Aspecto parcial de la recepción de talleristas, el viernes 13 de agosto por la noche en la comunidad de Tarerio, durante la puesta en marcha del workshop Cine Qua Non Lab 2010.


“Hace cinco años –añade– se intentó una experiencia parecida en Francia, pero no prosperó”.


Tranquilidad e interacción
En esencia, el Cine Qua Non Lab es una residencia de diez días dedicada exclusivamente a guionistas de cine, en la que los escritores encuentran las condiciones ideales de tranquilidad y estímulo para concluir sus proyectos.
Una enorme casona en la orilla noroeste del lago sirve de residencia a los cineastas, quienes tienen la oportunidad de desentenderse de cualquier apremio cotidiano para entregarse completamente a sus trabajos, intercalando sesiones de labor grupal con sus demás compañeros y sesiones privadas de asesoría con la tutora del seminario-taller.
Por lo que atañe al nombre del workshop, es un juego de palabras que toma como punto de partida una conocida locución latina: Condicio Sine Qua Non (Condición sin la cual no…) que se emplea sobre todo en Derecho y que se refiere a un factor clave, sin el cual es imposible que una determinada situación o hecho se cumpla.

Christina Lazaridi… en breve
La responsable del Cine Qua Non Lab 2010 nació en Tesalónica, Grecia, en 1970, donde tuvo tempranas experiencias y contactos con la literatura y el teatro. Sus habilidades le permitieron remontar fronteras y llegar a Estados Unidos, donde estudió literatura en la universidad de Princeton y guionismo en la Universidad de Columbia, en ambos casos con muy altos promedios.

Christina Lazaridi en el coctel de bienvenida, el viernes 13.

Entre los filmes que ha escrito figuran títulos como el documental Assignment rescue (1997) y la película Searching for Myriam (1998), pero probablemente el trabajo que mayor prestigio le ha dado es su libreto para One day crossing (Joan Stein, 1999), que fue candidato al Oscar del año siguiente en la categoría de cortometraje (amplia información, aquí), aunque perdió ante el filme Quiero ser, de la guionista y directora alemana Florian Gallenberger.

Un still del cortometraje One day crossing (1999), uno de los trabajos más celebrados de Christina Lazaridi

Ambientado en la Budapest de 1944, One day crossing se ocupa de Teresa, una joven madre judía que se hace pasar por cristiana para proteger a su hijo de los fascistas húngaros del Arrow Cross (simpatizantes de Hitler). El corto fue filmado en blanco y negro en 16 mm, con una extensión de 25 minutos de pietaje. Su tema es la lucha para mantener la identidad.
Actualmente Christina Lazaridi enseña guionismo en la División de postgrado de Cine, en la Universidad de Columbia. También trabaja como guionista y consultora de guiones de los dos lados del océano Atlántico. Mientras, uno de los talleres que imparte para la universidad de Princenton, Estructurando tu libreto atesora a grandes rasgos buena parte de lo que es el workshop en Tarerio.
En palabras de Lazaridi: “Este taller busca desmitificar el proceso de estructura del guión. Lo importante es que los talleristas obtengan un sentido renovado de cómo acercarse a la estructura. Mi propuesta busca captar el matiz de la estructura de una escena para aclarar, a partir de ahí, las alternativas orgánicas para cada storyline”.
“Esto –añade– permite emprender una metodología para despejar elementos de historia, personajes, argumentos, diálogos y temas. Se aporta asimismo una lista de soluciones para cuando las cosas no funcionan y todo esto brinda la oportunidad de trabajar mucho la apertura de una historia, de pulirla y estructurar sólidamente el primer acto, a partir de lo cual el resto fluye por sus propias líneas”.
Lo anterior, claro, a grandes rasgos. Pero si la facilitadora posee un perfil alto, los talleristas no se quedan atrás. A continuación, los perfiles y breves entrevistas con los participantes del Cine Qua Non Lab 2010.



Diego Quemada-Diez y Gibrán Portela, del proyecto La jaula de oro.

La Jaula de oro o la road
movie
entre dos fronteras

El hispano-mexicano Diego Quemada-Diez y el mexicano Gibrán Portela, ambos radicados en el DF, forman la mancuerna que trabaja en el proyecto La jaula de oro.
Y, como buena mancuerna, son un abanico de contrastes que se complementan: uno es extrovertido y el otro es más mundoadentro. Uno tiene seis años documentando testimonios reales a partir de los cuales este largometraje será posible y el otro tiene seis meses lidiando para afinar la estructura dramática de algo que puede serlo todo, menos un documental. Uno se permite la soltura del cabello revuelto y una barba incipiente, casual, mientras que el otro es la viva imagen de la pulcritud: bien afeitado y con un austero corte de cabello.
Los dos coinciden, sin embargo, en el entusiasmo, en su frescura, en las miradas agudas y en una trayectoria nada desdeñable. Uno ya ha captado la atención cinéfila internacional con una obra breve y contundente: el corto Quiero ser piloto (2006), acerca de los sueños de Omandi, un niño huérfano a causa de la pobreza y el Sida en un gueto africano; el otro también ha hecho ruido, pero en el ámbito de la dramaturgia y del teatro (Alaska, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, en 2008 y actualmente con por lo menos un texto en escena: Satélite 2012).
Desde esas cercanas distancias, Portela y Quemada-Diez se explayan acerca de La jaula de oro. Rechazan que se trate de un melodrama mexicano de los años cuarenta, aunque aceptan que puede sonar a eso, pero que tampoco tiene la menor importancia. Luego describen:
La jaula de oro narra la odisea de dos adolescentes que quieren llegar a la frontera con Estados Unidos, en pos de un sueño que, al final, descubrirán que no era lo que esperaban. Uno de ellos sale de Guatemala y otro del estado Chiapas y los dos se conocen en los trenes de carga, donde viajan como polizones”.
Lo importante de todo esto, explican, es que el personaje mexicano es un joven perteneciente a la etnia tzetzal que no habla español, de modo que a través de él se ve el trato que se les dedica en el país a esos mexicanos que son extraños en su propia tierra porque no comparten idioma, ni tienen papeles y su cultura es distinta a la de los mestizos.
“El tema –agregan– es el de las fronteras, pero desde la perspectiva de lo arbitrario de las convenciones y de cómo se criminaliza y reprime al migrante”.
Citan, asimismo, una realidad que ha sido muy poco explorada en el cine mexicano: “Nos la pasamos demandando al gobierno de Estados Unidos que le de a nuestros paisanos un trato humanitario en la frontera norte; pero el gobierno mexicano se desentiende por completo del asunto cuando se trata de pensar en nuestra frontera sur, la que nos colinda con Centroamérica. Allí, en Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, tenemos una frontera que las organizaciones internacionales de Derechos Humanos afirman que es la peor del mundo”.
El filme recibirá el tratamiento de una road movie.

Mauricio Leiva-Cock: Espíritu Perdomo o las luces del Más Allá y las miserias del Más Acá.

Colombia: Mauricio Leiva-Cock y
Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo

A diferencia de Elise DuRant, cuyo Edén está prácticamente en pre–producción, el proyecto del colombiano Mauricio Leyva-Cock es apenas un borrador. “Este es mi primer draft” –confiesa el autor que ha debutado este mismo año en el cortometraje con Clankety, Clank, un filme de iniciaciones de infancia– “y, siendo realista, no espero verlo convertido en película sino hasta 2012 ó 2013”.
Aún así, como mero potencial, el guión de Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo es uno de los proyectos más llamativos del Cine Qua Non Lab 2010.
Espíritu Perdomo es un nombre fuerte, sugerente, muy atractivo. Eso, ya de entrada, habla bien de tu proyecto –le comento al guionista–. ¿Quién es Espíritu Perdomo?
“Es un sepulturero –responde–. Lo interesante es que un día decide irse a vivir a una cripta del cementerio donde ha trabajado. Naturalmente, es un personaje muy solitario, pero no por eso deja de ser un ser humano. Y como las personas siempre necesitamos dirigir nuestros afectos en alguna dirección, hacia algo o alguien que esté fuera de nosotros mismos, Espíritu Perdomo se empieza a relacionar con los muertos que lo rodean. Todo comienza de manera muy inocente: se pone a orarle a algunas de las lápidas que, por uno u otro motivo, le llaman la atención; pero ese primer contacto se va desarrollando y paulatinamente Espíritu Perdomo crea toda una sociedad de muertos en el cementerio”.
“Mi tema tiene que ver con la violencia en Colombia –dice más adelante–, porque es de esa violencia de la que dan testimonio muchos de los muertos que rodean a Espíritu. Por otro lado, también están los temas de la soledad y de la miseria, es decir, de las grandes carencias materiales que sufren los vivos, porque finalmente Espíritu Perdomo es un desposeído; por eso decide un día hacer de una cripta la casa que no tiene y también por eso comienza a pensar que los muertos son la familia que nunca ha tenido”.
Mauricio Leiva-Cock está emprendiendo este proyecto como la consecuencia natural de un trabajo previo que se ocupaba de un personaje real. “Pero ese material acabé de escribirlo hace un año. En cuanto a Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo, es un proyecto que voy a empezar a terminar aquí”.
Estudiante de cine en la Universidad de Columbia, Mauricio Leiva-Cock se inscribió a la convocatoria 2010 del Cine Qua Non Lab y aprobó el perfil.

