Distribuida en doce episodios, cada uno de media hora de duración, la serie Tanto mitote, crónica de dos revoluciones, será lanzada al aire el lunes 27 de septiembre de 2010 por la señal del canal 2 de Morelia, perteneciente al Sistema Michoacano de Radio y Televisión (SMRyTV). La serie, concebida a cuatro manos por los guionistas Gustavo Ogarrio, Antonio Monter, Sergio Julián Monreal y Rodrigo Ponce de León y desarrollada por un equipo de creativos que incluye a una planta de jóvenes camarógrafos, editores e ingenieros de sonido, entre otros, estrenará un capítulo semanalmente y, a la usanza de ciertas televisoras europeas, ofrecerá dos repeticiones en diferentes días y horarios, con la intención de alcanzar a una mayor diversidad de público.
El tráiler de la serie, de seis minutos de duración, fue presentado ante los medios locales el miércoles, durante la conferencia de prensa realizada en el hotel Alameda, en el centro histórico de Morelia, y a la que asistieron, aparte de funcionarios y trabajadores del SMRyTV, los creativos encargados de desarrollar sus contenidos.

El logo de la serie, durante la proyección del tráiler promocional.

En esencia, los doce episodios de Tanto mitote reflexionan sobre los festejos patrios de este año (el centenario de la Revolución y el bicentenario del inicio del movimiento insurgente) desde un tratamiento que, por un lado, atiende tanto a cuestiones históricas asociadas a ambos episodios como a las realidades del Michoacán actual. Por el otro, se trata de una experiencia que coloca sus acentos fundamentales en la gente, en el pulso popular, en los escenarios cotidianos que compartimos los ciudadanos.
Durante la presentación del proyecto, la directora del SMRyTV, Carmen Escobedo, explicó: “Todo el equipo del SMRyTV le ha puesto mucho empeño a este proyecto; creemos que hemos conseguido algo que es innovador para una televisora pública; también consideramos que esta serie va a ser un parteaguas en la manera de producir en televisoras con el perfil del SMRyTV. Me parece que el equipo que se ha reunido para este proyecto está demostrando cómo se puede hacer una televisión cultural, una serie televisiva que, a pesar de sus recursos materiales más bien limitados, va a invitar a la reflexión, y cómo usando muy pocos recursos y empleando todo el equipo nuevo que se tiene en el Sistema se puede presentar un producto de calidad”.
Acerca del nacimiento del proyecto que, a nivel de guión, ha involucrado al dramaturgo, novelista y poeta Sergio Julián Monreal; al ensayista y escritor Gustavo Ogarrio, al periodista, guionista y escritor Antonio Monter y al escritor Rodrigo Ponce de León, la titular del Sistema evocó: “En noviembre de 2009, al platicar con Gustavo Ogarrio acerca de proyectos para conmemorar el Bicentenario y el Centenario, yo le comentaba: ‘no tenemos guionistas para televisión que nos permitan emprender proyectos novedosos, frescos. Hay historiadores, investigadores… pero no guionistas para hacer algo nuevo en la TV’; fue entonces cuando él propuso que acudiéramos a escritores y comunicadores, para ver quién le entraba al desafío de emprender una producción para la pantalla chica. El resultado es este equipo de creativos y me parece que lo que han logrado vale mucho la pena”.


La parte medular de la conferencia de prensa fue la proyección del tráiler de la serie de TV, que ha sido diseñado a partir de tres capítulos, el primero de los cuales se ambienta en el mercado Independencia, en Morelia (colindando con el extremo sur del centro histórico de la capital michoacana). En distintos incerpts aparecen espacios y personajes de ese ámbito que, como en todo mercado del mundo, son uno de los termómetros más precisos para aprehender, precisamente, esa aura que le da su sentido a un pueblo. También hay otros segmentos en los que aparecen, por ejemplo, colegiales hablando acerca de cómo imaginan a héroes como Morelos e Hidalgo; docentes o autores como Manuel Oramas o Ramón Merino reflexionando sobre valores que colaboran a darle sentido a una idea de patria y, sobre todo (hay que reiterarlo) la atenta y permanente mirada al pueblo, a la gente, a las personas cuyas vidas individuales configuran el mosaico de una marea histórica colectiva.
Este acento se marca desde los mismos textos que acompañan a la intro y que ofrecen: “Descubre los matices del México que somos”. Esta tesis esencial es precedida por las frases y preguntas: “Hubo una vez un país que cumplía años cada cien. Pero toda celebración puede verse desde otro punto de vista. ¿Los héroes fueron más que humanos? ¿De aquellas batallas ha resultado la libertad que buscaron?


El enfoque también sería comentado por Sergio Julián Monreal durante una de sus intervenciones. El autor de La sombra de Pan, Abecerial Killer y Las raíces del aire detalló:
“Fuimos invitados a un proyecto institucional. Así nació esta serie y quizá la combinación suene como una promesa incumplible: la de participar en un proyecto institucional que genere un discurso independiente. Sin embargo eso es lo que hemos estado haciendo; podemos manifestar que hemos obedecido a nuestra responsabilidad como ciudadanos, como personas que defendemos los ejercicios de pensar y de escribir de cara a esta conmemoración y que no hemos recibido ningún tipo de línea. Me parece que es importante mencionar esto. El SMRyTV ha cumplido con su responsabilidad de generar un espacio para el debate, la crítica, el análisis y a partir de allí ha comenzado nuestra responsabilidad para desarrollar un proyecto creativo”.


Monreal pondría en perspectiva los perfiles de Tanto mitote al hablar de otras experiencias audiovisuales que, con motivo de las fiestas patrias, se dejan ver por estas fechas en los medios electrónicos de alcance nacional.
“Me da la impresión –dijo– que la novedad en el enfoque de estos festejos consiste sobre todo en la forma, no en el contenido. Vemos las producciones de Televisa, del canal Once, de Canal 22 e incluso algunos promocionales del Supremo Tribunal de Justicia, y encontramos producciones muy logradas en términos de animación, de invertir recursos, pero siempre en la forma. En el nivel de contenido lo que vemos es el mismo discurso informativo, acaso actualizado con las nuevas tendencias historiográficas del país, pero no hay debate crítico. Ni siquiera lo hay en Discutamos México, que es el espacio que parece más genuino, pero que está claramente acotado; tiene los dados cargados desde las nuevas lecturas que se quieren hacer de México. Nuestro trabajo, en cambio, pretende dialogar con la historia, pero no desde la perspectiva historiográfica, ya que ninguno de nosotros es historiador, sino reivindicando nuestro derecho como mexicanos para hablar de nuestra historia”.
Matizaría: “La historia no puede ser un coto exclusivo de los que se dedican profesionalmente a la historia. Por otro lado, también reivindicamos nuestro derecho como personas que nos dedicamos a la palabra, al pensamiento, a la reflexión. De allí viene la elección del formato de la serie. El programa se subtitula ‘crónica de dos revoluciones’ porque no es un ensayo, no es un tratado, sino que nos hemos aproximado al tema con las herramientas propias de la crónica, que campea entre la literatura, el periodismo y la historia. Asumimos las limitaciones que tiene la crónica (hay cosas que la crónica no puede decir y que tampoco tiene por qué hacerlo) y nos responsabilizamos de eso”.


