Los collares sustraidos al patrimonio michoacano que se encontraban en el Museo del Estado.

A raíz de hechos recientes como el robo de la primera Presea Generalísimo Morelos del Museo del Estado, en Morelia, ocurrido el pasado 22 de mayo, y el posterior hurto en el mismo recinto de alhajas precolombinas, el 24 del mismo mes, así como del robo de una escultura de 1.80 metros ocurrida en el hotel Holiday Inn el 12 de junio y la construcción de un estacionamiento al costado del acueducto de la ciudad, todavía dentro de la zona patrimonial de Monumentos Históricos, académicos de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo redactaron un documento el pasado jueves 17 de junio en el cual exigen que “se garantice la protección y conservación del patrimonio cultural de los michoacanos”, de conformidad “al reconocimiento de los derechos culturales por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su Artículo IV, Párrafo 9º”.
Una decena de integrantes del diplomado que se imparte dentro del Curso Seminario Historia de los Derechos Culturales en México, en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana, firmaron la carta.

Diálogo crítico y aplicación del
marco normativo, ante los robos

La misiva señala, en sus puntos sustantivos, que ante hechos como la pérdida de piezas en el Museo del Estado o la construcción de un nuevo estacionamiento a inmediaciones del jardín de Villalongín “es inaplazable la manifestación de la sociedad michoacana y de la comunidad académica. Se requiere de acciones urgentes ante patrimonios en riesgo”.
“Debemos establecer un diálogo constante, crítico y constructivo con las autoridades en sus diferentes órdenes, respecto del manejo de los patrimonios culturales de Michoacán –puntualiza el documento–, pues se trata de bienes que han dado su justificación a la existencia de varias instancias y sin los cuales no tendría sentido su permanencia”.
“Es necesaria la aplicación del marco normativo en la materia, el cual sanciona este tipo de ilícitos, como el Código Penal y la Ley de Responsabilidades de Servidores Públicos, ambos instrumentos en el orden federal y estatal, en los cuales se encuentran tipificadas conductas como el mal uso de la función pública y el nepotismo, así como el capítulo VI, relativo a las sanciones de tipo penal de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas”.
“Pero además –sigue la carta– se requiere del análisis y propuestas que den claridad a las lagunas o ambigüedades legislativas, producto de estudios rigurosos y no de opiniones parciales o ingenuas que carecen de fundamento y erudición en la materia”.
Acerca de hurtos como los de la presea Generalísimo Morelos, las alhajas precolombinas y la estatua, el texto cuestiona:
“¿Se trata de un problema de presupuesto para adquirir la tecnología requerida (para la protección del patrimonio) o de organización en las estructuras, en la que inciden cuestiones como la vocación de sus integrantes en todos sus niveles, el compromiso y la responsabilidad laboral, por la cual se les remunera con recursos que salen del erario público?”
La misiva se extiende asimismo en el caso del estacionamiento que se levanta a un costado del Acueducto de Morelia “y que paradójicamente se encuentra a unos pasos de la delegación del INAH en Michoacán”.

“Formar conciencia social y exigir al
Estado cumpla sus responsabilidades”

La redacción del documento, ya se dijo, se ha dado al seno del curso seminario en el que 14 académicos procedentes en su mayoría de las facultades de Derecho y de Economía de la UMSNH preparan sus tesis de maestría y se internan en la asignatura, relativamente reciente, de los Derechos Culturales.
El seminario cuenta con la asesoría del doctor Bolfy Cottom, quien es investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, maestro en Derecho Constitucional y Administrativo, así como catedrático de dichas materias en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Entrevistado en exclusiva por Poliedro en torno a hechos concretos como los hurtos en el Museo del Estado, en el hotel Holiday Inn o la construcción del estacionamiento dentro del perímetro declarado “Patrimonio de la Humanidad”, el doctor Cottom consideró:
“El país está transitando en un momento sumamente complicado, en el sentido de que la cultura y la educación han sido prácticamente relegadas como pilares fundamentales de la vida nacional”.
“En este sentido, si vamos a pensar en cuestiones de fondo y no en soluciones de coyuntura, es preciso decir que la clave para fortalecer la protección de nuestro patrimonio cultural, sea mueble o inmueble, tangible o intangible, consiste en dos elementos fundamentales: formación e información”.
“Esto es esencial porque esos dos factores conforman, en última instancia, un tercer nivel que es el ámbito de la conciencia educativa. Es decir: mientras la gente no conozca, mientras la gente no esté informada, mientras nosotros mismos no estemos formados en el valor, significado y riqueza de nuestro patrimonio, nunca llegaremos a tener una conciencia ciudadana, que es resultado de un proceso formativo inevitable”.
“Y si carecemos de esa conciencia, pues simple y sencillamente vamos a ver pasar por delante de nuestros ojos destrucciones, saqueos, irresponsabilidades, corruptelas de las autoridades… y no vamos a tener el compromiso ciudadano de exigir que se defienda y de defender nosotros mismos aquello que nos pertenece o que pensamos que nos pertenece”.
“Ahora bien: semejante participación social tiene que darse, pero no de manera anárquica, sino de un modo organizado. Y esta clase de organización sólo puede generarse a partir de un proceso educativo, de un proceso formativo. Es en ese sentido en el que le tenemos que apostar a un proceso educativo. Tenemos que apostarle a la formación de conciencia, pero recordando que la educación no es solamente de escuelita o de salón de clases, ya que lo que recibimos en una escuela es instrucción, no educación propiamente dicha. La educación es, sobre todo, compartir nuestros conocimientos a nivel de familia, a nivel de grupo, de barrio, de colonia, de pueblito o de gran ciudad. Y es ahí, en esos ámbitos: el familiar, el grupal, el de barrio y de pueblo o de colonia, donde es preciso establecer los compromisos para atender aquellos aspectos que, como sociedad, consideremos que nos convienen o que nos benefician, como en este caso el asunto de la protección de nuestro patrimonio”.
“En estos procesos habrá conflictos –concluyó el especialista–, habrá intereses, como ocurre en toda dinámica social humana, pero hay que afrontarlos con madurez para resolverlos y superarlos de una manera sana, directa y transparente. Es necesario hacer eso, porque de lo contrario las generaciones futuras verán lo que hicimos y dirán que no tuvimos siquiera la capacidad de iniciar un proceso educativo, formativo, para defender lo que nos pertenece”.
El doctor Bolfy Cottom precisaría que en estos temas de protección y conservación el derecho juega un papel fundamental “porque es una herramienta del Estado”. Abundaría:
“Hay un ámbito que le corresponde atender al Estado, sin duda alguna… pero en el entendido de que el Estado no puede estar en todo y, de hecho, no debe estar en todo, ya que la dinámica cultural en sí es un elemento por naturaleza social, que el Estado no puede ni debe controlar”.
“Lo que sí hay, en cambio, son ámbitos que se han ido construyendo a lo largo de la historia, como el asunto de la protección al patrimonio cultural. Sería el caso de las bibliotecas, los archivos o los museos, por ejemplo. Y ahí sí tenemos que ser, como sociedad, mucho más exigentes acerca del papel que le corresponde cumplir al Estado como su salvaguarda”.

Una de las imágenes dedicada al estacionamiento que se construye a un costado del acueducto.

La carta íntegra
A continuación, el contenido completo de la carta emitida al seno del curso seminario sobre Derechos Culturales, en la división de estudios de postgrado de la facultad de Leyes de la Universidad Michoacana. El texto dice:

A la sociedad michoacana.
Al pueblo mexicano.
A la comunidad académica en las distintas universidades en Michoacán.
A las organizaciones civiles interesadas en la conservación del patrimonio cultural.
A la Oficina de la UNESCO en México (región de América Central).
A la Comisión de Cultura del Congreso del Estado de Michoacán de Ocampo.
Al Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Secretaría de la Función Pública y la Procuraduría General de Justicia de la República.
A la Secretaría de Cultura, la Coordinación de Contraloría, la Secretaría de Finanzas y Administración a través de la Dirección de Patrimonio Estatal, la Secretaría de Urbanismo y Medio Ambiente y la Procuraduría General de Justicia del Gobierno del Estado de Michoacán de Ocampo.
A la Presidencia Municipal del Ayuntamiento de Morelia, la Contraloría Municipal, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, la Coordinación Ejecutiva Centro Histórico y Zonas Monumentales de Morelia, el Consejo de la Ciudad y la Coordinación de Festejos del Bicentenario de la Independencia “Morelia cuna ideológica de la independencia”.
A los medios de comunicación.