La realizadora Maryam Keshavarz.

Entre luciérnagas y malabares
para un discurso de lo amoroso

Maryam Keshavarz, de sangre iraní, nació y creció en Nueva York, aunque también cultivó experiencias en Therán, a donde ha viajado repetidas veces para emprender estudios en la Universidad de Shiraz (donde se especializó en Literatura Persa). Argentina es otro país muy frecuentado por Keshavarz.
Sus cartas de presentación como realizadora son el cortometraje de 11 minutos El día que morí (Argentina-EU, 2005) y el documental El color del amor (Irán, EU, 2004), entre otros trabajos como Circunstance y Santuario. El día que morí es un filme de ficción en el que una niña, su hermano y su mejor amigo configuran un insólito triángulo amoroso durante un largo y caluroso día de verano en Chascomús, Argentina. El color del amor, en cambio, es una exploración de carácter documental acerca de cómo las generaciones de jóvenes en Irán encuentran canales propios para manifestarse en el amor y el sexo, enfrentados contra las tradiciones milenarias de su país. Este último filme fue realizado por Keshavarz, precisamente, durante una de sus estadías académicas en la universidad de Shiraz.
Ahora, para el proyecto que ha venido a pulir en Tarerio, Maryam se muestra cauta. “Todavía no tiene nombre –dice–, es una idea. El tema es una relación amorosa narrada en reversa. Empieza al final y termina al comienzo. A través de ese recurso quiero explorar temas como el de la soledad, el de estar unidos…”
– Eso me suena como a 5X2, de Ozon –aventuro. Ella asiente, dice:
“Sí, es una idea como 5X2. Lo que pasa es que hasta ahora yo he trabajado con guiones muy complicados en sus contenidos políticos e históricos, pero ahora quiero hacer algo más íntimo. Quiero trabajar más con los actores y hacerlo de un modo que no he experimentado antes”.
Al lado de Maryam Keshavarz se encuentra el tapatío José Luis Briones y hay buena empatía entre ambos. Procedente de Jalisco, Briones trabaja en el proyecto El encuentro de las luciérnagas (un título muy bello, si me lo preguntan). El autor lo describe sucintamente: “Se trata de un fotógrafo que se obsesiona con un grafitero al que conoce una noche y desaparece. El fotógrafo lo busca por toda la ciudad, siguiendo sus grafittis. El tema del proyecto son las ilusiones y hasta qué punto podemos seguir una de ellas, a ver qué tan real o sólida puede ser”.
Con dos años invertidos en El encuentro de las luciérnagas, José Luis Briones está en Tarerio para escuchar opiniones sobre el texto y “si se me ocurre algo, escribirlo para ajustar”.

La guionista Pubali Chaudhuri, de la India, durante la entrevista.

Tank man y Pubali Chaudhuri:
ir del documento a la ficción

Guionista del documental Rock On (Abhishek Kapoor. India, 2008), que sigue las peripecias de cuatro amigos en sus esfuerzos por crear una banda de música, Pubali Chaudhuri está en Tzintzuntzan para resolver el tratamiento del que será su primer guión de largometraje: Tank man.
Compacta y muy vivaz (¿qué tienen las culturas orientales que nos falta a nosotros, en Occidente? ella y Maryam tienen el aura más vivaracha de entre todos los talleristas congregados en el lago), Pubali detalla:
“Hay una foto muy famosa, tomada en 1989, en la que aparece un joven delante de un tanque…”
– ¿Tiananmen?
“Exactamente; la plaza Tiananmen. Mi historia ficciona acerca de ese personaje real. Es decir, Tank man es mi historia personal, la que yo he tejido para mí, acerca de un ciudadano del que no sabemos ni quién era ni a qué se dedicaba, pero que alguna vez estuvo allí y con su sola presencia detuvo el avance de toda una columna de tanques que se dirigían a la plaza Tiananmen en los momentos en que el gobierno de la República Popular China acudía a la violencia para sofocar manifestaciones de inconformidad política”.

El hombre del tanque en la foto de Jeff Widener para AP

Originaria de Kolkata, India, Pubali se graduó en Literatura Comparada en la Universidad Jadavpur, donde también obtuvo un diploma de postgrado en Comunicación de masas. Su filme Tank man va a tener una duración de 90 minutos y su estancia en Tarerio se dio a través de un enlace desde Nueva York, que la puso al tanto del workshop que se emprendería en Michoacán. “Yo estaba buscando una residencia de estas características, así que me puse en contacto con los organizadores, cubrí mis requisitos y califiqué para participar”.
En cuanto a El hombre del tanque (Tank man), también conocido como el Rebelde desconocido (the unknown rebel), acudo a doña Viki(pedia), quien redondea y detalla lo que conozco y dice que “La imagen fue captada el 5 de junio de 1989 por al menos tres fotógrafos desde los balcones del Hotel Beijing, junto a la plaza de Tiananmen: los estadounidenses Jeff Widener, para la agencia Associated Press (AP), Charlie Cole, para la revista Newsweek, y el británico Stuart Franklin, de Magnum, para la revista Time. La fotografía de Widener (que es la que reproduzco aquí en el blog) es una de las más reconocidas, y fue tomada con una Nikon y una lente de 300 milímetros desde un balcón a unos 200 metros de la escena”.


Five nights in Maine


Juan Carlos Oñate al hablar de su proyecto La noche y el lago.

Juan Carlos Oñate: hacia el
proyecto La noche y el lago
Con cinco cortometrajes en su haber, experiencias en el periodismo e incursiones en la animación, el guionista y director Juan Carlos Oñate Chirot (DF, 1983) es uno de los tres michoacanos que participan este año en el workshop de Tarerio, dentro de la iniciativa Cineastas emergentes de Michoacán.
Tablas, no le faltan. A lo largo de más de un lustro en la academia Solaris cursó un diplomado en producción y dirección cinematográfica, un taller de fotografía cinematográfica, así como las dos ediciones (M1 y M2) del Taller de realización de cortometraje.
Ha sido, hasta hoy, codirector (en un “a ocho manos” con Luciana Solórzano, Juan Paulín y Jesús Pimentel) de Lo que la polla da (2002); ha realizado No hay intrusos en mi allegro (2003), Teme, Nina (2003); Escorpión del Viernes (2005) y, en colaboración con Laura Cedillo, El camino del Caracol (2009), a lo que habría que añadir sus colaboraciones en varios proyectos más, pero en los que ya no le ha tocado escribir ni dirigir.
En 2003 participó en el I Festival Internacional de Cine de Morelia con dos cortometrajes (Lo que la polla da y Teme, Nina).
Ahora, dice:
“Vengo como oyente. Traigo un proyecto, pero no lo voy a tallerear; solamente voy a escuchar y a tomar nota de las sesiones públicas entre los once guionistas del workshop. Me invitó Jesús Pimentel. Hemos trabajado juntos desde los tiempos de Lo que la polla da y de eso ya hace ocho años; nos conocimos hace nueve, en Solaris. Desde entonces, Jesús me invita con regularidad a sus proyectos, a sus producciones. Me habló del workshop, me dijo ‘va a estar muy bien’ y sí; la verdad es que es cierto”.
Acerca del proyecto que se convertiría en su quinto cortometraje como guionista y director, Oñate Chirot señala: “Se llama, tentativamente, La noche y el lago. Es un corto de animación y su tema es la muerte. La anécdota consiste en que el mundo se va a acabar y el filme aborda esa situación desde la perspectiva de los habitantes de un pueblo lacustre michoacano: qué sienten, qué cosas les preocupan, cuál es su punto de vista ante el suceso”.

Stephany Manzon, quien busca realizar un largometraje de ficción que aborde el tema de la elaboración artesanal del mezcal michoacano.