A su vez, Virgilio García Rojas, jefe del departamento de Producción del SMRyTV, destacaría distintos aspectos técnicos de la serie, entre ellas el tratamiento en formato de video HD, aprovechando los recursos del SMRyTV. “Para nosotros los productores ha sido un privilegio contar con esta tecnología de vanguardia”.
También acentuaría el elaborado proceso de integrar las tres líneas que conforman a cada episodio: el mensaje a partir de lo verbal (lo que se se dice y se escribe a partir del guión), la proposición a nivel de gramática de la imagen y el discurso del audio y la música. “Esos tres mensajes están muy bien sincronizados y, en el caso del diseño sonoro, nos da una mejor continuidad”.
Mientras, Rodrigo Ponce de León acentuaría lo musical, de lo que dijo: “El punto importante es que no nos hemos enfocado a presentar sólo cierto tipo de música, sino lo cotidiano, lo que escuchamos todos los días. Se trató que la música sea más actual, aunque no olvidamos el mariachi o pirekuas, que tienen sus momentos. Pero principalmente hemos empleado la música que a nivel urbano vivimos en la actualidad, en el juego de escuchar voces del pasado en los narradores y música del presente”.
En su turno, Antonio Monter puntualizaría: “Al pensar en esta serie no queríamos una versión de lo ya visto. Como suelo decir: Quiero escuchar la radio que no escucho y la TV que no veo. Esa fue la propuesta. Se ven muchas esculturas y rostros adustos de los héroes y lo que nosotros nos interesaba era, no desmitificar a nadie, sino contar historias. A través de eso fuimos jalando ciertos hilos conductores para generar un universo hacia afuera con espacios como el mercado Independencia, la loma de Santa María o el portal Matamoros, entre otros. Y ya después de informarnos, de tener una visión clara con lo que queríamos del guión (que nos dio muchas sorpresas felices en el camino), pudimos escribir cada uno nuestra versión de la historia a manera de crónica y después comenzar a articular un solo guión que no nos resultara ajeno y que, además, cosa extraordinaria, ahora hasta nuestros estilos de escribir embonan bien. Hay una simbiosis.


¿Y el nombre de la serie? ¿De dónde? Bueno, el mitote se celebra ¿no?; es una fiesta. Un alboroto, una ocasión de disturbios, ya que rompe el orden cotidiano, pero también es una opción a la algarabía. Una oportunidad para que se asome lo lúdico e incluso lo sagrado. Dice el tumbaburros, cortesía de una rápida consulta a la Wikipedia que, por esta vez, parece cumplir con razonable dignidad: “La palabra mitote (del náhuatl mitotiqui danzante, e itotia bailar) es un término de la cultura popular mexicana utilizado para designar un alboroto, tumulto o vocerío. También se usa para hacer referencia a una fiesta. Originalmente se refería a una reunión de brujos, una danza de guerra o un baile ritual de los nativos aztecas”.
Así pues, como danza guerrera, como festejo, como conmemoración, como cabrioleos de la emoción, como pensamiento en acto, a partir del lunes entrante se abre la puerta para Tanto mitote, una producción local cuya solidez y coherencia internas han permitido incluso inscribir uno de sus episodios a un concurso en la Cineteca Nacional.

EN VIDEO / Tanto mitote, conferencia de prensa

Lo esencial de la conferencia de prensa durante la presentación de la serie Tanto mitote, que comienza a transmitirse el lunes 27 de septiembre por el canal 2 de Morelia.



Fue un grito desangelado. Un grito más bien triste, matizado por la llovizna pertinaz que atinó a desatarse minutos antes de las 21:30 (insólita hora programada para la ceremonia-exprés) y que ocasionó que el protocolo se adelantara todavía más de lo previsto (a las 21:27 minutos, tiempo del reloj de la catedral moreliana).
Entre la concurrencia, el breve y tenue aguacero arrancó primero chiflidos de “a ver si se apuran allá arriba, que nos estamos mojando”, dirigidos al vacío balcón principal de Palacio de Gobierno, conforme el agua arreciaba ligeramente; aunque también es cierto que los asistentes “de primera fila” apechugaron como los machos y no se movieron de su sitio sobre la avenida Madero.
Pero también es preciso decir que, como es usual en ceremonias de este tipo, tales “asistentes de primera fila” eran, prácticamente todos, funcionarios, empleados y/o familiares de funcionarios y empleados de la administración estatal: la primera línea de seguridad informal de cualquier gobierno, de cualquier régimen, de cualquier estructura de autoridad en una ceremonia pública, más allá de la seguridad oficial, rubricada por los uniformados de distintas instituciones.
¿Esto significa que durante el Grito del Bicentenario, en esta noche del 15 de septiembre de 2010 en Morelia (que fue la cuna ideológica de la Independencia), no estuvo reunido “el pueblo”? No. Eso tampoco sería cierto. También hubo ciudadanos comunes, es decir, de esos que ni trabajan para el gobierno ni tienen compromisos qué cumplir con la cúpula en turno y que solamente llegaron al centro para tratar de participar en una conmemoración ella misma agrisada, en la que ni siquiera el programa artístico se cumplió a cabalidad, sobre el templete instalado en la avenida Madero esquina con Morelos, a causa de la llovizna que iba y venía.
Pero lo que sí es cierto es que esa presencia popular se vio radicalmente acotada por distintos factores. No es difícil enumerarlos: el temor ante el recuerdo de los hechos violentos de 2008; el recelo y la incertidumbre ante el operativo de seguridad desplegado este día (que congregó desde temprana hora a elementos de Seguridad Pública, Tránsito, Servicios Periciales, Policía Federal Preventiva, Policía Judicial del Estado, Protección Civil, Cruz Roja y elementos del Ejército Mexicano); el desasosiego que despierta la situación general del país (como que ya estábamos medio acostumbrados a la crisis económica, pero no a los horrores de esa guerra que corre a nuestro lado, con su saldo de muertos y violencia), así como el clima lluvioso, que ya poco antes de las 19:00 horas dio su primer gemido, ahuyentando hacia la protección de los portales a la concurrencia más tempranera y que, a la mera hora de la ceremonia también hizo que bastante gente se replegara a la zona de los cafés del centro histórico moreliano.


Un poco de humor negro
Día medio nublado, rubricado muy de mañana por la ceremonia en la que autoridades estatales y municipales depositaron la ofrenda floral a las víctimas mortales de los atentados de septiembre de 2008.
Desde la víspera distintas calles habían comenzado a ser cerradas con las vallas que ya se hacen habituales en distintas ceremonias públicas y por los accesos detectores de metales.
Ya durante la mañana del 15, en uno de mis ires y venires, franqueando el perímetro de seguridad, un momento de humor negro. Paso a revisión ante el acceso de la calle Vasco de Quiroga, por la plaza Valladolid. Mientras le ofrezco al GOE mi mochila, el uniformado me pregunta si llevo en ella algo metálico.
– Sí –le respondo–, sólo mi cargador.
– ¿De Uzzi? –me lanza al vuelo
Sonrisa.
– No –replico y se lo muestro–. Mi cargador de pilas. Para mi cámara.

La camioneta que rompió el perímetro
Pero, como decía la abuela, “el horno no está para bollos” y la tensión por la seguridad encontraría su breve momento de paranoia durante el insólito incidente de la tarde: una camioneta Nissan Frontier de color gris que circulaba sobre la calle Quintana Roo embistió contra la valla de esa vía y rompió el perímetro de seguridad del Centro Histórico poco antes de las cuatro de la tarde. Una vez remontado el cerco, la conductora del vehículo, identificada como Marlén Hapipiluasco Cerna, de 27 años de edad, pisó el acelerador, viró a la derecha sobre la avenida Madero, ya perseguida por unidades de Tránsito Municipal, a las que se sumaron otras de Seguridad Pública y del Ejército. Aún así alcanzó a llegar a las mismísimas puertas de la catedral, frente a Palacio de Gobierno, donde finalmente fue interceptada y detenida.
El sobresalto disparó los niveles de adrenalina en el corazón moreliano. La tensión arterial entre los elementos de seguridad, altísima, debió andar en los 180/100 por espacio de casi una hora mientras la señora Hapipiluasco era trasladada a barandilla, donde finalmente explicó a las autoridades policiacas su insólita conducta: en medio de un fuerte problema doméstico con su esposo, en el que iban de por medio sus hijos, ella y su cónyuge habían acordado reunirse en el centro histórico de Morelia para discutir la situación que viven. Y ella, decidida a cumplir la cita e irritada por el obstáculo de los retenes que le impedían llegar a tiempo, decidió brincarse a la brava la valla de seguridad. Así fue como le arrancó un susto de muerte a los responsables de la seguridad en la ceremonia del Grito.
Claro, más allá de la versión oficial los rumores no se hicieron esperar y ni a cuál irle de más descabellado, pero finalmente, al término de la jornada, el saldo fue prácticamente blanco: solamente un detenido, un joven oriundo del Infonavit Camelinas que portaba mariguana para su consumo personal y que fue detenido en uno de los accesos al centro porque ya estaba visiblemente bajo los efectos de la Cannabis.