Quienes asistimos al coloquio “Derechos Culturales en Michoacán. Aproximaciones a su estudio”, que se desarrolló en el marco del Seminario Historia de los Derechos Culturales en México, y que se erige como un espacio de discusión y análisis académicos en el Posgrado de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, invitamos a la reflexión respecto a los sucesos registrados en los últimos días, que menoscaban de manera determinante el patrimonio cultural michoacano, memoria histórica insustituible.
Como lo ha difundido la prensa local, en días pasados se registró el robo de la primera presea “Generalísimo Morelos”, en el Museo del Estado de esta ciudad, seguida de la desaparición de dos collares o pulseras precoloniales (no se ha aclarado por la instancia correspondiente cuáles fueron los bienes sustraídos) también en ese museo, sin que, al parecer, se tenga el dato exacto de la fecha en que fueron sustraídos. Se suma, además, el hurto de una escultura de la artista Virginia Portilla, registrado en un hotel de esta ciudad.
Todo lo anterior forma parte de la información “oficial”, pero ¿qué pasa respecto a las desapariciones de piezas que no se mencionan en las comunicaciones públicas, de las cuales al parecer no hay una certeza, como nos deja ver el caso del Museo del Estado con el robo de los collares prehispánicos?
Esta situación pone en la mesa de análisis varias interrogantes, entre ellas: ¿La protección y el manejo de estos patrimonios están garantizados? ¿Quién nos repone la irreparable pérdida de nuestra historia, que es fuente del conocimiento científico y de integración identitaria, de lo “mágico” de nuestro pueblo? ¿Se trata de un problema de presupuesto para adquirir la tecnología requerida o es un asunto de organización en las estructuras, en donde inciden, entonces, cuestiones como la vocación de sus integrantes en todos sus niveles, así como el compromiso y la responsabilidad laboral por la cual se les remunera con recursos que salen del erario público?
Desafortunadamente, lo anterior es una situación que se registra también en otros órdenes. Luego de que se aprobara el irresponsable Bando del primer cuadro de la ciudad para prohibir que los automovilistas se estacionen y transiten por algunas calles de la zona, se realiza una nueva construcción, como varias en el centro histórico de la ciudad, que afecta de manera decisiva la permanencia del patrimonio arquitectónico; se trata de un estacionamiento de dimensiones colosales ubicado en la calle Aquiles Serdán, a un costado de la plaza Manuel Villalongín, que paradójicamente se encuentra a unos pasos de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia en el estado. Esta construcción, para sorpresa de muchos, cuenta con el permiso del ayuntamiento, pese a que esta obra es en sí misma un daño a la cultura michoacana, además de un posible perjuicio a los inmuebles que colindan con ella, los cuales forman parte de la zona de monumentos históricos reconocida por declaración presidencial y a través del título “Patrimonio cultural de la humanidad”, otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization- UNESCO).
Ante los hechos referidos, es inaplazable la manifestación de la sociedad michoacana y de la comunidad académica; se requiere de acciones urgentes ante patrimonios en riesgo.
Debemos establecer un diálogo constante, crítico y constructivo con las autoridades en sus diferentes órdenes, respecto del manejo de los patrimonios culturales de Michoacán; bienes que dan justificación a varias instancias y sin los cuales no tendría sentido su permanencia.
Es necesaria la aplicación del marco normativo en la materia, que sanciona este tipo de ilícitos, como el Código Penal y la Ley Responsabilidades de Servidores Públicos, ambos instrumentos en el orden federal y estatal, en los cuales se encuentran tipificadas conductas como el mal uso de la función pública y el nepotismo, así como el capítulo VI, relativo a las sanciones de tipo penal, de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos; pero además se requiere de análisis y propuestas que den claridad a las lagunas o ambigüedades legislativas, como resultado de estudios rigurosos y no de opiniones pancistas o ingenuas que carecen de fundamento y erudición en la materia.
Conforme al reconocimiento de los derechos culturales por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 4º, párrafo noveno, exigimos se garantice la protección y conservación del patrimonio cultural de los michoacanos.

Morelia, Michoacán a 17 de junio de 2010.

Firman la presente comunicación:

Bolfy Cottom.
Maribel Rosas García.
María Isabel Domínguez Herrera.
Juan Zacarías Paz.
Román González Serrato.
Indhira Karina Sánchez Sepúlveda.
Patricia Alvarado Portillo.
Cosme Damián Barajas.
Andrea Janet Serna Hernández.
Yadira Espinoza Suazo.
José Alberto Jiménez López.
Roselia Castro Madrigal.
María Leticia Galván Silva.
Gabriela Arellano Molina.
Sandra Piñón Guía.
Víctor Irepan Núñez.
Jesús Abdón Sánchez Pahua.
Gabriela Ponce Báez.

Se suman a la exigencia descrita en esta carta los ciudadanos:

Antonio Rubén Martínez Sánchez.
Gloria Ortega Solorio.
Margarita Ortiz Valdés.
Ramona Ham de Martínez.
Pascual Martínez Duarte.
Lorenzo Velázquez Hernández.
Yolanda Zetina Castañeda.
Bonifacio Serrato Mireles.
Miguel E. Leyva S.
Juana Paz Gutiérrez.



Carlos Monsiváis con uno de sus gatos en la biblioteca casera.

Este sábado 19 de junio la memoria histórica de México ha perdido a uno de sus paladines. Eso, y no otra cosa, ha sido Carlos Monsiváis Aceves (DF, 1938-2010): cronista preciso de la realidad nacional; observador atento de cambios, reajustes y vaivenes de la cultura popular; crítico despiadado, tan irónico como inteligente, de la autoridad y sus delectaciones y excesos a lo largo de más de ocho sexenios.
También fue, a lo largo de su vida, un activista de numerosas causas de eso que alguna vez fue “la Izquierda” y que ahora carece de cualquier brújula política que vaya más allá del “cuánto ganas” y del “cuánto y cómo vendes”.
Por ejemplo, en libros como Aires de Familia, Monsiváis nos mostró claramente cómo fue que pasamos del culto a los héroes al culto a los personajes de la farándula (tanto la de espectáculos como la política).
Por otro lado, la historia de los suplementos culturales en México y, en general, de las secciones de cultura en los medios de comunicación impresos, sería inexplicable sin La Cultura en México, del que Monsi fue una de sus columnas vertebrales.

“Todólogo” exquisito y poseedor de una de las memorias más paquidérmicas del periodismo nacional contemporáneo (carajo, juro que lo recordaba todo), Monsiváis también fue impulsor y promotor de diferentes grupos, empresas y asociaciones relacionadas con la comunicación, con la cultura y con las causas sociales.
En Michoacán y, concretamente, en Morelia, esa influencia no podía quedar ausente y fue así como el autor de columnas tan memorables como ¡Por mi madre, bohemios! estuvo en la capital michoacana hace 18 años, en 1992, para ser el padrino en el nacimiento del diario Cambio de Michoacán, que sigue activo.
No tengo la foto a la mano, pero sin duda Guillermo Wusterhaus o Raúl López Téllez deben conservar esa imagen con la primera redación de Cambio flanqueando al autor de Amor perdido.

Carlos Monsiváis murió este sábado a las 13:48 horas en el área de Terapia Intensiva del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, derrotado por una insuficiencia respiratoria que lo había mantenido internado desde el pasado mes de abril.
No hay mejor homenaje que recuperar sus propias palabras.
He aquí, pues, extraído del sitio web
Terra Magazine (sitio argentino tenía que ser), un clásico del universo monsivaisiano: su ensayo Periodismo y escritura: ¿qué es “escribir bien”?, del cual muchos de sus párrafos me han sido de invaluable ayuda y asistencia una y otra vez.

Periodismo y escritura
¿Qué es escribir bien?


Todavía hace medio siglo persistía la certeza: escribir bien era un deber de los periodistas, al ser la prensa el medio de la fuerza cotidiana de la expresión social, el gran modelo verbal que complementa al básico (la literatura), el ámbito donde la redacción correcta y elegante de las noticias es un instrumento informativo y formativo.

Entonces, el comentario más elogioso sobre un articulista es “tiene buena prosa”, y a un reportero se le festejan la oportunidad, el valor de la denuncia y la calidad de su impulso narrativo (antes de continuar, me sigue llamando la atención el uso del término “prensa escrita”, que festeja el pleonasmo por miedo a declararse en desventaja ante la televisión).

Hoy, a propósito de un reportero o de un articulista, es infrecuente oír el “escribe muy bien”, y lo común es la resignación de los lectores ansiosos de informarse, pese al enredo mortal de la sintaxis de un gran número de redactores y reporteros. El “hasta donde entiendo” es una manera muy sutil de aceptar que lo leído suele ser ilegible, o que, en el sentido tradicional, leer es ya con frecuencia aventurarse en los laberintos del enigma. O son muy confusos los métodos narrativos, o muy reiterativos, y si notas y reportajes se dejan leer es por lo general mérito de la avidez de los lectores, “coautores” obligados de los textos.

Esto no quiere decir ni mucho menos que todo el periodismo escrito sea ilegible o deleznable. Apunta al descuido de un gremio que cree cada vez más en las imágenes y menos en las palabras, y también al desarrollo de otros métodos de narrar y leer, inciertos o experimentales pero ya propios de otra etapa del periodismo. ¿Cuáles son los elementos que precipitan, encauzan o fijan estos cambios? Enumero algunos:

- El avasallamiento del analfabetismo funcional que, por vía de mientras, trae consigo la disminución del vocabulario. Se redacta acudiendo a menos palabras a las que bajo presión, se les obliga a decir más cosas.

- El desvanecimiento de contextos y de referencias antes seguras (de historia nacional o internacional, de temas bíblicos, de mitología grecolatina, de novela, de poesía, de referencias fílmicas o incluso televisivas). Estas alusiones ya no encuentran el público relativamente de otras épocas, o le resultan incomprensibles a la mayoría (cada cinco o diez años se modifica el mapa de las alusiones compartidas).

- La causa imperiosa e imperial de la tecnología adquiere un perfil “religioso”, algo inevitable en novedades tan impetuosas y vastas. Tal parece apenas ayer se descubrió, se implantó o se dejó ver lo estrictamente contemporáneo; por eso, la tecnología, en sus modificaciones incesantes, provee a sus usuarios de ventajas tan impresionantes que lo elevan a la categoría de eje de los puntos de vista.

- Internet es el ágora internacional, es la información madre, es la destrucción de la memoria pretecnológica de los periodistas, lo que se llamaba “la sabiduría del gremio”. Ésta todavía se usa pero ya más bien ligada a las evocaciones de la cultura oral que al profesionalismo. ¿Qué puede la mejor memoria contra Google o You Tube?

- Las redacciones de diarios y revistas son ya distintas por entero al volverse anacrónicas, o ni eso, sus atmósferas clásicas y típicas. La camaradería o el espíritu díscolo tradicionales no tienen razón de ser. ¿Para qué las discusiones políticas si existen las encuestas, esas enterradoras de la intuición?

