’. Y hay una causa más por la que ellos salieron a luchar, y que también nos han escamoteado en los libros de texto: ‘para que nuestros descendientes sean dueños de un país donde puedan ser felices’. Y dijeron: ‘si para ello es necesario morir, ¡vámonos a morir!’ Y se fueron a morir”.
Ponderó: “Ninguno de ellos, cuando era niño y jugaba a los trompos o a las canicas, sabía que iba a ser un líder. Pero ellos se convirtieron en los dirigentes de una generación de mexicanos que salieron a morirse por nosotros… sin saber que nosotros los íbamos a traicionar aceptando, como lo hacemos ahora, que fueron una bola de bandidos y una bola de borrachos y de buenos para nada, salvo para matar gente”.
Porque cuando se dice de ellos que sólo querían apoderarse de la riqueza de los demás, se omite decir que esa riqueza era producida por este pueblo, en el territorio de la Nueva España, y que los novohispanos nacidos aquí sentían que ellos eran los dueños, y que era inaceptable que vinieran los extranjeros a llevársela”.
“¿Qué hizo –interrogó– la generación más pura y gallarda que yo he conocido en la historia de este país, que es la generación de los liberales del ’58? Dijeron ‘¡Vámonos a morir para acabar con las dictaduras y con una teocracia que nos tiene en la ignorancia!’. Y ellos sí vivieron circunstancias críticas. Lo que estamos viviendo ahora no se compara con lo que vivieron los liberales del Siglo XIX: no sólo habían padecido cuatro invasiones extranjeras, sino que además tenían encima todas las prédicas en los templos, donde se predicaba a la gente la idea de que era urgente y necesario traer un rey de Europa que pusiera orden en este país. Y mucha gente lo creía. Yo respeto esa creencia, pero también entiendo que había una reacción que decía: ‘lo que necesitamos es acabar con la causa de todas estas desgracias’, y la causa era la enorme riqueza de la Iglesia. Y los liberales pensaron quitarle esa riqueza, pero no para enriquecerse ellos (alguien que revise las cuentas bancarias de Don Benito), sino para hacer en México lo que ya se había hecho en Europa: que la riqueza de manos muertas se pusiera a producir. Y eso fue lo que se logró. Que después se desvió con las haciendas del porfiriato, es otra cosa”.

"Es hora de que rescatemos el orgullo, la dignidad, y con ellos la casta"

Sacar la casta
“Nos tienen narcotizados –aduciría después–. Somos felices, estamos encantados porque nos dejan mentarle la madre al gobierno, porque nos dejan hacer chistes y subirlos a la internet. Y seguimos trabajando para que todo se lo lleven los extranjeros, tan tranquilos. Creo que es hora de que rescatemos el orgullo y la dignidad y con ellos la casta. Debemos mostrar la casta”.
Concluiría su convocatoria con las siguientes reflexiones:
“Vale la pena que tengamos presente esto: que las futuras generaciones no vayan a pensar en nosotros como una generación que traicionó los ideales y los sueños de 1810, de 1860 y de 1910. ¿Cómo le podemos a hacer? Soñando un país, imaginando la justicia, la razón, la verdad y la felicidad para nosotros y para nuestros hijos y después ir a pelear por eso”.
“Alguien me dirá ‘es que ya no hay revoluciones armadas’. Muy bien, entonces no hagamos una revolución armada. Hagamos una revolución ideológica. O vamos a hacer otro tipo de revolución… ¡pero vamos a hacer algo!”
“Necesitamos pensar, reflexionar, tener la mente lista y el corazón en su sitio, de manera que alguna vez se pueda decir de nosotros: “se dieron cuenta de lo que estaba pasando, reaccionaron y se murieron para que los siguientes mexicanos fuéramos un pueblo digno, un pueblo orgulloso, un pueblo que verdaderamente hizo un servicio a la humanidad”.

EN VIDEO


Fragmentos de la conferencia en la Casa Natal de Morelos.




Con mente de lagartija




Allá en la fuente…


Por otro lado ¿no era absolutamente evidente que eso iba a suceder? Quiero decir: si a los diseñadores de la fuente les molesta que la gente se ponga a jugar con los surtidores de agua, debieron instalar un perímetro.
Por lo pronto, la fuente Bicentenario es uno de los espacios legítimamente más vivos de la plaza Ocampo. La gente es feliz.


Melchorcito arrinconado


Memoria en pie


Datos de la plaza

Bicentenario de cartón piedra
Las obras forman parte de la exposición itinerante Bicentenario, promovida por el gobierno federal, y están realizadas con fibra de vidrio.
Lizeth Ibarra en la galería Omo

Anatomías etéreas


de un pensamiento



Mutación de la estructura (óleo sobre tela, 70 X 90. 2004. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

Nueve óleos de formato medio (en dimensiones de 70 X 90 y 80 X 113) integran la exposición Anatomías etéreas de un pensamiento, que es la segunda exposición que se inaugura en la galería privada Omo, en el centro histórico de Morelia.
Las obras a la vista han sido seleccionadas de dos series emprendidas por Sandra Lizet Ibarra Pérez entre 2004 y 2009: Abstracciones del cuerpo y Cambiando un territorio estéril.
Los nueve trabajos participan del expresionismo abstracto, esa corriente amplísima en su variedad que nació como parte de las vanguardias europeas de comienzos del siglo XX. De manera muy particular, la autora asienta buena parte de sus premisas y de su temperamento en la vertiente denominada abstracción biomórfica, en la que las ideas que subyacen colores, planos y formas proceden de un universo orgánico, biológico, más o menos explícito.