EN VIDEO / ESTAMPAS DEL DIA DEL GRITO




La lluvia, las rechiflas, el Grito
La lluvia, cuya primera acometida se registró faltando unos veinte minutos para las siete de la noche, fue la presencia que se robó la jornada. Un chubasco súbito y violento que replegó a los reunidos en la avenida (como se aprecia en el video arriba de estas líneas) y que a partir de entonces iría y vendría, desanimando todavía más la participación a los pocos espontáneos que acudieron al centro.
De una a otra cosa, esa misma lluvia malogró parcialmente el programa artístico que debió realizarse en el templete preparado al efecto en la esquina de las avenidas Madero y Morelos a partir de las 19:30 horas. Hasta el muy popular Ballet Folclórico de Michoacán tuvo que limitarse a una sola aparición porque justo en ese momento la lluvia adquirió densidad y obligó al público a buscar resguardo más allá de la plancha de la plaza Ocampo y de la avenida Madero, mientras los organizadores del festival artístico optaban por la alternativa de ambientar con música por los altavoces.
Conforme se acercaba la hora del Grito, la gente se fue congregando ante la valla colocada frente a Palacio de Gobierno. Una multitud compacta, conformada en lo fundamental por funcionarios de segundo y tercer nivel del gobierno del Estado y familiares y amigos suyos. A las nueve de la noche, media hora antes de la ceremonia, la lluvia regresó. Primero como una suave llovizna. Más adelante como un chubasco cuya vitalidad inquietó a la mayoría de los presentes, sin paraguas ni impermeables adecuados. Para las 21:25 comenzaron las rechiflas. Alegres, cómplices, pero rechiflas al fin. No de abucheo, sino de “date prisa, compadre, que nos vamos a empapar”.
Y, hasta eso, el protocolo gubernamental consideró razonable la demanda de los espectadores porque la ceremonia comenzó, no a las 21:30, sino tres minutos antes.
De tal suerte se rindieron los honores respectivos a los símbolos patrios, el gobernador apareció en el balcón central de Palacio, tañó la campana, ondeó la bandera y lanzó los tradicionales “¡Viva México!” “¡Viva Michoacán!” “¡Viva Morelos!” “¡Viva Hidalgo!” mientras las campanas de catedral también se lanzaban al vuelo. La ceremonia concluiría con el Himno Nacional… en total, poco más de diez minutos para el Grito del Bicentenario. Un grito en sordina, casi entre puros cuates. Un tenue vendaval desvanecido.

EN VIDEO / LA CAMIONETA DEL INCIDENTE





En más de cinco hectáreas ubicadas en la colonia Country Club, se encuentra gran parte de la historia de la industria fílmica nacional. Inaugurados en 1945 con la filmación de la película La morena de mi copla, de Fernando Rivero, los Estudios Churubusco se han desarrollado a la par de nuestro cine, incorporando en cada época la tecnología de punta que los mantiene como el complejo de producción y postproducción más grande Latinoamérica.
Desde su fundación, los estudios se convirtieron en el epicentro mismo de la comunidad cinematográfica. Antaño mientras María Félix salía de la sala de maquillaje rumbo a uno de los foros, Cantinflas filmaba algunas escenas de su película El Extra en el patio central; sin olvidar al Indio Fernández, quien en la cafetería solía contar sus anécdotas revolucionarias mostrando con orgullo la pistola Colt 45 que siempre llevaba consigo.
Con 10 foros, dos salas de regrabación y mezcla, un laboratorio fotoquímico, una sala de doblaje y actualmente con un centro de postproducción digital, el proyecto de los Estudios Churubusco fue desarrollado en 1943 por Emilio Azcárraga Vidaurreta, la productora norteamericana RKO, Radio Pictures y un grupo de inversionistas encabezado por Harry Wright, presidente del Country Club y dueño de los terrenos donde hoy también se encuentra el Centro Nacional de las Artes.
Los primeros directores de los estudios fueron estadounidenses: Charles Wooran, de la RKO y más tarde Richard K Tomkins, quien estaría a cargo hasta 1953 y viviría la época de oro de la producción, realizando hasta 90 películas por año y dando luz verde al proyecto de la cinta Si me han de matar mañana, protagonizada por un joven, en ese entonces desconocido, llamado Pedro Infante.
Entre 1946 y 1947 otros dos astros se suman con sus propios proyectos a las cintas realizadas en los Churubusco, María Felix con La diosa arrodillada y Cantinflas, quien por esos años añadía los toques finales a su inmortal personaje en la película A volar, joven.
La mayoría de los cineastas y cinéfilos coinciden en que 1949 fue un año que se convirtió en el parteaguas de los Estudios Churubusco, no sólo porque la mayoría del personal creativo que ahí laboraba contribuyó a establecer la Ley Cinematográfica, sino además porque la producción realizada en sus foros rompió récord en América Latina: más de 108 películas realizadas en 12 meses.
En 1950 se logró una fusión que consistía en adquirir el total de las acciones de Estudios y Laboratorios Cinematográficos Azteca, S.A. con lo cual quedaron fusionados los Estudios Churubusco y Azteca, dando como resultado que cambiara la denominación de Productores Asociados Mexicanos, S.A. por la de Estudios Churubusco Azteca, S.A.
Para la década de los sesenta, los Churubusco ya eran una maquinaria bien aceitada y eficiente que producía hasta 90 cintas por año, entre ellas The Young One, (La joven) la única película realizada en idioma inglés por el legendario Luis Buñuel. Asimismo durante esos años se incorporó el color a la mayoría de las cintas, revolucionando con ello la estética de esta expresión a nivel continental.