- En las escuelas y facultades de comunicación se aprende, sobre todo, a localizar el campo de aprendizaje. Son legión estas instituciones (en México ahora hay cerca de trescientas), sus planes de estudios nunca coinciden (no hay tal cosa como “la formación similar”), la realidad de los estudiantes no se ajusta a las modificaciones incesantes, lo que se quiera, pero las escuelas y facultades de Comunicación crecen al prodigar la ilusión de lo contemporáneo.

- En la enseñanza de la comunicación pasa a tercer término, si les va bien, la información literaria y el deseo de escribir bien. Informar ahora es usar a fondo la tecnología, no el idioma, y las ventajas de la inmediatez extrema ocupan con todo el espacio. Si pierde, si lo hubo, el interés específico por la escritura. Se debilita la ambición de poseer un lenguaje variado y con matices.

- La diferencia entre medios electrónicos y medios impresos es impactante. En México, sólo el seis por ciento se informa a través de los medios impresos, tan múltiples, además, que no hay modo de ajustar los puntos de vista.

- El campo de la escritura se trastoca al aparecer el mercado literario, artístico y cultural con otras demandas y otro lenguaje público. ¿Quién sabe ahora lo que significa “escribir bien”? ¿Es la literatura light la única literatura que se reconoce? ¿No es cierto que cuando hoy se dice novelas, la referencia por antonomasia son las telenovelas? La industria fílmica, a partir de los efectos especiales, exhibe el tedio ante “los rollos” y ha perdido gran parte de sus recursos literarios.

- La reducción del vocabulario se traduce de varias maneras en la reducción del panorama noticioso. En última instancia, el uso de cada vez menos palabras quiere decir también el adelgazamiento de las noticias, porque al perderse los matices se desvanecen también las anotaciones psicológicas, sociales y culturales, y todo se ajusta a la precariedad de los patrones lingüísticos que el mercado aprueba.

- La competencia con la televisión, una batalla perdida en cuanto a la oportunidad de las noticias se refiere, se compensa por un hecho: la interpretación queda a cargo de la prensa, no obstante el despliegue de mesas redondas televisivas. Eso obliga en la publicaciones a darle más espacio a los dossiers, imposibles de incluirse en la televisión, reacia incluso a los reportajes.

- Ser comentarista o conductora de programas de televisión y radio es la ambición actual de muchísimas periodistas, en especial las muy jóvenes. Lo que se anhela no es trabajo periodístico sino la sobre-exposición mediática.

- Al concepto “clásico del periodismo” lo desplaza actualmente el de “noticias que hacen historia”: exclusiva mata a buena prosa y discurso crítico.

- ¿En qué momento se perdió, se extravió o se diluyó la noción canónica del escribir bien? No pueden fijarse fechas del cambio de percepciones literarias en la medida en que siguen admirándose, por ejemplo, la escritura de Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Sergio Pitol, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Rosario Castellanos. Un canon -el irrebatible de “lo bien escrito”- aún funciona, pero es cada vez más arduo de explicar.

- La literatura light gusta o no, se acepta o se rechaza, pero las razones para afiliarse o desafiliarse a su lectura suelen ser implícitas. ¿Por qué Paolo Coelho mantiene tal cantidad de seguidores? ¿Qué es el best seller norteamericano: la línea del menor esfuerzo o el resultado de la abolición de las exigencias? ¿Alguien puede leer, en el sentido histórico, a redactores descuidados como Carlos Cuauhtémoc Sánchez?


Una de las fotos que circulan por la internet denunciando la construcción del estacionamiento a un lado del acueducto, en el centro histórico de Morelia.

Durante una sesión del coloquio Derechos Culturales en Michoacán, que se realiza dentro de un curso-seminario impartido en la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad Michoacana, este miércoles se lanzó desde la capital michoacana una denuncia pública contra las autoridades del Centro Regional del INAH, quienes no han impedido que se emprenda la construcción de un estacionamiento público a un costado del histórico acueducto de la ciudad y cuyo diseño violenta la reglamentación vigente a favor de la conservación del aspecto típico del centro histórico moreliano.
La denuncia fue formulada por la investigadora Gabriela Ponce Báez al término de su participación en el coloquio, que consistió en una breve exposición del trabajo que emprende la asociación civil a la que ella pertenece para el rescate de un antiguo ex voto de la época colonial que se encuentra en el templo de Las Monjas.
Al concluir con el asunto del ex voto, Gabriela Ponce procedió a formular la denuncia en los siguientes términos:
“El INAH, y lamento decirlo, tiene otras prioridades (ajenas a la protección de obras como el ex voto citado). El INAH tiene su prioridad en Morelia, y esa ha sido la tendencia de su dirección, a permitir obtener recursos (económicos) mediante la destrucción de bienes inmuebles y quiero terminar con una denuncia de lo que está sucediendo en estos días, es lo más reciente: Se va a construir un estacionamiento en pleno acueducto, aquí por la fuente de las Tarascas, con una estructuras metálicas que desentonan totalmente, que van en contra de la legislación, y aquí están las imágenes captadas recientemente”.
Tras mostrar cuatro fotografías, que son las mismas que además ya están circulando por la internet, Ponce Báez señaló:
“Si aquí estamos hablando de derecho cultural, de patrimonio cultural, estos foros son la oportunidad para denunciar lo que está sucediendo y sobre todo para invitar a no permitir lo que está sucediendo”.
A su vez, el doctor Bolfy Cottom, asesor del seminario, tras señalar que “el asunto de la protección al patrimonio cultural es siempre navegar contra corriente”, sugirió en la sesión la pertinencia de pensar en “una carta a la opinión pública, derivada de este coloquio, para denunciar el asunto del estacionamiento. A mí me parece verdaderamente aberrante; un atentado contra la memoria cultural de esta ciudad”.
El video que capta las declaraciones aparece al final de este post, como de costumbre y fue grabado el miércoles 16 de junio.

Gabriela Ponce Báez durante la intervención en la que formuló la denuncia contra la construcción del estacionamiento a inmediaciones de la plaza Villalongín, a un lado del acueducto de Morelia y la apatía del Centro Regional del INAH ante la intervención que no se sujeta a la norma para preservar la riqueza patrimonial de la zona de monumentos en Morelia.

Carta desde España a la
titular del INAH regional

Mientras, con fecha 16 de junio, Antonio Ruiz Caballero ha escrito desde España la siguiente misiva, que está dirigida a la titular del centro INAH-Michoacán. El documento está circulando por la web y dice así:

C. LIZBETH AGUILERA GARIBAY
DIRECTORA DEL CENTRO INAH-MICHOACÁN
La Declaratoria de Patrimonio de la Humanidad otorgada por la UNESCO a Morelia en 1991, a partir de la iniciativa de un grupo de valiosos morelianos, tenía un propósito desinteresado y noble: la protección y preservación del valiosísimo patrimonio construido con que cuenta una de las ciudades más importantes en la Historia de nuestro país, la antigua Valladolid, sede del vasto Obispado de Michoacán.
Sin embargo, mientras aquellas personas trabajaban por lograr ese cometido que en teoría debía beneficiar a todos los morelianos, a los mexicanos y, en última instancia, a la humanidad entera, otros pensaban ya en los beneficios económicos que a nivel empresarial se podrían obtener por medio de la explotación de la industria sin chimeneas.
Con el documento que le otorgaba el nombramiento oficial, y la consiguiente placa inaugurada a un costado de la catedral, se dio el banderazo también para que unos cuantos individuos, familias y empresas, locales o foráneas, hicieran de Morelia un negocio particular.
Algunos beneficios vio la ciudad, ciertamente, como el retiro del ambulantaje que no permitía apreciar la monumentalidad de sus edificios, y que en algunos casos deterioraba elementos arquitectónicos de portales, fuentes y fachadas. El paisaje urbano del Centro Histórico mejoró en general, y se creyó que el patrimonio se encontraba a salvo y libre para disfrute de todos.
Sin embargo, pronto se hizo presente la especulación inmobiliaria, el valor de las propiedades y de las rentas subió. Se instalaron negocios diversos dirigidos especialmente a hacer de la ciudad un “destino turístico” importante.
Comenzó el éxodo de antiguos vecinos hacia otras colonias, quienes vendieron sus casas a especuladores, a empresarios y empresas. Varios de los nuevos propietarios buscaron y buscan instalar negocios lucrativos, sin un mínimo de respeto o consideración por el valor histórico o estético de sus nuevas propiedades o de las aledañas. El beneficio económico ante todo, la ganancia sin importar los costos, aún cuando vaya de por medio la agresión al patrimonio.
De 1991 a la fecha, lejos de crecer el respeto y el conocimiento del patrimonio con que cuenta nuestra ciudad, se han derribado edificios parcial o totalmente, se han realizado construcciones que nada tienen que ver con el aspecto típico de la zona de monumentos, y otras que atentan francamente contra esta imagen urbana colonial o contra el patrimonio directamente.
Además de una larga lista de casos que conozco y que no es difícil demostrar, aunque creo que son de su conocimiento, me preocupa la construcción de un estacionamiento junto a uno de los monumentos más representativos de Morelia, el Acueducto.
Por todo lo anterior, como ciudadano preocupado por el presente y por el destino de Morelia, le exhorto respetuosamente, como directora de la Delegación Regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Michoacán, a que explique ante la sociedad en base a qué criterios se otorgó la licencia y en base a qué leyes o reglamentos se han asumido dichos criterios, pues esta construcción me parece una nueva agresión al patrimonio que, aunque tenga título de propiedad, es en realidad de todos, especialmente de los morelianos.
En espera de respuesta, le envío un saludo.
ATENTAMENTE
C. Antonio Ruiz Caballero.


Otra imagen dedicada al estacionamiento que se levanta en las cercanías del Callejón del Romance en el extremo oriente de la zona de monumentos de la capital michoacana.