Stephany Mazon: un proyecto
sobre mezcaleros michoacanos
“Soy una nómada”, se define a sí misma Stephany Mazón, quien actualmente está radicando en Morelia y acude como oyente a las sesiones de trabajo colectivo dentro del workshop de Tarerio.
Acerca de cómo llegó al seminario, detalla brevemente: “Tomaba un curso de los que imparte el Festival Internacional de Cine de Morelia, un profe mencionó la convocatoria, llené los requisitos, los envié y apliqué. Había que mandar proyecto de guión, currículum y trabajos previos; yo mandé la idea de un guión acerca del mezcal en Michoacán. Ese tema me interesó desde que acudí a una reunión con mezcaleros que están buscando la denominación de origen para el producto y que hablaban de su problema con los mezcaleros de Oaxaca; allí mostraron un clip acerca de cómo preparan el mezcal de manera artesanal y se me hizo tan hermoso que me dije ‘¿por qué no se lo muestran a la gente?’ Fue entonces cuando me puse a desarrollar una historia, a fin de que el tema le resultara más atractivo al público, pero en el fondo la película habla del mezcal en Michoacán”.
Científica de carrera, pero con el gusto por las artes, Mazón tomó un curso de producción de cine en Irlanda. Ante el paisaje frío y brumoso que envuelve al lago de Pátzcuaro, observo:
– No has de extrañar el clima de los Países Altos.
– Para nada –asiente–. De hecho, sin las montañas, no habría diferencia con el Mar del Norte.
Inscrita como oyente, en este taller se Stephany se dedica exclusivamente a observar y a participar en las pláticas de los guionistas. En función de eso va a alimentar su proyecto. “Quiero terminar el guión en este año; ya tengo contacto con productores de mezcal y ellos me brindan apoyo, les gusta la idea de promover su trabajo”.

En el orden habitual, Christina Lazaridi, facilitadora del workshop; Jesús Pimentel, anfitrión y fundador del Cine Qua Non Lab; Juan Carlos Oñate, Hypatia y Cocodrilo durante el coctel inaugural.

Presencia de la UMSNH
La inauguración oficial del taller de guión cinematográfico corrió a cargo de Napoleón Guzmán Ávila, coordinador de la Investigación Científica en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
“Agradezco públicamente la invitación de Jesús Pimentel, entrañable amigo de muchos años –dijo–, quien tuvo la amabilidad de invitarme a asistir a esta reunión. Es un privilegio estar con todos ustedes, escuchar de sus proyectos e inquietudes y disfrutar de este excelente lugar. Michoacán es un estado privilegiado, con una riqueza natural que está a la vista de todos y que ojalá disfruten”.
“Para nosotros, como miembros de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo –cioncluiría más adelante–, es un privilegio que nos acompañen en esta reunión y que puedan estimular una serie de proyectos que ha venido desarrollando Jesús Pimentel con entusiasmo y consistencia. Esta es una actividad histórica en Michoacán y alentará estas actividades en el Estado”.
En entrevista posterior Guzmán Ávila puntualizaría cómo se dio el enlace entre el taller y la Máxima Casa de Estudios de la entidad.
“La Universidad Michoacana siempre ha tenido un gran interés por todo lo que tiene que ver con la difusión cultural y la extensión universitaria. Conciente de ese interés, en la Coordinación de la Investigación Científica, que también estimula actividades culturales con la Secretaría de Difusión Cultural, nos pareció interesante la propuesta de Jesús Pimentel. Nosotros quisiéramos poder desarrollar mas adelante una serie de proyectos de corte científico que nos permitan difundir de mejor manera los proyectos de investigación y dar a conocer cual es el sentido de la investigación en nuestra universidad, así como concientizar a la sociedad sobre medidas urgentes para preservar el medio y otros temas”.

EN VIDEO

Fugaces apuntes a las entrevistas y a las palabras inaugurales.



El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) ha puesto en marcha proyectos en todos los campos del arte y la cultura para que celebremos, con las expresiones del conocimiento y la creación, el Bicentenario del Inicio de la Independencia y el Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana.

Canal 22
En enero de este año inició la transmisión por televisión y radio de Discutamos México, el proyecto intelectual más ambicioso en la historia de México en la difusión del análisis y el debate histórico por medios electrónicos. Más de 500 especialistas de todas las disciplinas del conocimiento analizan y discuten el pasado para entrever el futuro del país que se desea para las próximas generaciones.
En abril pasado arrancó el proyecto del reality show Ópera Prima. Las Voces del Bicentenario: el primer programa de apoyo y difusión para la ópera de México que se transmitió por Conaculta Canal 22 y diversas televisoras del país. De 715 aspirantes, fueron seleccionados 22 participantes.






El INBA y el Centro Cultural Helénico presentarán Drama Fest los días 14, 21 y 28 de septiembre en la Capilla Gótica del Centro Cultural Helénico. En este evento se dramatizarán textos contemporáneos de autores mexicanos, argentinos, chilenos y españoles para celebrar los distintos bicentenarios de estos países.
65 mil niños han visitado nuestros museos, gracias al pasaporte del arte, cuyos programas de verano y otoño en esta conmemoración están dedicados al Bicentenario del inicio de la Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución.
Asimismo, se realiza en las Salas Manuel M. Ponce y Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes un ciclo de conferencias en torno a escritores, periodistas e intelectuales que durante el siglo XIX perfilaron, a través de la palabra, al México independiente y revolucionario. En esta actividad mensual participan renombrados escritores y especialistas como Vicente Quirarte, Pablo Soler Frost, Pável Granados, Christopher Domínguez Michael, Miguel Capistrán Martí Soler, Bernardo Ruiz, Eulalio Gómez, José N. Iturriaga, Elsa Cross, Guillermo Samperio, Emmanuel Carballo, Elena Poniatowska y Enrique Krauze.




Aproximadamente 35 millones de personas han disfrutado los cortos animados de Suertes, humores y pequeñas historias de la Independencia y la Revolución, que se han exhibido durante todo el año en los principales estrenos comerciales en las salas de cine de la República, los festivales cinematográficos del país y una decena de festivales internacionales. El legado de este trabajo se capacitó a 120 jóvenes en animación.

Teatros Centenarios
Conaculta ha intervenido arquitectónica y escenotécnicamente los teatros históricos de todo el país. Los recintos son el Teatro Morelos de Aguascalientes; el Teatro Francisco De Paula Toro de Campeche; el Teatro Hidalgo de Colima; el Teatro Juárez del Estado de México; el Teatro Juárez de Guanajuato y el Teatro Manuel Doblado de León, Guanajuato.


También el Teatro Ángela Peralta de San Miguel de Allende, Guanajuato; el Teatro Degollado de Guadalajara, Jalisco; el Teatro Atequiza de Ixtahuacán de Jalisco; el Teatro Melchor Ocampo de Morelia, Michoacán; el Teatro Obrero de Zamora, Michoacán; el Teatro Macedonio Alcalá de Oaxaca; el Teatro Principal de Puebla; el Teatro Gregorio de Gante de Puebla; el Teatro Xicohténcatl de Tlaxcala; el Teatro Ignacio de la Llave de Veracruz; el Teatro Francisco Clavijero de Veracruz; el Teatro Peón Contreras de Yucatán, y el Teatro Fernando Calderón de Zacatecas.

Festival Internacional Cervantino
La edición 2010 del Festival Internacional Cervantino (FIC) se llevará a cabo del 13 al 31 de octubre y tendrá como eje temático el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Para esta trigésima octava emisión, el Festival Internacional Cervantino contará con importantes invitados de honor como Colombia, Argentina y Chile, cuyos movimientos de independencia se conmemoran también este año. Asimismo, enriquecerá nuestra programación la presencia de los estados mexicanos de Chihuahua y Querétaro, cuya trascendencia histórica los vincula significativamente.
Este año el FIC nos ofrece un programa que contempla obras de teatro, la danza y el cine toman las plazas, 4 exposiciones, actividades académicas y un gran desfile de indumentaria de época.

Fonca
El Fonca celebra con cuatro concursos para el gran público: cartel conmemortivo, platillo conmemorativo, tema musical y grafiti. El grafiti ganador se reproducirá en el parque Bicentenario. Con el platillo ganador y los 14 finalistas se editará un libro para poner al alcance del público estas recetas.