Lo que el fuego se llevó
Una gran hoguera se levantó en la avenida Río Churubusco, muy cerca del cruce con Tlalpan, el 24 de marzo de 1982. Hubo varias hipótesis que buscan acercarse al origen de la chispa. Lo único tangible a casi 30 años de distancia es que las enormes llamas eran producidas por la combustión de 7 mil películas: prácticamente la historia cinematográfica de México.
En efecto, la historia de la Cineteca Nacional, a la sazón integrada a los Estudios Churubusco, está dividida por el fuego. Luego de que en 1984 prácticamente resurgiera de sus cenizas, constituye el segundo archivo fílmico más importante de México, con un acervo de más de 10 mil películas y casi medio millón de espectadores al año.
El 17 de enero de 1974, con la proyección de la película El compadre Mendoza, de Fernando de Fuentes, fue creada oficialmente la Cineteca Nacional, adscrita a la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación, con el objetivo de rescatar, clasificar, conservar, restaurar, preservar y difundir el cine mexicano.
La Cineteca se adaptó en lo que en algún tiempo fueron los foros 14 y 15 de los Estudios Churubusco. Contaba con bóvedas refrigeradas, una biblioteca y tres salas: el Salón Rojo, la sala Fernando de Fuentes y una pequeña que era la Salvador Toscano. La Godard y la Fellini, destinadas a la investigación, en realidad eran usadas (a decir de Jorge Ayala Blanco) por los censores que mutilaban secuencias completas de filmes.
Tanto el acervo cinematográfico, compuesto por cerca de 7 mil películas, como el documental, se componían, preferentemente, de cine mexicano. En 1977 la Cineteca ingresó a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF), a pesar de la carencia de una política sólida de conservación.
Según Fernando Macotela, director de la Cineteca en 1979, durante la gestión de Margarita López Portillo al frente de RTC, hubo danza de funcionarios en la dependencia y el rumbo de la institución era muy errático.
Este caos tuvo su culminación en el incendio de la Cineteca. A pesar de que, según la versión oficial, el desastre se produjo por la explosión del material de nitrato almacenado en el sótano del edificio, Macotela asegura que semanas después del siniestro pudo visitar los restos y vio que había material de nitrato en las bóvedas.
De hecho el incendio inició en la Sala Fernando de Fuentes, donde se exhibía La tierra de la gran promesa, de Andzrej Wajda. La directora de RTC decía ante las cámaras: “Sabía que esto iba a suceder”, mientras de fondo se extinguían en el fuego 7 mil películas, fotografías, documentos, aparatos, junto con la vida de trabajadores y espectadores que se encontraban en el lugar y no pudieron salir.
En el siguiente sexenio, Macotela ocupó la dirección de RTC y Luz Fernández de Alba fungió como subdirectora de la Cineteca. A ambos les correspondió reconstruir la Cineteca. La Sociedad de Autores y Compositores de Música cedió el terreno de la Plaza del Compositor, en Mayorazgo y México-Coyoacán. Sectores oficiales y personas vinculadas al cine apoyaron la reestructuración de los acervos.
“Hablábamos a los productores para pedirles alguna copia de sus películas y había quien contestaba que todo se nos quemaba. Afortunadamente 98 por ciento de los productores fueron muy comprensivos. Al final de mi gestión habíamos logrado juntar un acervo de 5 mil copias”.
Entre los donantes estuvo el cineasta Juan Bustillo Oro, quien cedió fotografías y documentos. Dolores del Río aportó su colección de fotografías profesionales, así como su vestuario de teatro. Una bodega aledaña a la plaza se adaptó como bóveda sin involucrar material de riesgo, el cual fue canalizado a los Estudios Churubusco.
En 1994 se inauguraron cinco bóvedas construidas ex profeso para el almacenamiento del material. El 10 de junio de 1997 la Cineteca se desprendió del organigrama de RTC y pasó a ser parte de la Secretaría de Educación Pública, a través del Conaculta.


Mientras, con la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, en 1988, los Estudios Churubusco también pasaron a formar parte del sector cinematográfico, al igual que el Imcine, la Cineteca Nacional y el Centro de Capacitación Cinematográfica, iniciando asimismo un programa de modernización y remodelación de sus foros y equipo para las áreas de Sonido, Laboratorio Fotoquímico y Laboratorio Digital.
Actualmente las salas THX de Estudios Churubusco se encuentran entre las más modernas de América Latina, diseñadas bajo los estándares THX establecidos por Lucas Films, ubicada en Los Ángeles California.
Además de las dos salas digitales de regrabación y mezcla se cuenta con una sala de proyección única en México en la que se proyecta en formatos 35 mm, 16 mm, y digital 2k.
La inversión en tecnología de punta ha permitido que la infraestructura THX de los Churubusco ofrezca adelantos como la Consola Digital, Solid State Logic C-300 de 320 canales, grabadora Fairlight Xynergi de 96 canales. poyector 35mm Westrex de alta velocidad, además de servicios como corrección de color, elaboración de ópticas y conformación, composición y restauración digitales.
Se cuenta por igual con un área de escaneo de imagen para materiales cinematográficos de 35 mm y 16, además de procesamiento de imagen, impresión y proyección digital, para lo cual se ha adquirido recientemente el Christie CP2000, considerado uno de los proyectores más avanzados del mundo.
Asimismo los Estudios Churubusco han cobrado fama a lo largo de los años por la calidad de sus laboratorios y revelados. Actualmente el área encargada de estos procesos es la única en México en obtener anualmente la certificación Eastman Kodak, de Rochester, Nueva York, teniendo la capacidad de realizar hasta 60 copias de un largometraje diariamente.
Hoy el complejo cinematográfico, ubicado a espaldas del Centro Nacional de las Artes es como una gran galería de historia de nuestro pasado fílmico. Ahí están las oficinas donde divas del cine como María Félix y Emilia Guiu firmaron contratos para protagonizar sus personajes ahora inmortales, el corredor donde Emilio Indio Fernández se enfrentó en alguna ocasión a la fuerza pública para defender a la Asociación de Cortometrajistas Mexicanos.
Más allá, también los recuerdos amargos perduran como el sitio donde antaño estuvo ubicada la Cineteca Nacional y donde en 1982 se suscitó el incendio que terminó con más de 7 mil cintas de su acervo.
No obstante, para quien conoce la historia de la cinematografía nacional, los Estudios Churubusco Azteca son el referente obligado, no sólo en el desarrollo de este rubro, sino en la construcción misma de la identidad nacional. La estatua de su patio central con la escultura realizada por Ignacio Asúnsolo, aquella donde en una secuencia aparece Cantinflas comiendo una torta de jamón, continúa siendo el símbolo de este gran recinto cinematográfico, orgullo nacional.




Ana María Zavala y Mariano Rentería instantes previos a la foto de grupo, en el templete principal del acto de premiación.

La actriz de teatro Ana María Zavala Silva y el fotógrafo y videoasta Mariano Rentería Garnica fueron galardonados este martes 14 de septiembre con el Premio Estatal al Mérito Juvenil 2010 en la disciplina de Expresión Artística, categorías A y B. La ceremonia tuvo como sede el patio principal del Palacio de Gobierno, en Morelia.
Los dos artistas formaron parte de un grupo de 18 jóvenes de quienes se reconoció su trayectoria en nueve ámbitos (Academia, Promoción de los derechos y culturas indígenas, Ciencia y tecnología, Discapacidad e integración, Fomento a la organización y participación democrática, Equidad de género, Desarrollo económico, Expresión artística y Protección al ambiente.
En el caso de Ana María Zavala, el reconocimiento viene a sumarse al reciente anuncio de que el monólogo Lágrimas de agua dulce (Jaime Chabaud / Perla Szuchmacher, 2007), que ella protagoniza, será una de las dos obras de teatro que representará a Michoacán durante las jornadas de la XXXI Muestra Nacional de Teatro a realizarse en Guadalajara, Jalisco, en noviembre próximo.

Los jóvenes premiados en Expresión artística minutos antes de recibir el premio, ocupando sus lugares en el patio principal de Palacio de Gobierno, en Morelia.

Cada uno de los 18 jóvenes galardonados durante la ceremonia que comenzó poco después de mediodía fueron recipiendarios de un premio de 40 mil 852 pesos, equivalentes a 750 días de salario mínimo, así como a una medalla de plata y un reconocimiento firmado por el gobernador de Michoacán.
El mandatario, en su intervención, dijo que el Premio Estatal al Mérito Juvenil se va a consolidar. Dijo que los jóvenes son los que más sufren las crisis económicas, los que más padecen cuando se deteriora el sistema de educación pública, los que más dificultades tienen para obtener empleo y son las principales víctimas de la inseguridad, por lo que se pronunció a favor de seguir estimulándolos a través de incentivos como este premio.
Por lo demás, señaló que es en la educación, la salud y la generación de empleos donde se puede atender mejor a los jóvenes y reiteró su compromiso de apostar por los jóvenes, ya que si se les ve como un potencial del presente y futuro de Michoacán se tendrá otra óptica de los problemas naturales que enfrenta ese sector.
Al evento asistieron, entre otros, el secretario de Gobierno, Fidel Calderón Torreblanca; Alejandro González Gómez, presidente del Supremo Tribunal de Justicia; el diputado José Antonio Salas Valencia; la rectora de la UMSNH, Silvia Figueroa Zamudio; el Mayor de Infantería Pastor Navarrete Hurtado, representante de la XXI Zona Militar, y el alcalde de Purépero, Luis Alberto Téllez Pulido, así como Iris Vianey Mendoza, titular de la Secretaría de los Jóvenes.