“Defender el patrimonio”
A su vez, la antropóloga Xúchitl Vázquez Pallares, hija del coalcomanense Natalio Vázquez Pallares, comparte un mensaje por la red Hotmail, donde muestra las fotos del estacionamiento en construcción y puntualiza:

Urgente: ¡Defendamos nuestro patrimonio histórico y cultural!
Acabo de recibir este mail !
Es increible el poco o nulo respeto y amor para con la maravillosa ciudad de Morelia, a nuestro patrimonio histórico y cultural.
Les pido escribir a los medios, al INAH, subirlo a Facebook, reenviarlo a sus conocidos.
Ya esta en la revista Wicked (www.wickedmagazine.org). Ahi pueden revisar la información, envíen por favor este link, para que las personas lo chequen. ¡Tenemos que HACER ALGO!

Por cierto, la revista Wicked tiene en su portal un artículo en el que recuerda que el centro histórico de Morelia fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1991, y que a la luz de la construcción del estacionamiento, diversas organizaciones y ciudadanos independientes identificados con la defensa del patrimonio cultural dieron la voz de alarma y denunciaron la ilegalidad de la obra, ya que atenta contra el acta de UNESCO (1991), firmada por el gobierno de México ante las Naciones Unidas.
El artículo indica que el documento de 1991 "compromete al Estado y autoridades a velar por la conservación d este patrimonio, impedir cualquier destrucción y cuidar no se atente de manera física, visual o moral contra el patrimonio".
El artículo precisa que en la convención del Patrimonio Cultural de la Humanidad se decreta que "toda nueva infraestructura tiene que conservar el estilo arquitectónico, tecnología y ser acorde con la cultura y tradiciones de la comunidad". Esto, en el caso de que lo declarado patrimonio cultural no sea un inmueble en especifico sino una ciudad o población entera. Como es el caso de Morelia, Michoacán.
Dice la página que se han presentado solicitudes ciudadanas ante las oficinas estatales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH, con sede en Morelia. "Pero tanto esta institución como su directora, la Mtra. Lizbeth Aguilera no han presentado una posición pública al respecto".
El vínculo al artículo citado está activo
aquí

Aspecto de las obras que se llevan a cabo para el estacionamiento. Las imágenes, se dice en la internet, fueron captadas recientemente.

Sumar voces ante el INAH regional
Por su parte, la historiadora Juana Martínez Villa ha emitido por la red el siguiente mensaje:
“Hola estimados amigos:
“Nuevamente noticias amargas sobre nuestra ciudad. Por estos momentos se construye justo al lado del Acueducto, monumento del siglo XVIII de nuestra hermosa Morelia, un estacionamiento de varios niveles que seguramente en unos días estará funcionando. Pido a ustedes, protectores del patrimonio, hagan llegar estas imágenes a otros compañeros, pues ya basta de que las autoridades se rían de nosotros, de la legislación sobre patrimonio cultural y sobre todo, que instituciones como el INAH sólo sirvan para proteger los intereses de un grupo de adinerados que durante las últimas dos décadas se han encargado de adueñarse de nuestro espacio, sin que nadie les diga nada. Aquí les va también el correo de la directora del INAH Regional, para que hagan llegar sus voces, porque luego la señora dice que no se paran las obras porque los morelianos no ponemos las denuncias convenientes.
“El correo es: lizbeth_aguilera@inah.gob.mx
“PD. Fray Antonio, ahí te encargo si puedes hacer labor en Europa, pa que la UNESCO se dé cuenta de la lamentable situación de uno de los iconos del patrimonio de la humanidad.
“Abrazos fuertes. Juana Martínez Villa. Morelia, Michoacán, México”.

Una imagen más perteneciente al paquete de fotos que se distribuye opor la web para alertar contra intervenciones en la zona de monumentos de la ciudad.

Transformar, destruir o preservar
Con el título “¿Las ciudades declaradas por la UNESCO Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad son un bien a transformar, a destruir o a preservar?”, otro correo electrónico que está circulando por la red Hotmail señala: “Los centros históricos de las ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad pueden ser transformados, pero preservando sus características muy particulares; son de todos. Pero los intereses y el abuso, precisamente, buenos consejeros no son”.
El documento añade: “hoy, nuestra llamada plaza Melchor Ocampo no dignifica precisamente a tan ilustre michoacano”.
Acerca de Morelia en sí y del estado que guarda en nuestros días, apunta: “era una gran ciudad, una joya colonial; hoy se ve mal planeada, con crecimiento desordenado, sin áreas verdes, calles y avenidas mal trazadas, sin transporte colectivo de calidad, con bellas casonas destruidas, fachadas de edificios y portales con toldos y tolditos que la afean horrorosamente, tiendas made in China (…). Sin decoro nuestros viejos almacenes, desaparecieron los de las últimas decadas del siglo XX (El Nuevo Mundo, Servín Meza, El puerto de Liverpool, Garver’s, Casa Galán, casa Treviño, etcétera). Aquí dicen que hay que copiar plazas desiertas como las de Guadalajara y Puebla: sin bancas, sin árboles. Hoy Morelia es la ciudad de los antros y bares... Oxxo’s con cerveza; bares y billares cruzando las calles de secundarias y preparatorias”.
El documento, en el que también se reproducen las fotografías dedicadas al estacionamiento público, concluye así:
“El callejón del romance y el acueducto sufren los estragos en este 2010. Primero con el enorme bloque de edificios donde se encontraba el hotel Mansión Acueducto a finales del siglo pasado. PRD, PAN, PRI permitieron construcciones de más de cuatro pisos, clínicas, hospitales, consultorios, allí donde existían bellas casas de dos plantas. Ahora, en este verano, en el acueducto, por la calle de Luis Moya y cerca del callejón del Romance, se está construyendo un estacionamiento”.
La misiva que circula por la internet cierra con la pregunta: “¿por qué mejor no pedirle al moreliano presidente que aporte unos millones para mejorar nuestro transporte urbano?”

EN VIDEO

El momento en que Gabriela Ponce Báez formula la denuncia contra la construcción del estacionamiento a un costado del acueducto de Morelia, al término de su intervención en el Diplomado sobre Derechos Culturales en la División de Postgrado de la Facultad de Derecho, así como los comentarios del doctor Bolfy Cottom.

Una imagen de El Doliente de Hidalgo, que para algunos historiadores es “La segunda bandera de México”. El estandarte original es de lana roja y lleva al centro una cruz con una calavera y dos canillas. Tiene aplicaciones en sarga de lana blanca y porta la leyenda El doliente de Hidalgo Deá 12, aplicada en sarga de lana negra. El estandarte fue realizado entre 1811 y 1812 para ser enarbolado por el Regimiento de la Muerte que organizó José María Cos para continuar la lucha contra los realistas. El Regimiento de la Muerte tuvo la misión de defender a la ciudad de Zitácuaro del asalto de las tropas realistas que comandó Félix María Calleja el 2 de enero de 1812.

Con recursos inferiores a un millón de pesos y un concepto que, si bien no es minimalista, sí va en pos de lo esencial indispensable, el realizador Eduardo Bautista rodará durante el próximo mes de julio su Opera Prima en largometraje: El doliente de Hidalgo, que tiene una duración de 120 minutos. El filme está estructurado en cierto sentido (aunque esta descripción, así formulada, es demasiado plana) como una serie de flash backs en los que el caudillo y estadista michoacano José María Morelos y Pavón recapitula sobre su vida, sus luchas y sus motivos durante los días en que permanece cautivo en la prisión secreta de la Inquisición, en la ciudad de México, sabiendo que no saldrá vivo de allí y que su destino inevitable será el de morir fusilado. El ajuste de horario de la Secretaría de Cultura para la conferencia de prensa, que fue adelantada una hora, me impidió llegar a la misma ayer al mediodía en la Casa de la Cultura, pero en cambio tuve oportunidad de una extensa charla de café con Eduardo Bautista y con el actor Mario Sandoval; este último lleva la responsabilidad de interpretar al Rayo del Sur en el filme. Al final de este post aparecen en video los momentos más significativos de la entrevista con Eduardo Bautista.

Dolientes del Siglo XXI
Mientras, Eduardo Bautista explicó a Poliedro: “Tomo para la película el nombre de la bandera que hizo el doctor Cos, secretario particular de Morelos, cuando todos se enteran de que Hidalgo ha sido fusilado. Ellos la confeccionaron en memoria de Hidalgo, para crear un regimiento de, digamos, fuerzas especiales, al que bautizaron precisamente así: los Dolientes de Hidalgo. “Evidentemente –añade–, la película no se trata de la bandera, sino que toma el nombre de la bandera porque nosotros mismos, los involucrados en este proyecto, nos asumimos como dolientes de Hidalgo: como personas que, a doscientos años de distancia, consideramos que tenemos una responsabilidad hacia alguien que se murió hace dos centurias y cuya muerte no ha sido vengada ni reivindicada ni tratada con justicia, aunque a nosotros tampoco nos toca alzar las armas, sino tomar la cámara, la pluma, la actuación y hacer algo que no opere en una línea comercial ni en una lógica de petulancia material, sino que responda a las necesidades reales que tiene una sociedad y una cultura de ver y reconocer a sus héroes de una manera correcta”.

Sin oropel y en plena libertad
El cineasta indica que “esta película está pensada como un cine crudo. Evocamos aquí a Tarkovski, a Goddard…”. De hecho, al explicar el viacrucis personal del proyecto, que durante los últimos tres años ha estado tocando distintas puertas para su concreción, Bautista detalló que “al ser expuesta y yuxtapuesta a las entidades de la producción cinematográfica, no sólo nacional (porque hasta fuimos con gente de Mel Gibson, gente de Universal y de Sony), de inmediato nos dijeron ‘sí… pero con estas condiciones’. Otras instituciones culturales del ámbito político nacional también nos dijeron ‘sí, pero…’ y nos quisieron imponer sus propias condiciones. “Pero Morelos no necesita millones de pesos, no necesita del medio comercial. Y nosotros nos hemos circunscrito a esa naturaleza del filme para ser fieles a lo más indispensable: lo que queremos y sentimos que debemos decir de él desde nuestra lectura de su historia a partir de nuestro momento, que es la primera década del Siglo XXI”.