INAH
Una de las tareas sustantivas del INAH es recabar y preservar los acervos del país. Una de sus 26 exposiciones, Miradas a distancia, fotógrafos de la Revolución que se inaugura en el Museo del Carmen con 20 sedes regionales, corrobora este esfuerzo al recopilar material de archivos públicos y privados.
Se han intervenido museos emblemáticos para la historia de la Independencia y de la Revolución Mexicana. Además de la restauración de estos recintos la actualización de los discursos museográficos revitaliza estos espacios. La innovación tecnológica también es parte del Bicentenario, el INAH ofrece al público paseos virtuales de museos como el Casa Carranza y el de San Miguel de Allende. Por otro lado, el Cenart desarrolla, con tecnología propia, un paseo virtual por el Zócalo de 1910. Y el MUNAL lanzará en septiembre una exposición digital titulada La patria en línea.


Un comunicado de prensa de la Secretaría de Cultura da a conocer el Diplomado en Desarrollo Cultural y Políticas Públicas, que ofrece el Gobierno del Estado de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura en colaboración con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y que comienza el próximo viernes 13 de agosto.
Dice el boletín: En conferencia de prensa Jaime Hernández Díaz, titular de la Secretaría de Cultura del Estado, aseguró que mediante este diplomado se busca tener un acercamiento a la academia para apuntalar las propuestas del Congreso de la Unión respecto a la Ley de Cultura que ha sentado precedentes en la entidad.
En esta presentación estuvieron presentes además Eduardo González Di Pierro, director de la Facultad de Filosofía Samuel Ramos, así como Margarita Verduzco, Gloria Cáceres y Oscar Olivera coordinadores del diplomado.
Serán 14 temas los que se tratarán en este diplomado impartidos por exponentes en el ámbito no sólo cultural sino también en el económico, los cuales culminarán con una mesa redonda en la que se permita el diálogo y la retroalimentación de los participantes.
Durante su intervención, Margarita Verduzco coordinadora del diplomado agregó que los temas elegidos para este diplomado responden a los problemas en los que se debe ahondar y analizar para una mejora en cuanto a las políticas públicas en materia cultural.
Jaime Hernández, será el encargado de abrir este diplomado con una conferencia magistral el próximo 13 de agosto a las 19:00 horas en el auditorio Luis Sahagún de la Casa de la Cultura Morelia con el tema Democracia, alternancia y políticas culturales.
Dentro de los objetivos que se plantean para este diplomado que se realiza en coordinación con la Facultad de Filosofía y Economía de la UMSNH, están el abrir un espacio de reflexión y análisis sobre los procesos de construcción de una política cultural que integre las diferentes dimensiones del desarrollo, así como reconocer los elementos socioculturales implícitos en los procesos de desarrollo.
Además se busca favorecer la formación de profesionales en el campo de la investigación sobre el impacto de las políticas culturales en el desarrollo socioeconómico de la entidad y sentar las bases para la conformación del Observatorio Cultural de Michoacán. Para de esta manera desarrollar una metodología para medir el impacto de las políticas culturales en el desarrollo social y económico y conocer las experiencias favorables en la cooperación, gestión y fuentes de financiamiento para proyectos culturales.
El diplomado tendrá valor curricular de 120 horas distribuidas entre asistencia, lecturas, y trabajo final, un costo de mil 500 pesos y estará abierto al público en general. Las inscripciones están abiertas y deben gestionarse con Gloria Cáceres, coordinadora del Programa Institucional de Maestría en Filosofía de la Cultura, en la Facultad de Filosofía, ubicada en el Edificio C-4 de Ciudad Universitaria o al teléfono 3223500 ext. 4149.



Ladimer Haluke, Jesús Pimentel Melo y Sarita Khurana durante la conferencia de prensa.

Al llegar a su segunda edición en Michoacán (la primera, en 2008), el taller de guión cinematográfico Cine Qua Non Lab está emprendiendo una nueva iniciativa titulada Cineastas emergentes de Michoacán, para la que han sido seleccionados una autora residente en Pátzcuaro (Lucero Alejandra Gutiérrez Delgado) y dos radicados en Morelia (Juan Carlos Oñate y Stephany Mazon). Los tres creativos se incorporan a partir del próximo viernes a las sesiones de este año, que se realizarán del 13 al 23 de agosto en la comunidad de Tarerio, Tzintzuntzan.
Los locales se suman así a un proyecto en el que esta vez participan diez guionistas jóvenes procedentes de La India, Inglaterra, Irán, Colombia, Estados Unidos y México.
Lo anterior fue dado a conocer este lunes durante una conferencia de prensa realizada en las oficinas del Festival Internacional de Cine de Morelia, que facilitó sus instalaciones para el encuentro con los medios.
Allí, los contenidos generales del taller fueron descritos por la coordinadora ejecutiva del taller, la neoyorquina Sarita Khurana, a quien acompañaron el coordinador general, Jesús Pimentel Melo (Miramelinda,’09; Blue Passport, ’07; Siluetas de otoño, ’06; Un bel morir, ’05; Cruz de camino, ’04; Avaricia, Cardinal 7, ’03; Fury of Guitars, ’03; Lo que la polla da, ’02, y El canto de Tristán y Halcones nocturnos, ambos de 2001), así como el productor Ladimer Haluke, quien ha colaborado en proyectos locales desde comienzos de esta década.
Los diez seleccionados internacionales al taller de guión que llega a su segunda edición en tierras purépechas son:
Jesús Alarcon (Puebla, México), con el proyecto Esperadoras. Manuel Alcalá Lopez (DF, México), con el proyecto Museo. José Luis Briones Macías (Jalisco, México), con el proyecto El Encuentro de las luciérnagas. Pubali Chaudhuri (Mumbai, India), con el proyecto Tank Man. Maris Curran (California, EU), con el proyecto Five Nights in Maine. Elise DuRant (DF, México / Nueva York, EU), con el proyecto Edén. Nicholas Greene (Suffolk, Inglaterra), con un proyecto boliviano sin título. Maryam Keshavarz (Tehran, Irán / Nueva York, EU), con el proyecto Homeland. Mauricio Leiva-Cock (Bogota, Colombia), con el proyecto Aquí vivió y murió Espíritu Perdomo, así como Diego Quemada-Diez & Gibran Portela (DF, México), con el proyecto La Jaula De Oro, cuyas propuestas son, o bien guiones de largometraje que ya estén en su fase de revisión; líneas argumentales para largometrajes que necesiten ser desarrolladas o cortometrajes que serán escritos en su totalidad durante el taller.
La intención del mismo, de acuerdo a los organizadores, es “promover el talento local y proyectarlo a los principales circuitos del cine mundial”, empezando por la cosmopolita Nueva York, en la costa Oeste de la Unión Americana.
El taller estará estructurado de tal modo que, a lo largo de los once días de trabajo, los participantes podrán retroalimentar sus proyectos con sesiones grupales de trabajo cada dos días, mientras que el resto del tiempo lo dedicarán a emprender en solitario el desarrollo de su trabajo o a reunirse en sesiones de trabajo personales con la coordinadora académica, Christina Lazaridi, quien no estuvo presente en la conferencia de prensa.
Para este viernes se ofrece un coctel de bienvenida a los talleristas en la zona lacustre, durante el cual será posible entrevistar tanto a los realizadores locales como a los invitados de otras latitudes.
Mientras, de acuerdo a información publicada en el blog del taller, “Desde 2001, Cine Qua Non Lab ha acogido de manera informal a nuevas figuras del cine independiente mexicano que necesitaban un entorno de calma para desarrollar su trabajo. Varios escritores, directores, editores y compositores han tenido acceso a este oasis donde han podido editar sus películas, escribir sus guiones o simplemente pensar y desarrollar sus futuros proyectos. Es el caso de cineastas como Agustín Tapia, quien durante su estancia realizó el montaje de Los días sin Joyce; Ricardo Benet, quien escribió Noticias lejanas; Lourdes Villagómez, quien realizó varios proyectos de animación; Ana Soler Cepriá, quien editó Los días sin Joyce; Roberto Hurtado, quien compuso la música de Noticias lejanas y Un bel morir; y Elena Pardo, quien editó varios videos musicales de Lila Downs”.
“En el verano de 2008 se llevó a cabo en las instalaciones de Cine Qua Non Lab el primer taller de guión cinematográfico. Fueron invitados cinco cineastas de la Universidad Columbia, originarios de Nueva York, Puerto Rico y México, con la finalidad de que desarrollaran sus proyectos de guión. Para la mayoría de ellos fue su primer viaje a México y su primer contacto directo con la cultura del país. El resultado fue un taller de una semana con reuniones diarias de 4 horas para trabajar en guiones tanto de corto como largometraje y en el desarrollo de líneas argumentales. El taller rindió sus frutos, ya que al año siguiente se produjeron tres de los guiones: What Remains, de Sarita Khurana (2010); Public, de Jeannie Donohoe (2010); y Miramelinda, de Luis Trelles y Jesús Pimentel Melo, dirigida por este último (guión ganador del 7º concurso nacional de cortometraje convocado por el IMCINE y estrenado en el Festival Internacional de Cine de Morelia de 2009, nominado a los Student Academy Awards-Oscar® y proyectado en el Short Film Corner del Festival de Cine de Cannes 2010 y en la Semana de la Crítica de Cannes 2010)”.
El financiación y apoyo para el taller de este año han sido proporcionados por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; la Secretaría de Cultura de Michoacán; FONCA-PAAE; el ayuntamiento de Morelia; el ayuntamiento de Tzintzuntzan; el Festival Internacional de Cine de Morelia; Imagina, Asociación de Cineastas en Michoacán; Villa D'Acqua y la Galeria La Bola Santa.