EN VIDEO / Aspectos de la premiación





P R E M I O S

Mérito Académico
Categoría A: José de Jesús Ayala Ortega
Categoría B: Francisco Ramos Quiroz

Promoción de los Derechos y Culturas Indígenas
Categoría A: José Ascención Zacarías Paz
Categoría B: Rocío Román Figueroa

Ciencia y Tecnología
Categoría A: Oscar Ivann Garduño Orozco
Categoría B: Heber Loeza Ángeles

Discapacidad e Integración
Categoría A: Diego Fuentes Dimas
Categoría B: Juan Manuel Ortega Barriga

Fomento a la Organización y Participación Democrática
Categoría A: Reyna González Suárez
Categoría B: Dafne Rangel Suárez

Equidad de Género
Categoría A: Edgar Andrés Muñoz Pérez
Categoría B: Angélica Agustín Diego

Desarrollo Económico
Categoría A: Grupo "Maxime: Servicios Integrales para Eventos"
Categoría B: Grupo "C-INNOVA"

Expresión Artística
Categoría A: Mariano Rentería Garnica
Categoría B: Ana María Zavala Silva

Protección al Medio Ambiente
Categoría A: Monserrat Gómez Padilla
Categoría B: Colectivo "Ve qué bichos"


Mauricio Bares durante la conferencia inaugural del encuentro Lenguajes Independientes y Revolucionarios del Arte, en Morelia.

El narrador, periodista, ensayista y editor mexicano Mauricio Bares inauguró este viernes las actividades del Encuentro de Lenguajes Independientes y Revolucionarios del Arte en Morelia. El autor de Streamline 98, Sobredosis, Ya no quiero ser mexicano, La vida es una telenovela, y Posthumano, entre otros títulos, consideró que en un país como México, dominado por la mentira, la corrupción, la ignorancia y la estupidez, el camino de la independencia (ya estética, ya intelectual) es la única alternativa digna a fin de ofrecerle una mirada crítica al sistema, a la sociedad, al régimen.
El también co-fundador del periódico A Sangre Fría (1993-95), así como fundador y director de la editorial Nitro/Press, estuvo en la capital michoacana, en el auditorio del Centro Cultural Clavijero, donde dialogó con una concurrencia más bien reducida.

Festejos y perspectiva
El autor, que a lo largo de su trayectoria ha sobresalido por su forma de navegar exitosamente desde ámbitos periféricos del mundo periodístico, literario y editorial, comenzó considerando que, de cara a los festejos patrios de este año, “una sociedad tiene el derecho de conmemorar lo que quiera” y que, en tal sentido, “México tiene justificada la celebración” del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución. Empero, consideró, “el problema viene cuando puede ponerse en duda la vigencia de esos acontecimientos en un país que tiene décadas sin lucir independiente y revolucionario, sino más bien déspota y miserable”.
Al explorar las que, en su opinión, son las causas de este estado de cosas, consideró: “México resalta en los mapas con su cuerpo sinuoso, femenino, como de cuerno de la abundancia. Pronto nos percatamos que las aguas que rodean sus contornos casi lo convierten con una isla, pero su historia de ensimismamiento nos confirma su divorcio con el norte y con el sur. México es una nación que no conversa con nadie, ni siquiera consigo misma”.

Del turismo al narco
Procedió a describir sucintamente algunas de las consecuencias de ese aislamiento y, en ese contexto, cuestionó duramente la radical dependencia de nuestro gobierno hacia el sector turístico. Dijo:
“Cuando un país depende en gran medida del turismo, ese país es como una mujer que sólo vive de su belleza. Un país que no produce, que no tiene voluntad, que no cultiva su inteligencia, es como una mujer hermosa, pero banal. Y esa alternativa, la del turismo, ha sido una de las principales fuentes de ingresos de nuestro país”.
Recordó, en perspectiva: “En mi adolescencia me tocó la época del auge del petróleo, con José López Portillo. Éramos como árabes, sólo que con burros en vez de camellos. Pero el petróleo se dilapidó y, al final, fue como haber hallado una cartera en la calle: una bonanza que dependió de la casualidad, nada obtenido por méritos propios”.
“La única industria destacada en las últimas dos décadas –señaló más adelante– es el narco. Es la única que arroja números negros y que opera eficiente y permanentemente. De modo que tenemos todo el derecho de festejar las conmemoraciones del bicentenario y del centenario, pero también la obligación de ver si realmente estamos viviendo los logros de una Independencia y de una Revolución”.

La cultura de la mentira
Más adelante, consideraría que el cultivo de la mentira como uno de los rasgos característicos de nuestra forma de conducirnos como individuos y como sociedad es otro aspecto indispensable para comprender por qué el país se encuentra en el estado actual.
“El hecho de haber vivido en países de Europa del Norte –señaló–, donde la verdad es valorada éticamente y enseñada a los niños, me representó un golpe muy fuerte, siendo que yo llegaba de un país como México, donde la mentira se fomenta desde la infancia”.
“Una de las consecuencias graves de esta cultura de la mentira en México es que conduce directamente a la cultura de la corrupción. Nos hemos convertido en un país sin méritos, porque la corrupción implica la desaparición del mérito, que ha dejado de existir porque ahora se puede comprar. Los mexicanos gastamos 27 mil millones de pesos al año en actos de corrupción. Y la corrupción es la adecuación de la realidad a nuestra conveniencia; es la imposición de la mentira en un país de mentiras”.

Las muletas en educación
Consideró asimismo: “Uno de los pilares fundamentales de por qué el país está como está es la educación. El poderoso sindicato de la educación ha sido y sigue administrado por una señora que no terminó la secundaria. Y esto explica muchas cosas, entre ellas el por qué un importante porcentaje de profesores son incapaces de resolver los exámenes que ellos mismos le aplican a sus alumnos, es decir, el tipo de exámen que podría resolver un niño de diez años. Eso nos está transformando en un país de estúpidos”.
Cuestionó que dos televisoras posean el 95% de los 461 canales de televisión en el país “y sin pagar impuestos por un bien público, que es dominio de la nación”.
“En nuestros hogares –recordó–, la TV ha ocupado el lugar de padres ausentes, de madres trabajadoras, y se ha constituido en la principal fuente formadora de nuestros niños”. Hablaría en ese sentido de la influencia televisiva como una forma de emputecer a la sociedad, no sólo desde la perspectiva más directa del adjetivo (al fortalecer entre el público, de forma sistemática, la imagen de la mujer–objeto), sino como un relajamiento de todo tipo de aptitudes éticas.
Por otro lado, recordaría que de desde 1970 a la fecha, el volumen de suicidios en México ha crecido en más del 300 por ciento. “Los especialistas dicen que son síntomas de desesperanza”.
En este escenario, insistió, “el narco sigue siendo la única industria productiva y trabajadora del país, la única medianamente justa con sus empleados. Lo demás es un gobierno que ha sembrado 60 millones de pobres. Y mientras, vemos que los países asiáticos que hace cincuenta años estaban en la ruina ya nos rebasaron, que España ha invertido mucho en tecnología y que eso la mantiene entre los países del primer mundo y que hasta una nación como la India hoy compite en computación con quien sea”.