Durante la conferencia de prensa. De izquierda a derecha: el actor Mario Sandoval; el director Eduardo Bautista; el secretario de Cultura de Michoacán, Jaime Hernández, y la directora del SMRyTV, María del Carmen Escobedo / Foto: Sergio Maldonado, SECUM.

“Como guerrilleros”
Más adelante, al precisar cómo se lograron finalmente los acuerdos y respaldos del Gobierno del Estado de Michoacán, quien colabora con recursos financieros, pero sobre todo con apoyos del sistema Michoacano de Radio y Televisión y de la Secretaría de Cultura, Bautista señaló: “Nosotros no hubiéramos podido alcanzar una alianza con la secretaría de Cultura y, de hecho, con el gobierno del Estado, empezando con el gobernador de Michoacán e incluyendo a personajes como el diputado Víctor Báez, que también está muy detrás de la película, si no hubiera habido empatía de ellos hacia lo que nosotros estamos buscando ideológicamente del filme. “Nosotros –explica–, de entrada, le dijimos al maestro Leonel: ‘Le venimos a ofrecer una película que es resultado de una acción revolucionaria. Entonces, lo que le estamos ofreciendo no es una película, sino una acción revolucionaria; venimos como guerrilleros a pedir su aporte y ayuda’. Así se lo planteamos. Y él dijo: ‘¡Ah, caray!’, pero entendió que nuestro objetivo es hacer la película por el general Morelos y para que la gente tenga la posibilidad de ver algo que en doscientos años no se ha visto: porque tú sabes que de Morelos sólo hay dos películas, que además son una apología de imprecisiones. “Nosotros lo que queremos hacer es aportar, como generación, un retrato lo más apegado posible a lo que hoy se conoce acerca de Morelos. Y pretendemos hacer una película realmente de época. Quiero decir: muy apegada al momento en sí, no al maquillaje que generalmente se ocupa para recrear una época. Iremos a la tierra, al sudor, a la fractura, a la grieta… Eso es lo que va a construir nuestros espacios escenográficos y fílmicos. No va a haber maquillaje ni luz artificial. Somos un poco Dogma’95 en ese sentido. Y el rodaje se va a hacer en blanco y negro. Vamos a hacer la película de esa manera y una de las satisfacciones que vamos a tener es la de pensar que cuando la Historia se pregunte, dentro de otros cien años ‘¿Qué hicieron los cineastas de Michoacán en el Bicentenario?’, nadie le diga: ‘Nada’, sino que vea por lo menos esta película”.

Estreno en el Matamoros
El rodaje de El doliente de Hidalgo se realizará durante todo el mes de julio; los meses de agosto y septiembre se dedicarán a la postproducción y el estreno está calculado para finales de octubre o principios de noviembre. Pero si la fecha está sujeta a los vaivenes propios de de todo proceso de producción, el lugar de estreno ya está definido: será el teatro Matamoros (antes cine Colonial), que probablemente será inaugurado oficialmente algunas semanas antes, durante el VIII Festival Internacional de Cine de Morelia. “Ya hay un acuerdo con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Batel para que se estrene allí. Digo, el general Matamoros aparece en esta historia. ¡Ni modo que no se pueda estrenar en el teatro que va a llevar su nombre!”

Ejemplo de verticalidad
“La película es una recreación histórica –puntualiza el cineasta más tarde–. Casi se le podría catalogar como un ‘peritaje artístico’. Es decir: vamos a recrear milimétricamente las situaciones. Partimos de los días que Morelos estuvo preso en las cárceles secretas de la Santa Inquisición. Nosotros invocamos desde su celda las conversaciones que tuvo con Allende, con Matamoros, con Hidalgo… así como el drama de un hombre que libra su batalla final: la de la actitud que va a asumir ante su propia muerte. “Todo esto lo hacemos con la aspiración de darle al espectador la posibilidad de mostrarle cómo a Morelos lo torturaron, lo acosaron, lo castigaron, le escupieron... y aún así se mantuvo vertical. Porque eso es precisamente lo que me parece que necesitamos ahora. Vivimos en un estado en guerra, en un país tan complicado como México y necesitamos mantener la vertical. Además, esa me parece la mejor manera de conmemorar. De conmemorar, porque para celebrar no hay nada”.

Más uchepo que tamal
En El doliente de Hidalgo participa un equipo fundamentalmente michoacano. “Todos somos michoacanos o personas que tenemos por lo menos diez años de trabajar y de vivir en Michoacán. En mi caso, no soy michoacano, pero ya tengo cuatro hijos michoacanos y gentes como tú saben de mi trabajo desde tiempos de Solaris, tres años antes de que naciera el Festival Internacional de Cine. A estas alturas, soy más uchepo que tamal". El equipo del filme se congrega bajo la firma LaNemesys Films, con quien también colaboran Focimsa y Solaris.

EN VIDEO

Los momentos sobresalientes de la entrevista con el director Eduardo Bautista en el café de la Casa de la Cultura de Morelia.
Video entrevista / Sergio J. Monreal


Un fotograma del filme El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962), en el que se inspira el ejercicio escénico Calle Providencia, número 14, que se estrena el sábado

Este sábado 19 de junio, a las 20:00 horas, alumnos del segundo año de la carrera de Teatro, sección 02, de la Escuela Popular de Bellas Artes, estrenan en Morelia Calle Providencia, número 14. El ejercicio, correspondiente al taller de Montaje y Actuación de la EPBA, está caracterizado como un “juguete claustrofóbico basado en El ángel exterminador” (Luis Buñuel, 1962) y es coordinado por los profesores Valentín Orozco, Ituriel Hernández y Sergio J. Monreal.
Participan en el trabajo los alumnos Olivia Esmeralda Cardona Ruiz, Yamel El Mosri Fernández, Alfredo Moreno Castro, Brisa Margarita Nungaray Campos, Jonathan Bryan García Zaragoza, Anna Yamel Gatica Matías, José Toivo Ochoa Díaz y Eloísa De la Luz Ríos Paz.
La música original corre a cargo de Salvador Carrillo.
La temporada que comienza el sábado y que concluirá el día 27 de este mismo mes, tendrá como sede el foro La Mueca (Aquiles Serdán 797, Col. Centro, Morelia, Michoacán) con funciones a las ocho de la noche. Es preciso reservar al teléfono 3171135, que es el número del foro La Mueca, porque el cupo es limitado.
Originalmente titulada Los náufragos de la calle Providencia, El ángel exterminador es una de las obras de madurez del cineasta aragonés Luis Buñuel (Calanda, 1900 – DF, 1983): fue su filme número 24, rodado cuando el autor ya contaba con 61 años de edad y en el cual plasmó su gran fascinación por los sueños, las reiteraciones, lo absurdo y lo inexplicable.
En más de un sentido, El ángel exterminador es una historia de náufragos; la situación que le sirve de punto de partida es la reunión ciertos personajes acomodados que acuden a una invitación para cenar en la mansión de un amigo. Sin embargo, al concluir la cena, descubren que les resulta imposible abandonar la estancia. Sueños dentro de sueños, deja vú y juegos malabares con el tiempo y la recurrencia se dan la mano con imágenes insólitas y visiones que desafían continuamente las certezas que atrincheran la fortaleza de lo cotidiano, de lo común, de la rutina.
El escritor y dramaturgo Sergio Julián Monreal habla en esta video entrevista acerca del proceso y desarrollo de este ejercicio, de intenciones, enfoques y perspectivas.


EN VIDEO

El escritor Sergio J. Monreal habla acerca del ejercicio escénico Calle Providencia, número 14, que se inspira en el filme El ángel exterminador, de Luis Buñuel.




Embrujos pa' no llorar / óleo sobre tela adherida a mdf / 94 X 120.5 centímetros / Enrique Ortega Espino, 2009. Una de las obras que figuran en la colectiva México en los imaginarios de los artistas contemporéneos de Michoacán, cuyo tema son los festejos patrios de este año desde una perspectiva abierta.

Con un total de 127 obras realizadas por 82 artistas en técnicas, soportes, estilos y tendencias diversas , el lunes 14 de junio se inauguró en Morelia, en cuatro salas del Centro Cultural Clavijero (CCC), la magna colectiva El Bicentenario y el Centenario: México en los imaginarios de los artistas contemporáneos de Michoacán.
Hasta donde me alcanza la memoria, esta es la más amplia colectiva que haya sido organizada en la capital michoacana para mostrar el quehacer de los autores visuales regionales en los últimos veinte años. En este sentido, la muestra es una auténtica fiesta. Es también una de las colectivas más plurales que se han organizado en su tipo, pues congrega generaciones y prosapias de lo más variopinto, en un mosaico incluyente que oscila entre las manifestaciones de inspiración más naïf hasta algunas audacias alternativas absolutamente post-Nintendo.
El acto de inauguración, a las 19:00 horas, lo encabezó el Secretario de Cultura de Michoacán, Jaime Hernández, recién desempacado de un viaje al estado de Illinois. Al funcionario lo acompañaron Ivonne Solano, titular del Centro de Documentación e Investigación de las Artes de la Secum; la crítica de arte Argelia Castillo, quien ha sido la curadora de esta colectiva, y el director del CCC, Vicente Guijosa.
La muestra, como se anunció hace unos días en conferencia de prensa, es la carta de presentación de lo que será la Galería de Arte Michoacano (GAMA), en Clavijero. También representa en cierto sentido el cierre “con broche de oro” de un proceso de varios años emprendido por el Centro de Documentación e Investigación de las Artes, a través del cual se ha ido elaborando un registro de artistas contemporáneos de Michoacán.
Imposible dar cuenta con justicia, en este momento, siquiera de algunas de las singularidades de esta exposición colectiva. Las inauguraciones, con su abarrotamiento de público, son siempre momentos más propios para el encuentro y el festejo social que para el diálogo con las obras.
Para paliar esta carencia, mi mejor alternativa ha sido la de acudir al personaje que se ha ocupado de ir configurando esta muestra que permanecerá abierta al público en el CCC hasta comienzos de septiembre: la crítica de arte Argelia Castillo, quien habla de su experiencia, de ejes temáticos y de ciertos contenidos de la exposición.
En lo esencial, Castillo acentúa la vocación incluyente de la colectiva, que “ha dado cabida a muy diversas expresiones plásticas y visuales de los artistas que respondieron a la convocatoria de reimaginar a nuestro país, teniendo como referencia a los procesos fundacionales de 1810 y 1910”.
La muestra está abierta diariamente el público en las salas 8,9, 10 y 11 del Centro Cultural Clavijero.