Una imagen del cartel promocional de La verdadera venganza del gato Boris, una de las obras que audicionará a fines de este mes de agosto, con miras a ser incluida en la Muestra Nacional de Teatro

En términos programáticos, todo estaba listo desde junio pasado para celebrar, como cada año, la Muestra Estatal de Teatro, que idealmente debió emprenderse entre los días 18 y 27 de ese mes. La Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum) ya tenía resuelto el programa y el calendario de funciones, tal como en algún momento lo dio a conocer Ivonne Monreal en la sección de cultura del matutino Cambio de Michoacán. Estaban agendadas 22 puestas en escena y, oficialmente, la demora estaba obedeciendo a la necesidad de que el teatro Melchor Ocampo, sede de la muestra, estuviera listo luego de la intervención de que ha sido objeto.
Todavía a comienzos de julio el departamento de Teatro de la Secum dijo que la muestra se realizaría y que únicamente había sido pospuesta. Se anunciaban como fechas tentativas diez días de julio, del 16 al 25.
Pero, como en cierta canción de Sabina, “y nos dieron las diez y las once, las doce y la una, y las dos y las tres” y, por lo que se ve, a la Muestra Estatal de Teatro 2010 “desnuda, al anochecer, la encontró la luna”, pues esta es la hora (lunes 9 de agosto) en que, simplemente, nada de nada.
En entrevista banquetera para este blog, el pasado viernes 6 en el foro La Bodega, el jefe del departamento de Teatro de la Secum, Fernando Ortiz Rojas, reiteró que la Muestra Estatal de Teatro no está cancelada; de hecho, respingó ante el adjetivo. “No, no, no. Todavía no hay fecha, pero no está cancelada”.
Desafortunadamente, la breve entrevista no permitió preguntar lo obvio: Si la única razón para no celebrar la Muestra Estatal es que el teatro Ocampo no está listo, ¿por qué no se optó por el muy versátil foro alternativo La Bodega, por el teatro Stella Inda, del IMSS o, en colaboración con la Universidad Michoacana, por el teatro Samuel Ramos o por el auditorio José Rubén Romero? Todos sabemos que los dos últimos escenarios, el Samuel Ramos y el José Rubén Romero, carecen del equipo de iluminación adecuado, pero ahí están, junto a los dos primeros, como alternativas a una voluntad de hacer las cosas.

A destiempo, pero
Michoacán audiciona

Por mientras, seis de las 22 obras michoacanas inscritas a la Muestra Estatal de Teatro van a audicionar aquí en Morelia, los días 28 y 29 de agosto, ante integrantes de la dirección artística de la XXXI Muestra Nacional de Teatro (MNT), quienes vienen a seleccionar a la o las obras que representarán a Michoacán en el escaparate escénico de fin de año, que esta vez tiene como sede la capital de Jalisco.

Una imagen de La luna vista por los muertos. Este trabajo fue el examen de dirección escénica de Sheyla A. Rodríguez, recién egresada de la Escuela Popular de Bellas Artes. La pieza se inscribió a la Muestra Nacional de Teatro y será objeto de audición.

Las obras que audicionan para la MNT (enlistadas aquí en riguroso orden alfabético) son:

Carmelita, la niña del mechón, escrita y dirigida por José Luis Pineda Servin, (SH Producciones).
Intimidad, de Hugo Hiriart, en dirección de Hasam Díaz (Pólux Teatro).
Lágrimas de agua dulce, de Jaime Chabaud, en dirección de Perla Szchumacher (Hecho a mano).
La luna vista por los muertos, de Daniel Rodríguez Barrón, en dirección de Sheyla A. Rodríguez Romero (Aleatorio Teatro).
Round de sombras, de Carmina Narro, en dirección de Ramsés Figueroa (Silencio teatro).
La verdadera venganza del gato Boris, de Maribel Carrasco, en dirección de José Suanate (Sonaja roja).


Estos seis trabajos serán valorados porque fueron los únicos que cumplieron con el requisito de inscribirse a la Muestra Nacional y enviaron sus respectivas carpetas a la ciudad de México antes del pasado 25 de junio, tal como lo marca la convocatoria oficial del escaparate escénico, la cual fue lanzada desde el mes de febrero.

La actriz Ana Zavala en el unipersonal Lágrimas de agua dulce. Este es uno de los últimos trabajos que dirigió Perla Szuchmacher. La obra está inscrita para la MNT y será auditada en Morelia.

Sin embargo, aún en este caso, las demoras de la Secretaría de Cultura de Michoacán para emprender la Muestra Estatal de Teatro (en la cual estas seis obras habrían sido evaluadas por el jurado de la MNT), están ocasionando que la propia Dirección Artística de la Muestra Nacional se salga de los lineamientos establecidos por su convocatoria.
En efecto, en su punto nueve, la convocatoria de la Muestra Nacional de Teatro 2010 señala: “La Dirección Artística audicionará las obras con registro completo y que considere convenientes, por lo que es requisito indispensable que los montajes propuestos puedan escenificarse dentro del plazo comprendido entre la publicación de la presente convocatoria y el viernes 27 de agosto de 2010”.
Las audiciones se realizarán en Morelia los días sábado 28 y domingo 29 de agosto, de modo que rompen el plazo previsto. Sin embargo, como esta situación no es culpa de los grupos en sí mismos, sino de la Secretaría de Cultura y de su retraso para sacar adelante la Muestra Estatal (¿mala organización?, ¿gestión insuficiente? ¿carencia de recursos presupuestarios? ¿deficiencias de logística? ¿poca capacidad de respuesta ante imprevistos? ¿contradicciones internas? ¿una consecuencia más del famoso gabinete “de bajo perfil”? ¿lisa y llana morosidad?...). El hecho es que, decía, como la situación no es culpa de los grupos, sino de la Secretaría de Cultura, la situación cae dentro de lo que contempla el artículo 16 de la convocatoria de la Muestra Nacional (“todos los casos no previstos serán resueltos por la Dirección Artística…”, etcétera).
Era esto o, de plano, dejar fuera de la nacional al teatro michoacano.
De modo que, mientras se reprograma la Muestra Estatal de Teatro, este fin de mes tendremos en Morelia una mini-muestra. El piscolabis, mientras llega (si llega) la hora del banquete local.
Por cierto, ¿saben ustedes cuántas obras se inscribieron este año a la Muestra Nacional de Teatro, a fin de ser consideradas para su inclusión en Guadalajara? De acuerdo a informaciones del Instituto Nacional de Bellas Artes, fueron un total de 220 obras.