Un país de apariencias
Todo lo anterior, que vino a ser como un diagnóstico general del contexto en el que sobrevive la cultura en el país, dio paso a una serie de consideraciones sobre los escenarios de la cultura y del arte en México y de las condiciones en las que se ven acotados los creadores.
De entrada, Bares propuso:
“Desde hace años vienen en aumento los encuentros de artistas independientes del país, pero pensar en artistas independientes exige pensar primero en los artistas que son dependientes. Dependientes ¿de qué? Bueno, desde tiempos de Shakespeare y Cervantes, la literatura más importante ha sido mordaz con las sociedades de las que surge. Y parte de la vigencia de esos autores tiene que ver con el hecho de que las sociedades no han cambiado mucho desde entonces. México es un excelente ejemplo: como legado prehispánico y colonial, aún tenemos hasta hoy una sociedad ceñidamente piramidal, jerárquica e impositiva; una estructura que se mueve usando mecanismos sinodiales, hereditarios, así como esas extensiones familiares tan mexicanas que llamamos compadrazgo y amiguismo. Así funcionan la política, el deporte, las finanzas, la educación. Así se mueve también la cultura. Somos un país de apariencias, sólo que hemos llegado a un punto histórico en el que las apariencias ya no son suficientes”.
Es indudable que en México tenemos muy buenos artistas, promotores culturales y funcionarios –continuó–. Incluso suman un buen número. Pero a la hora de los porcentajes son muy pocos o insuficientes. El medio cultural se mueve bajo los mismos mecanismos que el resto del país. A final de cuentas, el arte, la cultura y la ciencia son en cierto sentido la punta de la pirámide educativa y sería una obligación de la SEP cultivar esos campos entre los nuevos mexicanos”.
Abordaría el problema también desde el ámbito de los medios. “Fuera del DF, ¿cuánto paga un periódico por una nota de cultura? ¿150 pesos? Ese es el tipo de estándar al que podemos aspirar… y eso, si te pagan”.

De transiciones erróneas y el
valor del quehacer independiente
"Creo –abundó– que el país llegó, hace una década, a un punto en el que necesitaba dialogar consigo mismo, hacer un ejercicio de reflexión, verse autocríticamente al espejo. Sin embargo, curiosamente, a la hora de la coyuntura, a la hora de cambiar un partido por otro, decidió irse con el más intolerante de todos, con el más intransigente, con el que nunca le va a ofrecer una posibilidad de diálogo, que es el PAN. Ese es el instituto político que menos está dispuesto a dialogar, el que menos dispuesto está a ofrecerle algo a la cultura o a la educación, el que ha despedazado la historia en los libros de texto. Son intolerantes. Y me parece muy raro que, como sociedad, a la hora de haber tenido la posibilidad de un cambio, hayamos optado por la alternativa menos viable. De modo que nosotros como pueblo también somos responsables del escenario que tenemos”.
De cara a lo anterior, Mauricio Bares consideró que la experiencia de vivir estéticamente en la independencia, a pesar de sus presiones (fundamentalmente de difusión y económicas) es la única alternativa digna a fin de ofrecerle una mirada crítica al sistema, a la sociedad, al régimen.
Más allá de eso, en vez de proponer soluciones (alguien entre el público las pediría), Bares indicó que antes siquiera de pensar en soluciones es preciso enfocar los problemas y verlos con absoluta claridad.

La inauguración del encuentro Lenguajes Independientes y Revolucionarios del Arte fue presidida por dos de sus organizadores: Yurixhi Pérez Bárcena y Raúl Calderón Gordillo, ambos integrantes del Centro de Investigación de las Artes de la Secretaría de Cultura de Michoacán.

EN VIDEO / Fragmentos de la conferencia



La actriz moreliana Ana Zavala en el monólogo para actriz y títeres Lágrimas de agua dulce (dramaturgia de Jaime Chabaud Magnus y dirección de Perla Szuchmacher). El trabajo se va a la XXXI Muestra Nacional de Teatro de noviembre, en Guadalajara.

El monólogo Lágrimas de agua dulce y la pieza La luna vista por los muertos son las dos obras morelianas que representarán a Michoacán en la XXXI Muestra Nacional de Teatro que se celebrará en Guadalajara del 5 al 13 de noviembre entrante.
Así lo dio a conocer este jueves 8 de septiembre, a las 18:00 horas, la Dirección Artística de la MNT, al publicar un post con el acta correspondiente en el
blog de la Muestra Nacional de Teatro.
El facsimilar digital del acta del jurado donde constan los resultados se puede consultar en dos enlaces (uno por cada cuartilla del acta): este y este.

Del monólogo de Ana Zavala
Nacida como proyecto gracias a una beca del Sistema Estatal de Creadores (Secrea) de Michoacán en 2007, Lágrimas de agua dulce es uno de esos casos en los que la ciega sabiduría del “azar” o del “destino” congrega en un proyecto a las personas adecuadas. La dramaturgia de Jaime Chabaud (Perder la cabeza, Oc ye Nechca, Rashid 9/11, Tempranito y en ayunas, Lluna y el cuadro El pirómano en Me cago en Freud, entre muchas otras) cumple con singular oficio una de las máximas de la construcción de caracteres (“como autor, tienes que ser despiadado con tu personaje”), al darle a Sofía un conflicto exacto y a la medida de sus atributos. Con la colaboración de Perla Szuchmacher, Chabaud también redimensionó su dramaturgia original para trasladarla al campo del monólogo y los títeres. Mientras, Edyta Rzewuska, Haydeé Boetto y Ben Hadad Gómez conciben una escenografía y unos títeres que contribuyen, con sus cualidades, a modular la intensidad conceptual y emotiva de lo que se nos está contando, pues acuden al estambre, que es un material cálido y generoso, a partir del cual atenúan sin maquillarlas las dolorosas situaciones de la tragedia que estamos viendo. La música de Félix Bailón Guarro y Alejandro Barrera Cateto es la discreta cereza de un pastel cuya almendra es la actriz Ana Zavala que convence y conmueve en cada uno de los ocho o diez personajes a los que da vida (ya como títeres de mesa o como simples objetos animados), con una gran dosis de ludismo.
Un espectáculo que mereció el primer lugar en la Muestra Estatal de Teatro de Michoacán 2008 y que desde entonces ha recorrido con mucha fortuna (la que se merece, después de todo) diversas regiones del país.


Los actores Yazman del Toro y Verónica Villicaña en una escena de La luna vista por los muertos (dramaturgia de Daniel Rodríguez Barrón y dirección de Sheyla A. Rodríguez). El trabajo también representa a la entidad en la MNT de noviembre en la capital tapatía.