EN VIDEO



Videoentrevista con Argelia Castillo, curadora de la exposición colectiva El Bicentenario y el Centenario: México visto a través de los imaginarios de los artistas contemporáneos de Michoacán.



Como parte de las actividades del Curso Seminario Historia de los Derechos Culturales en México, la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana invita a la comunidad universitaria y al público en general al Coloquio Derechos Culturales en Michoacán. Aproximaciones a su estudio, que se impartirá el miércoles 16 y el jueves 17 de junio en las propias instalaciones de la División de Estudios de posgrado de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Calle Ordenanzas No. 111, esquina con Hospitales, Col. Vasco de Quiroga)

Temario de la primera jornada
Para el miércoles 16 de junio el temario de las actividades que comienzan a las cinco de la tarde en el Salón 1 de la División de Postgrado es el siguiente:
¿Qué son los derechos culturales? Estado de la cuestión / Indhira Karina Sánchez Sepúlveda.
La educación como derecho cultural / Yadira Espinoza Suazo.
Cuentacuentos (de amores furtivos, en los relatos de antaño) en la plaza Vasco de Quiroga en Pátzcuaro, Michoacán. Un espacio para la memoria oral / Gabriela Arellano Molina.
Un acercamiento al estado actual del patrimonio cultural material en Morelia. El caso de un exvoto del siglo XVIII del templo de las Monjas. Entre el resguardo de la iglesia y la indiferencia institucional / Gabriela Ponce Báez.
La fotografía como medio fundamental para preservar la memoria / Andrea Janet Serna Hernández.
Las casas del estudiante como patrimonio cultural de la Universidad Michoacana / José Alberto Jiménez López.
La biblioteca nicolaita ¿Un tema en el olvido? / Jesús Abdón Sánchez Pahua.
De la construcción al reconocimiento de la identidad cultural en el texto constitucional mexicano / María Isabel Domínguez Herrera.

Temario de la segunda jornada
Para el jueves 17 de junio, también a partir de las 17:00 horas, pero en el Aula 2, el temario programado es como sigue:
Cultura, medio ambiente y propiedad: problemas y relaciones complejos. Hacia un estado de la cuestión / Patricia Alvarado Portillo.
Implicaciones de la no enunciación de las etnias en el texto constitucional michoacano. El caso de los matlazincas huetamenses / Roselia Castro Madrigal.
El efecto de la migración en el patrimonio cultural inmaterial. El caso de la comunidad de Urapicho / Juan Zacarías Paz.
Usos y costumbres del pueblo purhépecha como sistema electoral / Claudia Patricia Godinez Ortiz.
Los demonios de Ocumicho / Román González Serrato.
El influjo de los factores económico, jurídico y educativo en la etnia purhépecha a partir de los años 90s. Aproximaciones al estudio de la lengua materna como derecho cultural / Cosme Damián Barajas.
Controversias constitucionales de las radios comunitarias como manifestación cultural / Víctor Irepan Núñez.
La entrada es libre y abierta a todo público en las dos jornadas de trabajo.

El logotipo del taller anual Morelia-LAB, que se emprende en Morelia cada mes de octubre al seno de las jornadas del Festival Internacional de Cine de Morelia.

A fin de apoyar la formación y profesionalización de los jóvenes productores / realizadores de documental y generar discusión, reflexión y participación en el ámbito de la producción documental de nuestro país y de América Latina, el Festival Internacional de Cine de Morelia y el Instituto Mexicano de Cinematografía convocan al Morelia LAB DOC 2010, taller para jóvenes productores y realizadores de documental de Latinoamérica, bajo las siguientes bases:
1.- El objetivo principal de Morelia LAB DOC 2010 es ofrecer un espacio de profesionalización de documentalistas mexicanos y latinoamericanos, así como el de generar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre las perspectivas del documental en Latinoamérica.
2.- Morelia LAB DOC 2010 reunirá a múltiples figuras del mundo del documental mexicano e internacional en conferencias, diálogos y mesas de análisis entre profesionales sobre temas específicos del quehacer documental. Adicionalmente, incorporará un segmento importante de capacitación para la presentación de proyectos en desarrollo.
3.- Morelia LAB DOC 2010 se llevará a cabo del 18 al 23 de octubre de 2010 en Morelia, Michoacán, en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia.
4.- Morelia LAB DOC 2010 no tiene costo. Ofrecerá, además de las sesiones del taller, el transporte ida y vuelta desde la Ciudad de México hacia Morelia a los participantes seleccionados, así como el hospedaje en ocupación doble, los desayunos y las comidas en la ciudad de Morelia.
5.- Se otorgarán 2 premios consistentes en $50,000 (cincuenta mil pesos 00/100 M.N) cada uno para el desarrollo de dos de los proyectos participantes cuyos productor@s-realizador@s hayan asistido a todo el taller.
6.- Los premios serán otorgados por el Instituto Mexicano de Cinematografía y Cinépolis a un proyecto mexicano y uno del resto de Latinoamérica, respectivamente. Los ganadores de los mismos serán seleccionados por un jurado convocado por las entidades organizadoras.

REQUISITOS DE INSCRIPCIÓN

1.- Enviar antes del 31 de julio de 2010, a manera de pre-inscripción, un correo manifestando el interés por participar a la dirección electrónica: morelialab@yahoo.com.mx que contenga:
Nombre del proyecto
Nombre del productor
País de producción

2.- Ser un productor-realizador de documental de entre 22 y 45 años.

3.- Haber dirigido y/o producido por lo menos dos cortometrajes documentales.

4.- Contar con un proyecto de largometraje documental en etapa inicial de desarrollo.

5.- Comprender inglés.

6.- Para ser candidato al premio otorgado por el IMCINE, será necesario ser de nacionalidad mexicana o contar con la residencia legal en México (no menor a tres años antes de la fecha del evento).

7.- Entregar a más tardar el 13 de agosto de 2010, tres carpetas engargoladas conteniendo cada una de ellas:

Recepción de documentos de los candidatos
Fechas de recepción de documentos: hasta el 13 de agosto de 2010, inclusive. Después de esa fecha, no se recibirá ningún proyecto. En caso de envío por correo o paquetería, los materiales no se recibirán después de la fecha señalada, independientemente de la fecha de envío.
Las carpetas engargoladas, y en tres tantos, deben ser entregadas en:

Dirección de Apoyo a la Producción / atención: MORELIA LAB
Instituto Mexicano de Cinematografía
Insurgentes Sur 674, 2do. Piso, Col. Del Valle,
Benito Juárez, México D.F., 03100, MÉXICO
Tel. (5255) 54 48 53 95


La recepción de proyectos solamente se hará entre las 9:30 y las 14:30 hrs. de lunes a viernes.
Los resultados sobre los participantes seleccionados se darán a conocer a partir del 6 de septiembre de 2010, y se publicarán en los portales de Internet del IMCINE (www.imcine.gob.mx) y del Festival Internacional de Cine de Morelia (www.moreliafilmfest.com).
Los seleccionados deberán confirmar obligatoriamente su asistencia al Taller al ser notificados de su aceptación por parte de la organización; en caso contrario automáticamente se considerará cancelada su participación y se seleccionará otro concursante.

En caso de ser seleccionados
Los participantes seleccionados deberán enviar, antes del 12 de septiembre del 2010, por correo electrónico, los siguientes materiales:
1.- Fotografía en jpg. del participante
2.- Fotografía en jpg. representativa del proyecto con el cual participan
3.- Semblanza del productor/realizador participante máximo 5 renglones.
4.- Sinopsis de una página (12 pts. doble espacio)
5.- Sinopsis corta (log line) de máximo 5 renglones.

La organización del evento se hará cargo del hospedaje de los seleccionados (en habitación doble), entre el 17 y el 24 de octubre (7 noches), así como de sus comidas y desayunos durante la duración del taller, en Morelia.

SELECCIÓN DE PARTICPANTES:
Habrá un cupo máximo de 30 participantes, 20 mexicanos y 10 del resto de América Latina.

Los 20 participantes mexicanos se elegirán de la siguiente forma:
1 elegido directamente por el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC)
1 elegido directamente por el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC)
1 elegido directamente por IMAGINA, Cineastas en Michoacán, AC
1 elegido directamente por el Gremio de Cineastas de Nuevo León
1 elegido directamente por la Dirección de Producción Audiovisual (DIPA) de la Universidad de Guadalajara
1 elegido directamente por C.I.N.C.O., Cineastas Coahuilenses AC
1 elegido directamente por la Academia Jalisciense de Cinematografía
1 elegido directamente por la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Obras Audiovisuales.
Estos participantes, aun siendo de elección directa, deberán cumplir con la entrega de los materiales en tiempo y forma, como se detalla en el punto 7.
Los 12 lugares restantes están abiertos a proyectos que se reciban como respuesta a esta convocatoria. Serán leídos y seleccionados por un comité de lectura que se dará a conocer con la publicación de los resultados.