Programa de la Muestra Estatal
de Teatro 2010, en stand by

Sólo por no dejar y, desde luego, para dejar un testimonio de lo que, hasta el momento, pudo haber sido y no fue, la lista que sigue a continuación documenta las obras previstas en el programa de la Muestra Estatal de Teatro 2010 en Michoacán:

Carmelita, la niña del mechón, del grupo Santa Herejía, dirigido por José Luis Pineda
Un libro muy especial, de la Compañía Universitaria de Teatro, que dirige Graciela Morales
La verdadera venganza del gato Boris, de Sonaja Roja, dirigidos por José Luis Suárez Nateras
Viejitos en fuga, del grupo Seminis Artis, dirigido por José Luis Mena Crespo.
La zorra y las uvas, de la Sociedad Escénica de Uruapan, que dirige Abel Alejandro Huanosto
La huida, del grupo Espacio Vacío, dirigidos por Gunnary Prado
Palabras encadenadas, de la Compañía Experimental de Teatro, bajo la dirección de Copérnico Vega
Intimidad, del grupo PoluX teatro, dirigidos por Hasam Díaz.
El despertar de un pueblo, del grupo Con Filtro, dirigidos por Ricardo López Suárez
Motel de los destinos cruzados, de Animart Teatro, que dirige Sandra Rangel
Romeo y Julieta, del Proyecto Teatro, dirigidos por Mariana Gálvez
Eddy Wallace, de Pentagrama Teatro, con dirección de Gabriela Bravo Aguilar
Venecia, del grupo Sueños Líquidos, dirigido por Teresita Sánchez Reyna
Mañana, de Pantomima Teatro, dirigido por Jesús del Río
El secreto de Gorco, de Teatro Movedizo, que dirige Carlos Romero Acosta
Psicosis, de alumnos del cuarto grado de la Escuela Popular de Bellas Artes, dirigidos
por Ituriel Vázquez
Despidiendo a una solterona, montaje colectivo del grupo Charani K’eri.
El yeitotol, de Proescénica Cinema Teatro, dirigidos por José Refugio García
Tócala de nuevo, de Butaca Vacía, dirigidos por Valentina Freire
Aquí no paga nadie, de la Compañía de Teatro Libre Sor Juana, bajo la dirección de José Manuel Herrera Villa
La mirada oculta, de Unirnos Teatro, dirigido por Luisa Fernanda Ortiz
Ángel de mi guarda, de la Compañía El Quijote de la Mancha, dirigidos por Roberto Pimentel.


En plan de “alguien tenía que sufrir el parto de la patria para que México naciera y pos me tocó a mí”, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, mejor conocido como Antonio López de Santana (1794 –1876), hace su aparición en el escenario del teatro Stella Inda, del IMSS, para cerrar la gira en Morelia del festival de monólogos Teatro a una sola voz. El Napoleón de América (como le gustaba ser llamado) reencarna en una puesta en escena escrita, dirigida y actuada por Paulo Sergio Galindo: el unipersonal Patria que nace torcida… (2008), que es una farsa histórica en un acto para clown y títeres.

Uno
Aparece el clown con sus atuendos: pantalones que alguna vez ostentaron cierta pretensión, pero algo sobrados; el chaleco ceñido, el saco de un único botón; un indescriptible trapo haciendo las veces de corbata roja y el cuello mal plisado.
Maleta en mano, el personaje de roja nariz sale a escena distraído y al acaso, como corresponde. Y, sobre todo, con la mirada transparente; con ese aire de inocente despreocupación, sensible a cuanto lo rodea, que es el sello de un buen clown (“el clown siente curiosidad por el mundo, el mundo siente curiosidad por el clown”, Jesús Jara dixit en El clown, un navegante de las emociones, Ed. Proexdra, 2000, 1ª edición).
La curiosidad del personaje será despertada esta vez por la penca de nopal que ocupa el centro del escenario a partir de material de desecho (verdes envases de Pinol que dan forma a tronco y hojas de la cactácea) y detrás de la cual, caída al pie del asta, reposa una maltrecha bandera nacional. Algo le falta, tanto al nopal como a los restos de la bandera y, tras una cuidadosa revisión de los dos símbolos, el anfitrión de la noche escudriñará el patio de butacas, interrogará al público con la mirada y finalmente lanzará la pregunta que será el detonador de todo:
“¿Y el águila?”
La búsqueda del animalito pasará por la consulta al directorio telefónico (“Andrés López… mmmh no. Andrés García… mmmh no”), cuyas páginas lo llevarán a localizar al heroico antihéroe de la velada: Antonio López, uno de cuyos múltiples apodos fue, precisamente, El Águila.
Entre ecos de La Bikina (Rubén Fuentes, 1964), el clown prepara parte de los atuendos y utilería que usará más adelante. La primera implicación directa con el público será la invitación a chasquear los dedos en ritmo de 4/4 para acompañar al personaje que interpreta a trompetilla los inconfundibles aires de Toque de bandera (Xóchitl Palomino y Juan P. Manzanares, 1956), mientras pone la astrosa enseña a toda asta y visibiliza las condiciones del lábaro: el verde mancillado por la huella de una mano negra; el blanco con un boquete donde debería estar el escudo; el rojo muy ajado.
Y ya con la ruinosa bandera en alto y el nopal desechable como su mundo, el clown cederá su lugar a Su Alteza Serenísima, el Benemérito de Tampico, el César Mexicano o (como le decían con crítica sorna sus antagonistas) el Héroe de las Cuarenta Derrotas.

Dos
¡Qué puntería! Paulo Sergio Galindo ha elegido para su reflexión clownesca sobre México al personaje que mejor expresa los defectos y debilidades de nuestro temperamento nacional, así como los arrebatos de triunfalismo y fracaso que son el permanente estigma de nuestra clase política. Soberbia, sensiblería melodramática, disimulo y autocompasión son las emociones clave (acentuadas por el tono fársico) que dan forma al protagonista de Patria que nace torcida…
Lo mejor es que el setenta por ciento de las frases que se profieren en el escenario, o un porcentaje aproximado, son dichos reales o parafraseados, verídicos en todos los casos, pronunciados por López de Santa Anna en diversos momentos de su accidentada biografía.
El discurso abre henchido de soberbia (“Aunque te duela –dice dirigiéndose a la bandera, es decir, a la patria–, soy el general en jefe del Ejército Mexicano: don Antonio López de Santa Ana, vencedor de mil batallas; amado y calumniado por la envidia de los lambiscones”. “Si no fuera por mi voluntad, la nación se habría desgajado como un tronco podrido”).
Continúa con el festejo egóico de sus habilidades para el disimulo (“Y ustedes se preguntarán ¿Qué hace aquí este cojo? Han de saber que desde pequeño, cuando no podía llamar la atención de mis padres por medios honorables, me hacía el enfermo para obligarlos a darme un trato preferencial. Me untaba betabel en los párpados y con la voz quebrada me quejaba de un fuerte retortijón. Desde entonces ya era un actor consumado. Aplicaré hoy mis dotes histriónicas para ser mejor comprendido; para que la plebe me condene o me absuelva, pero con mayores elementos de juicio”).
También desprecia a la plebe (“¿Que vendí yo la mitad de México? Por Dios. ¿Cuándo aprenderán los mexicanitos que si este barco se hundió no fue por los errores del capitán, sino por la torpeza y la desidia de los marineros? Yo estoy dispuesto a cargar con mis culpas, no con las que me endilgue la plebe ignorante y rastrera, cómplice de tantas tropelías, cuyo único resquicio de inteligencia fue nombrarme once veces presidente”).
Entre guiños al cinismo foxista y desplantes de orgullo por engendrar a toda una genealogía bastarda de vividores del poder, declarará: “Hoy, hoy, hoy, antes de hacer mutis por la puerta trasera del escenario como un actor abucheado por el público que antes lo vitoreó, quiero salir al proscenio para decir mi verdad (…). Irán descubriendo, mientras se las cuento, cómo hoy todos sus gobernantes son, dólares más, inteligencia menos, hijos míos”.
El discurso de López de Santa Anna concluirá, mucho más tarde, con una frase lapidaria y cuya alevosía es infinita: “Volveré cuando ustedes o México me lo demanden. Y ríanse de mí… que no se imaginan cuánto me río yo de ustedes”.

Tres
Sólo la filosofía clown podía conseguir lo que Paulo Sergio Galindo logra en Patria que nace torcida…: hacer interesante al público a un personaje tan repulsivo como López de Santa Anna.
Desde luego, los personajes unidimensionales no existen. Y si existen, son malos personajes. Así es en un escenario, pero también en la vida real. López de Santa Anna no fue únicamente el “monstruo vendepatrias” que nos ha enseñado la historia oficial y quizá la mejor prueba de eso sea su victoria en la batalla de Tampico, cuando repelió exitosamente a una expedición española que pretendía “reconquistar” los territorios de lo que habían sido las colonias de la Nueva España. Sin embargo, en la balanza final pesa más su convenenciero camaleonismo político y, sin duda, la pusilanimidad con la que decidió salvar su pellejo, aceptando la independencia de Texas, que cualquiera de sus aciertos.
Una de las cosas bellas de Patria que nace torcida… es cómo, acudiendo a una premisa esencial del trabajo clown: la vulnerabilidad, el autor e intérprete de esta obra nos muestra a un López de Santa Anna que, por debajo de su soberbia superlativa, era tan vulnerable como cualquiera.
Este doble tono, el de la fortaleza y la vulnerabilidad, el de la soberbia y lo ridículo, tiene un plus adicional: desnuda la bravucona autocompasión del personaje y nos la muestra como el ejemplo supremo de ese complejo llamado “¡Viva mi desgracia!”, que en muchos sentidos es el núcleo del temperamento mexicano, tan dado no sólo a justificar plañideramente sus errores y fracasos, sino a regodearse martirológicamente en sus derrotas (“¿Quién me ayuda a cargar la inmortalidad? ¿Quien nació para gobernar en este país de agachados? Nadie alza la voz. Nadie se hace responsable de nada. Soy un halcón solitario que describe círculos en el aire mientras sus polluelos esperan el alimento en el nido… pío, pío”).
Es por esto y no por otra cosa que cada vez que nos reímos de López de Santa Anna en este espectáculo, necesariamente nos estamos riendo de nosotros mismos. Y esa no es una risa cualquiera. Esa una risa que duele.