Hacia la puerta áurea (óleo sobre tela, 80 X 113. 2009. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

Pero la manera en que la autora se aproxima a esta tendencia merece una explicación. Por ejemplo, Sandra Lizet Ibarra está lejos de hacer fetiches o figuras rupestres; sin embargo, ha aprovechado la lección de tales formas para inventar ritmos más dinámicos en sus lienzos.
Un permanente movimiento de vaivén opera en sus óleos y conduce sucesivamente de la intuición fantástica a la intelectualización, de la imagen mágica a la representación.

Máscara primitiva (óleo sobre tela, 70 X 90. 2005. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

El resultado es muy lírico (pero siempre es bueno recordar que “lo lírico” se caracteriza por el predominio de las motivaciones subjetivas sobre las objetivas: experiencias en las que la manifestación artística se torna más personal que nunca).
En este sentido, la obra a la vista es más sensibilidad que energía. Las de Ibarra son formas estáticas (aunque, dentro de su estatismo no renuncien a la vibración del ritmo mediante el juego de planos que se yuxtaponen o se contraponen entre las formas o desde las formas mismas). Pero desde tal punto de vista, en los títulos en exposición estas vibraciones todavía persisten en sujetarse a figuras reconocibles. Aún en los planos que simplemente se intersectan o que se cruzan se deja adivinar una costilla, una puerta abierta al misterio, bípedos y cuadrúpedos más o menos informes, aves intuidas… y el espectador puede recomponer esas sugerencias sin invertir demasiada imaginación.

Arqueología moderna (óleo sobre tela, 80 X 113. 2008. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

Al ver los trabajos de la autora y pensando en el ámbito de abstracción biomórfica al que definidamente se corresponden, siento que a las obras les falta dar un paso adicional, en el que la profundidad espacial se transforme en profundidad dinámica. Quiero decir: algo que ya no represente ni sugiera la representación de alguna forma dada, sino que adquiera una pureza (por el momento todavía anhelada) que revele con toda su potencia un estado de ánimo, ya manifestado desde las ecuaciones geométricas de lo intelectual o desde el desgarrón con que barrunta el instinto.
Lo interesante de los trabajos, en todo caso, es que a la autora no la impulsa un racionalismo cartesiano; Lizeth Ibarra no trata de explicar la naturaleza. Tampoco quiere expresar el mundo que limitan las experiencias sensibles. Sin embargo, sí adopta una posición metafísica-espiritual que en lo personal me resulta confusa. Pero como tampoco deja nada librado a la intuición mística propiamente dicha, lo que consigue en la mayor parte de sus lienzos es una construcción lírica a secas, que comienza y termina en una subjetividad razonante y que, por serlo, lastra mucho del potencial implícito en los trabajos.

Fuerza primitiva (óleo sobre tela, 70 X 90. 2007. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

Evidentemente, como una autora informalista, Ibarra rechaza los dos sistemas de que se valieron los pintores desde el Siglo XVI para incorporar la injerencia de la realidad física en la constitución mental de las formas plásticas: rechaza tanto la perspectiva geométrica de los clásicos como la perspectiva atmosférica de los románticos. Oscila, en cambio, entre una forma conceptual que se torna estática y una inquietud de adivinación que le otorga cierta vitalidad.
Adicionalmente, como descompone las formas en planos y con frecuencia las reduce casi a sus valores concretos (esferas, estrellas, medias lunas, círculos…), está siempre guiñándole el ojo a la geometría… pero desde ese lirismo al que ya me referí y que en varios momentos convierte a las obras en experiencias de ornato, es decir: obras más o menos inofensivas, en las que predomina un oficio capaz de seguir y responder al gusto promedio imperante en determinados públicos.

Conexión neuronal (óleo sobre tela, 90 X 70. 2005. Fragmento) Sandra Lizet Ibarra Pérez.

Todas las libertades están permitidas al pintor, a condición de provocar lirismo”, escribía Amedée Ozenfant hace ya sus buenos noventa años. Pero esta frase, que parece tan simple e incluso inocua, amerita más atención. No es lo que parece.
El más purista de los pintores cubistas franceses se refería ante todo a la necesidad de una libertad que le diera al artista la opción de no someterse a la religión ni a la política ni a la historia ni a las costumbres ni a la naturaleza. Es decir: pedía una libertad capaz de luchar en contra de todo cuanto se presentaba hecho al artista... y de paso invitaba al espectador a alcanzar esa zona “fuera del tiempo y del espacio” en la que las artes se dan la mano con una forma de pensamiento tan pura como la del pensamiento matemático.
Recurro, pues, a Ozenfant, porque para él el término lirismo era sinónimo de precisión y de arrogancia metafísica: la única manera de exprersarse de modo provechoso para alguien que quizás ya no cree en la existencia de una armonía preestablecida, pero sí en la capacidad humana de crearla (y que por eso se funda en la libertad absoluta).
Pienso que la premisa señala, con gran fidelidad, los aciertos y las limitaciones de una exposición como esta.

La estructura de una máquina para tomografías en desuso también se aloja en la galería.