Los 10 participantes del resto de América Latina serán elegidos por el comité de lectura que designe la organización del taller, debiendo los interesados cumplir con todos los requisitos, en tiempo y forma, que marca esta convocatoria. El taller les ofrece (además del hospedaje, desayunos y comidas en Morelia), el hospedaje en la Ciudad de México las noches del 16 y 24 de octubre en caso de requerirlo, así como el traslado DF-Morelia-DF junto con el resto de los participantes. La organización del taller no está en posibilidad de cubrir el traslado aéreo a la Ciudad de México y/o Morelia de ninguno de sus participantes.
Esta convocatoria fue expedida desde la ciudad de México a partir del pasado 7 de junio del 2010. Para mayores informes los interesados pueden visitar los portales de IMCINE (www.imcine.gob.mx) y del Festival Internacional de Cine de Morelia (www.moreliafilmfest.com).
Caso Museo del Estado



A causa de esa demora, la averiguación previa penal número 299/10, que se ocupa de este segundo delito en el museo, se levantó hasta el pasado jueves 10 de junio en la mesa 1 de la XXII Agencia del Ministerio Público, es decir, 17 días más tarde.
Dado el lapso de tiempo transcurrido entre el robo de las prendas arqueológicas y su denuncia, muchas evidencias de primera mano han desaparecido de la vitrina, acerca de la cual la dirección del Museo del Estado tampoco giró instrucciones en su momento para que fuera protegida, a fin de que las autoridades policiacas pudieran emprender sus investigaciones debidamente en pos de pistas, como sí se hizo en el caso del sitio donde estaba la presea Generalísimo Morelos.
Por si esto no bastara, el director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, también ha falseado sus declaraciones, tanto a los medios de comunicación que lo hemos entrevistado como a las autoridades judiciales (a través de lo que aparece en la Averiguación Previa Penal), porque en todos los casos afirma que “no se sabe con exactitud la fecha (…) en que fueron sustraídos los objetos”, cuando las resguardos de sala responsables del turno de fin de semana y del turno matutino de la sección de Arqueología, Mónica Vázquez y María Cleotilde (Coty) Valle Carrillo, afirman que los collares robados estaban en su sitio tanto el domingo 23 como el lunes 24 de mayo. Fue hasta el martes 25 cuando se descubrió que ya no se encontraban en su sitio.

Profeta de malas nuevas
Qué triste es ser profeta del desastre. Aquí lo escribí el pasado lunes 7 de junio: “¿Hará falta que comience otra rachita de hurtos, como la de 2007 (qué sospechosa fue, por cierto), para que los museos del Gobierno del Estado dejen de ser la caricatura de sí mismos en que están convertidos y garanticen la seguridad del patrimonio que alojan, y que es la memoria y la historia de todos los michoacanos?”.
Y proferí esa frase, más con ironía que otra cosa, a raíz de que también aquí en mi blog y en el semanario Opción de Michoacán di la exclusiva del hurto de la presea Generalísimo Morelos.
El post se localiza más abajo, en esta columna, o pueden acudir a él dando click aquí.
El caso es que lo anunciado se cumplió.


Con imprecisiones, pero se ventila
en medios locales un segundo robo
Fue el pasado jueves 10 de junio, es decir, tres días después de la exclusiva sobre el hurto de la medalla, los rotativos Provincia y La Jornada Michoacán (ambos diarios editados aquí, en Morelia) informaron que, aparte de la presea Generalísimo Morelos que se localizaba en una vitrina en la sección de Etnología en la planta alta del recinto, el Museo del Estado había perdido dos alhajas prehispánicas que se encontraban en la sección de Arqueología, en la planta baja del museo.
Sin duda, la fuente que les filtró la información a los diarios es la misma que me la filtró a mí en ese mismo momento porque en los tres casos, tanto el mensaje de mi fuente como los textos en las ediciones impresas de La Jornada Michoacán y Provincia incurren en la misma errata: afirman que lo que se perdieron fueron dos pulseras o brazaletes, cuando en realidad lo que se robaron del museo fueron dos collares.
En rigor, tanto por lapsus que pueden ser comunes en la talacha reporteril como por imprecisiones de parte de los reporteros o del entrevistado, la información de La Jornada Michoacán y de Provincia está sembrada de erratas.
En medio de esas erratas, sin embargo, en La Jornada Michoacán el reportero Carlos F. Márquez también escribe frases que ya no resultan meras erratas, sino apreciaciones explícita y tendenciosamente falsas… pero de esas me ocupo más adelante. Por lo pronto, para despejar el panorama, ventilo la información exacta y precisa en torno a este segundo saqueo al patrimonio cultural de Michoacán.

Fuentes e información
Los hechos que publico en este post proceden de tres fuentes distintas:
Uno. Las actas levantadas ante el Ministerio Público por el departamento jurídico de la Secretaría de Cultura y que ningún otro periodista ha consultado a pesar de que están disponibles a quien las solicite.
Dos. Sendas entrevistas directas con las dos resguardos de sala encargadas de la sección de Arqueología del Museo del Estado (Coty Valle Carrillo, responsable de esa sección durante el turno matutino de entre semana y Mónica Vázquez, titular del turno de día completo en la misma sección los fines de semana y días festivos), y a las cuales tampoco nadie ha entrevistado, aunque la obligación ética profesional de cualquier reportero es entrevistar a todas las partes implicadas en un hecho.
Tres. Entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Cultura adscritos al departamento jurídico de la institución y con el director del Museo del Estado.
Y los hechos son los siguientes:

El segundo robo: la
información precisa
Apenas dos días después de que se descubriera el robo de la primera presea Generalísimo Morelos (emitida en 1942), hallazgo que tuvo lugar el sábado 22 de mayo de 2010, el Museo del Estado fue víctima de un nuevo saqueo que se descubrió el martes 25 de mayo por la mañana. En esta nueva ocasión se trató de dos collares pertenecientes al periodo Preclásico (situado entre los años mil 500 y 200 antes de Cristo, cuando se desarrollan en Michoacán las primeras sociedades de agricultores). Los collares son oriundos de territorios localizados en lo que actualmente son las comunidades de Tzintzimeo y La Mina, en Michoacán.
La descripción exacta de las piezas perdidas en este segundo robo es la siguiente:
Se trata de un collar de cálculos (piedrecitas) de ágata, de unos 10 centímetros de longitud, y de un collar de conchas marinas y piedras ágata, de alrededor de 20 centímetros de longitud.
Ahora bien. Entre el robo de la presea Generalísimo Morelos, probablemente cometido el mismo sábado 22 de mayo en que se descubrió que faltaba la medalla, y el levantamiento formal de la Averiguación Previa Penal ante el Ministerio Público, el martes 25 de mayo, transcurrieron tres días.
Sin embargo, entre la desaparición de los dos collares prehispánicos, ocurrida muy probablemente por la tarde del lunes 24 de mayo, y la denuncia penal formal ante las autoridades judiciales, que fue presentada apenas el jueves 10 de junio pasado, han transcurrido diecisiete días.
El retraso no ha sido responsabilidad del departamento Jurídico de la Secretaría de Cultura, sino del director del Museo del Estado, que dilató esas dos semanas en reunir lo necesario ante el licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, apoderado legal de la Secum para estos casos.


La noticia en Provincia
Mientras tanto, aunque el hurto de los collares se mantuvo en el mayor hermetismo posible, la información se filtró desde el martes 8 de junio por la noche a los medios de comunicación local y el anuncio de este segundo robo al patrimonio michoacano se hizo público el mismo jueves 10 de junio en que la Secum levantaba el acta correspondiente al primer hurto ante la PGJE, cuando los rotativos locales Provincia y La Jornada Michoacán ventilaron la información, pero con distintos detalles erróneos que van desde deslices mínimos hasta declaraciones que no se apegan a los hechos.
En la portada de la sección E (Artes y vida), de Provincia, por ejemplo, el periodista Ricardo Aguilera escribe:

“La sustracción ilegal de piezas en el Museo el Estado es más grave de lo que se pensaba: de la sala de arqueología, esa que resguarda los tesoros prehispánicos, recientemente también fueron sustraídos dos brazaletes de concha y piedra, confirmó José Luis Aguilera Ortiz, director de este recinto cultural.
“Pudimos darnos cuenta de este faltante apenas el domingo pasado (6 de junio), cuando se dio a aviso a las autoridades de la desaparición de la primera Presea ‘Generalísimo Morelos’ de la sala de etnología y se tomó la decisión de revisar el inventario del museo, pieza por pieza”, manifestó el sociólogo de formación.

En el quinto párrafo de esa nota, el reportero puntualiza:

“Es muy difícil precisar cuándo se efectuó este otro ilícito y, mucho más, tratar de ligarlo con la ausencia de la otra pieza” manifestó Aguilera Ortiz.

La única errata significativa del reportero Ricardo Aguilera se refiere a la fecha: el domingo 6 de junio, pero ese error está inscrito entre comillas, en la declaración que le hizo el funcionario público, quien está afirmando que "pudimos darnos cuenta de este faltante apenas el domingo pasado".