Cuatro
Pero López de Santa Anna no está solo en Patria que nace torcida… En realidad, el espectáculo explora a otros cinco personajes históricos, compartiendo con el público anécdotas poco conocidas acerca de ellos: dos son anteriores a la época de López de Santa Anna y los otros dos son posteriores. En todos los casos, los hechos son reales y Galindo se ha ocupado de darles una transcripción dramática. Se trata de Hernán Cortés, Miguel Hidalgo, Francisco I. Madero, Benito Juárez (apenas citado) y Álvaro Obregón.
Al primero, siendo López de Santa Ana de sangre española, lo admira (“Yo sólo seguí el camino que mis antepasados me trazaron en 1519, cuando don Hernán Cortés llegó a Tenochtitlán para rescatar a los indios que vivían gobernados por dioses falsos, que vivían encuerados, que no conocían la rueda ni la pólvora… tuvimos que salvarlos”).
Al segundo lo desprecia con toda su alma, al punto que jamás pronuncia su nombre (“Me hierve la sangre al recordar a… ¡ése! ¡Ése!, que rompió la paz, que rompió la tranquilidad de las buenas conciencias, que levantó en armas a la chusma, al peladaje, ese que para mí es el Innombrable (…), ese tramposo, ese comecuandohay, ese inútil, ese presbítero…”). También le guarda una envidia imponderable: “¿Y por eso el Innombrable se ganó un espacio en el altar de la Patria? ¿Y por eso un estado de la República, que yo fundé, se mancha con su nombre? Díganme un solo pueblo de este país que no tenga una sola calle con el nombre de… ¡ese! Pero no hay ni una placita con el nombre de don Antonio López de Santa Anna. ¡Pueblo de descastados, de malagradecidos, de gitanos! (…) ¿Que intercambié Texas, Nuevo México y California? Sí… y tampoco hay ni una sola estrella en Hollywood… with my name… ¡Ah! ¡Otra raza de fucking bastards!”).
A Madero lo ridiculiza por sus dotes de médium y por su creencia en un Más Allá redentor, capaz de resolver las cuestiones terrenales. Lo ve como un merolico que, en pleno azote mesiánico, llegó a afirmar que el espíritu de BJ era el que lo inspiraba desde el Paraíso para conducir a la patria por el camino de la libertad y la esperanza (“¿BJ?, ¿BJ? –repite López de Santa Anna, tratando de ubicar las iniciales– ¡Ah, sí! el oaxaco aquel que me servía los tamales”).
Cortés, Hidalgo y Madero serán recreados en breves escenas que muestran aún más breves episodios de sus vidas, con el apoyo de distintos objetos que son transformados en títeres instantáneos para dar voz a los comparsas del drama en esta versión de nuestra historia: Moctezuma, Cuauhtémoc, los tlaxcaltecas...
En cuanto a Álvaro Obregón (con quien casi concluye la Epoca de los Caudillos), López de Santa Anna lo ocupará entre otras cosas como juguete mnemotécnico para confirmar cuánto conocemos acerca de la historia y sus protagonistas. Echará mano de alguien del público, al que preparará para que represente su asesinato durante el comelitón en La Bombilla. “Maquillarlo” exigirá, desde interrogar al público acerca de si era más bien calvo o sólo tenía entradas, maquinita de rasurar en mano, hasta indagar, sierra lista, acerca de cuál fue el brazo que había perdido el general (“¡Fue el derecho! Pero a ti te voy a cortar el izquierdo porque es izquierda actor–derecha público… luego te explico”). El interrogatorio pasará asimismo por deslindar qué comía Obregón aquella tarde y, desde luego, cuáles fueron sus últimas palabras (“Las últimas palabras de Cristo fueron Padre, ¿Por qué me has abandonado?; las últimas de Prometeo fueron: Resisto. Las últimas palabras de Fox fueron: Ese no es mi jeep. Las últimas de Juan Camilo Mouriño fueron (aleteando en picada con los brazos): ¡Ahhh, ahhh, ahhh, aaaahhhhhh! ¿Y las últimas palabras de Obregón, víctima del mesianismo y de los judas que lo traicionaron, quienes no lo dejaron ni escuchar completo su son favorito, El limoncito?: ¿Me trae otros totopitos?”).
La velada podría ser interminable, y Galindo evoca, sólo como citas, dos momentos más: 1968 y el asesinato de Colosio. “Pero ya me cansé, y seguramente ustedes también”.
El cierre de la puesta, elíptico y perfecto, es un retorno al primer instante de la noche, a la frase de un ahíto y desencantado clown que reitera: “¿Y el águila? ¡Hasta eso se robaron!”

EN VIDEO



Extractos dedicados al general Antonio López de Santa Anna en el unipersonal Patria que nace torcida..., de Paulo Sergio Galindo.



Dos visiones complementarias acerca de la violencia se intersectan en el monólogo No me muevo, no grito, no tengo voz, que se organiza a su vez desde los monólogos La puta en el manicomio (Darío Fo / Franca Rame, 1977) y La violación (Franca Rame, 1975). El trabajo se presentó en Morelia en la penúltima jornada del festival de monólogos Teatro a una sola voz 2010, en dirección de Ernesto Cruz Gómez y con la actuación electrizante de Vanesa Vargas, ambos de la Compañía de Teatro de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey.

Uno
La protagonista de La puta en el manicomio se ha desprendido de su cuerpo. Es una inquietante cabeza parlante. Pensamiento puro, reflexión en acto. Así aparece ante el público, con el resto de su anatomía negada, invisibilizada dentro de un cubo. Una cabeza aséptica, de cabellos lacios pulcramente recogidos con una cinta de color claro y una mirada fuerte, desafiante, que dialoga y responde a las preguntas de la doctora que la entrevista dentro de una institución psiquiátrica. Pronto veremos que el distanciamiento del personaje es su escudo y resguardo contra los horrores que le ha tocado vivir.
“Si una no ha sido puta, no sabe lo que es perderse el respeto a una misma –declara en algún momento–. Lo peor de este oficio es que te hace sentir como una cosa: un agujero, tetas, piernas, un culo, una boca. Y nada más. Nada más. Si una está metida en la mierda ¿qué hace? ¿tratar de nadar? ¿de no notar la peste? Y buscas a alguien que te suba a la barca en excursión de placer y casi te parece que te estás vengando: ¿Quieres coger, pedazo de mierda? ¿Quién te crees que eres porque tienes dos pesos? Pues entonces, paga. Coge y paga. Yo no estoy. Tú resoplas encima de mí, pero yo no estoy. Hago como que estoy, pero he salido. ¡Estás cogiéndote con una muerta, imbécil!
Acechada sexualmente desde niña en el hogar paterno; explotada laboral y sexualmente como sirvienta y luego en una fábrica de condiciones increíblemente insalubres (“había un estruendo horrible, hacía un calor para desmayarse y la peste de los disolventes daba un dolor de cabeza que no se podía aguantar”), esta prostituta interna en una clínica terminará narrando cómo sus compañeras de oficio han incendiado la casa de un industrial. El sentido de ese acto, así como sus motivos, será la línea de fondo de todo el monólogo.
Mientras, la historia de La puta en el manicomio es la de una puber ignorante de todo lo relativo al sexo el día de su iniciación sexual con un amigo de su edad (“Sólo sabíamos que los niños nacen de la tripa. No. No sentí nada. Bueno, sí: recuerdo que me dolió muchísimo el ombligo, porque creíamos que el amor se hace por ahí”.) y que se ufana de haber aprendido más tarde “todo sobre el sexo” en libros que muestran el cuerpo femenino y sus zonas de respuesta erótica como diagramas fríos e impersonales, idénticos a los que exhiben la anatomía de las reses y los diferentes cortes que puede obtener de ellas en una carnicería.
Es la historia de una mujer que sufre crisis de ira en las que se priva de sentido sólo para descubrir, horas después, que durante esas lagunas se ha perdido a sí misma, bailando y desnudándose hasta ser objeto de abuso incluso por los mismos policías que suelen levantarla de la calle para llevarla a alguna clínica (“suelo tener el cuerpo lleno de moretones, hasta en la cara. ¿Yo qué sé? La policía que me ha recogido dice que me he caído. No. Nunca hay testigos. Cuando llega la policía que me trae para acá, nunca hay nadie. O, de haber alguien, pasaba por ahí o acababa de llegar”).
Pero es también la historia de una sexoservidora con irónica conciencia de clase (“nunca me he encontrado con alguna colega que diga: ay, qué bonito es esto de ser puta. No. Todas dicen lo contrario: Voy a ahorrar un poquito con este oficio de mierda y pongo un negocio o una tiendita con mi hombre. ¡Ja!, que si fuera verdad todas las tienditas de la esquina las llevaríamos las putas”) y que cierto día, durante uno de los levantones con violación colectiva a los que está expuesta, identifica al líder de la pandilla: un influyente empresario junior (“un tipo conocido, con un carrazo de la empresa, despacho de primera, dos secretarias y amigos con clase… ¡tan cerdos como él!”).
Decidida a exhibirlo, maniobra hasta el punto en el que puede grabar una confesión que es enviada a la prensa pero que nunca se ventila en los medios, dados los intereses que el agresor representa. Más bien, lo que obtiene nuestro personaje es una golpiza anónima y casi fatal, que es la que desata la solidaridad de sus compañeras para ir a incendiar el edificio donde se localiza la oficina-habitación del culpable (“Incendio provocado, dijo la televisión. Un gesto político, dijo una de las enfermeras. La doctora joven se quedó un rato callada, pero luego dijo a su vez: Sí, esto fue un gesto político”).