De La luna vista por los muertos
Distribuida en diez cuadros, de los que la versión moreliana conserva unos ocho, la pieza La luna vista por los muertos (Daniel Rodríguez Barrón, 2001) fue ganadora en su momento del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo.
La versión del grupo Aleatorio Teatro, de Morelia, fue montada a comienzos de este 2010 como un ejercicio de dirección escénica por alumnos del cuarto año de la licenciatura de Teatro de la Escuela Popular de Bellas Artes.
Dirigida por Sheyla A. Rodríguez y producida por Paulina Cuiríz Ríos, lo más inquietante de la pieza es que la situación que plasma es, desde una perspectiva extra-teatral, espeluznantemente real. La Luna vista por los muertos registra el anémico pulso de una generación de jóvenes y adolescentes que, despojados de ideales, inspiración, objetivos o siquiera disciplina, dejan que la vida se derrame y pase de lado sin tocarlos siquiera. Ya no se trata de desafiar ni de arriesgarse, sino simplemente de llamar la atención lo menos posible, de moverse lo menos posible, de sufrir lo menos posible mientras llega… ¿qué? Acaso la carroza alada del tiempo. Acaso las “buenas noches” de la loca Ofelia.
Uno de los diálogos más depresivos del trabajo, en labios del personaje de Julia (Verónica Villicaña), expone claramente el tema de esta pieza: “¿Sabes? –le dice a Leotario–, la esclavitud no consiste en ir a trabajar de ocho a seis para que te den libre el viernes por la tarde; la esclavitud consiste en que para el viernes por la tarde ya no tienes ganas de nada, excepto de drogarte, de tomar la pastilla y de coger con quien me sienta más segura sin correr el riesgo ni de ligar”.
El texto de Daniel Rodríguez Barrón no idealiza ni escarnece a sus personajes, nos los muestra tal cual son: un “estremecimiento entre dos Nadas” (Nietzche), mientras lidian sus diminutas batallas, cada uno de su lado de la cama; ese espacio decisivo que no abandonan ni para un “mano a mano”, masturbándose cada uno por su lado.
En medio de apuntes crudos a un nihilismo extremo, en el que todo ha perdido su sentido, la dirección de Sheyla A. Rodríguez propone una puesta en escena muy limpia, que hace eco de las ascépticas (o mejor, esterilizadas) emociones de sus personajes. Ha suprimido incluso el desorden de revistas y periódicos propuesto por la dramarturgia original para quedarse con una habitación de inmaculado blanco que a momentos deviene perfecta cripta sepulcral y en la que sólo rompe el pequeño televisor de color oscuro, mientras el escenario permanece bañado por enfermizas luces lechosas que viran ocasionalmente al malva, al rojo o al azul.
El tono de la puesta no parece responder al intenso desencanto de la dramaturgia. Le faltan matices, particularmente, al personaje de Leotario, así como un sentido general más acentuado de orfandad, de sinsentido, a ese limbo inútil de una espera que revela el taedium vitae que devora a cada instante unas vidas jóvenes (y que por lo mismo resulta mucho más cruel que si estuviéramos ante personajes instalados ya en el ocaso natural de sus existencias). El tono de la obra necesita, me parece, ser bien enfocado. Por lo demás, técnicamente, lo que se ofrece está muy limpio.

La lista completa
Lágrimas de agua dulce y La luna vista por los muertos compartirán escenarios con un total de 28 títulos, que son los que forman parte de la selección oficial de la XXXI Muestra Nacional de Teatro. A esta lista deben añadirse tres obras más que son “invitadas institucionales”, lo que da un total de 31.
Once de las veintiocho obras seleccionadas pertenecen a la capital del país y las demás representan a solamente once de los 30 estados restantes de la República Mexicana. A continuación, el texto del acta de la dirección artística y los títulos que entre el 5 y el 13 de noviembre se presentan en Guadalajara:

Del treinta y uno de agosto al dos de septiembre de dos mil diez, se reunió la Dirección Artística de la XXXI Muestra Nacional de Teatro, integrada por los maestros Raquel Araujo, Édgar Chías, José Ramón Enríquez, Enrique Mijares y Alejandra Tello, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, para deliberar y conformar la programación de la Muestra. El resultado es el siguiente: Obras seleccionada por la Dirección Artística:

Baja California
El hombre sin adjetivos, de Mario Cantú Toscano. Dirige Daniel Serrano

Distrito Federal
Cabaret Noir, de Gustavo Proal. Dirigen Paola Izquierdo y Roam León
Descomposición, texto y dirección de Alfonso Cárcamo
El gallo, de Paul Barker, dirige Claudio Valdéz Kuri
El pájaro Dziú, de Marcela Castillo, dirige Anick Pérez y Marcela Castillo
La impro lucha, de José Luis Saldaña y Omar Medina, dirige José Luis Saldaña
Incendios, de Wadji Mouawad, dirige Hugo Arrevillaga
Los sueños de Paco, texto y dirección de Carlos Corona
Migrantes errantes, de Noé Morales. Dirige Alicia Sánchez
Nezahualcóyotl, texto y dirección de Juliana Faesler
Oleanna, de David Mamet. Dirige Enrique Singer
Riñón de cerdo para el desconsuelo, de Alejandro Ricaño. Dirige Angélica Rogel

Michoacán
Lágrimas de agua dulce, de Jaime chabaud. Dirección de Perla Szuchmacher
La luna vista por los muertos, de Daniel Rodríguez Barrón. Dirige Sheyla A. Rodríguez

Nuevo León
El concreto y la sed, creación colectiva. Dirige Thierry Thurmel
Papá está en la Atlántida, de Javier Malpica. Dirige Alberto Ontiveros

Puebla
La creación del mundo y la primera culpa del hombre, de Félix Lope de Vega. Dirige Martín Acosta

Querétaro
Querido Diego, te abraza Quiela, de Elena Poniatowska. Dirige Mauricio Jiménez

San Luis Potosí
La muerte de Büchner, texto y dirección de Edén Coronado

Sinaloa
Cananeas, texto y dirección de Sergio Galindo

Tamaulipas
¿Quién es Macbeth?, adapta y dirige Medardo Treviño
Meda y Jasón, adaptación de Gerardo castillo. Dirige Marcial Salinas

Veracruz
Idiotas contemplando la nieve, de Alejandro Ricaño. Dirige Alberto Lomnis

Yucatán
Nuestra señora de las nubes, de Arístides Vargas. Dirige Nelson Cepeda
Horacio o la implosión, adapta y dirige Ulises Vargas

Jalisco (seleccionadas a través de la Muestra Estatal)
Adiós, querido Cuco, de Berta Hiriart, dirige Susana Romo
Perros hinchados a la orilla de la carretera, de Luis Enrique Gutiérrez Ortiz-Monasterio. Dirige manuel Parra
Ubú rey, de Alfred Jarry. Dirige Ihonatan Ruíz

OBRAS INSTITUCIONALES
El gesticulador, de Rodolfo Usigli. Dirige Beto Ruiz (Compañía Estatal de Teatro de Jalisco)
Cristóbal Colón, de Vivian Blumenthal. Dirige Rafael Sandoval (Compañía Metropolitana de Teatro de Jalisco)
El jardín de los cerezos, de Anton Chéjov. Dirige Luis de Tavira (Compañía Nacional de Teatro / DF)