Versión de La Jornada Michoacán
Por su parte, el periodista Carlos F. Márquez, de La Jornada Michoacán, publicaba en la página 13 de ese matutino la siguiente información, acopiada en entrevista con el director del Museo del Estado:

“A raíz de que se verificó en el Museo del Estado el robo de la presea ‘Generalísimo Morelos’ que fuera otorgada en 1942 al médico Julián Bonavit Pérez, el personal de dicha institución cotejó las piezas existentes en cada una de las salas con el inventario más reciente del acervo y se detectó el faltante en la sala de arqueología de dos pulseras de concha y ágata pertenecientes al periodo preclásico de Michoacán. Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”.

En los párrafos tercero y cuarto de su nota, F. Márquez redacta, textual:

“La ausencia de las piezas se mantuvo inadvertida para los custodios de la sala de arqueología de los turnos matutino y vespertino respectivos al rol de entre semana y para la custodia del turno de fin de semana y días festivos. Fue hasta que se hizo el cotejo entre el acervo existente y el inventario que se percataron del faltante. José Luis Aguilera, director del Museo del Estado, informó que ya se dio aviso del incidente al Departamento Jurídico de la Secretaría de Cultura para que se hagan las adiciones pertinentes a la Averiguación Previa Penal 284/2010, abierta tras la denuncia del robo de la presea Generalísimo Morelos.
El inventario que sirvió de base al cotejo fue elaborado hace cuatro años, por lo que José Luis Aguilera afirma que no es claro cuándo pudieron desaparecer las pulseras y confió en que el momento del robo pudiera determinarse con las investigaciones penales y administrativas que se encuentran en curso”.

Versión en la denuncia penal
Lo significativo de ambos documentos periodísticos es que, en los dos, el director del Museo del Estado, sociólogo José Luis Aguilera, está faltando a la verdad. Lo más grave (y de consecuencias que pueden ser hasta judiciales) es que lo mismo está sucediendo en el acta levantada ante el Ministerio Público el jueves 10 de junio, donde el punto seis de la denuncia señala:
“Es el caso que no se sabe con exactitud la fecha, momento y forma en que fueron sustraidos los objetos materia de la presente denuncia”.

Dos graves errores en la información
que publica La Jornada Michoacán

Lo preocupante en la nota de Carlos F. Márquez en La Jornada Michoacán es que hay dos afirmaciones informativas precisas que no se apegan a la verdad. Y una de dos: o el reportero se tomó libertades inadmisibles al redactar su material informativo o realmente está transcribiendo lo que le dijo el funcionario.
Estas afirmaciones son las siguientes:

A raíz de que se verificó en el Museo del Estado el robo de la presea ‘Generalísimo Morelos’ (…), el personal de dicha institución cotejó las piezas existentes en cada una de las salas con el inventario más reciente del acervo y se detectó el faltante en la sala de arqueología de dos pulseras de concha y ágata pertenecientes al periodo preclásico de Michoacán. Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás.

En el párrafo anterior, la frase que pongo en cursivas hace suponer que el mismo sábado 22 de mayo o en los días inmediatos posteriores, al revisar el acervo, se descubrió que ya faltaban los dos collares. Eso es falso.
La imprecisión se refuerza con la frase final que detalla:

“Debido a que el registro de piezas fue elaborado hace cuatro años, no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”

Segunda (en el tercer párrafo de la nota):

“La ausencia de las piezas se mantuvo inadvertida para los custodios de la sala de arqueología de los turnos matutino y vespertino respectivos al rol de entre semana y para la custodia del turno de fin de semana y días festivos. Fue hasta que se hizo el cotejo entre el acervo existente y el inventario que se percataron del faltante”.

Esta errata afirma explícitamente que las resguardos de la sección de Arqueología no se dieron cuenta del robo de los collares inmediatamente, sino hasta el presunto cotejo. Pero en la mismísima Averiguación Previa Penal 299/10-1XXII, que recoge declaraciones de las actas administrativas internas emitidas por las dos resguardos, se puntualiza que Coty Valle, encargada del turno matutino de entre semana en la sala afectada, reportó el hecho tan pronto lo descubrió, el martes 25 de mayo, en tanto que Mónica Vázquez, que hace lo propio los fines de semana, levantó su documento el sábado 29, tan pronto hacer la primera inspección de su sala.

La versión de los trabajadores
Estas imprecisiones publicadas por Carlos F. Márquez en La Jornada Michoacán (ya por error del periodista, ya porque recogió la versión del funcionario, que así faltaba a la verdad), causaron la indignación de las trabajadoras citadas y de otros trabajadores del Museo del Estado.
En entrevista con las custodios de sala María Cleotilde (Coty) Valle Carrillo y Mónica Vázquez, responsables de la sección de Arqueología del Museo del Estado y quienes tienen una experiencia de más de dos décadas en el cuidado de las reliquias en resguardo de la actual Secretaría de Cultura (antes IMC), ambas hacen una precisión sustancial.
Mónica Vázquez indica en entrevista realizada el jueves 10 de junio en el Archivo Histórico Municipal del Ayuntamiento de Morelia, donde también trabaja:
“Queremos decir públicamente que, tras el descubrimiento del robo de la presea Generalísimo Morelos, el sábado 22 de mayo, todo el personal del museo nos entregamos a la tarea de revisar las salas bajo nuestra responsabilidad para confirmar que no faltara ninguna pieza del acervo. En esa revisión visual, los dos collares del preclásico estaban en su vitrina, que está etiquetada con el número de registro 2105050010308800007”.
Coty Valle añade, en entrevista realizada este pasado viernes 11 de junio por este blog:
“El lunes 24 de mayo, al comenzar mi turno matutino, que se cumple de lunes a viernes, yo estaba muy alerta tras la fuerte impresión de saber que nos habían robado la Presea Generalísimo Morelos de la planta alta, así que ese lunes yo revisé con especial esmero la sala de arqueología, que es la que me corresponde, y entre las 13:50 y las 14:00 horas de ese lunes 24 de mayo, cuando entregué las salas de la sección porque mi turno había terminado, todo estaba sin novedad. Fue hasta el día siguiente, el martes 25 de mayo, cuando al llegar a mi turno, a las 10:00 de la mañana y hacer la inspección preliminar a la apertura de la sección al público, me di cuenta de que faltaban piezas y lo reporté de inmediato”.
Los reportes, debe ser dicho aquí, están todos por escrito y el director del Museo del Estado fue oportunamente notificado de todo esto.
En este sentido, cuento con respaldo de todos los documentos, incluyendo las dos denuncias penales levantadas ante el Ministerio Público, que son, por sí mismas, la “versión oficial” del caso.
De modo que el director del Museo del Estado ha faltado a la verdad cuando le reveló a Carlos F. Márquez, de La Jornada Michoacán, que “no se ha podido determinar si la extracción fue reciente o si se realizó años atrás”.
También ha faltado a la verdad al revelar lo propio a Ricardo Aguilera
Lo más grave de todo es que le ha faltado a la verdad al licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, apoderado jurídico de la Secretaría de Cultura.


Conocimiento y omisión
A la luz de los hechos, la verdad es que se conoce perfectamente el espacio de tiempo en el que probablemente se cometió el robo de los dos collares precolombinos: ocurrió durante el turno vespertino del lunes 24 de mayo de 2010, del que se ocupa una custodio que apenas fue designada para ese puesto hace muy poco tiempo, por el propio director del Museo del Estado.
Lo extraño del caso es que en el mismísimo expediente levantado ante el Ministerio Público el jueves 10, todas las declaraciones acopiadas se refieren al martes 25, incluyendo la de la custodio encargada del turno de la tarde, María de Lourdes Mondragón Cortez.
No se habla en absoluto de su turno el lunes 24.
El asunto es muy grave, toda vez que no han sido los trabajadores, sino el propio José Luis Aguilera, como director del museo, el que ha acudido a realizar todos los trámites alusivos a los robos ante la Secretaría de Cultura, a fin de que sea el departamento jurídico de la dependencia el que integre el expediente, como es su trabajo.
Pero al omitir información, es decir: al faltar a la verdad en detalles como el del momento probable en que se cometió el hurto, pasando por alto que Coty Valle había reportado “sin novedad” en su inspección del lunes 24 de mayo, Aguilera Ortiz está comprometiendo a la propia Secretaría de Cultura, ya que es el licenciado Francisco Javier Fernández Hurtado, en su papel de apoderado jurídico de la Secretaría de Cultura, el que está firmando las denuncias y sobre el que podrían recaer responsabilidades por faltar a la verdad en una declaración ministerial.
La pregunta que se debe formular a la luz de todo esto es: ¿por qué, si sabe lo que sus trabajadores le han revelado, José Luis Aguilera ha estado difundiendo una versión distinta?
Es decir, ¿a quién está protegiendo y por qué? Son preguntas importantes, pues la actitud del funcionario amenaza con comprometer a toda la Secretaría de Cultura por omitir hechos. Ya se sabe lo que dice el refrán: “la verdad está en los detalles”.
Y mientras tanto, el patrimonio michoacano es el que está padeciendo.

Entrevistas pospuestas
Hasta el pasado viernes 11 de junio, el director del Museo del Estado, José Luis Aguilera Ortiz, evadió olímpicamente cualquier entrevista conmigo. Como que estar “a cuadro” en una videograbación no le resulta grato.
El jueves 10 de junio, en dos ocasiones, lo intercepté para entrevista y en las dos la pospuso para “más tarde” y prefirió sostener dos charlas “off the record”, a las cuales accedí con su promesa de encontrarnos el viernes… pero ese encuentro no se cumplió sino hasta la tarde de ese día. Sólo uno de los fragmentos más significativos es el que presento con este post, pero desahogaré la entrevista completa.

EN VIDEO


El fragmento sustantivo de una entrevista realizada con el sociólogo José Luis Aguilera Ortiz, director del Museo del Estado, el pasado viernes 11 de junio poco antes de las 18:00 horas, en la que se le insiste sobre el tema de la precisión en las estimaciones sobre el momento del robo de los collares. El funcionario sostiene que hay un lapso "de días".