Dos
Si el monólogo La puta en el manicomio impacta por la radical frialdad del personaje, que describe su historia sin otras pasiones que no sean la rabia o el sarcasmo contenidos, así como por las condiciones de desigualdad a las que todavía está sujeta durante la entrevista (“Oiga, ¿no sería mejor que viniera usted a sentarse aquí, a mi lado, en vez de quedarse allá arriba, que parece que está en la cabina de un avión? Es que me cuesta mucho decir ciertas cosas si no tengo a quién mirar a la cara, mientras hablo”), la escena dedicada al segundo monólogo, La violación, es una experiencia todavía más extrema porque los sentimientos y las sensaciones se encienden en lo más vivo, a flor de piel.
Insertada a la mitad del monólogo previo, en realidad La violación es un texto-exorcismo con el que la dramaturga y activista Franca Rame procuró conjurar una experiencia real que le aconteció en 1973, cuando por motivos políticos varios carabinieri disfrazados de civiles la secuestraron a bordo de una camioneta, donde tres de ellos la torturaron y la violaron antes de abandonarla en la calle.
En la edición electrónica de la revista Magazine Digital se conserva una entrevista realizada hacia 1995 en la que Rame habla sucintamente del hecho. Dice:
“En 1973, fui secuestrada y violada por varios hombres. Se trató de una intimidación política. Ya tenía 41 años, y en esa época me dedicaba a visitar cárceles e intentar liberar a detenidos políticos, a ocupantes de fábricas, a luchadores antifascistas... Lo recuerdo como si fuera ayer. Sentí una pistola o un dedo en la espalda, y me metieron en una furgoneta. Eran cuatro secuestradores. Lo que me hicieron aquellas fábricas de esperma durante horas, uno tras otro, fue tan horrible que tardé muchísimo tiempo en poderlo explicar. Al volver a casa sólo tuve fuerzas para decirle a Dario (Fo) y a la policía que me habían golpeado. Para poder sacar todo eso afuera, tuve que escribir un monólogo de teatro, La violación, y hacérselo decir a mi personaje. Cuando la obra se representó en Barcelona, un espectador tuvo un ataque de epilepsia. Dario se enteró de todo años después de que sucediera y ni siquiera ha podido ver esa obra”.

Tres
“No me muevo…, no grito. No tengo voz”. Estas tres afirmaciones va a repetirse una docena de veces, distribuidas al comienzo y casi al final de La violación, como frase que elimina todo lo superfluo y contiene, absoluta, la esencia del miedo, de la ira y de la humillación a que es sometido el personaje.
Las emociones que la actriz verbaliza en un extraordinario trabajo de tono vocal naturalista, son acentuadas por un estudiado fraseo de movimientos que, en contrapunto, establecen secuencias sucesivas y bien marcadas que hablan estilizada y alegóricamente de invalidez, de impotencia y desesperación. Ahora es el cuerpo temeroso hecho ovillo; ahora los brazos que se extienden, ansiosos de escape o el tronco que se tuerce, la pelvis que se proyecta, los muslos forzados, abiertos en tijera para consumar la invasión.
¡Twang! la cuerda que vibra. ¡Twing! la cuerda que se rompe. ¡Twong! la lira hecha pedazos. ¡Twang! ¡Twing! ¡Twong!
Y en medio de estos trazos, la angustiosa descripción en cressendo de las estaciones de la brutalidad, en despiadada primera persona: los primeros golpes al vientre para que la víctima sepa, por si aún lo dudara, que nadie está jugando. El sonido de una radio que transmite canciones de amor en la penumbra. La poderosa presencia de aquel que la inmoviliza de espaldas. La sorda sensación de la mente que rechaza comprender para no perderse en el horror de lo que está sucediendo. El ritual de los cigarrillos y la navaja contra las prendas y la piel para ir anticipando más miedo y más dolor antes del asalto definitivo.
Son diez minutos agónicos, al filo de lo soportable, desde esa escenografía de cubo por la que descienden, pendiendo de hilos, una decena de máscaras que dan cuenta de otras víctimas anónimas, todas con el grito congelado en la boca, mientras avanza la coreografiada carnicería que se corona por tres rupturas para los “¡Muévete, puta! ¡Tienes que hacerme gozar!” que profiere cada uno de los verdugos antes de que la inconsciencia llegue, bienhechora, a arropar a la víctima con su manto blanco.

Cuatro
Cualquier aproximación a la obra o al pensamiento de Darío Fo (Sangiano, Italia, 1926) y de Franca Rame (Milán, 1929) tiene que estar estrechamente urdida desde los ámbitos de la política y el teatro. En el caso de los monólogos que configuran No me muevo, no grito, no tengo voz, se trata ante todo de ver cómo las relaciones desiguales de poder pervierten cualquier posibilidad de lo humano al buscar la anulación del otro. Siguiendo un poco a Foucault, es evidente que para someter al otro hay primero que verlo, es decir construirlo (codificar su figura a la medida de nuestros intereses y ambiciones); este es un proceso habitual en las relaciones humanas. Pero en las condiciones de una distribución desigual del poder, conocer al otro es ya ponerlo de rodillas. Esto es contra lo que nos ponen en guardia tanto Rame como Fo.
Claro: No me muevo, no grito, no tengo voz se funda en dos trabajos centrados explícitamente en la violencia de género, en mujeres vistas desde la perspectiva de una relación de poder en la que el sexo ya no es un lenguaje en sí mismo (tal es su naturaleza), sino un instrumento de sumisión, una herramienta para humillar. Esa es la circunstancia, que en los dos trabajos es mostrada con un pathos dolorosamente poderoso.
También son dos textos hijos de su tiempo y, en tal sentido, feroces y honestos combatientes a favor de una clase trabajadora (hoy más desideologizada que nunca, pero sometida todavía a las mismas presiones de entonces, apenas maquilladas de un modo distinto). Desde tales ámbitos, la puesta en escena de la Compañía de Teatro de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León es una eficaz llamada de atención hacia experiencias como las Muertas de Juárez o toda la violencia que trae, hacia mujeres y niños, esta Guerra Total contra el narco que tan explícitamente estamos perdiendo.
Pero más allá de estas lecturas de género y de situación (perfectamente válidas), estamos ante una puesta que mira críticamente todo abuso de poder y toda forma de absolutismo fascista, ya desde los zarpazos ligeramente irónicos del texto de Fo, ya desde la radical, dolorosísima experiencia de autoconfesión de Rame, ambas estupendamente encarnadas por Vanessa Vargas. Otra noche memorable en el festival de monólogos.

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