Con un programa de transcripciones sinfónicas a temas populares de la música vernácula y étnica de México y Michoacán, la Orquesta Sinfónica de Michoacán (Osidem) emprende a partir de esta semana una gira de conciertos por cuatro municipios michoacanos: Apatzingán, Ario de Rosales, Sahuayo y Uruapan. El circuito se ofrece como parte de las conmemoraciones por el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.
Asi se dio a conocer el miércoles en una conferencia de prensa en la que estuvieron el director artístico de la Osidem, Eduardo Sánchez Zúber; el jefe del departamento de Música de la Secretaría de Cultura de Michoacán (Secum), Héctor Manuel García Chávez y representantes de dos de los municipios integrados a la gira (Merari Rincón Mendoza, coordinadora de la Casa de la Cultura de Uruapan, y Jorge Alberto Manzo Méndez, director de Comunicación Social del ayuntamiento de Apatzingán).
Los conciertos contemplados en esta gira comienzan el viernes 10 de septiembre en el centro cultural del DIF municipal de Uruapan. Continuarán el viernes 17 en Ario de Rosales, así como el viernes 24 en Sahuayo, en la parroquia dedicada a Santiago Apóstol. La gira concluirá el 17 de octubre en la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Apatzingán. En todos los casos, la entrada es gratuita y los conciertos comenzarán a las ocho de la noche.
No es la primera vez que la Osidem ofrece un programa de espíritu popular con miras a acercarse a públicos masivos. Hasta donde la memoria me alcanza, la primera ocasión que se dio una configuración de este tipo en los programas de la Orquesta fue hacia 1994 ó 1995, cuando la Osidem presentó un programa con transcripciones sinfónicas de música de Los Beatles y un popurrí de La guerra de las Galaxias episodio IV (John Williams, 1977).
Esta vez, en cambio, la orientación hacia lo popular traerá consigo arreglos sinfónicos de canciones interpretadas por Jorge Negrete y Pedro Infante. También figuran trabajos sinfónicos propiamente dichos, como Janitzio, así como títulos procedentes de la pirekua michoacana tradicional (la Yolandita y Josefinita) codeándose con composiciones como Peregrina, Júrame, y Bésame mucho, entre otras.
Sobre el particular, el director del departamento de Música de la Secum, Héctor García Chávez, indicó que los conciertos se perfilan como “los mejores de este año”, en el sentido de que se trata de un programa muy popular, atento al gusto del público, y de que se trata de un circuito itinerante.
A su vez, Eduardo Sánchez Zúber enfatizó que los solistas serán todos ellos michoacanos y que idealmente habría sido deseable que fueran representantes de los municipios por donde actuará la Osidem. Esto no se consiguió en todos los casos. Aún así, a cargo de las canciones estarán las sopranos Claudia Arévalo, Mónica Ruiz y Teresita de Alcázar, así como el tenor José Ortiz.
Sánchez Zúber también expresó la necesidad de que en México se celebre “lo bueno que tenemos en el país” y celebró las posibilidades que brinda para ese objetivo el lenguaje de la música.
Finalmente el director artístico de la OSIDEM adelantó que entre sus planes se encuentra la presentación de un concierto al aire libre el próximo 8 de octubre a un costado de la Catedral de Morelia a las 20:30 horas, en el que interpretarán la obra Carmina Burana de Cart Orff.

EN VIDEO / Aspectos de la conferencia de prensa

Aspectos de la conferencia de prensa en el café del teatro Ocampo.



A sus veintitantos años, los jóvenes Julia (Verónica Villicaña) y Leotario (Yazman del Toro) llevan una existencia inútil. Viven anestesiados por permanentes dosis de ansiolíticos (“yo voy a tomarme mi pastilla, pero te advierto que si gritas por la noche voy a estar tan dormido que no podré despertarte”); ambos se diluyen, aturdidos, en el consumo de películas hard porno (“Siguen en lo mismo, nunca sé si lo que filman es una cirugía o una cogida”) y videojuegos perfectamente intercambiables (“estoy cansada de rentar películas para no verlas”); se arrullan en inertes paraísos artificiales de cocaína o mariguana, alternados por la alelada práctica de un sexo de ocasión: distante, inocuo e impersonal (“¿Me ayudas?”“¿Otra vez?” “Por favor”. “Estás activo, ¿eh?” “Tengo ganas”. “Está bien, pero vente rápido”).
Así pues, nada sacude la vida de esta pareja de veinteañeros encerrados en su nívea habitación de paredes blancas. Nada, excepto breves intercambios de reproches por el dinero necesario para seguir subsistiendo (“Vas a ir mañana a casa de tus papás, ¿no?” “No sé. Me pone de malas pensar en eso”); algunas confidencias sórdidas (las historias acerca de sus anteriores parejas, Leotario con Patricia y Julia con Felipe); ciertos fugaces estallidos de violencia experimental con una navaja espolvoreada con cocaína (“¿Te gustó a ti?” “Arde, pero al menos es algo. Se siente”), e insípidas discusiones por unos hábitos de higiene convertidos en epidérmico culto a una belleza de plástico (“¿Te hago un toquecito?” “Ay, ya fumamos hace rato ¡se nos van a poner los dientes negros!”).
Todo lo anterior es apenas estremecido por el asalto ocasional de una luz de luna que se filtra por la ventana y cuya pureza vital los llena de pavor (“Para verla debes fingir estar muerta. ¡No te muevas! Aunque te duela no te muevas”).
Así se desarrollan los casi diez cuadros de la pieza La luna vista por los muertos (Daniel Rodríguez Barrón, 2001), ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, la cual fue montada a comienzos de este 2010 como un ejercicio de dirección escénica por alumnos del cuarto año de la licenciatura de Teatro de la Escuela Popular de Bellas Artes.
Dirigida por Sheyla A. Rodríguez y producida por Paulina Cuiríz Ríos, el trabajo cerró el ciclo de seis audiciones de títulos michoacanos en competencia para acudir a la Muestra Nacional de Teatro de noviembre próximo.

Lo más inquietante de una pieza como esta es que la situación que plasma es, desde una perspectiva extra-teatral, espeluznantemente real. La Luna vista por los muertos registra el anémico pulso de una generación de jóvenes y adolescentes que, despojados de ideales, inspiración, objetivos o siquiera disciplina, dejan que la vida se derrame y pase de lado sin tocarlos siquiera. Ya no se trata de desafiar ni de arriesgarse, sino simplemente de llamar la atención lo menos posible, de moverse lo menos posible, de sufrir lo menos posible mientras llega… ¿qué? Acaso la carroza alada del tiempo. Acaso las “buenas noches” de la loca Ofelia.
Uno de los diálogos más depresivos del trabajo, puesto en labios de Julia, expone claramente el tema de esta pieza: “¿Sabes? –le dice a Leotario–, la esclavitud no consiste en ir a trabajar de ocho a seis para que te den libre el viernes por la tarde; la esclavitud consiste en que para el viernes por la tarde ya no tienes ganas de nada, excepto de drogarte, de tomar la pastilla y de coger con quien me sienta más segura sin correr el riesgo ni de ligar”.
Así las cosas, lo interesante del texto de Daniel Rodríguez Barrón consiste en que ni idealiza ni escarnece a sus personajes, nos los muestra tal cual son: un “estremecimiento entre dos Nadas” (Nietzche), mientras lidian sus diminutas batallas, cada uno de su lado de la cama; ese espacio decisivo que no abandonan ni para un “mano a mano”, masturbándose cada uno por su lado.
En medio de estos apuntes durísimos a un nihilismo extremo, en el que todo ha perdido su sentido, la dirección de Sheyla A. Rodríguez propone una puesta en escena muy limpia, que hace eco de las ascépticas (o mejor, esterilizadas) emociones de sus personajes. Ha suprimido incluso el desorden de revistas y periódicos propuesto por la dramarturgia original para quedarse con una habitación de inmaculado blanco que a momentos deviene perfecta cripta sepulcral y en la que sólo rompe el pequeño televisor de color oscuro, con todo el escenario bañado permanentemente por enfermizas luces lechosas que viran ocasionalmente al malva, al rojo o al azul.
Pero si los trazos de dirección son correctos, la dirección de actores no termina de ayudar a que los personajes alcancen las intensidades propuestas por el texto y, en especial, el tono del trabajo.
Independientemente de la edición de ciertos diálogos y de por lo menos dos cuadros, el asunto al que valdría la pena prestar atención es el tono de la puesta, que no parece responder al intenso desencanto de la dramaturgia. Le faltan matices, particularmente, al personaje de Leotario, así como un sentido general más acentuado de orfandad, de sinsentido, a ese limbo inútil de una espera que revela el taedium vitae que devora a cada instante unas vidas jóvenes y que por lo mismo resulta mucho más cruel que si estuviéramos ante personajes instalados ya en el ocaso natural de sus existencias. El tono preciso de la obra necesita, me parece, ser bien enfocado. Por lo demás, técnicamente, lo que se ofrece está muy limpio.